PERU: SEGUNDA VUELTA ELECTORAL

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May 4, 2006, 12:03:14 AM5/4/06
to américa_debate
Dr. Alan García Pérez y Ollanta Humala Tasso
Por: César Aching Guzmán
http://cesaraching.blogspot.com/

El proceso de transformación no será posible con la aplicación de
medidas desatinadas o saltos al vacío...

Ollanta Humala -lo dijo en un programa al periodista César
Hildebranth-, recién se alistó en la política hace menos de un año,
cuando su reingreso al ejército fue rechazado. Se afilia, no para
construir un país, sino por despecho, con ánimo de venganza y por
satisfacer sus delirios de grandeza (antes la familia Toledo-Carp y
ahora la familia Humala-Heredia). Para ello, utiliza la plataforma
política de su hermano Antauro, negado muchas veces y se oferta al
Presidente Hugo Chávez, quien se convierte en su propagandista y
defensor. En este proceso de politización, el militar retirado hace
alianzas con alfiles del toledismo (por ejemplo: su Primer
Vicepresidente, fue Director del BCR bajo la bendición del FMI y el
apoyo de la Chakana), con los militares montesinistas que participaron
y avalaron las inmoralidades de la dupla Fujimori-Montesinos; con
cúpulas autodenominadas de izquierda (incapaces de forjar la unidad
del pueblo peruano pero que si lograron su acomodo con Toledo); y, con
muchísimos corchos de todos los pelajes, mercenarios disfrazados de
políticos; muchos de ellos con abultadas deudas.

En un artículo anterior a la primera vuelta, analizando la candidatura
del militar retirado Ollanta Humala Tasso, referimos sus orígenes
recientes en la actividad política. Desde Octubre del 2000, lo
encontramos dirigiendo un dudoso levantamiento en la base de Locumba
(Tacna), cuando Fujimori ya había caído y montesinos fugaba del país
con rumbo a Venezuela vía Panamá. Luego de ser amnistiado, sirvió al
Gobierno de Toledo como agregado militar en Francia con un sueldo de 8
mil dólares mensuales, más otros 20 mil por concepto de traslado. Su
actuación anterior al año 2000 dejó mucho que desear en las zonas
de emergencia, como lo demuestran las denuncias de organismos de
derechos humanos y la de Edmundo Cruz, Jefe de la Unidad de
Investigación del Diario La República.

Sabemos bien que el problema central de la pobreza y miseria, radica
en la dependencia económica, el neoliberalismo, la especulación
financiera, que traen como consecuencia el enriquecimiento de unos
pocos a costa del empobrecimiento de las mayorías. Sin embargo,
Ollanta Humala, con un híbrido ideario etnocacerista, oculta bajo un
factor étnico, la problemática de la pobreza que aflije a nuestro
país. Este ideario personalizado, lo ha convertido en un candidato
sectario, antiunitario y antidemocrático; en un probable gobierno
sería incapaz de promover medidas de carácter social y ampliar la
pirámide de la riqueza, pues para ello, tendría que darse una
concertación entre Estado, empresas y sociedad civil; concertación
que solo es viable en democracia y con dirigentes capaces, confiables,
seguros y con objetivos por encima de sus intereses personales y
familiares.

Además de la confusión política que representa Ollanta Humala,
destaca la carencia de una organización política sólida y ausencia
de cuadros técnicos comprometidos con el cambio. Para poder inscribir
su candidatura tuvo que tomar en alquiler un movimiento político
(UPP). Quienes lo rodean son vendibles, carentes de una ideología y
trayectoria política; el mismo Humala es negociable y vulnerable a las
veleidades del poder; los dueños del Perú lo saben, es una historia
que se repite.

Como contraparte a esta candidatura individualista esta la del APRA, el
único partido político que cuenta con una gran organización
nacional. Su representante, el Dr. Alan García Pérez, tiene
suficiente trayectoria y con sana autocrítica ha sabido analizar sus
aciertos y desaciertos de gobierno. Por la dimensión organizacional y
temporal del APRA, esta candidatura contará con los necesarios
cuadros técnicos comprometidos con su Plan de Gobierno para iniciar la
transformación económica, política y social del Perú.

En la VISION DEL PAIS del Plan de Gobierno 2006 - 2011, está
resumido el ideario aprista que inspirará y guiará su accionar:

"Trabajaremos para que en el 2011 el Perú sea un país líder en la
región, con una democracia consolidada que crece sostenidamente con
equidad, un país con una estructura descentralizada en una área
metropolitana y regiones que integren transversalmente el territorio
nacional; un Estado que promueva el desarrollo integral de las
personas, la defensa nacional, la preservación del medio ambiente y la
cultura; un sector privado, motor del crecimiento y competitivo
internacionalmente; un ingreso anual per cápita cercano a los US$ 5
mil (equivalentes al cambio del 2005); una desnutrición infantil de
los menores de 5 años reducida al 5%, una expectativa de vida de la
población en incremento acercándose a los niveles internacionales; un
promedio de escolaridad básica que llegue a los 12 años; una
reducción sensible del analfabetismo y la pobreza extrema; un gran
número de provincias del país, incluyendo las de la Amazonía,
integradas a la red vial nacional con carreteras asfaltadas, una
conectividad que alcance a todos los distritos y a un elevado
porcentaje de centros poblados menores de tres mil habitantes, un
número importante de la población nacional con servicios de agua
potable y electricidad; una economía abierta y fortalecida con unas
exportaciones dominadas por los productos agroindustriales,
minero-industriales y energéticos; un proceso de integración
sudamericana consolidado a fin de hacer de la Confederación
Sudamericana la primera potencia mundial en recursos energéticos y la
tercera en términos económicos, para que en este contexto el Perú
llegue a ser un "País Bioceánico Pacífico-Atlántico", que
incluya nuestro posicionamiento en la Antártica".

El proceso de transformación no será posible con la aplicación de
medidas desatinadas o saltos al vacío, el desarrollo nacional requiere
la concertación y activa participación de sus tres agentes
económicos: Estado, empresas y el pueblo a través de sus
organizaciones civiles.

Corresponde pues, al APRA la tarea de sentar las bases del desarrollo
nacional; tiene ideología, historia, madurez, visión de país,
organización y cuadros comprometidos para ello.

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