LA EXPERIENCIA DE PABLO EN ANTIOQUÍA CON PEDRO

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J. Rivera

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Dec 10, 2015, 2:34:46 AM12/10/15
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Queridos hermanos en la fe y amigos, de Amor Fraterno.

Continuamos con el estudio de la Biblia, la Palabra de Dios.

Un estudio de todos los libros de la Biblia, que en su versión original se llama: “Thru the Bible” (A través de la Biblia). Preparado por el teólogo y profesor de Biblia, J. Vernon McGee. En la versión española, traducido, adaptado, y presentado por Virgilio Vangioni, profesor de Biblia.

Si dispones de unos minutos, te aconsejamos que leas o escuches estos mensajes sobre la epístola del apóstol Pablo a los Gálatas. Hará bien a tu vida, porque además de adquirir conocimiento, crecerás en sabiduría en la Palabra de Dios.

Dios bendiga Su Palabra en tu corazón.

 

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LA EXPERIENCIA DE PABLO EN ANTIOQUÍA CON PEDRO

 

GÁLATAS 2:11-14

 

Llegamos ahora a la tercera experiencia de Pablo en esta sección que comenzó con la experiencia en Arabia con el Señor Jesucristo y continuó con su experiencia con los apóstoles en Jerusalén. Y entonces llegamos a esta tercera experiencia de Pablo en Antioquia. Y aquí tenemos esta experiencia de Pablo en Antioquía. Lo que allí sucedió fue de gran importancia.

La iglesia en Antioquía estaba formada en su mayoría por no judíos, aunque en realidad entre sus miembros había una mezcla de judíos y no judíos. Y no vamos a poder comprender en realidad lo que ocurrió a no ser que entendamos cómo funcionaba la iglesia primitiva. Ellos tenían allí una especie de banquete o ágape en conexión con la Cena del Señor. Pablo tuvo mucho que decir sobre este tema, en su primera epístola a los Corintios.

Los primeros creyentes se reunían para una gran comida, para un ágape, antes de celebrar la Cena del Señor. Cuando los no judíos se salvaban y se añadían a la iglesia, comenzó a surgir un problema. En la congregación había judíos que nunca habían comido nada que hubiera sido sacrificado a los ídolos. Ahora los no judíos, habían sido idólatras y ellos estaban acostumbrados a comer la carne que había sido ofrecida primero a los ídolos. También comían carne de cerdo y otros animales designados como impuros por la ley de Moisés. Para ellos, estas diferencias no existían porque habían sido criados de esta manera.

¿Qué se podía hacer entonces para evitar que los cristianos judíos se ofendieran?

Pues bien, en Antioquía se prepararon dos mesas; en una de ellas se colocaban los alimentos preparados según el ritual judío; en la otra, estaba la comida para los no judíos. Y Pablo se sentaba a comer en la mesa de los no judíos. Aunque él era judío, comía en la mesa con los que no eran judíos, porque él enseñaba que si uno comía carne o dejaba de comerla no había ninguna diferencia, porque la carne no le colocaba a uno en una posición favorable ante Dios.

Así estaban las cosas cuando llegó Simón Pedro a visitar a Pablo en Antioquía. Para Pedro ésta era una nueva experiencia porque, aunque se había convertido a Cristo, nunca había comido nada impuro. Recordemos lo que el apóstol Pedro le dijo al Señor cuando se encontraba en una azotea en Jope, antes de ir a la casa de Cornelio. En esa ocasión tuvo una visión en la que vio el cielo abierto y en un lienzo que descendía se encontraban diferentes clases de animales impuros. En el relato de los Hechos de los Apóstoles capítulo 10, versículos 13 al 15 leemos: “13… Levántate, Pedro, mata y come. 14Entonces Pedro dijo: Señor, no; porque ninguna cosa común o impura he comido jamás. 15Volvió la voz a él la segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común”.

 

Así que tenemos que recordar que Pedro había sido un creyente por algún tiempo cuando vino a visitar a Pablo en Antioquía, pero aún continuaba siguiendo la dieta de los judíos. Ahora, cuando él llegó a la iglesia de Antioquía se encontró con estas dos mesas, una preparada para los no judíos y otra con los alimentos preparados según el ritual judío. Aquí tenemos entonces a Pedro de visita, y escuchemos cómo describió el apóstol Pablo la reacción del apóstol Pedro, en los versículos 11 y 12, de este capítulo 2 de su epístola a los Gálatas:

11Pero cuando Pedro vino a Antioquía, lo reprendí cara a cara, porque era de condenar, 12pues antes que llegaran algunos de parte de Jacobo, comía con los no judíos; pero después que llegaron, se retraía y se apartaba, porque tenía miedo de los judíos.

 

Ahora, esto fue lo que probablemente sucedió:

Cuando llegó la hora de comer, Simón Pedro se fue a la mesa donde la comida estaba preparada de acuerdo con el ritual de los judíos mientras que Pablo se dirigió a la mesa de los no judíos. Pedro observó que había pollo asado en la mesa de los no judíos. Después de la cena, Pedro fue a hablar con Pablo y fueron a caminar un rato. Y Pedro le dijo:

“Pablo, vi que tú comiste en la mesa con los no judíos”. Y Pablo le respondió: “Sí”. Y Pedro continuó: “y observé que esta noche comiste carne de cerdo, ¿estaba buena?” “Si, respondió Pablo estaba deliciosa”. Entonces Pedro le preguntó: “¿Crees que estaría bien que yo comiera allí?” Y Pablo respondió: “Pues bien, yo entiendo que vamos a comer unas chuletas de cerdo por la mañana para el desayuno. ¿Por qué no vienes a probarlas?”.

Así que a la mañana siguiente, en el momento de desayunar Pedro se fue a la mesa donde estaban los no judíos, se sentó cautelosamente, y casi de mala gana se sirvió una chuleta de cerdo. Al probarla le dijo a Pablo: “está muy buena, ¿no es cierto? Y Pablo le contestó: “Sí. Después de todo, bajo la gracia tú puedes comerla o no comerla, no hay ninguna diferencia. El comer carne o no te va a favorecer delante de Dios”. Y Simón Pedro le dijo: “Pues bien, regresaré esta noche, porque creo que para la cena tendrán jamón y quiero probar eso también”.

Y así fue que esa noche él entró con la intención de sentarse a la mesa de los no judíos; pero al entrar en el lugar de la cena y mirar hacia un lado descubrió que algunos ancianos de la iglesia en Jerusalén habían llegado de visita y entonces, Pedro se sorprendió mucho y dio una vuelta alrededor de la mesa de los no judíos y se fue a sentar entonces a la mesa de los judíos, quizás un poco cohibido y nervioso. Y Pablo observó ese detalle. ¿Y qué ocurrió entonces? Pues aquí tenemos lo que sucedió en los versículos 13 y 14:

13Y en su simulación participaban también los otros judíos, de tal manera que aun Bernabé fue también arrastrado por la hipocresía de ellos. 14Pero cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos: Si tú, siendo judío, vives como los no judíos, y no como judío, ¿por qué obligas a los no judíos a judaizar?

 

Era correcto para Pedro ir a comer a cualquiera de las mesas, ya fuera la mesa de los alimentos tradicionales de los judíos o la de los que no eran judíos. Pero habiendo estado comiendo en la mesa de los no judíos, al regresar a la mesa de los judíos por temor a estos otros hermanos de Jerusalén, estaba demostrando con su actitud que en la mesa de los no judíos había algo que estaba mal y que la mesa de los judíos estaba bien. Ahora bien, estos hermanos de Jerusalén eran legalistas severos. Y bajo el régimen de la gracia, estaban en su derecho. No tenemos ninguna objeción a que algunas personas hoy crean que no deben comer ciertos alimentos. Pero tales personas también deben darnos a nosotros la libertad de comer lo que prefiramos comer. Solo que este asunto no constituye en absoluto un tema religioso. En este caso, Simón Pedro se apartó de la libertad que tenía en Cristo para retroceder nuevamente al judaísmo.

La naturaleza de la reprensión de Pablo nos muestra, en primer lugar, la inconsistencia del guardar la ley. Si era correcto para Simón Pedro vivir como los creyentes no judíos, ¿por qué desearía él que los no judíos vivieran como judíos? Eso es lo que él estaba expresando con su conducta, cuando dejó la mesa de los no judíos para ir a la de los judíos. Si la vida de los no judíos viviendo bajo la gracia y aparte de la ley estaba bien para Pedro, ¿entonces estaba mal esta vida para los mismos no judíos? Si Simón Pedro era libre para vivir sin estar sujeto a la ley, ¿no era legítimo que los no judíos hicieran lo mismo?

Estimado lector, en su encuentro con Cristo en el camino hacia Damasco, el apóstol Pablo había roto con su pasado de esclavitud, esa esclavitud de estar luchando continua e inútilmente con los preceptos humanos de su religión judía, y había encontrado la verdadera libertad, que consistía en mirar desde la perspectiva de Cristo la vida y la conducta cristiana. En la sujeción a los seres humanos y a sus reglas de conducta, había elementos de esclavitud. En cambio el apóstol, en su sujeción al Señor, disfrutaba de esa libertad que solo otorga el control del Espíritu Santo sobre la vida y proceder de los cristianos, dándoles fuerza y poder para vivir conforme al plan de vida que Dios ha establecido, para que en las luchas y conflictos, ellos puedan compartir la victoria que el conquistó con su muerte y resurrección.

Estimado lector, para entrar en esa vida, que es el preludio de la vida eterna, solo tiene usted que ser consciente de su gran necesidad de tener esa relación con Dios, confiando en la eficacia del sacrificio de Cristo en la cruz a favor suyo.

 

***

"Venid a mí,

todos los que estáis cansados y cargados,

y yo os haré descansar" Mateo 11:28

 

http://amorfraterno.org/

 

Gálatas 2.11-14.mp3
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