(IVÁN): ISRAEL NACIÓ PARA SER GOBERNADO POR YESHUA (JESUCRISTO) PARA SIEMPRE:

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Aug 5, 2015, 7:54:06 PM8/5/15
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Sábado, 01 de Agosto, 2015 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil, Ecuador-Iberoamérica

(Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)

ISRAEL NACIÓ PARA SER GOBERNADO POR YESHUA (JESUCRISTO) PARA SIEMPRE:

Nuestro Padre celestial descendió de su Trono Blanco, para decirle a Abraham que Sara su mujer dará a luz un hijo, y lo llamara Isaac, puesto que él será grande entre las naciones, ya que solamente en él será establecido el pacto de familia y de la carne sagrada de su Hijo Yeshua (Jesucristo) como Rey de su nación, para salvación eterna. Y nuestro Padre celestial tenia que hacer que su Hijo amado nazca en la familia de Abraham y de Sara su mujer, por el poder del Espíritu Santo, ya que su vientre estaba estéril y no podía tener hijos nunca más, para que la carne pecadora de Adán muera, y sólo la carne sagrada de su Hijo Jesucristo viva.

Y para que esto sea posible entonces nuestro Padre celestial tenia que hacer que su Hijo Jesucristo nazca del vientre muerto de Sara, para que él abrace perpetuamente el cuerpo de Abraham y de sus retoños que habían de nacer en futuras generaciones venideras, puesto que ésta es la promesa del Padre de darle hijos numerosos, como las estrellas del cielo. Además, era necesario para nuestro Padre celestial de extender su familia por todas las naciones, con el cuerpo y la sangre santísima de su Hijo Jesucristo, el cual nacería de Isaac como el hijo único de Abraham y de Sara, para que los que nazcan de él, entonces llene toda la tierra de su carne sagrada y de su sangre bendita.

Ya que, la carne de Adán y Eva habían sido contaminada con el fruto prohibido del árbol de la ciencia del bien y del mal, para ya no vivir más para nuestro Padre celestial y para su Hijo Jesucristo en el Espíritu Santo de la vida eterna, sino que ahora vivirían para el mundo terrible de Lucifer y de sus ángeles caídos. Por esta razón, nuestro Padre celestial tenia que volver a repoblar la vida de todos los hombres, mujeres, niños y niñas de todas las naciones, pero no con la carne rebelde y la sangre enferma de Adán y Eva, sino la de su Hijo Jesucristo, para que Lucifer con sus ángeles caídos ya no reine más en la vida del mundo.

Por ello, nuestro Padre celestial deseaba extender la vida de su Hijo Jesucristo, por medio de su carne sagrada y de su sangre santísima y llena de la vida eterna que no solamente le agrada a él y a su Espíritu Santo, sino que también puede regresar a la vida eterna del reino de los cielos, para no morir jamás. Y ésta familia que nuestro Padre celestial empezaría en la vida de Abraham y de su esposa Sara, seria una familia como la de su Hijo amado y de su Espíritu Santo, llenos de la verdad y de la justicia que siempre le ha agradado a su corazón santísimo, para llegar a ser una nación grande, para toda la eternidad venidera.

Por esta razón, nuestro Padre celestial escogió a Abraham y a Sara su esposa, porque ellos ya no tenían más vida, en el sentido que ya no podían procrear más como todas las familias, porque sus carnes, huesos y sangres habían llegado al final de sus días, para descender al polvo de la tierra como todos los demás antes de ellos. Pero antes que ellos dejaran de vivir, porque sus cuerpos ya no daban para más y estaban tan secos de vida como Adán y Eva sobre el monte santo de Jerusalén, que nuestro Padre celestial al darles el hijo que tanto esperaban llegar a ellos, entonces cuando Isaac nació, ellos fueron abrazados de su vida santísima, para no morir jamás.

Porque cuando Isaac nació en sus vidas, por medio del poder del Espíritu Santo del vientre estéril de Sara su esposa, entonces volvieron a vivir, porque el calor de la carne sagrada y sangre bendita del Hijo de Dios, manifestada en Isaac como su hijo único, instantáneamente los lleno de santidad salvadora, para poder escapar la muerte y subir al cielo. Por lo tanto, cuando Isaac nació en los brazos de Sara y de Abraham, entonces nació en ellos la vida eterna, el Hijo de Dios, nuestro Señor Jesucristo, y como Rey de un nuevo pueblo de Dios, porque su carne sagrada y su sangre bendita les volvieron a dar vida y en abundancia, cuando sus últimos días ya pasaban hacia la eternidad.

Aquí es cuando nuestro Padre celestial empezó a vivir con el hombre, porque él deseaba ver como el hombre, la mujer, el niño y la niña vivirán con la vida santísima de su Hijo Jesucristo, antes de dejarlos pasar hacia la eternidad del reino de los cielos, para seguir viviendo ésta vida tan santa y gloriosa que alegra mucho su corazón santísimo. Y todos empezaron a amar al Hijo de Dios, nuestro Señor y salvador Jesucristo, por medio de Isaac, ya que él había nacido del vientre muerto de Sara, por el poder del Espíritu Santo, para que Dios abrazase a Abraham con la perfecta santidad, para librarle de todos sus pecados y así entrar a la vida eterna totalmente santo y libre.

Ciertamente, todos comenzaron a conocer la felicidad de la vida eterna cuando vivieron cada día con el Hijo de Dios, porque Isaac era nuestro Señor Jesucristo viviendo con el hombre, la mujer, el niño y la niña de aquellos días en la carne y en la sangre santísima que hace feliz el corazón humano y así también la de nuestro Padre celestial. Además, éste hijo de Abraham y de Sara era el Hijo de Dios, manifestado con la carne sagrada y con la sangre bendita del pacto de vida, las cuales le darían vida a todos de todas las familias de Israel, para que sean la gran familia de Dios en la tierra, haciendo su voluntad santísima camino al cielo y la eternidad.

Por lo tanto, era necesario para nuestro Padre celestial que su gran Rey Mesías de los Judíos naciese primero que toda la nación de Israel, como el fundamente de su vida, para que sea gobernada de acuerdo a su voluntad santísima, en esta vida y en la venidera del nuevo reino angelical, para alcanzar glorias a su nombre santísimo y eternamente bendito. Porque así como su Hijo Jesucristo gobierna a todas las naciones de ángeles, arcángeles, serafines, querubines y de más seres muy santos del reino de los cielos, entonces así también nuestro Padre celestial desea que su nación santa, nacida de la carne sagrada y de la sangre bendita de su Hijo Jesucristo, sea gobernada por su único Hijo, para la eternidad.

Visto que, en el reino de los cielos ningún ángel jamás se puede acercar a nuestro Padre celestial a no ser que sea primero por medio de la vida y la sangre santísima de su Hijo Jesucristo, sangre bendita y llena de vida, derramada sobre todo lo alto de la cruz de Adán y Eva, para bendición, purificación y santificación eterna. Pues, así, nuestro Padre celestial comenzó su familia celestial en la tierra, por medio de Abraham y Sara, para que su primer hijo que les nazca sea su Hijo Jesucristo, manifestado en Isaac, porque solamente él nacería con su carne sagrada y con su sangre bendita para darle vida a Israel y así también a todas las familias de las naciones.

Pero para que Israel comenzase a nacer de la carne sagrada y de la sangre bendita de su Hijo Jesucristo, entonces Jacobo tenia que nacer de Isaac como el primogénito de Dios en la tierra, para hacer un pacto de vida eterna con el Espíritu Santo sobre el monte santo de Jerusalén, por medio del primogénito de Dios del cielo, ¡Jesucristo! Y esto sucedería en su día, cuando Jacobo, como primogénito de Dios en el mundo, entonces comenzó a buscar a la mujer que seria su esposa, para empezar a formar su familia, y su madre junto con su padre Isaac entonces le dijeron que tenia que buscar a su esposa entre las hijas de su parentela.

