LA ILUSTRACIÓN DEL ALFARERO Y EL BARRO

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J. Rivera

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Dec 4, 2016, 2:10:19 AM12/4/16
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Queridos hermanos en la fe y amigos, de Amor Fraterno.

Continuamos con el estudio de la Biblia, la Palabra de Dios.

Un estudio de todos los libros de la Biblia, que en su versión original se llama: “Thru the Bible” (A través de la Biblia). Preparado por el teólogo y profesor de Biblia, J. Vernon McGee. En la versión española, traducido, adaptado, y presentado por Virgilio Vangioni, profesor de Biblia.

Si dispones de unos minutos, te aconsejamos que leas o escuches estos mensajes sobre la epístola del apóstol Pablo a los Romanos. Hará bien a tu vida, porque además de adquirir conocimiento, crecerás en sabiduría en la Palabra de Dios.

Dios bendiga Su Palabra en tu corazón.

 

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LA ILUSTRACIÓN DEL ALFARERO Y EL BARRO

 

ROMANOS 9:21-24

 

En los versículos siguientes, Pablo usó la ilustración del alfarero y el barro. Dios, estimado lector, es el alfarero y nosotros el barro. Dios sacó al hombre del polvo de la tierra y lo formó. Declaró que en la muerte su cuerpo físico volvería al polvo. El salmista dijo en el Salmo 103, versículo 14: “Se acuerda de que somos polvo”.

Muchas veces nos olvidamos de esto. Abraham adoptó una actitud correcta ante Dios cuando dijo, en Génesis capítulo 18, versículo 27: “Te ruego, mi Señor, que me escuches, aunque soy polvo y ceniza”.

Y dice el versículo 21:

21¿Acaso no tiene potestad el alfarero sobre el barro para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra?

 

El pensamiento en el versículo 20 no era el de Dios como Creador. Lo comparó al alfarero. El versículo 21 tiene que ver con el propósito y el destino, más bien que con el origen. Este versículo nos lleva a la casa del alfarero del cual habló Jeremías en el capítulo 18, de su libro, versículos 1 al 6, cuando dijo: “Palabra del Señor que vino a Jeremías, diciendo: Levántate y desciende a casa del alfarero, y allí te haré oír mis palabras.

Descendí a casa del alfarero, y hallé que él estaba trabajando en el torno. Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en sus manos, pero él volvió a hacer otra vasija, según le pareció mejor hacerla. Entonces vino a mí palabra del Señor, diciendo: ¿No podré yo hacer con vosotros como este alfarero, casa de Israel? dice el Señor. Como el barro en manos del alfarero, así sois vosotros en mis manos, casa de Israel”.

Estimado lector, Dios metió Su mano en la misma masa de la humanidad y sacó un poco de barro e hizo a un Moisés. Nuevamente metió la mano para sacar del mismo barro a un Faraón. En el principio todo era barro feo, desagradable, ciego y pecaminoso. Dios no lo creó así. Su gracia y Su misericordia hacen una vasija para honra, es decir, para un uso especial. Y el alfarero está en su derecho para hacer otra vasija para deshonra, es decir, para un uso común. Y como dijo Isaías en el capítulo 45 de su profecía, versículo 9: “¡Ay del que no siendo más que un tiesto como cualquier tiesto de la tierra, pleitea con su Hacedor! ¿Dirá el barro al que lo modela: ¿Qué haces? o tu obra: ¿no tiene manos?”

Volviendo ahora al capítulo 9 de esta epístola a los Romanos, leamos el versículo 22:

22¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción?

 

Pablo ya ha establecido el hecho de que Dios tiene libertad para obrar según el misterio y la majestad de Su soberanía. Ahora, habiendo dicho esto, Pablo procedió a mostrar que Dios trataba con paciencia y misericordia aun a las vasijas que caerían bajo su ira. Nunca podremos decir que Dios las había preparado para la destrucción. La rebelión y el pecado del barro fue lo que las preparó para el juicio. Dios habría tenido toda la razón en ejercer un juicio inmediato sobre ellas, pero trató a estas vasijas, no como barro muerto, sino como criaturas con libre albedrío y les dio amplias oportunidades para revelar cualquier inclinación que pudieran tener para obedecer a Dios. Aunque Dios aborrece el pecado y lo juzgará de una manera final, Su misericordia constantemente se extiende hacia las criaturas implicadas.

Y los versículos 23 y 24 de este capítulo 9 de la epístola a los Romanos, nos dicen:

23Él, para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia que había preparado de antemano para gloria. 24A estos también ha llamado, es decir, a nosotros, no sólo de los judíos, sino también de los que no son judíos.

 

Hay una distinción clara que se hace aquí entre los vasos de ira y los de misericordia. Dios mostró tanta paciencia para con los vasos de misericordia como para con los vasos de ira, pero los vasos de ira estaban preparados para la destrucción por ellos mismos, mientras que Dios es el que prepara los vasos de misericordia.

Godet sugirió aquí que los vasos de ira se referían a la misma nación judía que fue destruida en el año 70 D.C. Jesús anunció la destrucción, pero Él era sufrido y paciente. Lloró sobre la ciudad, y oró, diciendo: “Padre, perdónalos” (según registró el Evangelio de Lucas capítulo 23, versículo 34). El apóstol Pedro dijo además que el Evangelio sería predicado primeramente a ellos. Pero por fin el juicio vino con la destrucción de Jerusalén por Tito en el año 70 D.C., y la dispersión consiguiente de la nación. Y Dios había salvado a un remanente. Los del remanente eran vasos de misericordia.

He aquí la analogía de Dios: Su paciencia con Faraón fue cumplida en la nación de Israel, y la subsiguiente destrucción de Israel vino después que experimentó ampliamente la paciencia de Dios.

 

***

"Venid a mí,

todos los que estáis cansados y cargados,

y yo os haré descansar" Mateo 11:28

 

http://amorfraterno.org/


Ro. 9.21-24.mp3
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