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Madrid, 1750 - ¿Qué tenemos hoy para comer?

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Bubi

unread,
Aug 10, 2004, 11:53:32 AM8/10/04
to
Gracias a la burocracia (loada sea, por siempre jamás), podemos reconstruir la
vida cotidiana del Madrid del siglo XVIII (o del XVI, XVII o XIX, por el mismo
precio) con mayor detalle que los escasos apuntes cotidianos que nos dejan
algunos escritores de la época, más dados, como se sabe, a los cotilleos
sentimentales, muchos de ellos hasta inventados, que al bienestar de los
pueblos.

Para esas épocas, tenemos registros bastante fiables de los distintos impuestos,
algunos equivalentes al actual impuesto sobre el valor añadido, que se
recaudaban a nivel estatal o municipal. Así tenemos la sisa, que consistía , en
el caso del vino, en 16 maravedíes por arroba, aumentado luego a casi diez
reales al final del siglo, o un cuarto de su valor (cuartillo real). En el caso
de la sisa vieja era un tanto sobre su valor. Este impuesto, la sisa, dio lugar
luego al homónimo impuesto revolucionario cobrado por las criadas en las compras
diarias, cuyo objetivo, como se sabe, era mejorar su situación laboral,
traspasando parte de la riqueza del amo explotador a sus bolsillos. En el caso
de la carne, se gravaba con la sisa de carne mayor y sisa de carne menor, que
oscilaba entre el 8 y 12 por ciento, más alto que el actual siete por ciento de
IVA. La sisa ordinaria del aceite era de un maravedí por panilla, habiendo 100
panillas en una arroba, o unos ocho maravedíes por litro.

Pero también tenemos otros impuestos, como las distintas barcas que gravaban las
mercancías traídas de otros lugares. En el caso de Madrid, la Barca de Arganda
era la más importante y se giraba sobre las mercancías traídas del Mediterráneo,
o los portazgos, como el de Pancorbo para la mercancía venida del país vasco, la
almotacenía antigua, los pesos y rentas, las aduanillas, etc. eran otros más
entre las muchas tasas e impuestos.

Pero no voy a hablar del Madrid fiscal, sino de las costumbres cotidianas de
alimentación y bebida de los madrileños de hace unos siglos y entresacadas de
esos impuestos. Por supuesto, el mercado negro ya existía en esa época y algunos
sisaban la sisa y abolían su pago, por lo que las cifras reales pudieran ser
algo mayores.

En la década de 1750, el madrileño medio bebía 64 litros de vino al año. Si
ajustamos la cifra por los infantes, el notario abstemio y algunas mujeres,
podemos decir que el que bebía, bebía casi un tercio de litro al día. Esto ha
sido una sorpresa para mí. Por ejemplo, en 1590 el madrileño medio bebía más de
doscientos litros al año, que ajustado por infantes, el notario abstemio y
algunas mujeres, nos dan algo más de un litro al día. ¿Una mejora de la moral y
buenas costumbres, 150 años después? Pues más bien no. La respuesta hay que
buscarla en las reglas del comercio. En resumen: si hay dinero se bebe vino, y
si no, se come pan. Ya se sabe que el pan no tiene los mismos efectos
embriagadores, pero también sirve muy bien para acallar los tronares del
estómago. El pan, como el alimento más común de España, tenía muy poca
oscilación en el consumo, hubiera o no riqueza. Solamente en casos de pobreza
extrema, aumentaba el consumo de pan, y cada vez que se comía más pan, se bebía
menos vino, porque había menos reales para lujos. Pudiera haber otras razones
más románticas para las oscilaciones del consumo del vino. Así, la euforia
después de la guerra de la Independencia contra los franceses, trajo un aumento
en su consumo de un cincuenta por ciento sobre los años precedentes.