Y, por ello, tenia que viajar a la tierra de la parentela de su padre Isaac, y esto seria en la tierra de Padam-aram, porque allí encontraría a las hijas de sus parientes, para escoger a la esposa que seria la madre de la primer familia de la nación de Israel, para entonces empezar a tener sus hijos, prometidos por Dios. Y nuestro Padre celestial junto con su Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo se apareció a Jacobo mientras dormía sobre una roca, la cual había escogido para recostar su cabeza sobre ella y dormir aquella noche que iba camino a la tierra de la parentela de su padre Isaac, en busca de la mujer que seria la madre de sus hijos.

Ciertamente, fue sobre el monte santo de Jerusalén que nuestro Señor Jesucristo le comenzó a hablar a él, desde en medio de las tres cruces que ascendían sobre la colina hacia al cielo, y que veía como los ángeles subían al cielo y otros bajaban a tierra, por aquella escalera de donde le hablaba Dios continuamente, palabras de amor y verdad. Entonces nuestro Señor Jesucristo le decía a Jacobo: Yo soy el Dios de Abraham y de tu padre Isaac, que te ha prometido toda ésta tierra en donde estas parado, para entregártela a ti y a todos tus hijos que vendrán después de ti a poseerla para siempre, porque ellos serán tan numerosos e incontables eternamente como la arena del mar.

Y Jacobo recibía las palabras de nuestro Señor y salvador Jesucristo con gran amor en su corazón, porque él sentía el amor, la paz y la felicidad de nuestro Padre celestial y del Espíritu Santo que invadía grandemente todo su corazón y todo su ser igualmente, como nunca antes, que se sentía eternamente fascinado y feliz como un ángel del cielo. Y su felicidad era tan grande en su corazón que continuaba oyendo todas las palabras que nuestro Señor Jesucristo le tenia que manifestar con gran amor y bondad, para que entendiese al fin todo lo que nuestro Padre celestial deseaba hacer con su vida y con la vida de cada uno de los suyos, que vendrían al mundo después de él.

Además, como veía continuamente como los ángeles subían y otros bajaban con gran urgencia, porque llevaban la palabra de nuestro Padre celestial y de su Espíritu Santo a todos los hombres, mujeres, niños y niñas de todas las familias de las naciones, para que se arrepientan y así sean revestidos al fin de su santidad y poder, para alcanzar la salvación eterna. Y Jacobo entendió en su corazón lo que nuestro Padre celestial estaba haciendo con todos los ángeles que subían al cielo y los que bajaban a tierra con la palabra de su Hijo Jesucristo y del Espíritu Santo, para bendecir grandemente la vida de todos aquellos que necesitaban oír de Dios, porque ya partían hacia la eternidad, para siempre.

Indiscutiblemente, nuestro Padre celestial deseaba que se arrepintiesen todos ellos, para que sus nombres sean escritos en el libro de la vida, para salvación de sus almas antes de entrar en la eternidad, porque todo aquel que no santifica su nombre santísimo, clavado a la cruz de Adán y Eva sobre el monte santo de Jerusalén, entonces jamás vera la vida eterna. Entonces cuando Jacobo entendió de lo que estaba sucediendo con nuestro Padre celestial y con su Hijo Jesucristo y con los ángeles que subían al cielo y los que bajaban a tierra, por medio de la escalera de Jacobo, entonces exclamó, diciendo: Éste es un lugar grandioso: Casa de Dios y puerta del cielo; y nadie me lo había revelado jamás.

Realmente, esto era algo grandioso que nuestro Padre celestial jamás se lo había revelado a nadie, porque éste monte santo no solamente es Casa de Dios y puerta al cielo, sino que verdaderamente es el lugar en donde él tenia que derramar su sangre santísima, clavado a los cuerpos muertos de Adán y Eva, para que vuelvan a tener vida eterna. Y solamente los ángeles subían y otros bajaban por la escalera de Jacobo, para anunciarles a las familias de las naciones, de que tenían que arrepentirse de sus pecados, recibiendo al Hijo de Dios como el único posible salvador de sus vidas, para que sus nombres sean escritos en el libro de la vida; de otro modo, no podían salvarse jamás.

Puesto que, la paga para la salvación de su alma es de gran precio y nadie la podrá alcanzar jamás, a no ser que vengan a la Casa de Dios y puerta al cielo, el cual es el monte santo de Jerusalén, para que reciban el rescate de sus almas vivientes, invocando al Hijo de Dios y salvador del mundo. Porque solamente desde el monte santo de Jerusalén y con su Hijo Jesucristo como puerta al cielo y camino angosto, para subir por la escalera de Jacobo, entonces no solamente los ángeles regresan al cielo sino también cada hombre, mujer, niño y niña de todas las familias de las naciones, para que vivan el amor y la felicidad eterna del Padre.

Visto que, éste es un camino muy santo y lleno de verdad y de santidad eterna, que llevan el corazón y el alma viviente del hombre hacia la presencia santísima de nuestro Padre celestial, para invocar libremente su nombre santo, para renacer del Espíritu Santo instantáneamente y así entrar al mundo del reino de los cielos, para siempre libre del mal eterno. Por esta razón, nuestro Señor Jesucristo siempre les dijo a Abraham y así también a Isaac, a Jacobo y a todos los demás como Moisés y Josué, por ejemplo: Yo soy el camino, la verdad y la vida; y nadie podrá jamás entrar en la presencia santísima de nuestro Padre celestial, a no ser que sea por mí primeramente.

Y nuestro Señor Jesucristo siempre les habló así a todos los Hebreos, empezando por los patriarcas, de que solamente podían entrar al reino de los cielos, como La Nueva Jerusalén santa y gloriosa del cielo, porque únicamente en él está el nombre bendito de Dios y la sangre santísima que lo mantiene perfectamente santo a través de los siglos. Por esta razón, nuestro Señor Jesucristo siempre pudo limpiar de todo pecado a todo hombre, mujer, niño y niña no solamente de Israel sino también de todas las familias de las naciones, porque sólo en él, y en perfecta santidad eterna, ha permanecido el nombre santo de nuestro Padre celestial y siempre con su sangre santísima, para limpiarlo todo, en todo momento.

Por ello, muchos se salvaron de todos los antiguos, y esto es de los que creyeron en él, porque los que llegaron a creer en él en sus corazones para justicia, confesando así su nombre santísimo para salvación, entonces ellos confesaron para perdón y bendición eterna el nombre santo de nuestro Padre celestial que mora en él, desde siempre y para siempre. Por esta razón, también nuestro Padre celestial, hablando con Moisés, le dijo: Yo no podré ir con todos ustedes ni un paso más, por el desierto del Sinaí hacia la tierra prometida, porque por el camino quizá me vuelvan a ofender con sus rebeliones y pecados, y los podría destruir en un instante.

Por eso, les entregó a mi Hijo amado, el Ángel del SEÑOR, él ira con ustedes por todo éste camino hacia la tierra prometida, pero cuiden de no ofenderlo, porque en él está mi nombre santo, y no perdonara sus pecados ni sus rebeliones, sino que los castigara de acuerdo a sus acciones ante él. Y desde aquel día, que Moisés y todo Israel recibió al Señor Jesucristo, entonces lo recibieron como el Rey de los judíos, porque ésta salvación no solamente de perdonar pecados por su sangre bendita es de ellos, derramada sobre el monte santo de Jerusalén, sino que también la entrada gloriosa a Canaán, pertenece a los judíos desde el comienzo de todo.

