(IVÁN): Feliz Navidad y Prospero Año nuevo;Merry Christmas and Happy Hanukkah to everyone of our lovely families...

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Dec 30, 2016, 2:37:12 PM12/30/16
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Sábado, 17 de Diciembre, 2016 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil, Ecuador-Iberoamérica

(Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)

(Feliz Navidad y Prospero Año nuevo a nuestras familias de toda la tierra, porque estos son días de luz de nuestro Padre celestial, entregándonos no solamente a su Hijo amado, como el amor mayor de su corazón santísimo para con nosotros, pero también su Espíritu Santo: para que seamos llenos de sus grandes dones, poderes y riquezas inagotables de cada día. Ya que, el deseo del corazón de nuestro Padre celestial es de que sus grandes poderes, amor, gracia y victorias manifestadas abundantemente en su Hijo Jesucristo entonces sean para sus hijos e hijas de todas las familias de las naciones, para que su Espíritu Santo ponga en ti abundante paz y así sus muchos favores entren en tu vida, quedándose, perpetuamente. Y así nuestro Padre celestial junto con su Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo será bendito en tu corazón y en toda tu vida junto con todos los tuyos y amistades, para que sus bendiciones lleguen a ti abundantemente para quedarse, enriqueciendo así tu vida y la de muchos también grandemente, y para siempre.

Merry Christmas to every one everywhere throughout the land is our constant every day desire of our hearts towards you and your loved ones, including your friends these days as always throughout the years to come. May our heavenly Father continue to bless you these days through the wonderful love, grace and mercies manifested towards you as His Son Jesus Christ was born from King Davis’s virgin daughter, so you may become reborn in His eternal covenant of the sacred-flesh, knowing always the daily powers and favors of His Holy Spirit thus becoming His legitimate child forever. It is here: where you will become a new person before our heavenly Father, His Son Jesus Christ and the Holy Spirit always knowing love, grace, mercy, truth and divine justice from His altar established with Abraham and Isaac over Mount Zion. Amen.

Happy Hanukkah 2017 to every one of our lovely families that our heavenly Father had given birth in the midst of the nations by His Holy Spirit’s power through Sarah’s barren-womb as Abraham’s covenant of life was established with heaven as his son Isaac was born filled with the divine family-love fulfilling the Spirit of the Ten Commandments in everyone’s salvation baptism. And because of this Holy Spirit’s baptism becoming part of us as we enter the water invoking the perfect holiness of His name and that of His Son and of the Holy Spirit, so we may become disconnected from the sinful-flesh receiving the sacred-flesh fulfilling His holy commandments as they are in heaven, then we have entered into His will/love/kingdom forever blessed. It is here, where our heavenly Father will listen to your prayer as you may say: Father, bless me and my ministry, as well. And our heavenly Father will bless you along with your ministry that could be reading His word, worshipping Him and His holy name, interceding for other in prayer thus to bless them miraculously, since this is how He has always blessed the families of the nations for His daily grace, mercy, truth and divine justice to abound always throughout the land. Happy Hanukkah these days of our heavenly Father’s lights shining in you with your loved ones, so He may guide you through life from blessing to blessing, knowing the glories created for you in this life and in the next one to come in the City of God and of precious stones, the New Jerusalem from heaven above, your future eternal home. Amen!)

DOS CORDEROS ISRAELÍS CLAVADOS CONTIGO EN LA CRUZ, TE SALVAN HOY:

Nuestro Padre celestial les dijo a Moisés y a Aarón de que deberían informarle a Faraón de Egipto, de que él tiene que dejar a su pueblo ir hacia el desierto, al lugar especial que él ha escogido, para que lo honren a él y a su nombre bendito con festivales muy importantes sobre su altar de su grandioso amor prehistórico. Sin embargo, el Faraón dijo: Yo fallé en conocer a su Dios y, además, yo no los voy a dejar ir de Egipto, al lugar que su Dios ha escogido en el desierto, para honrarlo a él con sus festividades y sacrificios, por lo tanto, dejen que su gente regrese a sus tareas de cada día, para que las cumplan, como siempre.

Nuestro Padre celestial necesitaba que Israel abandone Egipto, porque ya habían estado ahí por más de cuatrocientos años, sirviendo a los egipcios, puesto que han nacido de un importante convenio de vida que empezó con su padre Abraham, cuando su Hijo Jesucristo nació como Isaac del vientre estéril de Sarah, por el Espíritu Santo, únicamente para servirle sobre su altar, eternamente. Verdaderamente, Israel había nacido de Isaac, porque había nacido del vientre estéril de Sarah, introduciendo en el espíritu humano su altar del amor prehistórico, ardiendo apasionadamente para siempre con su grande gracia, con su grande misericordia, con su grande verdad, y con su grande justicia divina, enriqueciendo así abundantemente su familia que es su Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo, para siempre.

Pero ahora nuestro Padre celestial no solamente quería enriquecer a la familia de Abraham y su esposa Sarah y con sus hijos adoptados, comprados por dinero de extranjeros, para que él les pueda dar abundantemente del amor de familia que habían perdido en sus tierras cuando fueron atacados sorpresivamente por invasores, robándoles todo lo que tenían junto con sus amados y vecinos. Además, nuestro Padre celestial necesitaba establecer su altar antiguo del amor prehistórico, que siempre ha sido el corazón de su familia divina, que es su Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo y, ahora, las huestes angelicales la gozan igualmente, creados todos ellos por el poder de su nombre y de su palabra viva, sirviéndole fielmente sobre su altar de amor eterno, constantemente.

Oportunamente, nuestro Padre celestial tenia que tener en la mira a la familia de Abraham, por el amor humano que emanaba hacia sus moradas celestiales, que él se maravilló, gozándose grandemente, que él quería tener no solamente a su Hijo Jesucristo como parte de esta familia maravillosa de Abraham, pero también quería a su Espíritu Santo en ella, camino hacia la eternidad. Es decir, que nuestro Padre celestial quería transferir todo su altar del amor prehistórico del reino de los cielos, que no solamente su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo que estaban gozándolo grandemente con el conjunto de todas las naciones angelicales, pero ahora él también quería que la humanidad entera lo gozase grandemente toda ella junto con él, y para siempre.

Por eso, es que era importante que Abraham se siente con nuestro Padre celestial a la Mesa de la Cena del SEÑOR, para comer del pan y vino junto con sus 318 hijos adoptados, que se habían incorporado en su familia, para gozar todo lo que ofrecía a todo aquel que necesitaba ser amado de él y de su esposa Sarah. Éste es el altar de amor que nuestro Padre celestial establecería en la familia de Abraham y Sarah, representado a Adán y Eva sobre el monte santo como la familia divina, para que ellos sean la familia adoptando a cada hombre, mujer, niño y niña de todas las familias de las naciones que vendrían a ser parte de ellos: buscando amor eterno.

Divinamente, éste es el pan y vino, servido diariamente por su Hijo Jesucristo como la perfecta Santidad sobre la Mesa del SEÑOR, por ello, no solamente las naciones de ángeles santos pueden comerlo para alimentarse con la perfecta santidad que sirve al Padre celestial y a su nombre santísimo—pero también a cada hombre, mujer, niño y niña de toda la tierra. Ahora, al Abraham comer con nuestro Padre celestial del pan y vino de la mano de su Hijo Jesucristo sobre la Mesa del SEÑOR, entonces él fue enriquecido con un convenio todopoderoso, prometiendo nuestro Padre celestial que su Hijo Jesucristo nacería como Isaac y así entregaría a toda su familia divina a su familia terrenal y a sus hijos por nacer aún.

Puesto que, nuestro Padre celestial quería tener a sus hijos nacidos en el mundo de la familia de Abraham, que estaba llena del amor humano que amaba y cuidaba por muchos, al punto de que no solamente estaban dispuestos a darles a ellos todo lo que tenían, pero también aún su propia vida si fuese necesario, para protegerlos con amor puro, siempre. Ya que, Abraham estaba listo ha hacer cualquier cosa que estaba a su alcance para ayudar al necesitado, y jamás dejarlos ir hambrientos, sedientos o sin cuidado alguno que él mismo les proveería sin buscar interés como cambio por su ayuda, pero, más bien, él solamente buscaba proveerles el calor y abrigo de su familia, para que crezcan conociendo el amor, siempre.