También, el madrileño medio consumía en 1750 doce litros de aceite al año, o un
litro al mes, la mitad de lo que consumiría un siglo después y un 50 por ciento
más de lo que consumía a finales del XVI. Los fritos y otros usos del aceite
fueron, pues, en aumento, aunque en los últimos años de nuestra época, han
vuelto a bajar. En 1750, se consumían unos 33 kilos de carne de cordero y
ternera al año, o casi 100 gramos al día, incluyendo niños, el notario y
personas viejas. Se consumía algo más que a finales del XVI, pero su consumo se
mantuvo muy similar durante los siglos XVIII y XIX. Lo que es curioso, es el
cambio de la moda entre el cordero y la ternera. En el siglo XVI, dos tercios de
estos consumos eran de cordero y un tercio de ternera. A finales del XVIII, el
cordero sólo representaba una quinta parte. No sé si ese cambio en el consumo
entre cordero y ternera es igual en toda España, lo que es probable, o fue por
esa época que se empezó a preparar el cocido madrileño, que como se sabe lleva
ternera pero no cordero. Se estima que casi un tercio de toda la carne consumida
por aquella época era manteca o grasa.

La carne de cerdo, unos diez kilos al año o 30 gramos al día, se mantiene
constante. Hay que indicar que no se incluye en este consumo el chorizo o
embutidos, que se estimaba en un tres por ciento del gasto total en
alimentación.
No hay datos para legumbres, pero si hacemos caso al Pirata, fuente de todo tipo
de inexactitudes, el consumo de garbanzos tenía que ser exorbitante.

En el XVIII, el consumo de bacalao e incluso del cacao y chocolate era más alto
que en el siglo siguiente. Sin embargo, el azúcar se consumía en unos niveles
que representaban la mitad de lo que sería un siglo después. El pescado fresco,
distinto del de agua dulce, era escaso por su lejanía del mar. El chocolate, en
el XVIII, se consumía en unos niveles de casi 90 veces más que el café, al menos
en libras, si no en raciones.

Pero claro, como se sabe, las estadísticas nos dan un promedio, como el caso
aquel de dos personas con un consumo promedio de medio pollo, aunque solo uno de
ellos se lo comió entero. Vamos a ver, por tanto, cual era la distribución de la
riqueza en aquella época. Si en honor a Gurriato igualamos a 100 la retribución
de un médico, (había 85 médicos en el Madrid de 1757 con unos honorarios medios
de 12 789 reales anuales, igual que un botillero), un cirujano o barbero ganaba
38, pero un teniente de juzgado 323 y un abogado 54, igual que un juez, un
notario o un maestro de primera enseñanza. El banquero ganaba 400, los
comerciantes de madera o cristales 172, el alfarero 101 y el arcabucero 67. El
cabrero 210 y el carretero 90. Los peores pagados eran los peones de la
cuadrilla de empedradores, con 7, igual que los mozos de arriería y los
mayorales de ganado o labradores de hortalizas, meseros y mancebos. Menos
ganaban los jornaleros del campo y peones de albañil, que no llegaban al 6 por
ciento de la retribución de los médicos. La profesión que más ganaba era la de
comerciante al por mayor de plata, 442.

Había, por tanto, diferencias importantes. Pero los que he mencionado
corresponden a la población activa en una profesión o trabajo. También estaban
los hidalgos y rentistas, aquellos que vivían del fruto del capital heredado.
Por aquella época, los hidalgos eran casi el 10 por ciento de la población de
Madrid, estimada en unos 125 000 personas, incluyendo población flotante. En
este censo, había una niña, de edad entre 7 y 15 años, viuda. En 1850, las niñas
de edad entre 7 y 15 años que se habían quedado viudas ascendía a 4 y el consumo
del vino aumentó.

Bubi,

Luciano

unread,
Aug 10, 2004, 12:33:08 PM8/10/04
to

"Bubi" <mal...@bioko.ge> escribió en el mensaje
news:2ns982F...@uni-berlin.de...