Porque nuestro Padre celestial cuando hablaba con Abraham, entonces siempre le recordaba que éste pacto de vida eterna, es un pacto de carne, y si es un pacto de carne, entonces también los es de sangre, porque la carne vive por la sangre; y ésta es la carne sagrada y la sangre bendita de su Hijo Jesucristo, ¡el Cordero de Dios! Puesto que, cuando Isaac nació del vientre muerto de su madre Sara, por el poder del Espíritu Santo, entonces nació la carne sagrada, la sangre bendita de su Hijo Jesucristo como el cordero que Abraham necesitaba para subir sobre el monte santo de Jerusalén, descansando sobre todo lo alto del Monte Moriah, para alcanzar la justicia salvadora, para siempre.

Y cuando Abraham subió al monte santo de Jerusalén, descansando sobre el Monte Moriah, entonces nuestro Señor Jesucristo no tuvo que decirle: Abraham descalza tus pies, porque estás sobre tierra santa, sino que el Señor permaneció en silencio, porque lo que él traía para ser sacrificado era ya sumamente santo de por sí, y éste es Isaac su hijo, amado por todos. Además, cuando Abraham puso a su hijo Isaac sobre el altar del SEÑOR, entonces fue para empezar a desollar su carne sagrada y así derramar su sangre bendita delante de nuestro Padre celestial que está en el cielo, pero nuestro Señor Jesucristo se lo impidió, diciéndole desde arriba: Abraham no hiera al niño--pronto, yo derramare mi sangre sobre el altar.

Y mientras Abraham tenia a Isaac tendido sobre el altar de oro del SEÑOR, entonces nuestro Padre celestial oraba y lloraba a la vez sobre Isaac y sobre los hijos de Abraham que nacerían de él, empezando con su primogénito Jacobo, para empezar a formar su familia celestial, de la cual siempre soñó tener, honrando su nombre santo por todas las naciones. Porque la verdad es que nuestro Padre celestial hizo una extensión de su familia celestial, compuesta de su Hijo Jesucristo y de su Espíritu Santo, para que se multiplicaran por toda la tierra, empezando por Israel, porque cuando Isaac nació, entonces todo obtuvimos el cuerpo santo y glorificado que nos llevara a vivir la vida eterna en el cielo, para siempre.

Por esta razón, nuestro Señor Jesucristo tenia que nacer del vientre muerto de Sara, por el Espíritu Santo, para que él mismo sea Rey eternamente de todos los hijos e hijas de Abraham, que nacerían del cuerpo santo de su hijo Isaac, para no solamente ser Rey de los Judíos sino también de las familias de las naciones, para la eternidad. De otra manera, nuestro Señor Jesucristo no solamente no podía ser Rey Eterno de la carne sagrada y de la sangre bendita dada ya a cada hombre, mujer, niño y niña de todas las familias de Israel y de las naciones, derrotando así a Satanás y la carne rebelde de Adán y Eva, sino que tampoco empezaría su reino sempiterno jamás.

Sin duda alguna, nuestro Padre celestial deseaba siempre ver a su Hijo Jesucristo con su carne sagrada y con su sangre bendita no solamente reinando para siempre desde su monte santo de Jerusalén a todas las familias de Israel, sino también de las naciones, para que la tierra sea al fin llena de su gloria infinita, para toda la eternidad venidera. Por ello, nuestro Padre celestial no solamente ha llamado a todas las familias de Israel, sino también de las naciones, ha ascender al monte santo de Jerusalén, para que se encuentren con él y con su Hijo Jesucristo al pie de la cruz de Adán y Eva, para vestirlos de perfecta santidad eterna así como vistió a Abraham en su día.

Dado que, nuestro Padre celestial tiene que vestir a cada hombre, mujer, niño y niña de todas las familias de las naciones, empezando por Israel, de la carne sagrada y de la sangre bendita del cuerpo glorificado de su Hijo Jesucristo, porque solamente él cumplió con el Espíritu Santo de los Diez mandamientos, sino que también es Rey eterno de las naciones. Verdaderamente, nuestro Señor Jesucristo nació del vientre virgen de la hija de David, por el poder del Espíritu Santo que le dio vida a Isaac, del vientre muerto de Sara esposa de Abraham, para no solamente darle nueva carne sagrada a ambos, sino también a sus hijos, para finalmente cumplir con los mandamientos y seguir siendo Rey de Israel, para siempre.

En otras palabras, nuestro Señor Jesucristo no solamente nació como Rey del vientre muerto de Sara cuando Isaac nació con su cuerpo santo y de Rey Eterno de Israel, sino que también nació para darle vida a todo Israel, por el pacto de carne entre Dios y Abraham, para finalmente glorificar eternamente el Espíritu de los mandamientos, para salvación de las naciones. Porque nuestro Padre celestial le había dado mandamientos santos, justos y eternos que Israel jamás podía cumplir ni mucho menos glorificar, pero cuando su Hijo Jesucristo nació entre sus hermanos, por el Espíritu Santo, entonces fue para cumplirlos eternamente como Rey único de Israel en la tierra y así en el cielo, para siempre.

Más bien, solamente nuestro Señor Jesucristo podía cumplir con el Espíritu Santo de los mandamientos de Dios y de Israel, porque él había nacido para esto, para cumplirlos grandemente delante de la vista de sus hermanos y de sus hermanas, porque solamente él es el Rey Eterno de Israel, para siempre, para alcanzar la salvación de todas las naciones. Realmente, si nuestro Señor Jesucristo no hubiese nacido como Rey de Israel cuando Isaac nació del vientre muerte de Sara esposa de Abraham, para que la carne sagrada y la sangre bendita reemplace la carne rebelde y la sangre enferma de Adán y Eva, en todas las naciones, entonces él jamás hubiese podido cumplir con los mandamientos ni mucho menos glorificarlos.

Pero como nuestro Señor Jesucristo es Rey Eterno de Israel, desde mucho antes del nacimiento de Israel como nación en el mundo, entonces no solamente los pudo cumplir grandemente delante de la vista de todos sus hermanos y de sus hermanas, sino que también de los gentiles que vivían en aquellos días en Israel, para salvación eterna de todos, para siempre. Ciertamente, nuestro Señor Jesucristo es Rey Eterno de Israel desde el vientre estéril de Sara esposa de Abraham, y desde el vientre virgen de la hija de David también, porque desde el vientre muerto de Sara entonces empezó a existir Israel, y desde el vientre virgen de la hija de David, las puertas del cielo se abrieron para todas las naciones.

Y éste es el reino sempiterno que nuestro Padre celestial no solamente empezó con su Hijo Jesucristo al nacer con su carne sagrada y con su sangre bendita, cuando Isaac nació en los brazos de Abraham y de Sara, para darle vida a Israel, sino también a todas las naciones, para que todos vivan para él y para su nombre bendito. Hoy en día, nuestro Padre celestial desea ver a su Hijo Jesucristo como Rey Eterno de tu vida así como siempre lo fue para Israel, desde el vientre estéril de Sara y desde el vientre virgen de la hija de David, porque solamente él cumplió con los mandamientos para bendecirte, y luego murió y resucitó, para que entres al cielo desde ahora.