Por eso, es que cuando nuestro Padre celestial vio a Abraham viviendo con su esposa Sarah y junto con los hijos adoptados, entonces él había encontrado un tesoro humano nunca antes visto, que él deseó inmediatamente transferir su hogar al hogar de Abraham, que es su Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo, llenos del amor divino que existe en el cielo, desde siempre. Visto que, nuestro Padre celestial quería llenar a la humanidad entera con su amor divino que él siempre ha gozado con sus muy amados, que son su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, pero también, él quería gozarlo todo con Adán y Eva y junto con sus hijos por nacer de ellos, pero Satanás lo contaminó todo con mentiras.

Éste fue un pecado terrible cometido en contra de él, de su Hijo Jesucristo y del Espíritu Santo cuando Eva creyó mentiras de Satanás, contaminando grandemente no solamente la vida de Adán, pero también la de los hijos por nacer aún para amar, servir y glorificar a nuestro Padre celestial y a su nombre bendito sobre su altar del amor eterno. Ciertamente, Satanás había arruinado la familia que nuestro Padre celestial había empezado con Adán y Eva y con la ayuda de su Hijo Jesucristo y del Espíritu Santo, porque nuestro Padre veía a sus hijos nacer de ellos, ya que ambos habían nacido de su imagen santa, pero, para lograr su objetivo, entonces él tenia que establecer su altar del amor eterno.

Por eso, fue importante para que su Hijo Jesucristo naciese del vientre estéril de Sarah, por el poder del Espíritu Santo, para que su único Hijo nazca con su amor divino llenó de la bendición de cada día, que Abraham gozaría junto con sus hijos por nacer en generaciones venideras: conociendo siempre el amor, la bendición, los poderes y toda prosperidad eterna. Además, su Hijo Jesucristo nació como Isaac del vientre muerto de Sarah, introduciendo así su nombre bendito junto con la carne sagrada, los huesos inquebrantables, y la sangre reparadora para cada uno de los hijos que nacerían en las generaciones venideras, para que sean la nación que nuestro Padre celestial soñaba poseer en la tierra, como su Cordero escogido para el sacrificio continuo.

Ya que, nuestro Padre celestial necesitaba que Israel nazca de Isaac y de su amor maravilloso, carne sagrada, huesos inquebrantables y sangre reparadora como el Cordero que no solamente tomaría los pecados de todas las familias de las naciones, pero también de sus heridas, enfermedades y muertes: para que él entonces uniéndolos a la vida sagrada de su Hijo Jesucristo, salvarlos, perpetuamente. Por eso, es que nuestro Padre celestial tenia que tener a Israel descendido en Egipto, porque José había venido a ser el segundo comandante general después de Faraón, para que sea él quien almacene las riquezas de los siete años de prosperidad abundante, para que Israel tenga alimentos junto con las naciones que eventualmente salvarían, en los últimos días.

Ciertamente, que nuestro Padre celestial tenía que tener a Israel viviendo en cautividad en la tierra de Gosén, por cuatrocientos años, porque éste seria el infierno que las naciones descenderían condenados, porque no tienen ningún convenio de vida con él ni con su Hijo Jesucristo ni con el Espíritu Santo, por ende, Israel tenia que sufrir sus pecados y maldiciones, en cautividad. Los israelitas estuvieron cautivados, por cuatrocientos años, sufriendo los pecados, llorando las agonías de las familias de todas las naciones del mundo entero, porque ellos eran el Cordero que nuestro Padre celestial había escogido para pagar por sus pecados, sufrimientos y muertes, en cautividad: para que Dios mismo venga a su rescate, resucitándolos a vida eventualmente sobre su altar del amor eterno.

Provisto de que, una vez que la casa de Israel sufra los cuatrocientos años de cautividad en Egipto, en la tierra de Gosén, llorando los pecados, dolores, agonías de muerte de todas las familias de las naciones, entonces nuestro Padre celestial descendería con su altar del amor prehistórico establecido con sus antepasados, como Abraham, Isaac y Jacobo, liberándolos del mal eterno. A tiempo, nuestro Padre celestial descendió sobre el altar de Abraham e Isaac junto con su Hijo Jesucristo y con su Espíritu Santo, porque solamente ellos podían rescatar a toda la casa de Israel de toda cautividad, en la que habían nacido para vivir y sufrir toda su vida y hasta que sean liberados para ser bautizados en el mar Rojo.

Éste es nuestro Padre celestial descendiendo para rescatar a Israel como su Cordero que había entrado en la cautividad de Egipto, para sufrir los sufrimientos y agonías del infierno por todas las familias de las naciones, para que cuando los castigos por los pecados y ofensas se cumplan, entonces serian liberados, por los poderes del convenio de vida establecido con Abraham, perpetuamente. Es decir también de que cuando nuestro Padre celestial llamó a Moisés a ascender el Monte Sinaí a donde la zarza ardiendo estaba esperando por él, entonces no fue solamente para bautizarlo con el bautismo del cumplimiento del Espíritu Santo de los Diez Mandamientos, para que los cumpla cabalmente sin haberlos recibido físicamente jamás, pero también para entregarle su nombre todopoderoso.

Además, Moisés necesitaba caminar en la zarza ardiendo, en donde nuestro Padre celestial se encontraba con su Hijo Jesucristo y con el Espíritu Santo, para que sea bautizado con el fuego del amor prehistórico, descendido del cielo inicialmente para bautizar a Abraham, Jacobo y toda la casa de Israel igualmente junto con él, para que todos cumplan finalmente con los mandamientos, perpetuamente. Asimismo, nuestro Padre celestial necesitaba bautizar a Moisés y a toda la casa de Israel en la zarza ardiendo del amor divino así como había bautizado inicialmente a Abraham, Isaac y Jacobo, porque él estaba por entregarles no solamente su nombre todopoderoso y con muchos poderes liberadores, pero también entregarles sus mandamientos eternos de su vida mesiánica, para que la asimilen, viviéndola fielmente.

Dado que, es únicamente en el cumplimiento de sus mandamientos es que cuando cualquier hombre, mujer, niño y niña no solamente conocerá completamente el amor vivo hacia ellos, pero también la vida maravillosa que emana de sus palabras vivas y de sus mandamientos glorificados, saturando así hacia todo fiel con bendiciones cotidianas, y viviendo ya abundantemente con lo mejor del cielo, siempre. Visto que, los mandamientos son una bendición en la vida de todo fiel a ellos cuando son cumplidos sobre el altar del amor prehistórico, que Abraham e Isaac incendiaron sobre el monte Sión, descansando sobre el monte Moriah, para que todos sean bautizados con el fuego del Espíritu Santo, cumpliéndolos así perpetuamente, para que la vida eterna sea posible siempre con bendiciones diariamente.

Ya que, nuestro Padre celestial no solamente había otorgado a su Hijo Jesucristo nacido como Isaac del vientre estéril de Sarah, pero también su altar rebosando de su amor divino que prevalecerá por siempre en su nuevo reino venidero, cuando cada hombre, mujer, niño y niña sea bautizado por su fuego, cumpliendo con los mandamientos así como en el cielo es, eternamente. Sin embargo, cuando los mandamientos no son cumplidos por los hombres, mujeres, niños y niñas fallando continuamente en bautizarse en agua con sólo invocar su nombre todopoderoso y el de su Hijo Jesucristo y del Espíritu Santo, entonces: Su Espíritu Santo es compungido junto con cada palabra que ha emanado de la boca de Dios: que juicios se acumulan, en vez de bendiciones.

Además, nuestro Padre celestial se llena con tanta furia y juicio, que abruma su corazón y su Espíritu Santo, que él tiene que dejarlos caer sobre el transgresor de sus mandamientos, y lo hace así porque está rebosando en todo su ser santísimo que no hay nada que lo impida, a no ser que el pecador se bautice en agua, inmediatamente. Por eso, es que nuestro Padre celestial necesita que cada uno se bautice en agua, invocando la santidad perfecta de su nombre y de su Hijo Jesucristo y del Espíritu Santo, porque está santidad es la espada cortante de la carne pecadora del alma viviente del ofensor, vistiéndolo de la carne sagrada, en donde sus mandamientos son cumplidos instantáneamente, para salud eterna.