No debían ser muy distintos de los de dos siglos antes, que se clasificaban
en:
- Alacabalas
- Tercias
- Almirantazgos
- Puertos secos (portazgos)
- Servicio y montazgo
- Salinas
- Seda de Granada
aparte de otros de menor cuantía, como: moneda forera, galeotes y behetrías.

> Pero también tenemos otros impuestos, como las distintas barcas que
gravaban las
> mercancías traídas de otros lugares. En el caso de Madrid, la Barca de
Arganda
> era la más importante y se giraba sobre las mercancías traídas del
Mediterráneo,
> o los portazgos, como el de Pancorbo para la mercancía venida del país
vasco, la
> almotacenía antigua, los pesos y rentas, las aduanillas, etc. eran otros
más
> entre las muchas tasas e impuestos.
>
> Pero no voy a hablar del Madrid fiscal, sino de las costumbres cotidianas
de
> alimentación y bebida de los madrileños de hace unos siglos y entresacadas
de
> esos impuestos. Por supuesto, el mercado negro ya existía en esa época y
algunos
> sisaban la sisa y abolían su pago, por lo que las cifras reales pudieran
ser
> algo mayores.

> Pero claro, como se sabe, las estadísticas nos dan un promedio, como el


caso
> aquel de dos personas con un consumo promedio de medio pollo, aunque solo
uno de
> ellos se lo comió entero. Vamos a ver, por tanto, cual era la distribución
de la
> riqueza en aquella época. Si en honor a Gurriato igualamos a 100 la
retribución
> de un médico, (había 85 médicos en el Madrid de 1757 con unos honorarios
medios
> de 12 789 reales anuales, igual que un botillero), un cirujano o barbero
ganaba
> 38, pero un teniente de juzgado 323 y un abogado 54, igual que un juez, un
> notario o un maestro de primera enseñanza. El banquero ganaba 400, los
> comerciantes de madera o cristales 172, el alfarero 101 y el arcabucero
67. El
> cabrero 210 y el carretero 90. Los peores pagados eran los peones de la
> cuadrilla de empedradores, con 7, igual que los mozos de arriería y los
> mayorales de ganado o labradores de hortalizas, meseros y mancebos. Menos
> ganaban los jornaleros del campo y peones de albañil, que no llegaban al 6
por
> ciento de la retribución de los médicos. La profesión que más ganaba era
la de
> comerciante al por mayor de plata, 442.

De los sueldos del siglo de oro también tengo datos llamativos:
- un peón cobraba alrededor de 50 maravedís/día
- el maestro albañil, 100
- el Presidente del Consejo de Indias (Marqués de Mondéjar en aquél
tiempo), 1.200.000 al año.
- las rentas de la alta nobleza (los Alba, Infantado, Medina Sidonia)
rondaban los 37.500.000
- el arzobispo de Toledo, el más rico con diferencia, 93.750.000

Si a alguien le apetece echar cuentas, 1 maravedí equivalía a 11'50 pesetas
de 1983 (según los cálculos que he leído).


piratazul9

unread,
Aug 10, 2004, 5:45:28 PM8/10/04
to
Molto interesante, Bubi.

Habria la posibilidad de obtener comparacion con cifras del siglo XX?

Creo que seria tambien muy interesante.

Salud y curvas, Paco

"Bubi" <mal...@bioko.ge> wrote in message
news:2ns982F...@uni-berlin.de...

Emilio

unread,
Aug 10, 2004, 9:24:49 PM8/10/04
to

Bubi <mal...@bioko.ge> wrote in message news:2ns982F...@uni-berlin.de...