Infaliblemente, sólo en él está no solamente tu vida sino también la de los tuyos que tú tanto amas en esta vida, incluyendo a tus amistades, de los que están cerca y de lejos también, para que ya no busques más perdón, bendición ni salvación para tu alma viviente en otros lugares, sino solamente sobre el monte santo de Jerusalén. Porque fue sobre todo lo alto del monte santo de Jerusalén, en donde nuestro Señor Jesucristo fue clavado a los árboles sin vida de Adán y Eva, para vestirlos de perfecta santidad así como Abraham fue vestido con salvación eterna en su día, para entrar inmediatamente en la presencia santísima de nuestro Padre celestial que está en el cielo.

Y sobre el monte santo de Jerusalén es donde nuestro Padre celestial espera por ti, para que te encuentres con su Hijo Jesucristo así como Abraham y su hijo Isaac se encontraron con él, para recibir la carne sagrada y la sangre bendita, llena de vida eterna y de sus muchos milagros, para enriquecer tu vida y de los tuyos, perpetuamente. Por esta razón, nuestro Padre celestial necesita verte sobre todo lo alto del monte santo de Jerusalén, santificando su nombre santísimo, clavado a los árboles de Adán y Eva, para que no solamente ellos reciban el pacto de carne sagrada y de la sangre bendita de su Hijo Jesucristo, sino tú también y con todos los tuyos, para vestirse de santidad eterna.

Porque los días son malos sobre toda la tierra, si tú aún no has tenido un encuentro personal con tu Dios y con su Hijo Jesucristo sobre su monte santo de Jerusalén, para que el Espíritu Santo te vista con su santidad perfecta, para que ya no vuelvas más a ser pecador, sino su hijo e hija, para siempre. Aquí es donde nuestro Padre celestial cumplirá contigo y con cada uno de los tuyos sus grandes promesas de amor, paz, bendición, felicidad, prosperidad y salvación, para que ya no vuelvas más a gustar del mal eterno, como las tinieblas de los problemas, dificultades, enfermedades, pobreza y muerte de Satanás y de sus ángeles caídos, sino solo luz, vida y bendición, vivirás.

Las promesas de amor, de las cuales nuestro Padre celestial se las declaró a Abraham y así también a sus hijos e hijas, que vendrían a vivir en su gran familia celestial, porque Isaac nació con la semilla de la bendición eterna, por el Espíritu Santo y del vientre estéril de Sara, aún están para ti y los tuyos sobre su monte santo. Sólo tienes que subir al monte santo, en donde nuestro Señor Jesucristo derramó su sangre bendita sobre la cruz, para esperar por ti y por los tuyos, para que se laven de sus pecados y así reciban su cuerpo de carne sagrada y de sangre bendita, para no sufrir más los males y enfermedades de Satanás y de sus ángeles caídos.

Definitivamente, sólo tienes que sufrir al monte santo de Jerusalén, y nuestro Señor Jesucristo te estará esperando, así como esperó por Abraham, Isaac, Jacobo, Moisés y millares mas a través de los tiempos, para desvestirlos de las vestiduras de pobrezas, enfermedades y de muertes, para revestirlos de su amor, perfección y santidad eterna que nos lleva al cielo, para siempre felices. Sobre el monte santo de Dios, solamente hay para ti y para los tuyos, incluyendo tus amistades, amor, paz, prosperidad y riquezas sin fin que te llevaran a través de los días de tu vida hacia la vida eterna del nuevo reino de los cielos, en donde jamás volverás a querer salir, para no perderte jamás el amor de nuestro Padre celestial.

Ciertamente, el monte santo de Jerusalén es un lugar glorioso de nuestro Padre celestial, de su Hijo Jesucristo y de su Espíritu Santo, lleno del amor que nos salvó de los males de Satanás y de sus ángeles caídos, para no caminar nunca más hacia la perdición del fuego del infierno, sino que caminaremos por siempre hacia la gloria eterna del cielo. Por esta razón, nuestro Señor Jesucristo nos enseñó que solamente él es el camino, la verdad, y la vida sobre el monte santo; y nadie pasara por la puerta y el camino angosto que nos sube por la escalera de Jacobo hacia la presencia santísima de nuestro Padre celestial, a no ser que nos encontremos con él primeramente como nuestro salvador personal.

Porque toda palabra de los mandamientos de Moisés y de Israel, como oraciones y alabanzas, tiene que ser purificada por su sangre santísima antes de entrar en nuestros corazones, para cambiar nuestras vidas, por el Espíritu Santo, para ya no ser más pecadores, sino hijos e hijas del Dios Altísimo en la tierra y así también en el cielo, para siempre. Puesto que, el poder de la sangre y del nombre de nuestro Padre celestial, clavado a la cruz de Adán y Eva, para siempre, para no solamente vestirlos de la carne sagrada y de la sangre bendita, sino también de poderes para amar, servir y exaltarle a él junto con sus hijos e hijas, nos llena grandemente de vida en nuestros días.

Y ésta es la vida gloriosa que nuestro Padre celestial compró por nosotros, no con moneda, oro, plata o piedras preciosas, sino con la misma sangre de su Hijo Jesucristo, derramada al pie de la cruz de Adán y Eva como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, para que ya no seamos pobres, sino infinitamente ricos en él. Y estas son las grandes riquezas que no solamente hicieron eternamente rico a Abraham sino también a sus hijos e hijas que nacieron de Isaac, como el Cordero Dios y Rey Eterno de la nación israelita, para que no solamente reciban su nombre santo, sino también su tabernáculo de reunión junto con su monte santo y su cruz de nuestra gran salvación.

Además, nuestro Padre celestial ha bendecido grandemente a Israel desde la antigüedad y hasta nuestros días, porque él tiene muchas cosas aún por hacer en Israel y así también en todas las familias de las naciones, pero primero lo que es primero, y esto es que su Hijo Jesucristo tiene que reinar sobre todo Israel, para transformar milagrosamente al mundo entero. Porque si nuestro Señor Jesucristo tiene poder para cumplir y honrar y glorificar grandemente el Espíritu Santo de los mandamientos de Moisés y de Israel, entonces tiene poder no solamente para ser Rey de Israel, sino también para convertirlo en un paraíso terrenal que llegara a ser mayor que el del cielo, para tocar a las naciones con su gran amor infinito.

Y esto es precisamente lo que nuestro Padre celestial desea aún hacer con la tierra prometida, por la cual tanta sangre de su Hijo Jesucristo ha derramado por ella, por medio de los hijos e hijas de Abraham, para que pronto su Hijo reine grandemente sobre su pueblo amado, y así también que se convierta en su Casa bendita para las naciones. Ciertamente, nuestro Señor Jesucristo nació como el hijo de Abraham, Isaac, con la carne sagrada y con la sangre bendita del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, para no solamente ser el Rey Eterno, sino también que la nación que abrigara su Casa bendita para las naciones, sea abrigada con los hijos e hijas que nacen de él.

Porque la Casa bendita de nuestro Padre celestial para las naciones tiene que ser abrigada por la carne sagrada y por la sangre bendita de los hijos e hijas de Abraham, así como el tabernáculo con su Lugar Más Santo fue rodeado por tres tribus de Israel en sus cuatro lados, para que él siempre se sienta a gusto en todo momento. Ya que, así es como nuestro Padre celestial no solamente reinara sobre todo Israel, por medio de su Hijo Jesucristo y por su Espíritu Santo, sino que también sobre las naciones, para que sean una gran familia, revestida por la carne del pacto entre él y Abraham, para que su Hijo Jesucristo reine grandemente como en el cielo con sus huestes angelicales.