Aquí es, cuando nuestro Padre celestial siente alivio cuando el transgresor de sus mandamientos es bautizado en agua, invocando su nombre, el de su Hijo y del Espíritu Santo, porque la santidad de su nombre es la espada libertadora de cada hombre, mujer, niño y niña, derramando finalmente su furia sobre toda carne pecadora en el infierno, en vez del ofensor. Por ello, nuestro Padre celestial tenia que sacar a Israel del cautiverio Egipto, porque él tenia que llevarlos por el proceso de la resurrección que su Hijo Jesucristo tenia que vivir milagrosamente: primeramente nacer del vientre virgen de la hija de David, por el Espíritu Santo, destruyendo toda obra del diablo y finalmente sufrir el pecado del hombre sobre el altar del amor.

En tanto que, Israel iría por el desierto bautizado por el mar Rojo, por la santidad de su nombre y de su Hijo y del Espíritu Santo, sufriendo los ataques de los enemigos de Dios, incluyendo las serpientes venenosas y sus mordidas sangrientas en sus talones, tórax y manos, preparándose así para el sacrificio continuo del altar del amor eterno, en Israel. Históricamente, Israel sufrió por el desierto cada pecado, dolor, agonía de las familias de las naciones así como las habían sufrido en cautiverio por las mismas naciones todas ellas, porque todo pecado, dolor y agonía tenía que ser sufrida tres veces por ellos y finalmente por el Rey Mesías, clavados juntos sobre la cruz del altar del amor eterno, para salvación universal.

Porque cuando nuestro Padre celestial trajo a Israel a Egipto como una familia de setenta miembros, entonces fue para alimentarlos con lo mejor de la tierra, aunque iba a vivir con las naciones los siete años de hambre mundial, pero Dios siempre estuvo con ellos junto con su Hijo Jesucristo y con el Espíritu Santo, fiel siempre a su convenio de ricas bendiciones. Además, nuestro Padre celestial, con su Hijo Jesucristo y con su Espíritu Santo tenia que mirar en persona desde su altar del amor prehistórico, descendido del cielo, el bautismo de fuego para el cumplimiento eficaz de sus mandamientos en cada hombre, mujer, niño y niña que había vivido en la carne pecadora las heridas, enfermedades, maldiciones y agonías de las naciones.

Éste fue el castigo en el infierno por los pecados de las naciones por cuatrocientos años que tuvieron todos que sufrir juntos en la carne pecadora, porque nacieron como corderos finalmente redimiendo al mundo sobre el altar del amor prehistórico en la tierra prometida, clavados todos ellos juntos a la carne del Rey Mesías, y victoriosos sobre Satanás y sus tinieblas, perpetuamente. Por ello, una vez liberados del cautiverio Egipto, entonces Israel tenía que bautizarse en agua por la santidad de su nombre bendito, de su Hijo Jesucristo y del Espíritu Santo, porque ahora se bautizarían sobre el altar del amor prehistórico del fuego del Espíritu Santo, descansando sobre el monte Sinaí, en donde Moisés se bautizo inicialmente cumpliendo los mandamientos eternos, para siempre.

Sin embargo, así como lo sabemos perfectamente, Israel fue probado para ver si se mantendría fiel a nuestro Padre celestial cuando llamó a Moisés al monte Sinaí, porque él quería escribir sus mandamientos santísimos con su dedo (y no con tinta) sobre las dos tablas de piedra, para que Israel lo posea para el Mesías cumplirlos, derrotando la muerte, para siempre. Pero cuando Moisés descendía del monte Sinaí, entonces nuestro Padre celestial le dijo: Regresa a tu pueblo que está al pie del monte, porque se ha corrompido grandemente, fundiendo un becerro de oro, diciéndose entre ellos: estos son los dioses que te liberaron Israel del cautiverio Egipto—pecando y traicionando todo su amor eterno hacia todos ellos, para siempre.

Y porque Israel pecó con el becerro de oro al llamarlo los dioses libertadores del cautiverio, además traicionaron voluntariamente su amor antiguo hacia todos ellos, grandemente manifestado sobre el altar del amor prehistórico del monte santo de Jerusalén, descansando sobre el monte Sinaí, entonces él tenia que destruir su infidelidad, pero jamás su convenio con Abraham y con sus hijos por nacer aún. Porque el convenio de vida que nuestro Padre celestial había empezado con Abraham, Sarah su esposa, y su hijo amado Isaac, realmente es para siempre que no hay poder en el cielo, ni en la tierra, ni menos en las aguas debajo de la tierra para destruirlo, pero solamente los ofensores pueden ser destruidos, y este fue todo Israel en el desierto.

Además, nuestro Padre celestial estuvo listo para destruir a todo Israel en el desierto del Sinaí, porque habían pecado en contra de él, rompiendo su convenio, al declarar abiertamente de que el becerro de oro había sido su libertador del cautiverio eterno, contaminándose así con una confesión tan terrible, que él ya no podía verlos con sus mandamientos cumplidos en su bautismo. Éste fue un pecado detestable, que las familias de las naciones han estado cometiendo en contra de nuestro Padre celestial, de su Hijo Jesucristo y de su Espíritu Santo en todos sus días, por tanto, Israel tenia que sufrirlos: porque habían sido bautizados en agua despojándose de éste mal ante nuestro Padre para darle gloria a él, pero fallaron en complacerlo finalmente.

Además, porque Israel falló en honrar y en glorificar a nuestro Padre celestial, pecando al aceptar el becerro de oro como su libertador de la cautividad, entonces, después de haber recibido las oraciones de Moisés para no destruirlos en el desierto: sabiamente él decidió dejarlos vivir y sufrir los pecados, dolores y agonías de las naciones nuevamente antes de entrar a Canaán. Puesto que, nuestro Padre celestial había preparado serpientes venenosas del desierto para morderlos, envenenándolos mortalmente cuando caminaban por la arena, y cuando luchaban con ellas tomándolas con sus manos desesperados, tratando de removerlas de sus heridas cuanto antes posible, porque querían escapar del dolor terrible que sentían, pero no podían, porque se multiplicaban paso a paso que todo era un infierno interminable.

Es decir, que cuanto más los israelitas trataban de escapar de las serpientes que los atacaban y que los envenenaban, mordiéndolos en los talones, cuerpo y manos, haciendo así que sangren profusamente, entonces más salían las serpientes de entre la arena que los israelitas se sentían abrumados por ellas, y colapsaban desmayados en la arena caliente, muriendo una muerte cruel e inhumana. Aquí es cuando Moisés clamó a nuestro Padre celestial por su intervención divina, y cuando Dios oyó su clamor en el cielo entonces se acordó él de su convenio para con Abraham haciendo que su corazón se mueva abundantemente con su grande gracia, con su grande misericordia, con su grande verdad y con su grande justicia divina que ofreció ayudarles al instante.

Y es aquí, en donde nuestro Padre celestial le dijo a Moisés de que debería moldear en bronce una serpiente como las de la arena, clavándola a la vara de Aarón, y cada cual que alce su mirada para verla entonces aquella persona seria sanada, aunque esta persona esté ya muriendo: porque hay poder salvador para el que cree en su cruz, siempre. Entonces cuando los israelitas ven la serpiente de bronce clavada a la vara de Aarón así como su Hijo Jesucristo seria clavado a ellos perpetuamente, instantáneamente él los sanaba milagrosamente como si ya estuvieran clavados a su carne sagrada, nacido del vientre virgen de la hija de David, por el Espíritu Santo, derrotando a Satanás y sus obras, para entregarles salud eterna.

