EL LIBRO DE LOS MÁRTIRES (293)
Por John Foxe
HISTORIA DE LOS MÁRTIRES CRISTIANOS
Surgimiento y progreso de la religión protestante en Irlanda; con un relato
de las bárbaras matanzas de 1641
Continuación:
Estaba entonces en el año setenta y uno de su vida, y, afligido por unas violentas fiebres que había adquirido por su estancia en aquel lugar inhóspito y desolado en el lago, pronto la fiebre se hizo de lo más violenta y peligrosa. Viendo que se acercaba su fallecimiento, lo recibió con gozo, como uno de los primitivos mártires que se apresuraba a su corona de gloria. Después de dirigirse a su pequeña grey, y de exhortarlos a la paciencia, y ello de la manera más patética por cuanto vio que se acercaba el último día de ellos, tras haber bendecido solemnemente a su gente, su familia y sus hijos, terminó juntamente el curso de su ministerio y de su vida el siete de febrero de 1642.
Sus amigos y parientes pidieron al intruso obispo que les permitiera enterrarlo, lo que obtuvieron tras gran dificultad; al principio les dijo que el patio de la iglesia era tierra sagrada, y que no debía ya ser contaminada más con herejes; sin embargo, se obtuvo permiso al final, y aunque no se empleó el servicio religioso funerario en la solemnidad (por miedo a los papistas irlandeses), sin embargo algunos de los mejores, que tuvieron la mayor veneración por él mientras vivía, asistieron al acto de depositar sus restos en el sepulcro. En su entierro lanzaron una salva de balas, gritando: Requiescat in pace ultimus Anglorum, esto es, «Descanse en paz el último inglés.» A esto añadieron que como él era uno de los mejores, también sería el último obispo inglés hallado entre ellos. La erudición de este obispo era muy grande, y hubiera dado al mundo tanta más prueba de ella si hubiera impreso todo lo que había escrito. Apenas si se salvaron algunos de sus escritos, habiendo destruido los papistas la mayoría de sus documentos y biblioteca. Había recogido una gran cantidad de exposiciones críticas de la Escritura, todo lo cual, con un gran baúl lleno de sus manuscritos, cayó en manos de los irlandeses. Felizmente, su gran manuscrito hebreo se conservó, y está ahora en la biblioteca de Emanuel College, Oxford.
En la baronía de Terawley, los papistas, por instigación de los frailes, obligaron a más de cuarenta protestantes ingleses, algunos de los cuales eran mujeres y niños, a la dura suerte de o bien morir por la espada, o ahogados en el mar. Escogiendo éstos lo último, fueron obligados, a punta de espada de sus inexorables perseguidores, a dirigirse a aguas profundas, donde, con sus pequeños en sus brazos, fueron primero vadeando hasta el cuello, y luego se hundieron y murieron juntos.
Continuará>
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