Por esta razón, primeramente nació el Rey de Israel, por medio de Isaac como el único hijo de Abraham, para que la carne sagrada comience a dar frutos de muchos hijos e hijas, formando así la gran nación de Israel, para que también posteriormente las naciones puedan revestirse de ésta carne sagrada y sangre bendita, para vivir libres del pecado, para siempre. Y esto es que nuestro Padre celestial tiene que convertirte a ti también junto con los tuyos en la carne sagrada y en la sangre bendita de su Hijo Jesucristo, que ya cumplió y honró grandemente el Espíritu Santo de los mandamientos, para ser Rey Eterno no solamente de Israel, sino también de ti y de los tuyos, enriqueciéndote así, para siempre.

En estos días, nuestro Padre celestial desea ver que tengas un monte santo de Jerusalén en tu corazón con su Hijo Jesucristo reinando sobre tu vida, con la carne sagrada y con la sangre bendita que la derramó por ti al pie de la cruz de Adán y Eva, para bendecir grandemente todas tus oraciones y alabanzas a su nombre santísimo. Y sólo así nuestro Padre celestial no solamente contestara cada una de tus peticiones en el poder y la gracia salvadora de su Hijo Jesucristo, sino que también te llenara grandemente del amor de su Espíritu Santo, para que bendiga grandemente cada paso de tu vida, para que todo lo que hagas siempre sea bendecido, enriqueciendo así grandemente toda tu vida.

Recuerda, que nuestro Padre celestial siempre bendijo grandemente a todos los patriarcas de Israel y siempre sobre su monte santo de Jerusalén, porque ahí están las cruces del reino angelical, y su Hijo Jesucristo siempre te hablara palabras de amor, bendición, prosperidad, milagros, y de gran salvación a cada hora de tu vida y hasta que entres al cielo, para siempre feliz. ¡Amen!


ISRAEL WAS BORN TO BE RULED ONLY BY YESHUA'S KINGSHIP (JESUS CHRIST):

The day came when our heavenly Father spoke to Abraham and said: Sarah your wife will give you a son, by this time next year, and you will call him Isaac, for I will establish my everlasting covenant family life with him and with his descendants after him, so they may cover the entire earth with my blessings, forever. Certainly, that Abraham could not help himself but laugh quietly for a moment's time within his heart, because he thought that he was already too old to have a child with his wife Sarah that was nine years old, and he was about one hundred, thus his flesh and that of his wife were virtually dead to give life to anyone anymore.

And Sarah laughed too, and so, when she laughed then our heavenly Father asked Abraham: Why has your wife Sarah laughed; and Sarah became afraid that she had laughed in the presence of the Lord that she immediately denied it, and she said to Him: I have surely not laughed. But the Lord turned to Abraham by replying: Yes, she did laugh--then He added by questioning both of them Abraham and Sarah (their faith in Him and His holy name), and He asked: Is there anything too hard for the Lord?

Surely, that by this time next year, your wife Sarah will bear a child and you will name him Isaac, He said, because he is the one in whom I will establish my everlasting covenant that I have mentioned to you already, so your descendants will be counted in him from you thus to become a powerful nation blessing every nation, forever. Prophetically, our heavenly Father could speak to Abraham this way, because he will sit with Him and his 318 disciples to part take of the bread and wine from the Lord's Table, served daily by His Son Jesus Christ in heaven for the angels and on earth for every man, woman and child that professes His holy name and lasting salvation-love.

For this was the only way that our heavenly Father was going to begin to do wonderful things in his life and in the lives of his loved ones that were to be born from him soon, just as his longed waited son Isaac may be born from Sara's barren-womb, by the power of the Holy Spirit, so Abraham may embrace God. Of course, Abraham and Sarah needed to embrace God Himself, and not any other, thus to receive perfect Righteousness but also eternal salvation, for the reason that our heavenly Father had manifested to him that he had to become perfect and holy as He eternally is in heaven's glory before His angelic hosts, so he may become saved at last.

Therefore, for his salvation to become possible with him and his children that were to be born from his son Isaac that was about to be born from his wife Sara's barren-womb, by the Holy Spirit, then God had to be born within his family, so he may dress him with the sacred-flesh and the atoning-blood, granting perfect holiness to his household, forever. Definitely, this is the sacred-flesh, the unbreakable bones, the atoning-blood and the perfect Righteous life that he needed to be dressed with to become not only as our heavenly Father is everlastingly perfect and Righteous in heaven's glory before His angelic hosts, but also his children after him to conquer the promised land in heaven--The New Jerusalem from heaven above.

That is why, that our Lord Jesus Christ needed to be born from Abraham and Sarah's barren-womb by the Holy Spirit, so he may not only be the sacred-flesh and the atoning-blood of a very holy life to be taken as God's lamb to be sacrificed over Jerusalem's holy hill, resting over Mount Moriah, but also as Israel's eternal King Messiah. Therefore, it was because our Lord Jesus Christ had been born from Sarah's barren-womb as Abraham's lamb with the sacred-flesh, the atoning-blood and the holy life that he needed to offer over Jerusalem's holy hill altar before our heavenly Father as the God of his personal salvation, but also of the children, so Israel may live as a holy nation, perpetually enriched.

Then, it was our heavenly Father's will that not only His Son Jesus Christ may be born in the midst of Abraham's family through his wife Sarah's barren-womb, by the power of the Holy Spirit, so he may not only receive the sacred-flesh and the atoning-blood of His holy life to dress in perfect Righteousness forever, but also the children for eternity. For our heavenly Father wanted His holy nation that He had started with Abraham and his wife Sarah's barren-womb, by the power of the Holy Spirit, to be born not only from the Holy Spirit but also to be dressed with the perfect Righteousness of His Son Jesus Christ, so whenever He may see them, then He will only see perfect holiness.

Thus, He may live with them in the perfect love and peace that He has always lived with His Son Jesus Christ along with the Holy Spirit and the angelic hosts in heaven above, because this is the only blessed and divine life, and that He wants to see next to Him forever with every one from Israel and the nations' families. This is the sacred-flesh and the atoning-blood that our heavenly Father needed Joshua with the Israelis to conquer Canaan with, by removing the nations that had occupied it for hundreds of years, because He only wanted to see His Son's sacred-body living in the land that He had given to Abraham and the children, for Jerusalem's holy hill to thrive, perpetually.

Indeed, this was something that our heavenly Father needed to do with Israel very fast, by destroying all the nations and kingdoms that were occupying Canaan illegally, because this is the land that He had personally chosen not only for Israel forever, but also to turn it into a glorious paradise, for the nations to come to eat from Him--divine-food. For the reason, that our heavenly Father's promise to Israel and the families of the nations that He will gladly grant the promise land to be filled with His Son Jesus Christ's sacred-flesh and the atoning-blood of a very holy life that has always pleased Him since the early days of eternity, so it may flow with milk and honey, continuously.

For this is the eternal covenant-family that our heavenly Father had started with Abraham and his wife Sarah's barren-womb, as He gave Himself to them by the Holy Spirit as their long waited son Isaac, because he alone granted them the sacred-flesh and the atoning-blood of a perfect life, and the seed for the King Messiah's manifestation for the children's lasting-salvation. Moreover, this is the way, truth and life that our heavenly Father had granted not only Abraham and Sarah along with the gentile children living in his household to follow all the days on earth, but also the children that they will divinely be born through Isaac' sacred-flesh and the atoning-blood, so they may meet the King Messiah soon for salvation.

Meaning that, our heavenly Father had had Israel born miraculously from His King Messiah's sacred-body, so they may have from the start not only a legal King for Israel but also they may have His personal high priest and temple of His holy name and the Lamb with the atoning-blood to remove sin always thus for holiness to prevail universally always. Therefore, our heavenly Father had Israel, His Chosen Eternal Nation, born from His King Messiah's sacred-flesh, unbreakable bones and atoning-blood, so not only Abraham with his wife Sarah may be dressed with perfect holiness to ascend into heaven's glory forever saved but also the children, thus they may be ruled by His King Messiah, forever, and this is His only Son.