Ésta es la victoria que todos los primeros israelitas recibirían, clavados a su Hijo Jesucristo sobre el altar del amor prehistórico, que realmente es el fuego de su grande gracia, de su grande misericordia, de su grande verdad y de su grande justicia divina, ardiendo apasionadamente, bautizando con el cumplimiento de los mandamientos a los que lo aman, sirven y glorifican, siempre. Éste es el bautismo que no solamente bautizara a cualquier hombre, mujer, niño y niña de la casa de Israel y de las familias de las naciones, con el cumplimiento de los mandamientos, pero también los bautiza grandemente con la vida del cielo llena de milagros, maravillas garantizadas diariamente para los que lo aman: sirviéndole y glorificándole siempre sobre su altar de amor.

Por ello, cuando los israelitas heridos miraban a la serpiente de bronce amartillada, entonces aceptaban el llamado del Padre ha ser parte de su altar a golpe de martillo, porque después de haber sufrido el dolor y las agonías del pecado, enfermedades y maldiciones de las naciones, entonces serian la cruz herida clavados con el Mesías, salvando a la humanidad entera del infierno. Es decir también que finalmente vendrían a ser los maderos, recibiendo las victorias de la carne sagrada del Rey Mesías a golpe de martillo, que había destruido las obras de Satanás y de sus secuaces, además, destruyó la muerte y el infierno, para que jamás desciendan maldecidos al fuego eterno, sino que tengan abundante vida en la tierra y en el cielo, perpetuamente.

Por eso, es que Israel tenia que sufrir los dolores, agonías, enfermedades, maldiciones y muertes no solamente de sus pecados, rebeliones, idolatría, pero igualmente de todas las familias de las naciones, porque tenían que ser partes del altar del amor prehistórico, en donde Abraham y su hijo Isaac encendieron el fuego ardiendo con grandes misericordias y salvación sin fin por ellos, perpetuamente. Ellos eran el cordero que nuestro Padre celestial necesitaba no solamente para sufrir en la carne del pecado de las naciones sus pecados, maldiciones, y agonías de ellos en cautividad egipcia, pero también en la carne sagrada por el desierto del Sinaí, al ser bautizados en el mar Rojo por éste propósito: llevando todo pecado al altar del amor eterno, en Canaán.

Ellos eran el Cordero escogido, nacidos en la familia de Abraham cuando su esposa Sarah dio a luz a su hijo Isaac, por el Espíritu Santo, no solamente para ascender como su cordero personal al monte del que nuestro Padre le mostró, pero también para que la nación israelita nazca para sufrir los pecados del mundo sobre el altar del amor salvador. Porque al sufrir los pecados del mundo entero en la cautividad egipcia, entonces luego fueron liberados invocando la santidad perfecta de su nombre bendito y de su Hijo Jesucristo y del Espíritu Santo, y así todos bautizados ya entraron en el convenio de la carne sagrada, ascendiendo sobre el altar del amor, como el madero que recibe al Rey Mesías para salvación eterna.

Ahora, aunque los israelitas antiguos murieron en el desierto del Sinaí por culpa del becerro de oro, ya que por éste pecado no subieron al altar del amor sobre el Sinaí para ser bautizados en el cumplimiento de los mandamientos, pero también fallaron en conquistar Canaán, en donde serian el altar del amor de la cruz recibiendo el nombre bendito con clavos, eternamente. Consiguientemente, lo que los israelitas antiguos fallaron en hacer en vida entonces lo lograron en muerte, y esto es que fallaron en ascender al altar del amor sobre el Sinaí, además fallaron en entrar a Canaán, pero con sus hijos lo lograron todo finalmente: porque sus hijos conquistaron Canaán para ascender sobre el monte santo, cumpliendo así con la voluntad de Dios, perpetuamente.

Visto que, nuestro Padre celestial le dijo a Moisés: Tú e Israel regresaran a éste monte para servir a Dios para siempre, y esto es que eventualmente ellos serian integrados al altar del sacrificio continuo, salvando a todo hombre, mujer, niño y niña de Israel y de las familias de las naciones, bautizándose y renaciendo como hijos del nuevo reino de Dios. Más aún, ellos son perpetuamente parte integrada divinamente del altar del amor prehistórico, porque ellos son la carne que renació como el madero de la cruz recibiendo no solamente el nombre todopoderoso de nuestro Padre celestial, escrito como Rey de los Judíos en arameo, hebreo y latín, pero también la carne sagrada, vistiéndose de gloria y salvación para los hijos de Dios.

Ya que, era importante para nuestro Padre celestial que Israel muera en el desierto del Sinaí, pero también tener a sus hijos conquistando a Canaán e introduciendo con ellos los pecados, maldiciones, agonías, heridas y dolores de sus antepasados que sufrieron en cautividad y cruzando el desierto para conquistar el altar de Dios finalmente, para salvar a la humanidad entera del infierno. Toda la casa de Israel finalmente murió para descender al Valle de los huesos secos, y su carne muy trabajada y sufrida se tornó en polvo, cumpliendo con el juicio de nuestro Padre celestial en contra de ella misma, porque por el proceso de la naturaleza, entonces su carne se filtró de todo mal conocido fertilizando la semilla de los árboles frondosos.

Éstas son las semillas enriquecidas por el polvo de la casa de Israel yaciendo en el Valle de muerte para fecundizar los árboles que le dan vida a su misma carne, ascendida por los poderes de la carne sagrada del Rey Mesías sobre el altar del amor eterno y como la cruz repleta de pecados, agonías y heridas de las naciones, salvándolas, finalmente. Es decir también que cuando los hijos de los israelitas antiguos entraron a Canaán, conquistándola eternamente, entonces entraron como el polvo fertilizando las semillas que nuestro Padre celestial había escogido divinamente, para que se vuelvan árboles frondosos, pidiéndole al cielo por el Rey Mesías que se manifieste ya a Israel y al mundo entero, para alcanzar por fin la salvación deseada.

Estos son los árboles que necesitaban, buscaban, la carne sagrada del Cordero de Dios que es su Hijo Jesucristo nacido del vientre virgen de la hija de David, por el Espíritu Santo, para que descienda ya a sus árboles que clamaban por él, para destruir toda obra de Satanás y de sus ángeles caídos, restaurando así abundantemente toda vida de Israel, perpetuamente. Estos árboles llevaban los sufrimientos, dolores, agonías y muerte que toda la casa de Israel había sufrido en cautividad, por el desierto del Sinaí, batallando en contra de enemigos más grandes y poderosos que ellos, para que ellos mismos sean finalmente la carne herida sobre el monte santo recibiendo con clavos la carne sagrada que complace grandemente a nuestro Padre celestial, siempre.

Ésta es la cruz evolucionada por los poderes de la naturaleza del polvo fertilizando las semillas que vendrían a ser los árboles, y madera cortada, recibiendo perpetuamente el nombre bendito de nuestro Padre celestial junto con la carne sagrada de su Hijo Jesucristo, que había sido herida terriblemente por los enemigos de la gracia, misericordia, verdad y de la justicia divina. Ésta es la casa de Israel nacida de la carne sagrada, de los huesos inquebrantables y de la sangre reparadora de Isaac, volviéndose como la nación del Cordero escogido salido del cautiverio, llamado por nuestro Padre celestial a servirle a él y a su nombre bendito perpetuamente en Canaán y sobre su altar del amor prehistórico, del monte santo de Jerusalén.

Ya que, la casa de Israel emergiendo de la cautividad egipcia como el Cordero escogido, tomando los pecados de las familias de las naciones, para convertirse en el madero sobre el altar del amor prehistórico de nuestro Padre celestial, clavado al Cordero del Altísimo, descendido del cielo con bendiciones y salvación para cada alma viviente del mundo entero, es tu único salvador, siempre. Puesto que, el Cordero de Dios en el cautiverio Egipto que es Israel, atrajo grandes riquezas para Egipto y para las naciones del mundo entero, pero con el Cordero de Dios, descendido del cielo, bajo con las riquezas que alimenta a todo hombre, mujer, niño y niña con fortunas, victorias y felicidades inagotables que nos lleva a la Nueva Jerusalén celestial, eternamente justificados.

