Queridos hermanos en la fe y amigos, de Amor Fraterno.
Continuamos con el estudio de la Biblia, la Palabra de Dios.
Un estudio de todos los libros de la Biblia, que en su versión original se llama: “Thru the Bible” (A través de la Biblia). Preparado por el teólogo y profesor de Biblia, J. Vernon McGee. En la versión española, traducido, adaptado, y presentado por Virgilio Vangioni, profesor de Biblia.
Si dispones de unos minutos, te aconsejamos que leas o escuches estos mensajes sobre las epístolas del apóstol Pablo a los Corintios. Hará bien a tu vida, porque además de adquirir conocimiento, crecerás en sabiduría en la Palabra de Dios.
Dios bendiga Su Palabra en tu corazón.
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LA PREEMINENCIA DEL AMOR
1ª CORINTIOS 13:1-3
En el día de hoy llegamos a este maravilloso capítulo 13 de la primera carta a los Corintios. Y se encuentra en esta sección, que hemos denominado la “concesión de los Dones”.
Recordemos las palabras del apóstol Pablo en el versículo 31 del capítulo 12:
31Procurad, pues, los dones mejores. Mas yo os muestro un camino aun más excelente.
Nosotros debemos procurar los dones mejores. Aunque el Espíritu Santo es soberano al conceder los dones, tenemos el derecho de pedirle a Dios el don que deseemos tener, deseando intensamente los dones mejores.
Estimado lector, usted tiene el derecho de pedirle a Dios que le conceda los mejores dones, con una actitud de sumisión a su voluntad. Sobre todo, teniendo en cuenta que, indiferentemente del don que Él le conceda, esa capacidad espiritual será de beneficio y ayuda espiritual para los demás creyentes, es decir, para los demás miembros del cuerpo de los creyentes, o sea, para toda la iglesia.
El tema central de este capítulo es el amor, que es la energía de los dones. El capítulo 13 ha sido llamado el capítulo del amor, en la Biblia. Ahora bien, Pablo dijo que, a parte del don, había una manera en que es don debía de ser utilizado, y este era un detalle de suma importancia.
Hay persona que han tratado de explicar lo que se ha dado en llamar propiamente: el capítulo de amor de la Biblia. Pero hay algunos pasajes en la Biblia que se proyectan mucho más allá de nuestra comprensión y entendimiento. Este capítulo 13 es uno de ellos, y también los Juan capítulo 3, versículo 16. En este capítulo 13 de la primera Epístola a los Corintios, se utiliza la palabra amor, y ésta viene de la palabra: ágape, usada en el griego original del Nuevo Testamento. Y usted aquí, no tiene en realidad una definición del amor. Algunas veces las definiciones son destructivas, y al tratar de definir al amor, podría constituir una seria violación de este capítulo. Cuando usted trata de definir una rosa, puede leer la descripción de una rosa tal como la encuentra en un libro de Botánica, por ejemplo. Pero esa definición no me describe a una rosa, tal como yo la percibo cuando la contemplo. ¿Alguien le ha descrito un atardecer?
Si usted ha podido observar un atardecer en una isla, por ejemplo, seguramente se habrá emocionado y le habrá resultado difícil describirlo. Seguramente le habrá costado encontrar las palabras apropiadas. Por lo tanto, este capítulo nos ofrece una muestra, una exposición del amor, y no una definición.
Quisiéramos destacar, que hay tres palabras en el griego que se traducen por nuestra palabra: amor.
En primer lugar tenemos la palabra: “eros”, que se usa para describir pasión, la lujuria. Se usa para Afrodita y Eros, y como nosotros lo conocemos, para Venus y Cupido. En la actualidad, la palabra: sexo, ería una adecuada traducción para esa palabra griega: “eros”, que no aparece, en absoluto en el Nuevo Testamento.
Luego tenemos la palabra: “fileo”, que quiere decir afecto, o cariño. La encontramos en una palabra como: Filadelfia, y también en filántropo. Sería, por ejemplo, el amor de hermano. Es el amor humano en su forma más elevada, es un amor noble.
