Señor Comandante
Hugo Chávez Frías
Presidente de la República Bolivariana de Venezuela
Palacio de Miraflores
CARACAS
Señor Presidente:
Recientes y reiteradas declaraciones públicas de usted respecto al
proceso electoral que en estos momentos se realiza en el Perú, han
provocado reacciones condenatorias tanto por el lenguaje que usa usted
como por la violación implícita de la libre determinación del pueblo
peruano para elegir su destino, se repudia también las ofertas con las
cuales usted alienta "al candidato nacionalista peruano Ollanta
Humala a ganar las elecciones" prometiéndole "que si es electo
presidente, el gobierno de Venezuela le brindará todo su apoyo".
"¡Ollanta, compadre eche pa'lante y salve al Perú!, compañero, y
tendrá todo nuestro apoyo..."
Como peruano y ciudadano del mundo, tendría derecho para intervenir en
este asunto; porque se trata de la defensa de las bases republicanas y
éticas del sistema democrático latinoamericano, pero mi intervención
obedece a un imperativo generacional. Y es que desde hace cerca de
ochenta años me correspondió con jóvenes del Perú e Indoamérica
empuñar las banderas integracionistas y antiimperialistas de nuestro
destino, oriflamas que mantenemos enhiestas y en cuyos cuadros de honor
figuran millares de latinoamericanos que murieron enfrentando al
imperialismo que hoy renace y al totalitarismo nazi-onalista que se
pretende retrotraer.
Destruir lo que logramos significa traicionar los ideales de unidad
bolivariana que se remontan a las culturas universales prehispánicas;
romper poco a poco los avances logrados -aun cuando imperfectos-
por la integración, es incurrir en un delito de Alta Traición al
destino unitario y a la lucha de nuestros pueblos. Y esto es lo que
está haciendo usted Chávez; está cometiendo un delito de Alta
Traición con el destino histórico de América Latina.
Tengo pues generacionalmente la obligación de denunciar a usted ante
América y al mundo como el gran proditor al servicio del imperialismo
y del nazi-onalismo. Pero su delito se agrava Chávez al sembrar
confusión. Por ejemplo, cuando usted dice que Alan García es el
candidato de la Casa Blanca "para seguir esclavizando, dominando a
este pueblo (peruano)...", siembra desconcierto, porque en el Perú
no hay esclavos, Chávez. Hay luchadores por la democracia y la
justicia social que no se entregan a los petrodólares de Bush ni a los
petrobolívares de usted. En cuanto a lo de la Casa Blanca, el
verdadero cómplice de Bush (a quien yo he llamado desde muchos años
atrás "El primer Terrorista") es usted, porque está contribuyendo
con la confusión, dividir a nuestros pueblos, a enfrentarnos unos con
otros, estimulando internamente una superada lucha de clases y
externamente fomentando chovinismos.
Chávez: hay otro punto que lo aproxima con Bush y la Casa Blanca, y es
que usted es un gran mentiroso; y así como Bush engañó al mundo
diciendo que Iraq tenía armas atómicas, usted está engañando a su
pueblo diciéndole "que debe estar preparado para una invasión
norteamericana" para lo cual hay que "comprar armas", negocio
conocido entre los tiranos militares. Hay que armarnos sí, contra el
divisionismo latinoamericano y contra quienes creen que la integración
se compra.
Por último quiero expresarle que desde hace muchos años (y le consta
a sus tres últimos embajadores) yo y un grupo de peruanos hemos
tratado de fortalecer los vínculos entre Perú y Venezuela y creímos
sinceramente en el antiimperialismo que usted tanto pregona.
Lamentablemente hemos sido engañados. Pero tenga la seguridad de que
la decencia y la dignidad de los peruanos está por encima de su
talonario de cheques.
Atentamente
Armando Villanueva del Campo