Queridos hermanos en la fe y amigos, de Amor Fraterno.
Continuamos con el estudio de la Biblia, la Palabra de Dios.
Un estudio de todos los libros de la Biblia, que en su versión original se llama: “Thru the Bible” (A través de la Biblia). Preparado por el teólogo y profesor de Biblia, J. Vernon McGee. En la versión española, traducido, adaptado, y presentado por Virgilio Vangioni, profesor de Biblia.
Si dispones de unos minutos, te aconsejamos que leas o escuches estos mensajes sobre las epístolas del apóstol Pablo a los Corintios. Hará bien a tu vida, porque además de adquirir conocimiento, crecerás en sabiduría en la Palabra de Dios.
Dios bendiga Su Palabra en tu corazón.
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SALUTACIONES Y EXHORTACIONES FINALES
1ª CORINTIOS 16:10-24
El próximo párrafo, en los versículos 10 al 24, menciona a diversas personalidades.
Éstas son las personas que mencionamos antes; aquellos que vivieron en aquella ciudad corrupta y caminaron por sus calles. Corinto, con sus variadas formas de sensualidad, estaba totalmente entregada a la inmoralidad. Sus habitantes sabían más del sexo ilícito que muchas generaciones de nuestra época. Sin embargo, estas personas, que conocieron al Señor Jesús y vivieron para Él, se mantuvieron puras en aquella sociedad.
Leamos los versículos 10 y 11:
10Si llega Timoteo, procurad que esté con vosotros con tranquilidad, porque él hace la obra del Señor lo mismo que yo. 11Por tanto, nadie lo tenga en poco, sino encaminadlo en paz para que venga a mí, porque lo espero con los hermanos.
¿Por qué podrían despreciarle?
Bueno, Pablo le había dicho a Timoteo en el capítulo 4, versículo 12, de su primera carta, que no permitiese que le despreciaran por ser joven. Y aquí le estaba diciendo a la iglesia en Corinto que aceptara a Timoteo, aunque fuera joven. Porque era un predicador de la Palabra de Dios.
Y continuemos leyendo el versículo 12:
12Acerca del hermano Apolos, mucho le rogué que fuera a vosotros con los hermanos, pero de ninguna manera tuvo voluntad de ir por ahora; pero irá cuando tenga oportunidad.
Recordemos que la iglesia en Corinto tenía divisiones producidas por las preferencias sobre Pablo, Apolos y Pedro. Pablo sentía mucho afecto por Apolos, y dejó bien en claro que ambos estaban juntos sirviendo al Señor. Y les aseguró que Apolos, iría a visitarles dentro de un tiempo.
Y continúan diciendo los versículos 13 y 14:
13Manteneos alerta, permaneced firmes en la fe, sed valientes y fuertes. 14Todas vuestras cosas sean hechas con amor.
Ésa es una palabra de aliento magnífica para el día de hoy.
Y continuamos con los versículos 15 y 16:
15Hermanos, ya sabéis que la familia de Estéfanas fueron los primeros convertidos de Acaya, y que ellos se han dedicado al servicio de los hermanos en la fe. 16Os ruego que os sujetéis a personas como ellos, y a todos los que ayudan y trabajan.
Aquí Pablo les rogó que se sometiesen a aquellos que habían ido a servirles.
Y el versículo 17, dice:
17Me regocijo con la venida de Estéfanas, de Fortunato y de Acaico, pues ellos han suplido vuestra ausencia,
Aparentemente estas personas, o sea Estéfanas, Fortunato y Acaico, formaron parte de la delegación que había llevado una carta de la iglesia de Corinto a Pablo, y Pablo les estaba diciendo a los de Corinto, que estos tres creyentes realmente habían sido tan especiales para él, que habían suplido lo que el resto de la iglesia no podía darle.
Ahora, el versículo 18, nos dice:
18porque confortaron mi espíritu y el vuestro; reconoced, pues, a tales personas.
Como ellos le habían dado ánimos, lo mismo que a todos los demás, les pidió que reconociesen su labor cuando regresaran.
Continuamos leyendo el versículo 19:
19Las iglesias de Asia os saludan. Aquila y Priscila, con la iglesia que está en su casa, os saludan mucho en el Señor.
Allí fue donde muchas de estas personas habían llegado a conocer a Cristo.
Ahora, pasemos al versículo 20:
20Os saludan todos los hermanos. Saludaos los unos a los otros con beso santo.
Esta fue principalmente una expresión simbólica de amor, perdón y la unidad que existía entre los cristianos. Como tal, estuvo asociado a la celebración de la Cena del Señor, como un preludio a la misma.
Ahora el versículo 21, dice:
21Yo, Pablo, os escribo esta salutación de mi propia mano.
O sea que, él había dictado la carta y la firmó.
Ahora, escuchemos lo que Pablo dijo en el versículo 22:
22El que no ame al Señor Jesucristo, quede bajo maldición. ¡El Señor viene!
Recordemos que en el evangelio de Juan capítulo 21, versículo 17, el Señor le había preguntado a Pedro: “¿Me amas?”. Él ni siquiera le preguntó si lo negaría otra vez, Él sólo le preguntó: “¿Me amas?”. Y estimado lector, ésa es la prueba decisiva en estos días. ¿Ama usted al Señor Jesucristo?
La severa advertencia de este versículo fue probablemente dirigida a los falsos maestros. Pablo invocó la ira de Dios sobre ellos, apelando al regreso del Señor. Y luego, Pablo finalizó esta primera carta a los Corintios, diciendo en los dos versículos finales, versículos 23 y 24, de este capítulo 16, las siguientes palabras:
23La gracia del Señor Jesucristo esté con vosotros. 24Mi amor en Cristo Jesús esté con todos vosotros. Amén.
Y, estimado lector, si usted ama al Señor Jesucristo, usted amará a los que creen en Él. La Epístola finaliza con una elevada nota de amor, por parte del apóstol.
Y así, estimado lector, concluimos nuestro estudio de esta primera epístola del apóstol San Pablo a los Corintios.
Al despedirnos hoy, le recordamos las últimas palabras del apóstol, antes de sus saludos finales. Dijo Pablo:
“¡El Señor viene!”.
Estimado lector, ¿está usted preparado para encontrarse frente a Él?
Si es así, para usted Su regreso será el acontecimiento más feliz. Pero si aún no ha establecido usted una relación con Dios aceptando por la fe la obra de Jesucristo al morir en la cruz en su lugar, y la victoria que logró al resucitar y que hoy está a su alcance, le rogamos que lo considere, pensando que estamos aún en el día de la gracia de Dios. Y así podrá apropiarse personalmente de esta frase de la despedida de Pablo:
“La gracia del Señor Jesucristo esté con vosotros”.
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"Venid a mí,
todos los que estáis cansados y cargados,
y yo os haré descansar" Mateo 11:28