Por eso, es que es importante para nuestro Padre celestial llamar a la casa de Israel como su Cordero que ha bendecido a las naciones con riquezas del mundo entero para ser unidas todos juntos sobre la cruz del monte santo de Jerusalén a su Hijo Jesucristo como su Cordero con mayores riquezas de salvación, bendiciendo la vida de muchos universalmente. Es decir, que cuando nuestro Padre celestial llamó a Moisés y a Israel a regresar a su monte y fuego de amor, entonces esto fue para unir a sus Corderos de Egipto que es la casa antigua de Israel yaciendo en el Valle de muerte a su Hijo Jesucristo descendido del cielo como su Cordero escogido, llenó de riquezas asombrosas, para las naciones.

Ya que, es importante para nuestro Padre celestial de unir a su Cordero de Egipto que es el Israel antiguo, sufriendo los pecados, maldiciones y heridas en cautividad de las naciones que gozaron abundantemente de las riquezas del mundo, finalmente clavados a su Hijo Jesucristo como el Cordero de riquezas celestiales, para que sus hijos vivan lo mejor de él en la eternidad. Por eso, es que cuando cada hombre, mujer, niño y niña es bautizado en agua al invocar la santidad perfecta de su nombre bendito, de su Hijo Jesucristo y del Espíritu Santo, entonces aquella persona no solamente es bautizada cumplimiento cabalmente con los mandamientos pero también con las riquezas asombrosas de la tierra y del cielo, para gozarlas con sus amados, siempre.

Ya que, es la voluntad de nuestro Padre celestial para que sus hijos sean renacidos de su imagen y de su alma viviente, por el Espíritu de su amor eterno, perfectos y santos así como él siempre lo ha sido por la eternidad entera antes sus huestes angelicales, para que gocen de las riquezas de ambos mundos, creados por él, perpetuamente. Puesto que, es aquí en donde nuestro Padre celestial es siempre feliz con cada uno de sus hijos, porque no solamente están gozando de las riquezas de ambos mundos que él mismo a creado por ellos, pero también manifiestan a las familias de las naciones que él también desea amarlos igualmente, para que lo glorifiquen a él y a su nombre, siempre.

Por eso, es que nuestro Padre celestial necesita que entres en las aguas, invocando su nombre santo y el de su Hijo Jesucristo y del Espíritu Santo, para que él finalmente se encuentre contigo, en donde él realmente te puede bendecir como su hijo, para que goces de las riquezas asombrosas que él tiene guardadas en este mundo y en el cielo. Ya que, sobre su altar del amor prehistórico, en donde él te bautiza eternamente con el cumplimiento de sus mandamientos santísimos, pero también añade abundantemente a tu vida bendiciones que te pertenecen sólo a ti, por el convenio establecido con Abraham, para que vivas una vida enriquecida grandemente cada día y hasta que finalmente asciendas hacia su gloria celestial, eternamente justificado.

Hoy, tú tienes que bautizarte (como en tu tina llena de agua, piscina, río o playa), ya que necesitas agua abundante para sumergirte completamente, invocando la santidad de su nombre todopoderoso, de su Hijo Jesucristo y del Espíritu Santo, para que su espada afilada de santidad te desconecte de la carne pecadora instantáneamente, vistiéndote con la carne del convenio, bendiciéndote así completamente, siempre. ¡Amén!

TWO ISRAELI LAMBS BECAME ONE WITH YOU AT THE CROSS, SAVING YOU:

Our heavenly Father said to Moses and Aaron that they should inform Pharaoh from Egypt that he must let His people go into the wilderness to the place that He has chosen, so they may honor Him and His holy name with very important festivals over His chosen altar of love. However, Pharaoh said: I have failed to know your God, and besides, I will not let Israel go from Egypt to the place that your God has chosen in the wilderness so they may honor Him with His festival and sacrifices, instead you should let your people return to work.

Our heavenly Father needed Israel to abandon Egypt, because they had spent already more than four-hundred years serving the Egyptians, because they had been born from a very important covenant of life that had begun with Abraham as His Son Jesus Christ was born as Isaac from Sarah’s barren-womb, by the Holy Spirit’s powers, only to serve Him over His altar, forever. Certainly, Israel had been born from Isaac, because he was born from Sarah’s barren-womb introducing into the human spirit His altar of the prehistoric love that burns wildly with His great grace, with His great mercy, with His great truth, and with His great divine justice thus enriching His family abundantly that is His Son Jesus Christ and the Holy Spirit.

But, now our heavenly Father wanted not only to enrich Abraham’s family of his wife Saran and the adoptive children bought from strangers with money, so he may give them the family love that they had lost in their homeland as they were attacked by surprise by invaders, stealing what they possessed along with their loved ones, and friends, as well. Besides, our heavenly Father needed to establish His ancient altar of the prehistoric love that has always existed within His divine family that is His Son Jesus Christ and the Holy Spirit, and now, the angelical hosts enjoyed it, too, created by the power of His holy name and living word, so they may serve Him over His altar of love, perpetually.

Timely, our heavenly Father had zero-in in Abraham’s family because of the human love that emanated from it into His living-quarters in heaven’s glory that He was amazed to enjoy it that He wanted to have not only His Son becoming part of this wonderful family found in Abraham, but also He wanted His Holy Spirit to become part of it, forever. That is to say, that our heavenly Father wanted to transfer His altar of the prehistoric love from heaven above that not only His Son Jesus Christ and the Holy Spirit were enjoying along with the angelical nations that are spread all over the Kingdom of heaven, but also now He wanted the entire human race to enjoy it with Him, perpetually.

That is why, that it was important that Abraham may sit with our heavenly Father at the Lord’s Table to eat the bread and wine with the 318 adoptive children that have come into his family to enjoy the love that he was offering to anyone that needed to be loved by him and his wife Sarah. This is the altar of love that our heavenly Father needed to establish within the family of Abraham and Sarah, representing Adam and Eve over the mountaintop as the divine family, so they may become the family adopting every man, woman and child from the families of the nations looking for a family love that will become part of them, forever.

Divinely, this is the bread and wine served daily by His Son Jesus Christ as His perfect Righteousness over the Lord’s Table, and so, not only the nations of holy angels may eat to nourish their perfect celestial beings with the perfect Righteousness to serve our heavenly Father and His holy name—but also every man, woman and child nowadays on earth. Now, by Abraham eating with our heavenly Father the bread and wine from His Son’s hands over the Lord’s Table, then he was blessed with a powerful covenant, promising that our heavenly Father will grant him His Son Jesus Christ born as Isaac thus to deliver His divine family and lasting love to His family and the children to be born yet.

For our heavenly Father wanted to have His children born into the world from a family as Abraham’s that was full of the human love that care much for others, to the point that he was willing not only to give to the children the best he had, but also his own life if needed thus to save them with His family-love. Because Abraham was willing to do anything that was within his power to help the needed, and never to let them go hungry, thirsty or without any care that he could provide to them without seeking any interest as in exchange but, instead, he only wanted to provide them with his personal family shelter, so they may grow knowing love always.

That is why, that when our heavenly Father saw how Abraham lived with his wife Sarah along with the adoptive children, then He knew that He found a living-treasure that He wanted to transfer His entire household into it, that is His Son Jesus Christ and the Holy Spirit, filled with divine love that has always existed in heaven’s glory through eternity. Provided that, our heavenly Father wanted to fill the entire human race with His divine love that He has always enjoyed with His loved ones, and this is His Son Jesus Christ and the Holy Spirit, but also, He wanted to enjoy it with Adam and Eve along with the children to be born with them, however, Satan stained everything with lies.

This was a terrible sin that had been committed against Him, His Son Jesus Christ and the Holy Spirit by Satan causing Eve to believe his lies, so he may finally stain not only Adam’s life but also the children that were to be born to love, serve and glorify our Father and His holy name over His altar of love. Surely, Satan had destroyed the family that our heavenly Father had started with Adam and Eve with the help of His Son and the Holy Spirit, because He was looking forward to have His children born from them since they were both born from His image, but, to attain his goal, He had to establish His altar of love on earth.