That is why, that Satan has launched desperate attacks against Israel through the years, and always from the hidden world of darkness and destruction, because he is really attacking God and His only Son's sacred-flesh, so the glorified body may never become part of the entire human race, for he needs to have Adam's rebellious-flesh ruling his kingdom of darkness, forever. That is to say, also that what Satan had started to do with the nations that he established within the promised land, so it will never become part of Israel, because he knew that this glorious land had been given to Abraham's children forever, then despite he was defeated, he continues nonetheless until now to fight against God's Son and Israel.

Meaning that, the war that our heavenly Father started with the sacred-flesh and the atoning-blood of His Son Jesus Christ manifested within Abraham's family, as Sarah his wife's barren-womb gave birth to God in the world by the Holy Spirit's power, because as Isaac was born then God began to live as King for Israel, and then, it continues until now. For Satan stills want to defeat our heavenly Father in His divine intent not only to have Israel serving, loving and glorifying His holy name over Jerusalem's holy hill, because here is where it is nailed as King of the Jews forever to Adam and Eve's cross, but also He needs to turn Israel into an eternal paradise on earth, forever.

Our heavenly Father needs to turn the promised land of Israel as an everlasting paradise, perhaps greater than the one in heaven's glory these days, because He still wants to manifest the wonder working powers of His holy name not only to Israel but also to the families of the nations, so they may come into His home-sweet-home to stay into eternity. For it is over this piece of land, and perhaps the best on earth, because this is exactly what our heavenly Father manifested to Abraham, Isaac and Jacob along with the entire nation of Israel, so He may not only cause it to burst with milk and honey everywhere but also His wonderful and mighty miracles, for everyone to know Him everlastingly.

For there are wonder-working powers in His holy name for every man, woman and child from the families of Israel and of the nations that need to be manifested, because He needs to be glorified within their hearts and within their daily lives, so they may come to know Him as the angels in heaven for new glories to be conquered. Provided that, the way that you may learn to love and know Him and His holy name through the wonderful life of His Son Jesus Christ on earth, and over Jerusalem's holy hill as the angels know Him since they were created by the power of His word, then this is how you are going to know Him in heaven, forever.

That is why, that our heavenly Father continues to send His Holy Spirit and angels everywhere around the world, so they may speak to you about His salvation that He has manifested to Israel and to the nations through the victorious life of His Son Jesus Christ, so you may become liberated from sin thus to enter into heaven's glory eternally justified. For the reason that, this is the only salvation possible that is available for you and for your loved ones, including your friends from everywhere, so you may escape Satan and his terrible deceptions taking you into poverty and eternal destruction in hell's torment, thus you may never know how to invoke and worship His holy name over Jerusalem's holy hill.

For it is written whoever may invoke the name of the Lord in the last days will be saved--and this is Jerusalem's holy hill where our heavenly Father needs every man, woman and child not only from Israel but from the families of the nations to invoke it to wash themselves from sin, to enter into eternal life immediately forever saved. For the reason that, it is over Jerusalem's holy hill where our heavenly Father is along with His Son Jesus Christ and the Holy Spirit waiting for you, as eternal witnesses along with the holy angels, to invoke His holy name written in Hebrew, Aramaic and Latin: King of the Jews, so you may become saved ascending into heaven's glory forever blessed.

For it is over Jerusalem's holy hill, that our Lord Jesus Christ's holy name is written as King of the Jews for you to invoke it, for the atoning-blood to cleans you from sin instantly, so your name may be written with His in the book of life, because only those written in His book will enter into heaven's glory forever saved. Certainly, you will enter heaven's eternal life not dress with the rebellious flesh and ill blood from Adam and Eve, but this time, you will stand before our heavenly Father in the sacred-flesh and the atoning-blood of His Son Jesus Christ, because this is your eternal covenant-family sacred-flesh to enter heaven forever justified, so you may know love, peace and glory everlastingly.

This is a wonderful life that our heavenly Father has prepared for you since even before the foundation of the world, because He alone is your Father and thus you are His legitimate covenant-family that He personally started with Abraham and Sarah his wife that will never end in this life and in the next one to come in heaven's glory. These days, our heavenly Father needs to restore His Son Jesus Christ as King of the Jews in Israel, because for this he was sent from heaven above to be born from David's virgin daughter by the Holy Spirit, so he may retake the Kingship that only it belongs to him in this life and in heaven above, but into eternity.

This is the kingship that His Son Jesus Christ has the legitimate power to execute on earth, because he was born through Isaac within Abraham's family, so he may not only be the sacred sacrifice lamb to be presented before our heavenly Father over Mount Moriah thus to receive perfect Righteousness, forever, but also to become the miracle birth of Israel. Now, if His Son Jesus Christ is the birth of Israel that legitimately started with Abraham and Sarah his wife as their long waited son Isaac was born, by the Holy Spirit in the sacred-flesh and the atoning-blood of the King Messiah from heaven above, then he is to be King of Israel into eternity for God's holy name eternal glory.

For His Son Jesus Christ is certainly the birth of His holy name not only of the holy angels from heaven above but also for every man, woman and child from Israel and the nations of the world, so they may love, serve and glorify it forever into eternity within their hearts and blessed lives. For this is exactly what our heavenly Father manifested to Moses, for example, when He was asked by him to go with Israel through the desert to conquer the promised land, but He refused to go with them because of the Golden Calf incident that caused Him to become angry at Israel to the point of destroying them completely.

That is why, that our heavenly Father said to Moses: Here is my Holy Angel, meaning the King of the Jews, he will go with you through the desert into Canaan, but be careful to listen and to obey his word, because he bears my name, and he will never put up with your sins and rebellions but punish you accordingly. Thus, as we may dress with His Son Jesus Christ's sacred-flesh and atoning-blood, by invoking His holy name over Jerusalem's holy hill, then, we will be really loving, exalting and serving His holy name, because we not only have a glorified body to do it from him, but also the heart with the atoning-blood flowing freely through our new lives heavenly bound.

Furthermore, our heavenly Father would love to see His Son Jesus Christ installed as Israel's King Messiah these days, because for this reason he was initially born by the Holy Spirit in Abraham's family for Israel to become a nation, so he may lead them through this world of darkness, into the world of light from heaven above--The Celestial Promised Jerusalem. Now, Israel began to have a different King over the entire nation as they stood at the foot of Mount Sinai where they asked Aaron to fashion them a Golden Calf to take the Kingship of Israel by adoring it as the gods that had liberated them from Egypt's captivity, so they may continue on the way to the promised land.

Instantly, our heavenly Father became very angry at Israel because of the Golden Calf, and for having worshipped it as such, by claiming that these idol gods had liberated them from captivity, when the truth is that His Son Jesus Christ as King of Israel liberated them from Egypt to go to the promised land thus to conquer it forever. Certainly, our heavenly Father had become very angry at Israel's leadership, because they had fashioned a Golden Calf to take the leadership of His Son Jesus Christ as King of the Jews, and our heavenly Father could only think of killing them in His mind for having done this terrible evil against His only Son--but Moses prayed for forgiveness immediately.

Definitely, our heavenly Father still wanted to destroy Israel at the foot of Mount Sinai, because His Son could not longer continue to be the King of Israel, as He had personally called and commissioned him to be the one to take them from Egypt and through the desert to enter into the promised land thus to conquer it, forever. Moreover, our heavenly Father was very angry at the Israelis at Mount Sinai's foot, despite Moses' prayers and intercessions to forgive them, that He was ready to start a new people with Moses, so they may become the nation that He had so proudly spoken about to Abraham, Isaac and Jacob that will be born to do His will on earth, forever.

