ALIMENTACIÓN DE LOS CUATRO MIL

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JUAN R.G.

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Jul 16, 2011, 12:23:26 PM7/16/11
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Queridos hermanos y amigos, de Amor Fraterno.

Continuamos con el estudio de la Biblia, la Palabra de Dios.

Un estudio de todos los libros de la Biblia, que en su versión original se llama: “Thru the Bible” (A través de la Biblia). Preparado por el teólogo y profesor de Biblia, J. Vernon McGee. En la versión española, traducido, adaptado, y presentado por Virgilio Vangioni, profesor de Biblia.

Si dispones de unos minutos, te aconsejamos que leas o escuches estos mensajes sobre la vida y ministerio de Jesús, hará bien a tu vida, porque además de adquirir conocimiento, crecerás en sabiduría en la Palabra de Dios.

Dios bendiga Su Palabra en tu corazón.

En el amor de Cristo

 

Juan Rivera

 

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MARCOS 8:1-10

 

ALIMENTACIÓN DE LOS CUATRO MIL

 

Este capítulo 8 tiene, aproximadamente, la misma extensión que el anterior. Continúa desarrollando el gran tema del Evangelio de Marcos, con su énfasis sobre la acción, como puede verse por las siguientes actividades: Jesús alimentó a 4.000 personas en las costas de Decápolis.

En este capítulo encontramos que el Señor se desplazó activamente por varios lugares y, en aquella época, no había precisamente buenos caminos o vías de comunicación. Aquella tierra no es geográficamente extensa, pero caminando a la velocidad normal, sus dimensiones parecen bastante mayores. Y los viajes de Jesús tenían lugar de esa manera.

Algunos consideran que el milagro de la alimentación de los 4.000, que inicia el capítulo, es una duplicación de la alimentación de los 5.000 y, en consecuencia, lo pasan por alto. Esto ha llevado a otros a decir que la alimentación de los 4.000 es el milagro olvidado de Jesús.

Cuando un crítico lee este incidente, sigue su norma habitual de librar a la Biblia de todo elemento sobrenatural. Su explicación de este milagro es que fue incluido después de la alimentación de los 5.000 para reforzar la afirmación de los apóstoles de que Jesús era un hacedor de milagros. Evidentemente, si esa explicación fuese cierta, el segundo milagro habría sido mayor que el primero. Cuando el ser humano crea alguna teoría, suele exagerar. Y por cierto, comparando el segundo milagro con el primero, la tendencia de las cifras se caracteriza por la moderación.

Los dos milagros de alimentar a las multitudes son notablemente similares en varias de sus caracteristicas. Los alimentados son miles de personas, una vez 5.000 y la otra, 4.000. Pero hay diferencias que se pueden resumir en 7 puntos:

 

1. En el primer caso, la multitud había estado con el Señor 1 día. En el segundo caso, habían estado 3.

2. En la primera ocasión se les dijo a los discípulos que fuesen y viesen que provisiones había disponibles, mientras que en la segunda, ellos ya tenían esa información antes de que se les preguntase al respecto.

3. Cuando los 5.000 fueron alimentados, había 5 panes y 2 peces, mientras que para los 4.000 había 7 panes y unos pocos peces.

4. En la primera vez, que ocurrió cerca de la Pascua, a la multitud se le dijo que se recostasen por grupos sobre la hierba verde, mientras que la segunda vez, ya más avanzado aquel año, cuando la hierba verde del cercano oriente estaría quemada por el sol oriental, a la gente se le dijo que se recostase en el suelo (literalmente, sobre la tierra).

5. En el primer caso, el relato nos cuenta que el Señor “tomó los cinco panes… y los bendijo”, mientras que en el segundo caso, vemos que dio gracias primero por los 7 panes, y después bendijo los peces.

6. Después de la alimentación de los 5.000, sobraron 12 cestas de fragmentos, mientras que después de la alimentación de los 4.000, sobraron 7 cestas.