That is why, that it was very important for His Son Jesus Christ to be born from Sarah’s barren-womb by the Holy Spirit’s power, so His Son may be born with His divine love filled with the every day blessing that Abraham will enjoy along with his children coming in the generations ahead only knowing love, blessing, powers, and lasting prosperity. Moreover, His Son Jesus Christ born as Isaac from Sarah’s barren-womb will bear His holy name along with the sacred-flesh, the unbreakable bones, the atoning-blood for every one of the children to be born in the generations ahead, so they may become the nation that our heavenly Father had always dreamed to possess on earth, as His Lamb for the continuous sacrifice.

Because our heavenly Father needed to have the entire house of Israel born from Isaac’s amazing love, sacred-flesh, unbreakable bones, the atoning-blood as the Lamb that He needed not only to take on the sins of the families of the nations but also their wounds, infirmities, suffering and death, so He may save them by nailing His Son’s sacred-life to them, forever. That is why, that our heavenly Father had to have Israel descending into Egypt, because Joseph had become the second-in-command before the Pharaoh, so he may be the one that will store up the goods from the seventh years that the land will yield its produce abundantly, so Israel may have food along with the nations that they will eventually save.

Surely, our heavenly Father had to have Israel living in Egypt’s captivity in the land of Goshen, for four hundred years, because this will be the hell where the nations were to descend condemned, because they lack a covenant of life with Him, His Son and the Holy Spirit, and so, Israel had to suffer their sins and curses in captivity. They were there for four hundred years suffering the sins, crying the agonies of the families of all the nations of the world, because they were the Lamb that our heavenly Father had chosen to pay for their sins, sufferings and death in captivity, so He may finally come to their rescue thus resurrecting them to life with His altar of love.

Provided that, once the entire house of Israel had suffered the four hundred years of captivity within Egypt, in the land of Goshen, crying the sins, pains, agonies of death from all the families of the nations, then our heavenly Father descended to them with His altar of the prehistoric love that He had establish with their father Abraham to liberate them. Timely, our heavenly Father descended over the altar of Abraham and Isaac along with His Son and the Holy Spirit, because they were the ones that could rescue the entire house of Israel from the captivity that they were born to live and suffer their entire lives until they will become liberated to get baptized at the Red sea.

This is our heavenly Father descending from heaven above to rescue Israel as His Lamb that had descended into Egypt’s captivity to suffer the sufferings and agonies of hell for the families of the nations, so when the punishments of the sins and offenses were over, then they would become liberated, by the powers of the covenant of life established with Abraham. That is to say, also that when our heavenly Father called Moses to ascend to Mount Sinai to where the burning bush was, then it was not only to baptize Moses with the baptism of the Holy Spirit’s fire of the Ten Commandments, so he may fulfill them although he never received them physically, but also give him His holy name, forever.

Besides, Moses needed to step into the burning bush, where our heavenly Father was with His Son Jesus Christ and the Holy Spirit, so he may become baptized with the fire of the prehistoric love that has descended from heaven initially to baptize Abraham, Jacob and the entire house of Israel also along with him, so they may fulfill the commandments, everlastingly. Moreover, our heavenly Father needed to baptize Moses and the entire house of Israel with the burning bush fire of His divine love just as He had baptized Abraham, Isaac and Jacob, because He was about not only to grant them His holy name full with amazing delivering powers, but also to grant them His eternal commandments of His divine messianic-life.

Provided that, it is only in the fulfillment of His commandments is when any man, woman and child may not only know His divine love to the full towards them, but also the amazing life that emanates from the holy words of the commandments, saturating everyone with daily blessing always to live the best from heaven above through life on earth. For the reason that, the commandments are a blessing to everyone’s life only when they are fulfilled over the altar of the prehistoric love that Abraham and Isaac ignited over mount Zion, resting over mount Moriah, so they may get baptized with the Holy Spirit’s fire that fulfills the commandments forever, for eternal life to become possible on earth with daily blessing.

Because, our heavenly Father had granted not only His Son born as Isaac from Sarah’s barren-womb, by the Holy Spirit’s powers, but also His altar filled with His divine love that will prevail through eternity in His new Kingdom yet to come, when every man, woman and child become baptized by its fire, fulfilling the commandments as in heaven nowadays, perpetually. However, when the commandments are not fulfilled because men, women and children failed continually to get baptized in water by invoking His holy name and that of His Son Jesus Christ and the Holy Spirit, then: the Holy Spirit is grieved along with every word that has come out from our heavenly Father’s mouth that judgment begins to accumulate progressively.

Furthermore, our heavenly Father becomes so-filled with judgment and fury that overwhelms His heart and Holy Spirit that He has to pour it upon every offender of His commandments, because He has to pour it out since it is just overflowing within Him that there is nothing that He could do to stop it, unless the offender gets baptized in water, immediately. That is why, that our heavenly Father needs everyone baptized in water by invoking His holy name’s perfect religiousness and that of His Son Jesus Christ and of the Holy Spirit, because the holiness of his name is the sword that cuts the sinful-flesh from the living-soul of the offender to dress the sacred-flesh, where His commandments are fulfilled instantly, and forevermore.

This is when our heavenly Father fills relief when the offender is baptized in water by invoking His holy name’s perfect holiness, His Son and the Holy Spirit, because His holiness is the sword liberating every man, woman and child from the sinful-flesh, causing it to descend, and this is how He delivers His fury into hell’s torment instead over the offender. That is why, that our heavenly Father had to pull Israel from captivity, because He needed to take them through the resurrection process that His Son Jesus Christ will go through in his days, first born from David’s virgin daughter by the Holy Spirit’s powers, so he may destroy Satan’s work finally to suffer everyone’s sin at the altar of love.

Provided that, Israel would go into the desert, baptized in the Red sea by His name’s perfect holiness and that of His Son and the Holy Spirit, so through it, they will suffer the terrible attacks of God’s enemies, including the serpents’ poisonous bites on their heels, thorax and hands, preparing themselves for the continuous sacrifice over the altar of love, in Israel. Historically, Israel through the wilderness suffered every sin, pain, agony from the families of the nations just as they had suffered in years of captivity the same nations’ sins, pains, and agonies, because all the sins, pains and agonies had to be suffered three times by them and the King Messiah, finally nailed together over the altar of love for everyone’s salvation.

Because when our heavenly Father brought them into Egypt as a family of seventy members, then it was to be nourished from the best of the land, although they were going to live with the nations the seven years of famine, for our heavenly Father was there with them along with His Son and the Holy Spirit: ensuring their covenant’s progressive security. Besides, our heavenly Father, His Son Jesus Christ and the Holy Spirit had to witness in person from the altar of the prehistoric love, descended from heaven above, the baptism of fire for the fulfillment of the commandments in every man, woman and child that they had gone through in the sinful-flesh the sins, injuries, infirmities, curses and agonies of the nations.

This was the punishment in hell for the sins from the nations for four-hundred years that they had to suffer in the sinful-flesh, because they were born as the Lamb of God finally to save the world over His altar of the prehistoric love in the land of Canaan, nailed to His King Messiah’s sacred-flesh victorious over Satan and darkness, forever. But, once released from captivity, they had to be baptized in water by His name’s perfect holiness and that of His Son Jesus Christ and of the Holy Spirit, because now they were going to be baptized forever over the altar of the prehistoric love Holy Spirit’s fire, resting over Mount Sinai, where Moses had become baptized initially fulfilling the commandments, perpetually.

However, as we very well know Israel was tested to see if they will remain faithful to our heavenly Father as He called Moses to Mount Sinai, because He wanted to write His holy commandments with His finger over the two stone tablets, for Israel to possess it for the King Messiah to fulfill it in his days, defeating death, forever. But, as Moses descended from the mountaintop, then our heavenly Father said to him: Go back to your people for they have corrupted themselves by fashioning a golden calf, and they are saying to each other that these are the gods that they had liberated from captivity—sinning and betraying His eternal love towards them.

And because they had sinned with the golden calf by calling the gods that liberated them from captivity, moreover betrayed willfully His ancient love towards them that had been widely manifested from the altar of the prehistoric over Jerusalem’s holy hill, resting over Mount Sinai, then He had to destroy them, but never His covenant with Abraham and the coming children. Because the covenant of life that our heavenly Father had started with Abraham, Sarah his wife, and Isaac their beloved son, really it is forever that there is not power in heaven, on earth much less under the earth that can destroy it, but only the offenders can be destroyed, and this was the entire house of Israel in the wilderness.