Una cosa que conviene aclarar es que se puede comer bastante bien con poco
dinero. El gringo tiene mucha pela disponible y sin embargo no come más que
guarrerías. Hay que valorar el concepto de "cocina de mercado", que no es
otra cosa que el aprovechamiento de los recursos en el momento óptimo, es
decir, en la estación de producción. Los gringos quieren tener de todo
durante todo el año y meten las verduras y frutas en cámaras frigoríficas;
esos productos en el mercado son preciosos, todos de la misma forma y color
y sin una matadura, pero luego saben a cartón. También me gusta el concepto
español de la minuta "larga y estrecha" , conocida tradicionalmente y puesta
en práctica en España a través de las tapas, pinchos y cazuelitas, que
permiten comer pequeñas cantidades de muchas preparaciones diferentes. Creo
que los españoles podemos considerarnos seres racionales porque nos gustan
tanto las raciones de las tascas. Los gringos, por el contrario, se zampan
un balde entero de helado mirando la televisión y se quedan tan panchos. Así
andan todos que parecen hipopótamos con esas obesidades tan desagradables a
la vista.

El consumo del productoen el que más influía el poder adquisitivo fue
durante mucho tiempo la carne. Pero hay que aclarar que los que comían
carne, lo que se dice carne, eran los ricos. Los pobres se contentaban con
las vísceras. Mientras los ricos consumían asadas las piezas más nobles de
las crías, especialmente de vacuno, los pobres recurrían a los sesos,
riñones, hígados, mollejas, chorrillos, callos, gallinejas, patorrillos,
zarajos, asadura, sangrecilla, etc., y con estas materias primas elaboraban
platos excelentes, y lo que en algún momento fue un recurso para llenar la
andorga, se convirtió después, en algunos casos, en auténticas exquisitices.
Unos buenos riñones al jerez, el higado con cebolla, los callos a la
madrileña, y otros platos de ese tenor yo los prefiero a la carnaza asada
que se zampan los gringos. En los Yunaites esos órganos internos que a mi me
encantan allí los usan para hacer comida de perros y gatos.

Bubi

unread,
Aug 11, 2004, 9:28:04 AM8/11/04
to
"piratazul9" <pirat...@houston.rr.com> escribió en el mensaje
news:YlbSc.10736$KZ2....@fe2.texas.rr.com...

> Molto interesante, Bubi.
>
> Habria la posibilidad de obtener comparacion con cifras del siglo XX?
>
> Creo que seria tambien muy interesante.
>

En mi continuo afán por agradarte, he hecho un pequeño análisis de las
costumbres alimenticias actuales en España.

Sobra decir que los consumos de alimentos actuales no son comparables a los de
hace unos siglos, debido, principalmente, a la industrialización, la facilidad
de transporte, la globalización del comercio y, sobre todo, a distintas
costumbres propiciadas por la publicidad y el conocimiento de otras culturas.

En el Madrid actual, el consumo de vino ha descendido considerablemente, siendo
actualmente de 30 litros al año, muy por debajo de lo que se consumía en siglos
pasados. Esto ha sido debido a un aumento del consumo de cerveza, unos 55 litros
al año, y jugos y refrescos, unos 100 litros anuales, por no mencionar los 120
litros de leche al año. Yo, acartonado jubiloso, sigo las costumbres del siglo
de oro.

El pan también ha descendido bastante, del más de medio kilogramo diario de los
siglos pasados, a poco más de 130 gramos actuales. Se ha visto suplantado por un
mayor consumo de galletas y bollería, así como el aumento de otros cereales,
como el arroz u otros productos sustitutos como alimento barato, como las
patatas, de las que llegó a haber un consumo de casi medio kilo al día en
algunos años del siglo XX y que actualmente se sitúa en unos 130 gramos. La
patata, aun traída por primera vez a Europa a mediados del XVI, no fue alimento
popular hasta los inicios del siglo XIX.

El consumo de carne también ha aumentado a casi el doble, principalmente del
pollo, que ha visto reducido su precio, en términos reales, muy
considerablemente en relación a siglos pasados. La productividad de las
gallinas, gracias a una dedicación encomiable de los gallos, ha aumentado
exponencialmente, proporcionándonos un mejor nivel de vida. El pescado fresco ya
forma parte del menú de los madrileños, con un consumo aproximado de la mitad de
la carne.