Undoubtedly, our heavenly Father was very angry at Israel because they had not only rejected His Son Jesus Christ's kingship over them but also they have become unworthy to carry the tabernacle of reunion, into the promised land, as He had called them to do this for Him, and Jerusalem's holy hill also to be established forever on earth as His home. For our heavenly Father needed the Israelis escaping Egypt's captivity to take His tabernacle of reunion with the Most Holy Place through the Sinai's desert into the promised land, and establish His home-sweet-home also as His permanent home within Canaan thus to conquer the world, forever, for the new coming glories of His brand new angelic and endless Kingdom with the nations.

However, with Israel having worshipped and claimed that the Golden Calf had been the gods that had liberated them from Egypt's captivity, thus dishonoring His Son Jesus Christ as King of Israel, then He could no longer use them to take His holy possessions into the promised land to be established within it, forever, so the nations may come to Him. Now, our heavenly Father had to wait forty years, for the generation of the Israelis that had sinned against Him by replacing the Kingship of His Son over Israel with a Golden Calf that did not mean anything to anyone, so He through their children then finished what He needed to finish within Canaan, for Israel to become His great nation eventually.

And so, our heavenly Father thought that He had accomplished His will upon the rebellious Israelis as He left them dead in the Sinai's desert, because they needed to die in their sin, for having attempted to dethrone His Son from Israel's Kingship with a Golden Calf, but, soon He found out that the children were no different then their parents. For the reason that, they continued to disobey Him by not advancing through Canaan as they entered victoriously to remove the illegal nations occupying it, because Satan had not only placed powerful nations to stop their advance with the tabernacle of reunion and Jerusalem's holy hill over their heads into Canaan, but they were becoming too rich and too sluggish to fight.

Indisputably, our heavenly Father needed the Israeli army to move forward thus to remove the nations occupying illegally the promised land that He had legally granted it to Abraham, Isaac, Jacob and the children to be born into the millions for generations to come, so they may do His will with His holy name, the tabernacle of reunion and Jerusalem's holy hill. Timely, our heavenly Father needed to complete His will within the promised land, the sooner the better, but for this to take place then He had to have the entire land of Canaan clear from all foreign nations that were not supposed to be there, because He had not give it to them but to Israel to execute His grand will at last.

And this is that Canaan was going to become a paradise as the one in heaven's glory, but with greater glories than ever, because He was going to establish His tabernacle of reunion to conduct rituals and ceremonies of perfect holiness for the people and for the angels in heaven, but also He needed to establish His home-sweet-home at Jerusalem, into eternity. Moreover, our heavenly Father needed to do all these wonderful things within Canaan but with an obedient nation, for He needed Israel to be blindly obedient to Him over Jerusalem's holy hill, by invoking His holy name constantly, thus, He may pour His blessings and great miracles upon them, for the nations to see and believe Him through His Son's Kingship.

That is why, that it was urgent for our heavenly Father to clear Canaan from all these nations that did not belong there, and they were into idol and devil worship that constantly offended Him, His Son Jesus Christ and the Holy Spirit, so He needed Israel to remove them completely for His Son's sacred-flesh to fill the land with Righteousness. Provided that, His Son Jesus Christ did not only bear His holy name in perfect holiness because of the atoning-blood that is filled with eternal life and never-ending Righteousness, but also he is the only high priest that He knows in heaven for the angels and for Israel on earth that can fulfill the Holy Spirit of the Ten commandments, forever.

Indeed, that is why that our heavenly Father needed His Son Jesus Christ's sacred-flesh and atoning-blood of eternal life to be established within the promised land, forever, because he did not only have the power to glorify the Holy Spirit of the commandments but also he could destroy every wicked work from Satan thus to liberate humankind from darkness at last. For Israel had received commandments from our heavenly Father that no angel in heaven could ever fulfill them much less men on earth, provided that, these are commandments that only His Son, after been born from David's virgin daughter by the Holy Spirit's seed, then he could fulfill them thus to destroy Satan on earth and in hell's torment, liberating humankind eventually.

That is why, that it was urgent to have not only named His Son Jesus Christ as King of Israel, even before Israel was born from Isaac's sacred-flesh and atoning-blood to become God's nation on earth, but also to have His Son to be king of the Jews through the desert and into Canaan to turn it into a lasting paradise, forever. Given that, only His Son Jesus Christ has the power not only to be King of Israel forever but also he has the power to turn Canaan into a lasting paradise on earth, flowing with milk and honey for the nations, so they may come to know our heavenly Father as the Righteous God that they ought to know into eternity.

Otherwise, they will never know our heavenly Father as they ought to know Him on earth these days in heaven's glory forever into all eternity, because really to know Him as the God of Righteousness that has always existed in heaven with the holy angels, then you have to become Holy Spirit born by invoking His son's holy name on earth. Surely, our Lord Jesus Christ's holy name is written over Adam and Eve's cross as the King of the Jews, because he alone is the King that our heavenly Father had chosen to rule over Israel and the nations from Jerusalem's holy hill with his atoning-blood shed to the ground, removing sin thus for everyone to become Holy Spirit born as God's child.

And this is a kingship that Israel has no legal right before our heavenly Father's holy presence to take it from His Son Jesus Christ to delegate it to an angel from heaven above or to any man to rule over them, because only His Son has been born into the world to be King of Israel and the nations, forever. Besides, since Israel said to our heavenly Father: We want to have a king that will go out into the battlefields to fight against our enemies as the nations do, and our Father tried to have them change their minds, but they would not, and so He had Samuel to anoint Saul as king of Israel in the place of His Son.

This was the biggest mistake that Israel has ever made, because ever since Israel named man as King, then they have only known downfalls before their enemies that have caused them not only to become slaves, but also they have faced extinction may times that if their ancient King had not acted timely, then they would have had disappeared from earth already. That is to say, that our heavenly Father has always found Himself commanding His Son Jesus Christ, even though his not longer their King by their decision, to descend to earth to rescue them from the crushing power of their enemies that had not only defeated them in the battlefields but also they have made them slaves to serve them for years.

And so, whenever our heavenly Father has sent His Son Jesus Christ to rescue Israel from evil, then He has hoped that they will realize their terrible mistake to have rejected His Son as King of Israel to give his Kingship to men that they only thing that they have done over the years is to cause them more troubles than ever. However, Israel has never realized that they need to return to Jerusalem's holy hill to continue to love, serve and worship His holy name that is always in the epicenter of Jerusalem's holy hill, as over the cross bearing the holy name that reads King of the Jews, so they may return instantly to our heavenly Father's love and every day blessing.

Provided that, our heavenly Father has always assured to Israel through His written word that as they may read His holy commandments, then they will also have Jerusalem's holy hill with the cross stained with His Son's atoning-blood and His holy name nailed to Adam and Eve, so the children may dress with perfect holiness to enter anytime eternal life forever blessed. Given that, this is Jerusalem's holy hill where our heavenly Father has not only promised to Adam and Eve that He will personally undress them from the attires of death thus to dress them with the attires of perfect Righteousness of His holy name and the sacred-flesh of His Son Jesus Christ, so they may return to paradise forever justified.

But also, our heavenly Father has promised the children to do the same for them, that is, if they may invoke His holy name nailed to Adam and Ever over Jerusalem's holy hill that reads in Hebrew, Aramaic, and Latin: King of the Jews, for Israel to become saved and the nations, so His dream Kingdom may come true at last. (However, you should also know that if you do not know how to read these languages in which Pilate, as proctor of Jerusalem wrote God's holy name over Adam and Eve's cross, then you will see it written in your language, so you may glorify Him, forever--because His holy name needs to be glorified by all languages from the nations.)

For this is a glorious new Kingdom from heaven above that our heavenly Father has started on earth with Abraham and his faithful disciples that sat down with Him at the Lord's Table to eat the bread and wine from His Son Jesus Christ, so God may be born finally in the midst of the nations to live with them forever. For this is the reason that Isaac was born in the midst of Abraham's family as King of Israel, even when Israel had not been born yet, nonetheless our Lord Jesus Christ had started his kingship with Isaac, because he was born from his mother barren-womb by the Holy Spirit to give birth to Israel as a nation, doing always God's will.

For this is our heavenly Father's perfect will for Israel these days, and this is to have His Son Jesus Christ established for all eternity to come as King of the Jews just as it was always from the beginning, ruling the families of Israel from Jerusalem's holy hill, so they may live a blessed, protected and prosperous life. And this kingship of our Lord Jesus Christ needs to be restored within Israel, the sooner the better, because our heavenly Father wants to do wonderful things with His Son Jesus Christ's kingship over Israel and the nations, and these are things that no one has seen, heard or thought about them thus to shake the foundations of the earth into eternity.

For our heavenly Father have great thoughts to execute within Israel, but they may have first to return the kingship of the Jews to His Son Jesus Christ, because this is why that he was born from Abraham and Sarah's barren-womb as Isaac, later to be born from David's virgin daughter, by the Holy Spirit to destroy Satan's work, at last. Nowadays, our heavenly Father continues to think of the wonderful things that He has in store for every man, woman and child from the families of Israel and the nations, and these are thoughts of wonderful blessings that will only come alive within our hearts, living souls and entire human bodies, if Israel restores the Kingship to His Son Jesus Christ.

For instance, we will not only witness how our heavenly Father fulfills His word, by turning Israel into a land flowing with milk and honey, as this is possible in heaven with the angels because Jerusalem's holy hill is the center of love, service, and worship to His holy name through His Son, but we will also see the nations been blessed powerfully. And this is going to be a wonderful sight seeing, reserved only to holy angels, but now every man, woman and child from everywhere will see them too, because the Kingship of Israel is not longer men but His only Son, because he is the one that can make all things possible on earth and in heaven for the nations' lasting happiness.

These days, we are about to see wonderful changes not only within Israel, because our Lord Jesus Christ's kingship of Israel is going to be restored to him forever, so he may rule the nations, always doing our heavenly Father's will to perfection, but also the entire earth is going to become Holy Spirit born with a new face of eternal newness. Forget advancing technology that is changing the nations, but the true change is going to happen as Israel recognizes His Son as the King Messiah to be their only King ruling them and the nations before our heavenly Father in heaven, so His holy name may be glorified over Jerusalem's holy hill just as it is with the angels in heaven above.

These are going to be wonderful eternal days coming over the entire earth that the nations will no longer be the same as we know them, but now they will change completely, because Satan with his wicked cronies will no longer go around deceiving them, for Jesus Christ will be ruling over Israel with truth and justice for all. Thus, these are wonderful days that we are living, and that our heavenly Father is ready to do powerful things upon the nations, beginning with Israel, because Israel will finally receive His Son as the Great I Am That I Am but also as the King Messiah, ruling them into all truth and justice for blessings to be possible everywhere, forever.

Surely, our heavenly Father has sent His Son Jesus Christ into the world through Abraham and Sarah's barren-womb by the Holy Spirit's power to become King of Israel and of you too, with your loved ones, including your friends from everywhere, although Israel and you had not been born yet, so he may be the foundation of your eternal happiness, forever. Amen!

Culture and peace for every one today and always!

Cordially yours,

The Bible says there EXIST only one way to heaven!

JESUS said, "I am the way, the truth, and the life, no man comes unto the heavenly
Father, but by me" John, 14:6

Nobody else can save you. Trust JESUS today!

That if thou shalt confess with thy mouth the L-rd Yeshua, and shalt believe
within your heart that GOD hath raised him from the dead, then thou shalt be saved."
Romans 10: 9

You must do the Following:

Put your faith to work, and pray right now in your heart and soul.
Admit you are a sinner. See Romans 3:10

Be willing to turn from sin (repent) See Acts 17:30

Believe that JESUS died for you, was buried and rose from the dead. See Romans
10-: 9-10

Through prayer, invite JESUS into your life to become your personal Savior. See
Romans 10:13

What to pray? Or what to say to the HEAVENLY FATHER in the NAME of JESUS CHRIST in Prayer...?

Do the following and ASK HIM to GIVE YOU, RIGHT NOW, the POWER of the HOLY SPIRIT (GIFTS of the SPIRIT THAT ARE FREE FOR YOU TO RECEIVE according to the SCRIPTURES as YOU TURNED AWAY FROM YOUR SINS AND ACCEPT JESUS CHRIST TO CLEANSE YOU WITH HIS PRECIOUS BLOOD THE SINS of YOUR SOUL and LIFE) and HE will listen to you AND DO IT:

That if you confess with your mouth, "Jesus is Lord," and believe in your heart that God raised him from the dead, you will be saved.

For it is with your heart that you believe and are justified, and it is with your mouth that you confess and are saved. As the Scripture says, "Anyone who trusts in him will never be put to shame." For there is no difference between Jew and Gentile, rich or poor, small or great, wise or not-- just the same, the Lord is Lord of all and richly blesses them who call on him, for, "Everyone who calls on the name of the Lord will be saved." Romans 10:9-13

Dear GOD, I am a sinner and in need of forgiveness. I believe that the L-rd JESUS
shed His PRECIOUS BLOOD and died for my sin. I am willing to turn from sin. I
now invite JESUS to come into my heart and life as my personal Savior.

If you said the above PRAYER, then YOU ACCEPTED Jesus Christ as your ONLY WAY
to HEAVEN and your PERSONAL SAVIOR FOR ETERNITY?

Did you receive Jesus Christ as your LORD and Savior TODAY?

YES _____? or, NO ______?

Date____/____/___ YES ______? or, NO ______?

If you trusted JESUS as your Savior, you have just begun a wonderful new life with Him. Now:

Read your Bible every day to get to know JESUS CHRIST better. Talk to GOD in prayer in the NAME of JESUS CHRIST every day. Be baptized in water submersion and in the power of the Holy Spirit of God, worship, fellowship, and serve with other Messianic Jews and gentile believers as well in a Temple where JESUS is preached and the Bible is the final authority.

Tell others about JESUS.

Now, a reminder, do not forget to pray for me; please include me in your prayers for me and my loved ones, for your prayers are very important in heaven. You do not have any idea how important your prayers are in Heaven; Jesus suffered, anguished, prayed, cried, shed His Precious Blood and Died on the Cross of Golgotha for your prayers to be heard in Heaven in the Holy of Holiest. That is CORRECT. The Holy Father, Jesus Christ and the Holy Spirit, and all the Holy Angels hear your prayers in Heaven in the Holy of Holiest, too. I most add that THERE is a GREAT FESTIVITY with GOD and all the HOLY ANGELS in HEAVEN's glories as you do the SINNERS PRAYER and SPEAK to GOD in the NAME of HIS WONDERFUL King Messiah and HOLY SON, JESUS CHRIST. Thank you.


http://www.supercadenacristiana.com/index.php?option=com_content&view=category&layout=blog&id=7&Itemid=18

http://www.faithcomesbyhearing.com/ambassador/free-audio-bible-download

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http://www.youtube.com/watch?v=nZKtwRuutnY&list=PL3C9EC193E2A7CB7B

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