Besides, our heavenly Father was ready to destroy Israel in the Sinai’s desert, because they had sinned against Him by breaking His covenant, as they declared openly that a golden calf had been the one that had liberated them from captivity thus contaminating themselves with such an evil confession that He failed to see them fulfilling His commandments in baptism. This was a detestable sin that the families of the nations have been committing against our heavenly Father, His Son Jesus Christ and the Holy Spirit through their entire lives, and so, Israel had to suffer it as well, because Israel had been baptized in water to overcome this evil before our Father thus to give Him glory, but they failed.

Furthermore, because Israel failed to honor and glorify our heavenly Father by sinning as they accepted a golden calf as their liberator from captivity, then, after receiving Moses’ prayers not to destroy them in the wilderness, wisely He decided to let them to continue to live suffering the sins, pains and agonies of the nations again before entering Canaan. For our heavenly Father had prepared the venous serpents of the desert to sting them with poison, as they walked through the sand, and as they struggled with them, trying to remove them from their wounds, because they wanted to escape from the terrible suffering that they were going through, but they failed to escape them because they were outnumbered.

That is to say, that the more the Israelites tried to escape their attacking snakes that were poising them by biting them at the heels, bodies and hands, causing them to bleed profusely, then the more the poisonous snakes continued to come out from under the sand that they were overwhelmed by them thus Israel collapsed to the hot burning sand: dying. This is when Moses called our heavenly Father for His divine intervention, and as He heard his call in heaven then He remembered His covenant with Abraham, causing His holy heart to be moved: with His great grace, with His great mercy, with His great truth and with His great divine justice established with Abraham and his children that He offered to help.

It is here, where our heavenly Father told Moses that he should fashion a bronze snake as the one emerging from the sand, to nail it to Aaron’s staff, and every one that will look up to it then that one will become healed although that one may be dying already, because there is salvation power from it in faith, forever. Then, by the Israelites looking up to the bronze snake nailed to Aaron’s staff as the cross where His Son Jesus Christ will be nailed to them perpetually, instantly He was healing them as if they were already nailed to His Son’s sacred-flesh, born from David’s virgin daughter by the Holy Spirit, defeating Satan’s wilds to grand them healing and everlasting victory.

This is the victory that they will finally receive nailed to His Son Jesus Christ over the altar of the prehistoric love that is really His fire of His great grace, His great mercy, His great truth and His great divine justice burning passionately thus to baptize with the fulfillment of the commandment those that love God, serving and glorifying Him, everlastingly. This is the baptism that not only will baptize any man, woman and child from Israel and the families of the nations, with the fulfillment of the Holy Spirit of the commandments, but also grant them abundantly the wonderful life that is filled with miracles that have been granted divinely to those that love God, serving and glorifying Him, forever into eternity.

Therefore, by the wounded Israelis looking up to the bronze snake nailed to Aaron’s pole, then they were accepting our heavenly Father’s call to become part of His altar, because after they had suffered the pain and agonies of the sins, infirmities and curses of the nations, then they will become the injured-cross with the King Messiah, saving humankind from sin forever. That is to say, also that they will finally become the wood that will receive the King Messiah’s victorious sacred-flesh that has defeated every wicked work from Satan and his followers, moreover destroyed death and hell’s power, so they may never descend into hell’s torment forever cursed but, instead, have life abundantly on earth and in heaven’s glory forevermore into eternity.

That is why, that they had suffered the pains, agonies, infirmities, curses and even death not only from their sins, rebellions, idolatry but also from the families of the nations, because they had to become part of the altar of the prehistoric love where Abraham and his dear son Isaac started the fire to burn them with mercy and salvation’s powers, perpetually. They were the Lamb that our heavenly Father needed not only to suffer in the sinful-flesh for the nations’ sins, curses and agonies in the Egyptian captivity, for more than four-hundred years, but also in the sacred-flesh in the Sinai’s desert, because they were baptized at the Red Sea for this purpose to carry everyone’s sin to the altar of love, in Canaan.

They were the Chosen Lamb of God born from Abraham’s family as Sarah his wife gave birth to his son Isaac by the Holy Spirit’s power not only to ascend as his personal lamb to the mountaintop that our heavenly Father will show him, but also for the nation of Israel to be born to suffer the sins of the world. Because by suffering the sins of the entire world in captivity within Egypt then later liberated by the invocation of our heavenly Father’s holy name and that of His Son Jesus Christ and of the Holy Spirit, then, they became baptized entering into the covenant of the sacred-flesh, ascending upon the altar of love, as the wood receiving the King Messiah’s salvation.

Now, although they died in the Sinai’s desert because of the detestable golden calf, because of this sin they failed to ascend Mount Sinai’s altar of love thus to become baptized fulfilling the eternal commandments but also failed to conquer Canaan, where they will finally become part of the altar of love as the cross receiving with nails His holy name, forever. Therefore, what they failed to do in life then they were able to accomplish in death, and this is that they failed to ascend to the altar of love over Mount Sinai moreover failed to enter Canaan, but, with their children they were successful at the end, because their children conquered Canaan to ascend to the mountaintop at last, fulfilling God’s will.

Because our heavenly Father had said to Moses: You and Israel will return to this mountaintop to serve God forever, and this was that they will eventually become part of the altar of the continuous sacrifice saving every man, woman and child from Israel and from the families of the nations by becoming God’s legitimate children for His greater Kingdom, forever blessed. Furthermore, they were (and are) perpetually a very important part of the altar of the prehistoric love, because they are the flesh turned into wood the cross receiving not only our heavenly Father’s holy name as the God of the Jews written in Aramaic, Hebrew and Latin, but also receiving the sacred-flesh dressing with perfect glory and salvation God’s children, everlastingly.

For it was important for our heavenly Father for the entire house of Israel to die in the Sinai’s desert but also to have their children conquer the promised land conveying with them the sins, curses, agonies, injuries, and pains that their forefathers had suffered within captivity and crossing the wilderness to conquer God’s altar finally, for everyone’s lasting-salvation around the world. The entire house of Israel finally died to descend to the Valley of the dried bones, and their much suffered flesh became the dust of the earth, fulfilling our heavenly Father’s final judgment against it, because through the process of nature, then their flesh will be filtered out from their suffering sins and rebellions to fertilize the seed of the trees.

These are the seeds enriched with the dust of the entire house of Israel lying in the Valley of the dried bones thus to fertilize the trees giving life to their flesh ascending by the sacred-flesh’s power that is the King Messiah to the altar of love as the cross filled with the nations’ sins, agonies, and injuries to be saved finally. That is to say, also that when the children of the ancient Israelis entered Canaan to conquer it forever, then they entered into it to become the dust fertilizing the seeds that our heavenly Father had chosen, so they may become the giant trees looking into heaven: asking for the King Messiah finally to manifest himself to Israel and the entire world.

These were trees that they needed the sacred-flesh from the Lamb of God that is His Son Jesus Christ born from David’s virgin daughter by the power of the Holy Spirit, so he may descend where the trees where calling for him to destroy the works of Satan and of his fallen angels, to restore everything back life again for Israel, perpetually. These trees carried the suffering, pain, agonies and death that the entire house of Israel had suffered in captivity within Egypt, through the Sinai’s desert as they had to fight their way through enemy nations that were many times more powerful, so they may become the injured-flesh over the mountaintop receiving with nails the sacred-flesh that pleases our heavenly Father at last.

This is the cross that has evolved through nature’s power from the dust fertilizing the seed that became the trees and the cut wood receiving forever our heavenly Father’s holy name along with His Son Jesus Christ’s sacred-flesh that had also been wound terribly by the enemies of grace, mercy, truth, and divine justice. This is the house of Israel that as a Lamb born from Isaac’s sacred-flesh, unbreakable bones and the atoning-blood had become the nation’s Lamb of God that had emerged from Egypt’s captivity, to be called by our heavenly Father to serve Him and His holy name forever within the promised land and His altar of the prehistoric love over Jerusalem’s holy hill.

For the house of Israel coming out from Egypt’s captivity is God’s Lamb taking on the sins of the families of the nations, so they may become one over our heavenly Father’s altar of the prehistoric love by been nailed to the Lamb of God descended from heaven above with salvation and blessings for every living-soul throughout the world. For the Lamb of God within Egypt’s captivity that is Israel brought great richness for Egypt and the nations of the world, but with our heavenly Father’s Lamb that descended from heaven above has brought the richness that nourishes every man, woman and child with everlasting richness and never ending happiness that grants access today into The New celestial Jerusalem forever justified.

That is why, that it was important for our heavenly Father to call the house of Israel as His Lamb that had blessed the nations with the richness of the world to be united over the cross at Jerusalem’s holy hill with His Son Jesus Christ as His Lamb granting heavenly richness that blesses everyone’s life within today’s nations with everlasting salvation. Meaning that, our heavenly Father when He called Moses and Israel to return to His mountain and the fire of love, then this was to unite His Lamb from Egypt that is the ancient house of Israel lying at the Valley of the dried bones to His Son Jesus Christ descended from heaven as His Lamb filled with amazing richness for nations.

For it was important for our heavenly Father to unite His Lamb from Egypt that is ancient Israel suffering the sins, curses and wounds in captivity of the nations’ families that have enjoyed the world’s richness abundantly, finally nailed to His Son Jesus Christ as the Lamb from heaven’s amazing richness for His children to live the best from Him through eternity. That is why, that when every man, woman and child is baptized in water by invoking His holy name’s perfect righteousness and that of His Son and the Holy Spirit, then that one is not only baptized with the fulfillment of the commandments but also with the amazing richness from the earth and from heaven above to enjoy always with loved ones.

For it is our heavenly Father’s will for His children that have been reborn from His image and living-soul by the power of the Holy Spirit over His altar of love, to become as perfect and holy as He has always been through eternity before His angelical hosts, so they may enjoy the richness of both worlds that He has created. For it is here, where our heavenly Father is truly happy with every one of His children, because they are not only enjoying the richness of both worlds that He has created for them, but also they are manifesting to the families of the nations that He wants to love them the same way, always, so they may abundantly glorify Him, forever.

That is why, that our heavenly Father needs you to enter into the waters invoking His holy name and that of His Son Jesus Christ along with the Holy Spirit, so He may finally meet you, where He can really bless you as His child, to enjoy the amazing richness that He has in this world and in heaven’s glory. For it is over His altar of the prehistoric love, where He will baptize you with the fulfillment of the commandments, but also add into your life every blessing that belongs to you through the covenant established with Abraham, so you may live an enrich life every day until you finally may ascend into His glory in heaven above, forever justified.

Today, you need water baptism (in any body of water such as your home-tub, pool, river or seafront), because you need abundant water to submerge completely by invoking His name’s holiness, His Son and the Holy Spirit, so His sharp sword of Righteousness will disconnect you from the sinful-flesh instantly, dressing you to the covenant’s sacred-flesh, thus blessing you wholly, always. Amen!

¡Cultura y paz para todos, hoy y siempre!

Saludos cordiales a todos

Dígale al Señor, nuestro Padre Celestial, de todo corazón, en el nombre del Señor Jesucristo: Nuestras almas te aman, Señor. Nuestras almas te adoran, Padre nuestro. Nuestras almas te rinden gloria y honra a tu nombre y obra santa y sobrenatural, en la tierra y en el cielo, también, para siempre, Padre Celestial, en el nombre de tu Hijo amado, nuestro Señor Jesucristo.


ORACIÓN DEL PERDÓN

Padre nuestro que estás en los cielos: santificada sea la memoria de tu nombre que mora dentro de Jesucristo, tu hijo amado. Venga tu reino, sea hecha tu voluntad, como en el cielo así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal. Porque tuyo es el reino, el poder y la gloria por todos los siglos. Amén.

Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, vuestro Padre Celestial también os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.

Por lo tanto, el Señor Jesús dijo, "Yo soy el CAMINO, y la VERDAD, y la VIDA ETERNA; nadie PUEDE VENIR al PADRE SANTO, sino es POR MÍ”. Juan 14:

NADIE MÁS TE PUEDE SALVAR.

¡CONFÍA EN JESÚS HOY!

MAÑANA QUIZAS SEA DEMASIADO TARDE.

YA MAÑANA ES DEMASIADO TARDE PARA MUCHOS, QUE NO LO SEA PARA TI Y LOS TUYOS, EN EL DÍA DE HOY.

- Reconoce que eres PECADOR en necesidad, de ser SALVO de éste MUNDO y su MUERTE.

Dispónte a dejar el pecado (arrepiéntete):

Cree que Jesucristo murió por ti, fue sepultado y resucito al tercer día por el Poder Sagrado del Espíritu Santo y deja que entré en tu vida y sea tu ÚNICO SALVADOR Y SEÑOR EN TU VIDA.

QUIZÁ TE PREGUNTES HOY: ¿QUE ORAR? O ¿CÓMO ORAR? O ¿QUÉ DECIRLE AL SEÑOR SANTO EN ORACIÓN? -HAS LO SIGUIENTE, y di: Dios mío, soy un pecador y necesito tu perdón. Creo que Jesucristo ha derramado su SANGRE PRECIOSA y ha muerto por mi pecado. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Invito a Cristo a venir a mi corazón y a mi vida, como mi SALVADOR.

¿Aceptaste a Jesús, como tu Salvador? ¿Sí _____? O ¿No _____?

¿Fecha? ¿Sí ____? O ¿No _____?

Si tu respuesta fue Si, entonces esto es solo el principio de una nueva maravillosa vida en Cristo. Ahora:

Lee la Biblia cada día para conocer mejor a Cristo. Habla con Dios, orando todos los días en el nombre de JESÚS. Bautízate en AGUA y en El ESPÍRITU SANTO DE DIOS, adora, reúnete y sirve con otros cristianos en un Templo donde Cristo es predicado y la Biblia es la suprema autoridad. Habla de Cristo a los demás.

Recibe ayuda para crecer como un nuevo cristiano. Lee libros cristianos que los hermanos Pentecostés o pastores del evangelio de Jesús te recomienden leer y te ayuden a entender más de Jesús y de su palabra sagrada, la Biblia. Libros cristianos están disponibles en gran cantidad en diferentes temas, en tu librería cristiana inmediata a tu barrio, entonces visita a las librerías cristianas con frecuencia, para ver que clase de libros están a tu disposición, para que te ayuden a estudiar y entender las verdades de Dios.

Te doy las gracias por leer mí libro que he escrito para ti, para que te goces en la verdad del Padre Celestial y de su Hijo amado y así comiences a crecer en Él, desde el día de hoy y para siempre.

El salmo 122, en la Santa Biblia, nos llama a pedir por la paz de Jerusalén día a día y sin cesar, en nuestras oraciones. Porque ésta es la tierra, desde donde Dios lanzo hacia todos los continentes de la tierra: todas nuestras bendiciones y salvación eterna de nuestras almas vivientes. Y nos dice Dios mismo, en su Espíritu Eterno: “Vivan tranquilos los que te aman. Haya paz dentro de tus murallas y tranquilidad en tus palacios, Jerusalén”. Por causa de mis hermanos y de mis amigos, diré yo: “Haya paz en ti, siempre Jerusalén”. Por causa de la casa de Jehová nuestro Dios, en el cielo y en la tierra: imploraré por tu bien, por siempre.

El libro de los salmos 150, en la Santa Biblia, declara el Espíritu de Dios a toda la humanidad, diciéndole y asegurándole: - Qué todo lo que respira, alabe el nombre de Jehová de los Ejércitos, ¡el Todopoderoso! Y esto es, de toda letra, de toda palabra, de todo instrumento y de todo corazón, con su voz tiene que rendirle el hombre: gloria y loor al nombre santo de Dios, en la tierra y en las alturas, como antes y como siempre, para la eternidad.


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