Por desgracia, las legumbres, como garbanzos, lentejas, judías, etc. han visto
reducido su consumo significativamente, siendo actualmente de solo veinte gramos
diarios, por lo que sería más apropiado que nos llamaras fruteros, e incluso
lecheros o carniceros, en vez de garbanceros.

El maíz, en parte, y la yuca y el plátano (de cocina, no la fruta) no son
todavía alimentos dignos para los españoles, pero dale tiempo al tiempo.

Bubi,

piratazul9

unread,
Aug 11, 2004, 4:52:24 PM8/11/04
to
Conmovido hasta las lagrimas estoy, Bubi, por la delicadeza de tu atencion.

Lo que comentas de la comida de hoganio es casi comun, con variantes
regionales, en todas partes.

La cerveza esta ganando terreno en epocas de calor. Realmente se apetece, en
ocasiones, mas que un vaso de vino, para regar los alimentos.

Hoy, un grupo de seis hambrientos y sedientos monstruos nos metimos a un
restaurante brasileiro a comer asado y churrasco. "Coma todo lo que pueda"
es el lema.

Iba un argentino, tres madrilenios y dos caballeros aztecas de la Ciudad de
Mexico. Mi estimadisimo amigo argentino cada vez que se levantaba por otro
plato de carne comentaba lo mal que lo asaban o que le echaban continuamente
sal, en lugar de impregnarlo con sal gruesa de una buena vez, como debe de
ser. Cada vez que criticaba se servia otro plato de asado.

Mi paisano se despachaba otros tantos platos, aun mas cargados. Estaba de
acuerdo con todo y con todos; pues asentia a cada comentario mientras
saboreaba los asados.

Uno de los madrilenios comia tambien como naufrago, mientras que los otros
dos y este pirata servidor, solamente nos servimos tres platos de asado.

Con un indice de calor de 113 grados Farenheit, nadie pidio vino. Todos
comimos con cerveza helada, fresca y agradable. Nadie comio pan. Puro asado,
a fuerza de churrasco, chorizo a las brasas y alguna otra cosilla asada,
como pollo.

Me preocupa constatar un mal que me aqueja; despues de comer no tengo
hambre. A ti te pasa igual?

Salud y curvas, Paco.

"Bubi" <mal...@bioko.ge> wrote in message

news:2nul3bF...@uni-berlin.de...

Bubi

unread,
Aug 12, 2004, 3:18:50 PM8/12/04
to
Pues sí, hijo mío, sí. (NB: la expresión hijo mío, como supongo que sabes, no es
ningún insulto ni hacia ti ni hacia ninguna persona de tu familia. Se trata de
una expresión que denota cariño, al tiempo que una cierta superioridad del que
habla hacia el que se dirige. Es bueno aclarar estas cosas, porque sino, se lía
la que se lía. Todo eso porque no hablamos el mismo idioma. Pena, penita)

Como te decía, hijo, o mejor dicho, como me decías, actualmente se puede comer
cualquier tipo de comida exótica en cualquier parte del mundo. Exempli gratia:
en España tenemos restaurantes somalíes cuando los propios nativos de ese bello
país no suelen tenerlos. ¡Y te hablo de la misma España, no de los lindos
Méxicos! donde, gracias a vuestro avanzado nivel de vida habéis llegado a una
degeneración tal que no sabéis ni qué comer. Algunos comen hasta gusanos, otros
los emborrachan primero antes de comerlos. ¡Puaff! A lo que se llega cuando ya
todas las necesidades están cubiertas. En España, no. Aquí lo de la comida es un
asunto muy serio. Hace tan sólo treinta años, ir a un restaurante chino era tan
aventurado y exótico como puede ser ahora el meterse monja.

En la apología de la cerveza se te ve un poco el plumero de familiar de
bodeguero cervecero. ¡Pero eso está bien, qué coño! hay que mirar por los
negocios familiares. Te diré que yo también bebo mucha cerveza, cuya calidad,
afortunadamente, no depende en absoluto de la riqueza del país productor, siendo
los países de Aquinostán muy versados en fabricar una excelente cerveza.

Bueno, hijo, cuídate y tápate bien por las noches, que ya empieza a refrescar.

Bubi,


"piratazul9" <pirat...@houston.rr.com> escribió en el mensaje

news:cGvSc.1445$MD....@fe1.texas.rr.com...

Emilio

unread,
Aug 12, 2004, 6:09:07 PM8/12/04
to

Bubi <mal...@bioko.ge> wrote in message news:2o1u0tF...@uni-berlin.de...

A mí cada vez me gustan menos los platos exóticos y complicados. Por eso a
veces lo que más me apetece es jamarme unas buenas migas, plato modesto y
surgido de la escasez, como las migas -típica comida de la España pastoril,
que era casi toda la que tenían- o, ahora en verano, cuando las calores
aprietan, las múltiples variedades de gazpachos, sin tomates ni pimientos
primero y luego consiguiendo su incorporación, como son los revorvones,
ajoblancos, pipirranas, piriñacas, salmorejos, porras, masmarrias,
macarracas, zorongollos, cojondongos, etc. Hay en la cocina española también
platos de lujo, simples como los asados o sofistiqueited como los que se
elaboran en la denominada cocina de Alcántara, en mi tierra extremeña que
Junot llevó a Francia y que junto con las aportaciones de las cocineras de
Eugenia de Montijo, conforman en parte la cocina gala.

Servidor es de pueblo y por tanto sé comer mucho mejor que los señoritingos
de la capital. Si la cocina popular crea las migas y los gazpachos, también
es la autora de las menestras, las chanfainas, las calderetas, los
asadillos, las escalibadas, los duelos y quebrantos, los hartatunos, los
tocrúos, los garbanzos con espinacas, los guisos de michirones, los cocidos
de berros, las urtas a la roteña, las alboronías, los pescaitos fritos, las
tortillas de camarones, las anguilas all i pebre, las navajas a la plancha,
los calderos de pescados, los marmitacos, las sopas de pescado, las
sardinas asadas, las fabadas, los potes, las empanadas, el arroz abanda, la
lamprea en su sangre, el cocido maragato, las diversas preparaciones de
bacalao, las perdices escabechadas, las angulas, las cocochas y tantos y
tantos platos que hacen tan rica a la cocina de la Piel de Toro. Al Pirata,
si lo sacas de la tortilla de patatas y de las infames paellas "mixtas" que
encasquetan a los turistas en lso chiringuitos, no tiene ni la más remota
idea de como se come en España.

En mi tierra extremeña lo que es bueno de verdad es el queso de oveja, y
también todos los productos derivados del marrano ibérico. La tradicional
matanza que aún se sigue realizando en los pueblos con los utensilios de
antaño como las artesas, nos brindan productos típicos como chorizos,
salchichones, los jamones, las morcillas en todas sus variedades. Entre los
platos típicos extremeños destacan los gazpachos, los repápalos con perdiz,
cojondongo, el zorongollo, las migas canas , la caldereta extremeña o
cuchifrito...En lo que a la repostería de la comarca se refieres podemos
disfrutar una surtida variedad como los gañotes, las floretas, las
perrunillas, los coquillos, los piñonates, los brazos gitanos..elaborados
hoy como antiguamente.

