CONSECUENCIAS DE LAS ELECCIONES REGIONALES Y MUNICIPALES 2006

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Nov 24, 2006, 10:53:49 PM11/24/06
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Por: César Aching Guzmán
Director de Organización, Planeamiento y Desarrollo de la
CONAVEMTRAGEN
http://cesaraching.blogspot.com
24-11-2006


Como eran previsibles, los resultados de las elecciones regionales y
municipales 2006, han sido adversas al partido aprista; que a duras
penas ha logrado 3 alcaldías en Lima: Breña (por confirmar), Lurín y
Santa María del Mar; una en provincias (Cajamarca); dos gobiernos
regionales (Piura y La Libertad), mientras que el Gobierno Regional de
Lima esta disputándose voto por voto, un independiente frente al
candidato del APRA. En términos reales el APRA ha perdido 10
presidencias de gobiernos regionales; igualmente, el municipio de
Trujillo, ciudad símbolo del aprismo, cuna de Víctor Raúl Haya de La
Torre.

Decimos que eran previsibles, por las inocultables luchas internas
cuando se trató la nominación de candidaturas; observamos dirigentes
nacionales que preocupados por sus parcelas de adeptos, privilegiaron
más sus campañas proyectadas a reelegirse en sus cargos o asegurarse
como herederos de "confianza" para el próximo Congreso Nacional.
Por eso es que muchos de los congresistas del APRA que en las
anteriores elecciones presidenciales visitaban los distritos mañana
tarde y noche, en estas elecciones han brillado por su ausencia.
Dirigentes nacionales -perdedores de ayer- actuando como observadores
y alguno incluso metiendo zancadillas en contra de los responsables de
la campaña electoral, para después del fracaso aparecer como
"salvadores". Son los mismos dirigentes que tuvieron a su cargo
las campañas de 1992, 1995, 1998, 2000 y 2001 en las que el APRA
perdió elecciones.

Bien vale en esta parte transcribir un párrafo del libro de Peter
Drucker "El Líder del Futuro", ediciones Deustuo S.A. 1996, pág.
13: "... A mediados de los años veinte, cuando yo estaba en mis
últimos cursos del Instituto, apareció de pronto un torrente de
libros en inglés, francés y alemán sobre la Primera Guerra Mundial y
sobre sus campañas. Para nuestro trabajo trimestral, nuestro excelente
profesor de historia -un veterano de guerra que había sido
gravemente herido- nos dijo que cogiéramos varios de estos libros, lo
leyéramos cuidadosamente y escribiéramos el ensayo de dicho trimestre
basándonos en las selecciones de las lecturas. Cuando luego debatimos
en clase estos ensayos, uno de mis compañeros dijo Todos estos libros
dicen que la Primera Guerra Mundial fue una guerra de total
incompetencia militar. ¿Por qué? Nuestro profesor no dudó ni un
segundo en contestar: Porque no murieron bastantes generales.
Permanecieron muy lejos de la vanguardia y dejaron que los demás
lucharan y murieran".

Así ha sido la última campaña electoral en el partido aprista; los
altos dirigentes nacionales (generales) que ostentan cargos públicos
no han estado al frente de la contienda; no han sabido delegar
funciones o ponerse a un lado para permitir que otros cuadros asuman
los cargos y dirijan integralmente la campaña electoral; se colocaron
en el balcón (lejos de la vanguardia) y promovieron que los militantes
lucharan y perdieran solos, para después del predecible fracaso
aplicar el dicho, "a rió revuelto ganancia de pescadores". Los
pocos cuadros que se quedaron para "hacer campaña", lo hicieron no
para promover a los candidatos, sino en provecho propio,
marqueteándose para el próximo Congreso Nacional. Fallaron desde la
nominación de candidatos, pues trataron de colocar a los "leales"
que habrían de apoyar sus candidaturas a cargos partidarios a
nominarse en el próximo Congreso Nacional. Muchos dirigentes aspiran
a la reelección y otros a la re-re-reelección.

Necesitamos dirigentes con base social popular, es decir que cuenten
con seguidores en la población; dirigentes que trabajen no con la
interrogante ¿Qué es lo que quiero? sino aquellos que pregunten
¿Qué es necesario hacer?. Desgraciadamente, son pocos estos últimos,
abundan más de los otros. Con el criterio de ¿Qué es lo que quiero?
han deformado la labor de los militantes y cuadros intermedios, pues
les hacen creer que la lealtad esta en relación con el apoyo que
brinden a cada uno de estos mandoncitos, algunos son miembros de
cúpula con capacidad de "veto" y otros son nuevos dirigentes que
solo aspiran a ser como los actuales mandamases del partido. Con estos
métodos de trabajo han burocratizado la organización, han deformado
los conceptos de lealtad, disciplina y fraternidad, aplicables
exclusivamente a la doctrina aprista fundamentada en los principios
programáticos del PAP; en la lealtad a los mártires del aprismo que
dieron su vida por un Perú con justicia social, libertad y democracia;
en la lealtad a Víctor Raúl haya de la Torre y su digno sucesor c.
Alan García Pérez, cuyo mayor mérito es haber llevado al APRA a ser
gobierno en dos oportunidades durante su larga historia.

Menos mal la campaña de la primera y segunda vuelta de las elecciones
generales fue dirigida personalmente por el c. Alan García; sino
miremos algunas cifras: en la primera vuelta los candidatos al
parlamento apenas si obtuvieron el 20% y el candidato a Presidente de
la República alcanzó el 24%. Muchos de los candidatos al congreso
fueron reeleccionistas. En la segunda vuelta el candidato ya solo
consiguió más del 53% de votación.

El APRA es una organización política de larga trayectoria, con una
enorme base social popular, con fe en la organización, que siempre se
ha proyectado hacia la justicia social por más de siete décadas. Hoy
día, siendo nuevamente gobierno, tiene una de las mayores
oportunidades para hacer justicia con los pobres. Por ello, el problema
no es el desplome de un grupo y su cambio por otro que es más de lo
mismo; sino el promover y lograr una total renovación del partido,
que permita la real modernización de sus órganos de dirección, el
cambio de los actuales métodos de trabajo y el garantizar la
alternancia. Estos son objetivos necesarios para consolidar la
democracia interna y hacer del Partido el mejor soporte que favorezca
el desarrollo económico con justicia social y estabilidad
democrática de nuestro país.

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