Los videojuegos forman parte importante de la vida de muchas personas, especialmente adolescentes, aunque el rango de edad cada vez es mayor, debido a su contenido interactivo y entretenido. Es una actividad que tiene un lugar significativo en su día a día. Hace algunos años todavía hablábamos de la adicción a los videojuegos como un fenómeno incipiente. Sus síntomas son similares a los de otras adicciones diagnosticadas como las vinculadas al abuso de alcohol o al juego tradicional. Algunos de estos síntomas son las dificultades para conciliar el sueño o la incapacidad para cumplir horarios y esto está ligado a la ansiedad y la irritabilidad. Jugar a videojuegos no es una actividad negativa. El problema empieza cuando se convierte en una actividad que ocupa demasiado tiempo en la vida de la persona y se continúa practicando a pesar de conllevar consecuencias negativas.
Dos recomendaciones para evitar que esta opción de ocio se convierta en adicción podrían ser:
- Regular el tiempo que se dedica a esta actividad y ser estrictos.
- Tener alternativas de ocio distintas. Que los videojuegos solo sean una opción más.
- Fomentar las relaciones interpersonales.
Si queréis saber más os dejamos el vídeo de un capítulo del programa de televisión “Redes para ciencia” donde se trata este tema con más profundidad: