El sufismo (el tasáwwuf) es lo contrario de lo que muchos piensan. En
primer lugar, el sufismo es el Islam Esotérico, es la profundización
en él. El sufismo anterior al mismo Islam, es la aportación de los
‘antiguos persas’ a la civilización. Presentar el sufismo como algo
separable del Islam parece un sacrilegio pero ya no lo es, el sufismo
es ahora patrimonio de todo el mundo
El sufismo es ‘esotérico’, ‘oculto’ y poco entendible para los
curiosos profanos, es una ‘sociedad secreta’, es la ‘masonería’
del Islam. El sufismo es muy profundo, infinitamente profundo. Para
quienes se acercan imbuidos con curiosidad a los auténticos sufíes se
sienten descorazonados por la naturalidad con la que los sufíes
aparentan ser ‘personas sencillas’ en un entorno en el que se les
tiene -por lo general- por hombres infinitamente poderosos. Por
supuesto, el sufismo tiene una sabiduría para la que se requiere una
capacidad y una sutileza poco común, como todo lo que es profundo,
valioso y fruto de aspiraciones poderosas.
Además, en el mundo profano, se tiende a ‘realizarse espiritualmente’
escuchando sermones, arengas y pláticas. Esto es dañino porque da la
oportunidad a los que tienen labia envolvente, que tienden a enredar y
a atapar incautos. El sufismo no es ‘sentarse a escuchar a un maestro
y permanecer embobado’. El embobamiento no cambia nada en el Ser del
que escucha. El sufismo es la lucha contra lo malo que hay en uno
mismo, es lucha interior y exterior, es esfuerzo constante sobre una
senda exigente. El sufismo es emprender una peregrinación hacia la
Unidad Luminosa Interior en la que nadie ni nada te sustituyen.
El sufismo es vivir el Islam, pero el Islam Real con nobleza e
intensidad hasta la sabiduría y hasta la paz absoluta. Es la
realización del musulmán en el Islam. El sufismo es reconciliación con
la vida y con el Creador de la vida, y es subordinación total a la
Realidad Superior.
Para ser sufí hay que ser ‘intensamente’ un musulmán esotérico, más
comprometido con el fondo interno que con las formas externas. Quien
sigue el camino correcto seguro que alguna vez en su vida se encuentre
con el Sufismo Real, con un maestro del conocimiento Sufí, alguien que
se apodere de él y lo arrastre hasta Allah y lo sumerja y ahogue en
ese Océano de la Gran Luz. Enhorabuena a quien sea bendecido de ese
modo. Allah guía a los sinceros y a los perseverantes.
Al hablar de sufismo real no referíamos un carácter profundo
eminentemente de una tradición milenaria , al secreto que está en su
interior, a la tormenta que desata en quien se lo toma en serio y
quiere alcanzar las más osadas consecuencias. Se trata de lo más
importante de la vida, un riesgo que se asume al enfrentar la tormenta
interna, con ese vértigo que se provoca al estar ante lo Absoluto.
Pero también es peligroso en un sentido y que podemos reconocer
fácilmente, y es el peligroso de perder el - Yo Falso- al que
tontamente tanto nos aferramos.