7. Evidentemente, el número de personas alimentadas fue diferente en cada ocasión.

 

Parece que el marcado contraste entre ambos eventos se encuentra en el momento en que Jesús alimentó a las multitudes. La alimentación de los 5.000, tuvo lugar al final del primer día. Jesús les había estado enseñando pero, de acuerdo con el Evangelio de Juan, a continuación de la alimentación de los 5.000, Jesús pronunció su discurso sobre el Pan de Vida. Ese importante discurso fue algo así como un discurso de sobremesa. En la alimentación de los 4.000, la multitud había estado con Jesús por tres días, escuchando su enseñanza. Y la comida física siguió a la enseñanza. En otras palabras, la multitud no había venido a reunirse para comer sino para escuchar las enseñanzas de Jesús.

Al comenzar a leer, observemos que la frase “en aquellos días” sitúa a este incidente durante los días de la visita de Jesús a Decápolis. Evidentemente la multitud había seguido a Jesús a un lugar desierto que era apropiado para enseñar, pero no fácilmente asequible para conseguir provisiones. Y tomemos nota de que se habla de una “gran multitud”.

Leamos los versículos 1 al 6:

1 En aquellos días, cuando de nuevo había una gran multitud que no tenía qué comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:

2 Tengo compasión de la multitud porque hace ya tres días que están conmigo y no tienen qué comer;

3 y si los despido sin comer a sus casas, desfallecerán en el camino, pues algunos de ellos han venido de lejos.

4 Sus discípulos le respondieron: ¿Dónde podrá alguien encontrar lo suficiente para saciar de pan a éstos aquí en el desierto?

5 Y El les preguntó: ¿Cuántos panes tenéis? Y ellos respondieron: Siete.

6 Entonces mandó a la multitud que se recostara en el suelo; y tomando los siete panes, después de dar gracias, los partió y los iba dando a sus discípulos para que los pusieran delante de la gente; y ellos los sirvieron a la multitud.

 

Hay aquí un detalle interesante. Y es que parece que los discípulos se hubiesen olvidado de cuando Jesús alimentó a los 5.000. En mi opinión, muchos de nosotros hemos tenido la misma clase de experiencia. Dios ha actuado en su gracia y misericordia haciendo algo bueno a nuestro favor y nos olvidamos de ello cuando surge otra situación semejante. Y al enfrentar esta situación de emergencia, todo nos parece nuevo otra vez.

Los discípulos, al saber las provisiones que tenían, habían hecho un inventario de la multitud. Quizás esperaban que Jesús repitiese el milagro de los 5.000, en el supuesto caso que lo recordasen. En esta ocasión había más panes para una multitud menor. Pero aun se podía decir. “¿Qué es esto entre tantos?” ¿Y quién tenía los panes esta vez? No lo sabemos. Algún desconocido, quizás, que algún día recibirá su recompensa.

Como ya dijimos anteriormente, en esta oportunidad las personas se sentaron en el suelo desnudo de aquel lugar desierto, mientras que en la alimentación de los 5.000 se les había dicho que se sentasen en la hierba. ¿Y cuántos peces había? Unos pocos, pero el número no era importante y Jesús no los contó. Seguramente observaremos que cuando Dios está implicado en algo, siempre hay un excedente. Ya sea que alimentase 5.000 o 4.000. El nunca da de comer algo frugal sino una cena completa. Incidentalmente, si añadimos una mujer y un niño por cada uno de los hombres allí presentes, probablemente nos acercaríamos al número real de gente que comió, aproximadamente, 12.000 personas. Leamos el versículo 10:

10 Y subiendo enseguida a la barca con sus discípulos, fue a la región de Dalmanuta.

 

La ubicación de Dalmanuta no ha podido ser averiguada con exactitud. Aparentemente estaba situada en la costa del Mar de Galilea y ellos tenían que cruzar el mar para llegar allí, lo cual nos indica que llegaron al lado occidental. Así que viajaron en la barca hacia aquel lugar que, evidentemente, estaba en la costa del noroeste.

 
 
Mc. 8.1-10.mp3
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