Queridos hermanos en la fe y amigos, de Amor Fraterno.
Continuamos con el estudio de la Biblia, la Palabra de Dios.
Un estudio de todos los libros de la Biblia, que en su versión original se llama: “Thru the Bible” (A través de la Biblia). Preparado por el teólogo y profesor de Biblia, J. Vernon McGee. En la versión española, traducido, adaptado, y presentado por Virgilio Vangioni, profesor de Biblia.
Si dispones de unos minutos, te aconsejamos que leas o escuches estos mensajes sobre las epístolas del apóstol Pablo a los Tesalonicenses. Hará bien a tu vida, porque además de adquirir conocimiento, crecerás en sabiduría en la Palabra de Dios.
Dios bendiga Su Palabra en tu corazón.
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QUIEN NO QUIERA TRABAJAR, TAMPOCO COMA
2ª Tesalonicenses 3:9-10
Continuemos leyendo el versículo 9 de este tercer capítulo de la segunda carta a los Tesalonicenses:
9no porque no tuviéramos derecho, sino por daros nosotros mismos un ejemplo que podéis imitar.
Pablo estaba diciendo que como apóstol que les había guiado al Señor y establecido una iglesia entre ellos, tenía el derecho, la autoridad para reclamar una ofrenda. Sin embargo, no lo hizo porque quería ser un ejemplo para los creyentes de Tesalónica para que ellos no fueran arrastrados hacia una posición fanática.
El apóstol Pablo estaba llevando a cabo su trabajo misionero de una manera muy práctica. Él se sostuvo económicamente a sí mismo con el trabajo de sus propias manos, y actuó de esa forma para ser un ejemplo para los cristianos de Tesalónica. Él iba a llamar la atención sobre este asunto en el versículo siguiente.
Leamos entonces el versículo 10:
10Y cuando estábamos con vosotros os ordenábamos esto: que si alguno no quiere trabajar, tampoco coma.
El creyente que está esperando que el Señor venga, no es un soñador, sino un trabajador. Al no haber trabajo, no habría comida. Esa fue la regla establecida por el apóstol cuando dijo: El que no quiera trabajar, que tampoco coma.
En la actualidad a veces y entre algunos creyentes, un cierto fanatismo en el área de la profecía. Resulta muy interesante que en esta epístola, que trata ampliamente el tema de la profecía, que casi la mitad de la carta está dedicada a los aspectos prácticos de la vida cristiana. Pablo colocó énfasis en el lado práctico de la gran verdad de la venida de Cristo a recoger a Su iglesia. Una cosa es ser fanático en el tema de la profecía, y otra bien diferente es creer en la verdad profética, y entonces, hacer que esa verdad quede entrelazada con nuestra vida diaria influenciándola, para que se convierta en una dinámica de acción y de trabajo práctico.
Hay una historia, que es bastante conocida, y quizá usted ya la conoce, de un hombre que desempañaba el oficio de jardinero en una finca muy extensa del norte de Italia. Un día este hombre estaba guiando a un visitante a través del castillo de esa propiedad y por los jardines cuidados con esmero. El visitante nunca había visto un jardín que se encontrara en tan excelentes condiciones y mientras compartía la comida con el jardinero y su esposa, los elogió por la forma en que cuidaban y mantenían el jardín. El visitante le preguntó cuándo fue la última vez que el dueño había estado en ese lugar, y el jardinero respondió que había estado hacía ya unos diez años. El visitante entonces no pudo menos que preguntarle: “¿Por qué mantiene usted el jardín de una forma tan impecable?”
Y el jardinero respondió: “Bueno, estoy esperando que el señor regrese”.
Pero el visitante insistió preguntándole: “¿Va a venir la semana próxima?”
El jardinero entonces respondió: “Yo no sé cuándo va a regresar, pero bien pudiera llegar hoy”.
Así que, aunque él no llegó en aquel día, el jardinero estaba viviendo y trabajando a la luz del retorno inminente del propietario de la finca. Él no estaba apoyado en la verja del castillo, con la mirada puesta en el camino para ver si el propietario regresaba o no, sino que se encontraba en el jardín, podando y cortando el césped, regando las flores y plantando otras nuevas. Se mantenía bien ocupado. Cuando el propietario llegara, seguramente le sorprendería trabajando.
Esto es lo que el apóstol Pablo quería decir cuando afirmó que los creyentes debíamos estar implicados, comprometidos en la obra del Señor, a la vista del hecho de que Él va a regresar.
Con respecto a la frase: el que no quiera trabajar, que tampoco coma, diremos que los Tesalonicenses tenían en medio de ellos algunos fanáticos que sencillamente se apartaron de los demás, se aislaron, y decidieron que iban a dedicar todo su tiempo para esperar al Señor. Entonces Pablo recomendó que no se les diera de comer, para que así se vieran obligados a salir a trabajar.
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"Venid a mí,
todos los que estáis cansados y cargados,
y yo os haré descansar" Mateo 11:28