LLEGAN A LA ISLA DE MALTA

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J. Rivera

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Jan 19, 2014, 3:35:54 AM1/19/14
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Queridos hermanos en la fe y amigos, de Amor Fraterno.

Continuamos con el estudio de la Biblia, la Palabra de Dios.

Un estudio de todos los libros de la Biblia, que en su versión original se llama: “Thru the Bible” (A través de la Biblia). Preparado por el teólogo y profesor de Biblia, J. Vernon McGee. En la versión española, traducido, adaptado, y presentado por Virgilio Vangioni, profesor de Biblia.

Si dispones de unos minutos, te aconsejamos que leas o escuches estos mensajes sobre los viajes misioneros del apóstol Pablo. Hará bien a tu vida, porque además de adquirir conocimiento, crecerás en sabiduría en la Palabra de Dios.

Dios bendiga Su Palabra en tu corazón.

 

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LLEGAN A LA ISLA DE MALTA

 

HECHOS 28:1-10

 

Llegamos ahora al último capítulo de este libro, Los HECHOS capítulo 28.

Y en este capítulo tenemos la llegada de Pablo a Roma. En este capítulo seguiremos la ruta de Pablo desde Malta hasta Roma. Al llegar Pablo a Roma, veremos que se dirigiría primero a los judíos y luego a los gentiles o no judíos. Observaremos también que la narración queda inconclusa, se interrumpe y simplemente nos deja con Pablo predicando en Roma. Los hechos del Espíritu Santo no se han terminado, ni aún en nuestros tiempos. Este libro de los Hechos sólo terminará con el arrebatamiento de la Iglesia de Cristo, cuando Él venga a buscarla.

Comencemos pues, leyendo el primer versículo de este capítulo 28 de los Hechos, que nos describe el desembarco en Malta.

1Estando ya a salvo, supimos que la isla se llamaba Malta.

 

La isla de Malta es un lugar muy interesante. A los que vivieron durante la Segunda Guerra Mundial, les recuerda que esta isla era muy mencionada en los titulares de los periódicos, al principio de la segunda guerra mundial. Fue el sitio más bombardeado debido a su situación estratégica en el mar Mediterráneo.

Ciertamente, en este incidente del naufragio y del desembarco de Pablo en la isla de Malta vemos la providencia de Dios en la vida del apóstol Pablo. Todo esto fue registrado para nuestra enseñanza. Continuemos con el versículo 2:

2Los habitantes del lugar nos trataron con no poca humanidad, pues, encendiendo un fuego, nos recibieron a todos, a causa de la lluvia que caía, y del frío.

 

Aquí vemos otro ejemplo de la bondad y la cortesía de personas paganas. Recordemos que había 276 personas que desembarcaron en esta isla. De este grupo, muchos eran criminales que estaban siendo enviados a Roma para ser castigados. Sin embargo, hallamos esta maravillosa bondad y cortesía que fue manifestada por parte de estos habitantes de Malta que eran paganos.

Vemos en el libro del profeta Jonás otro ejemplo de lo mismo. Los marineros paganos se portaron muy bondadosamente con Jonás. No querían echarlo al mar aunque él les había dicho que eso era lo que debían hacer. En ese caso, se esforzaron por hacer volver la nave a tierra y se dieron cuenta que no podían hacerlo. A veces las personas que honradamente admiten estar sin Dios, manifiestan más bondad y generosidad que los que son religiosos. Y eso incluso es verdad, aun hoy en nuestros días. Continuemos con el versículo 3:

3Entonces Pablo recogió algunas ramas secas y las echó al fuego; y una víbora, huyendo del calor, se le prendió en la mano.

 

Recordemos que al final del evangelio según San Marcos, en el capítulo 16, versículo 17 y 18, tenemos las promesas siguientes:

“Estas señales seguirán a los creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán serpientes en las manos, y aunque beban cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”.

 

Creemos que estas señales estaban limitadas a ese tiempo, antes de que fuera completado el Nuevo Testamento y la iglesia dispusiera de un texto con autoridad, cuando los creyentes necesitaban dones acompañados de señales para verificar el mensaje del evangelio.

Observemos que Pablo no cogió deliberadamente esta víbora. Pablo no estaba probando el alcance del poder de Dios. En verdad creemos que esta fue otra prueba de que lo que Pablo llamó en 2 Corintios el aguijón en su cuerpo, era una enfermedad de la vista. Queremos desarrollar este tema, cuando lleguemos a la epístola a los Gálatas. Tenemos aquí otro caso que manifiesta que Pablo no podía ver muy bien. Cuando cogió algunas ramas secas, simplemente no vio la víbora que estaba entre las ramas.

Hay algo más de interés aquí en cuanto al apóstol Pablo, que quisiéramos destacar. Estos habitantes de la isla habían sido muy hospitalarios con todos estos náufragos. Habían aceptado a los 276 extranjeros que acababan de llegar. Hacía frío y como había lluvia, ellos encendieron un fuego para calentar a éstos que habían llegado. Ahora, cuando el fuego empezó a extinguirse, Pablo fue a buscar ramas secas. Y eso debe disipar cualquier idea de que Pablo simplemente viajaba de ciudad en ciudad, limitándose a predicar, y prácticamente sin ocuparse de nada más. Él mismo nos dijo que trabajaba para su propio sostenimiento económico haciendo tiendas, para no ser carga a ninguna iglesia. No creemos que tuviera reparos para trabajar, sino todo lo contrario.

Ahora, cuando Pablo echó al fuego las ramas secas, la víbora naturalmente huyó del calor. La víbora no solamente mordió a Pablo, sino que también se le prendió de la mano. Y dice aquí en el versículo 4:

4Cuando la gente de allí vio la víbora colgando de su mano, decía:

—Ciertamente este hombre es homicida, a quien, escapado del mar, la justicia no deja vivir.

 

En otras palabras, creyeron que Pablo era culpable de algún gran crimen y que la justicia le estaba alcanzando. Había escapado del mar, pero, ahora con toda certeza, moriría a causa del veneno. Y esperaban ver en cualquier momento una hinchazón en la mano y en el brazo, y pensaban que caería muerto allí mismo. Sabían por su triste experiencia que esto era lo que había pasado a su propia gente. De modo que esperaban que lo mismo le sucediera a Pablo.

Ahora, vemos que esta gente tenía un sentido de justicia. Creían que Pablo era un asesino y que merecía el castigo. Creemos que este incidente enseña que a través de todo el Imperio Romano en aquel entonces, había un sentido de justicia. Sabían que la justicia tenía que cumplirse. La Roma pagana había hecho esta contribución al mundo. Y Roma se destacó por la justicia, no por la misericordia. Los pecados o infracciones a la ley, no eran perdonados. El que quebrantaba la ley, tenía que pagar la pena. Por ello, bajo el dominio férreo de Roma, el mundo estaba clamando por misericordia. Este sentimiento fue una preparación para la venida de Cristo, quien vino como un Salvador del pecado, para que la humanidad conociese la misericordia y el perdón de Dios.

Continuemos ahora con los versículos 5 y 6 de este capítulo 28 de los Hechos:

5Pero él, sacudiendo la víbora en el fuego, ningún daño padeció. 6Ellos estaban esperando que él se hinchara o cayera muerto de repente; pero habiendo esperado mucho, y viendo que ningún mal le venía, cambiaron de parecer y dijeron que era un dios.

 

Creemos que ésta fue la manera en que se cumplió la promesa que tenemos en el evangelio según San Marcos 16:18. La víbora venenosa mordió a Pablo, pero él no sufrió los efectos del veneno. Dios lo había protegido. Desafortunadamente, cuando los isleños vieron que Pablo no había sufrido daño alguno, entonces concluyeron que Pablo no era un criminal, sino un dios. Ambas suposiciones eran igualmente falsas, aunque este incidente le dio a Pablo un contacto muy importante para su testimonio aquí en la isla de Malta.

Continuemos ahora con los versículos 7 y 8 de este capítulo 28 de los Hechos:

7En aquellos lugares había propiedades del hombre principal de la isla, llamado Publio, quien nos recibió y hospedó solícitamente tres días. 8Y aconteció que el padre de Publio estaba en cama, enfermo de fiebre y de disentería. Pablo entró a verle y, después de haber orado, le impuso las manos y lo sanó.

Pablo estaba entonces ejerciendo su don de apóstol. Oró pidiendo dirección para saber cuál era la voluntad de Dios. Una vez que supo la respuesta, actuó en consecuencia. Prosigamos con los versículos 9 y 10:

9Viendo esto, también los otros que en la isla tenían enfermedades venían, y eran sanados; 10los cuales también nos honraron con muchas atenciones, y cuando zarpamos nos proveyeron de todo lo necesario.

 

Ha surgido la pregunta en cuanto a si Pablo predicó el evangelio en Malta, o no. Éste es un caso donde creemos que el Espíritu Santo espera que hagamos uso de nuestro sentido común. Por supuesto que Pablo predicó el evangelio. No hay razón alguna para dudarlo. Lo que sucede es que como estamos llegando ya al fin del libro, este relato se presentó de una manera muy breve y directa. Es que, a estas alturas, el doctor Lucas esperaba que conociéramos lo que Pablo haría. Recordemos que fue Pablo quien escribió en su primera carta a los Corintios, capítulo 2, versículo 2, lo siguiente:

“Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado”.

 

Para los apóstoles, la sanidad equivalía al testimonio de Dios de que el Evangelio que predicaban procedía de Él. Y creemos que es muy importante para nosotros darnos cuenta que Pablo predicó aquí el evangelio, y que la sanidad fue el resultado de esa predicación. Era una evidencia de la verdad que él estaba predicando. Creemos entonces que la inferencia normal aquí es que Pablo hizo aquí exactamente lo mismo que hizo dondequiera que fue.

 

***

"Venid a mí,

todos los que estáis cansados y cargados,

y yo os haré descansar" Mateo 11:28

 

www.amorfraterno.org

 

Hech. 28.1-10.mp3
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