Servidor es de secano pero también ha vivido en la costa y sabe de todo lo
bueno que sale del fondo de los mares. Ya nos aclaraste que los españoles
hoy día comen muy pocos garbanzos, y sin embargo hacen un consume enorme de
pescado, casi tanto o más que de carne.Quizá a eso se deba la longevidad
de los españoles, que viven más que Matusalén. Con los productos marinos
lo plebeyo tiende a borrarse y el besugo, la merluza y la lubina pierden
distancia con el bonito, el lenguado, los salmonetes, el rodaballo, incluso
con el jurel, las sardinas, los boquerones, la cabrarroca, el pez limón, el
cherne, el sargo, etc.

Los que semos de pueblo sabemos ir al campo a recoger todo lo que sirve
para hincarle el diente. Antiguamente aquello era pitanza de pobres, pero
hogaño los espárragos trigueros, cardillos, collejas, lizones, cenobietas,
lupios, berros. se sirven en los restaurantes de lujo, formando parte de
ensaladas o como toque capaz de ensalzar el más distinguido plato de la
carta. Los caracoles, las ancas de rana y hasta hace poco cangrejos y
pajaritos fritos dejaron de ser un recurso de paletos para llenar la andorga
para convertirse en un lujo de millonarios.

En lo que a mí respecta los somalíes se pueden meter sus guarreridas por
Detroit. Lo mismo digo de la repugnante carnaza de los argentos asada en
plan hombre de las cavernas y que tanto agrada al Pirata, rgándola con
birras del Frijolistán. ¡Vaya un festín para hinchas de jurgol y otras
suertes de oligofrénicos!

Saludos
EL COJO MANTECAS

piratazul9

unread,
Aug 12, 2004, 8:06:24 PM8/12/04
to
Pues mira, Gurrias, que seas de pueblo es una cosa; pero que te repugne el
churrasco y el asado argentino es algo de tontilandia.

Por mi parte, lamento no ser de pueblo; en ocasiones envidio a los que
anioran su patria chica.

Me gusta comer bien, bueno y en un buen lugar; sin embargo, ocasionalmente
me gusta explorar y descubrir los lugares donde comen los lugarenios.

Para ello me armo de ganas de pasarla bien y adelante, caminante.

Recuerdo una ocasion en Madrid, para hablar de tu tierra, que quise conocer
los lugares donde deambula y come el madrilenio comun y corriente, pues
estaba y estoy seguro que saben comer bien.

Tome un taxi y pregunte al taxista, un hombre ya de cierta edad, de esos
taxistas de siempre, de divertida charla, si aceptaba que lo contratara por
el dia y por cuanto dinero. Me dijo que si y fijo una cantidad que yo
aumente, porque me parecio mas justo y largo hacerlo. Asi que le instrui que
me llevara a los lugares comunes, aquellos que no visitan los turistas y
donde haya cosas de interes y se coma bien.

Conoci barrios insospechados, lugares tipicos de los madriles. Le pedi que
parara en un bar para tomar un cafe y algo mas. Encontro el bar y lo invite
a tomar cafe conmigo. Se nego, se corto todo y me dijo que no, que el era el
taxista y estaba a mi servicio y no podia tener esa familiaridad. Baje y
disfrute de un par de cafes deliciosos.

Seguimos con el trayecto y, a la hora de comer, amable y firmemente, le pedi
que se pusiera la chaqueta e hiciera el favor de acompanarme a comer en la
fonda que escogimos, pues no me gusta comer solo; un poco desconcertado se
sento a la mesa conmigo y poco despues comia con tanto apetito como con
confianza y se volvio mas charlatan.

Comimos como marqueses; despues nos fuimos a saborear cafe con pastelillos
que estaban riquisimos; paseamos por todo Madrid; finalmente me invito a
cenar, para lo que llamo a su mujer y le dijo que iba a caer con un invitado
y paso por un par de cosas. Yo acepte de buen grado y cene memorablemente en
casa de una agradable, honrada y amigable familia.

He cenado en muchos lugares. Esta ha sido una de las mas placenteras.

Salud y curvas, Paco.

"Emilio" <pata...@netnitco.net> wrote in message
news:HqOdnRviiOz...@netnitco.net...

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