Y luego, la palabra: ágape, es la más elevada para el amor, en el Nuevo Testamento, y nos habla del amor divino. Es más que un amor en las emociones, es amor en la voluntad. Es el amor que busca el objeto, y es la definición de Dios, porque Dios, es amor.
Permítanos darle aquí un bosquejo de este capítulo, estimado lector, y debemos decir una vez más, que podría parecer una violación de este capítulo. Pero el proceso de ver las partes que lo componen, nos ayudará a entenderlo.
En los primeros 3 versículo, tenemos, la preeminencia del amor, con respecto a su valor. En los versículos 4 al 7, tenemos los privilegios del amor, como una virtud. Y en los versículos 8 al 13, vemos la permanencia del amor, con respecto a su victoria.
Recordemos que este capítulo continúa el pensamiento del capítulo 12, que trata sobre la concesión de los dones. Este capítulo 13, nos habla de la energía de los dones espirituales, porque todos los dones del Espíritu deben ser ejercitados en amor.
Vamos a leer entonces el versículo 1 de este capítulo 13, de la primera Epístola a los Corintios, en la que Pablo nos habló sobre la preeminencia en del amor, su valor:
1Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe.
Tener la certeza que aquí las lenguas angélicas, significan: elocuencia. Nunca hemos escuchado hablar a un ángel pero pensamos que Pablo sí los escuchó. Es que la elocuencia más grandiosa sin amor, no significa absolutamente nada.
El Dr. Sproggy, lo expresó de esta manera: “El idioma sin amor es como un ruido sin melodía”.
Y el Dr. McGee dijo: “Parlotear sin caridad es como un ruido sin alma”.
Usted puede cantar como un serafín, pero sin amor no se diferenciaría de un sonido infernal. El amor es lo que da sentido, profundidad, realidad, y hace que la elocuencia resulte significativa, que tenga sentido.
Veamos ahora el versículo 2:
2Y si tuviera profecía, y entendiera todos los misterios y todo conocimiento, y si tuviera toda la fe, de tal manera que trasladara los montes, y no tengo amor, nada soy.
El primer versículo hablaba del amor tal como surge del corazón, y aquí en el versículo 2 surge de la mente, y es el amor como un acto del intelecto. El conocimiento solo, no es suficiente, el amor debe añadirse a ese conocimiento. La inteligencia sola, no es bastante, el amor debe de acompañar a esa inteligencia.
Esta es la triste condición en la que se encuentran algunos cristianos en la actualidad. Tienen un conocimiento de la Biblia, una comprensión de las verdades de la Biblia, pero demuestra tener una falta de amor.
Luego vemos el tercer punto que Pablo presentó en el versículo 3, y que dice así:
3Y si repartiera todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregara mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.
Este amor es un acto de la voluntad. O sea, que el amor implica al corazón, como en el versículo 1, a la mente, como en el versículo 2, y a la voluntad, como en el versículo 3. El amor es un fruto del Espíritu Santo, aunque debemos desear intensamente los mejores dones, ellos han de ser ejercitados, llevaos a la práctica con amor. Y solo el Espíritu de Dios puede lograrlo.
Permítanos mirarlo de esta manera. Usted puede escribir una lista de ceros, el primer cero representa la elocuencia, el segundo la profecía, el tercero el conocimiento, el cuarto la fe, el quinto el sacrificio, el sexto el martirio. Todos estos ceros siguen sin ser nada más que ceros, no equivalen a nada. Pero si usted coloca un número 1 a la izquierda de esa fila de ceros, entonces cada uno de los ceros adquiere un valor.
Estimado lector, el amor es el elemento que necesita ser añadido a cada uno de los dones del Espíritu. Sin el amor, un don resulta inútil, no tiene ningún valor.
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"Venid a mí,
todos los que estáis cansados y cargados,
y yo os haré descansar" Mateo 11:28