(IVÁN): EL MONTE SANTO DE JERUSALÉN ES CASA DE DIOS Y PUERTA AL CIELO: PARA ENTRAR YA.

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May 29, 2015, 12:10:14 AM5/29/15
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Sábado, 23 de Mayo, 2015 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil, Ecuador-Iberoamérica

(Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)

AVALANCHA Y DESASTRE REPENTINO EN MUNICIPIO DE SALGAR, COLOMBIA: Deseamos expresar nuestro amor, condolencias y oraciones a cada una de las familias de las víctimas que han sufrido la terrible perdida de sus muy amados y amistades, cuando desaparecieron en el alud que arrasó con sus casas, hogares y propiedades. Ellos se encuentran en la presencia santísima de nuestro Padre celestial, porque su Hijo Jesucristo pagó el precio del rescate eterno de sus almas vivientes, por lo tanto ellos gozan de una vida mejor en el paraíso, para seguir amando, sirviendo y alabando a nuestro Padre celestial y a su Espíritu Santo, por medio de su Hijo Jesucristo.

EL MONTE SANTO DE JERUSALÉN ES CASA DE DIOS Y PUERTA AL CIELO: PARA ENTRAR YA.

Todo lo terrible que es éste lugar, no es otra cosa que Casa de Dios y puerta del cielo, Jacobo exclamó cuando despertó del sueño que había tenido con el monte santo de Jerusalén, y nuestro Señor Jesucristo hablándole desde la cruz que está siempre en el medio. Y nuestro Señor Jesucristo le hablaba palabras de vida y de gran bendición para él y para sus descendientes por venir, para muchas generaciones venideras; ya que nuestro Padre celestial le había provisto de muchos hijos e hijas, que serian como la arena del mar, que no se podrán contar jamás, por lo numeroso que son, para siempre.

Éste fue un sueño poderoso, que Jacobo había vivido con gran intensidad, porque tenia que encontrarse con el dador de la vida, el Rebbe Yeshua JaMashiax (Jesucristo), para no solamente hacer un pacto de vida con él, pero también para recibir la tierra de Canaán y con todas las familias que la habitarían para siempre. Y éste era un pacto con el cual nuestro Señor Jesucristo no lo podía hacer con nadie más que con Jacobo, porque nuestro Padre celestial había bendecido grandemente a Jacobo mientras se encontraba en las entrañas de su padre Isaac, y sobre su altar del Monte Moriah, para que cuando nazca en el mundo, entonces sea su primogénito (Israel).

Porque como primogénito de Dios en la tierra tenia que hacer un pacto con nuestro Señor Jesucristo como el primogénito de Dios del cielo, sobre el monte santo de Jerusalén y con la tierra de las tres cruces salpicada con la sangre bendita, ascendiendo hacia el cielo, para recibir por fin al Espíritu Santo como su Dios y proveedor, para siempre. Y éste era un pacto de vida tan importante como el que nuestro Padre celestial tuvo que hacer inicialmente con Abraham y sus 318 discípulos, para por fin sentarse a la Mesa del SEÑOR y así comer del pan y beber del vino, que solamente su Hijo Jesucristo sirve a sus santos ángeles, para alcanzar bendición y perfecta santidad, por siempre.

Puesto que, Abraham necesitaba tener un cordero para manifestar su fe ante nuestro Padre celestial que está en el cielo, para que su fe fuese por fin aceptada y contada como justicia salvadora, pero, para que esto sea una realidad, entonces Abraham tenia que tener al Cordero de Dios sobre el altar, y esto es el Rebbe Yeshua JaMashiax. Por esta razón, su hijo Isaac tenia que nacer del vientre muerto de su madre Sarah, con la vida santísima, con la carne sagrada y con la sangre bendita del pacto de vida eterna, para que por medio de él, entonces Abraham pudiese al fin alcanzar su justicia salvadora delante de nuestro Padre celestial que está en el cielo.

En otras palabras, solamente nuestro Señor y salvador Jesucristo, podía salvar a Abraham, porque es la vida santísima, la carne sagrada y la sangre bendita del Cordero de Dios, la que puede salvar al hombre de todos sus delitos y pecados, para poder al fin alcanzar la justicia salvadora; De otra manera, no era posible la salvación de Abraham. Entonces cuando Isaac nació con la carne sagrada, la vida santísima y la sangre bendita del Cordero de Dios, nuestro Señor y salvador Jesucristo, inmediatamente cuando Isaac cumplió sus ocho años nuestro Padre celestial le dijo a Abraham: Toma a tu único hijo, Isaac, a quien tú amas con todo tu corazón, para que sea sacrificado delante de mí.

Porque yo te voy a mostrar el monte de Moriah, en donde tú vas a sacrificar a tu único hijo Isaac como ofrenda agradable a tu Dios que mora en los cielos, para que tú al fin alcances la perfección y la santidad perfecta que necesitas, para que seas por fin mi siervo, para siempre. Inmediatamente, Abraham tomó a su hijo Isaac con dos de sus discípulos y lo llevó montado sobre un pollino, guiado por el Espíritu Santo, al monte que nuestro Padre celestial había escogido, para que su hijo Isaac sea sacrificado delante de su presencia santísima, para que por fin sea lavado de todos sus pecados con la sangre del único Cordero, para salvación.

Y éste era un pacto de vida muy importante que Abraham tenia que llevar a cabo, para cumplir con toda verdad y justicia de nuestro Padre celestial que está en el cielo, para que no solamente alcance salvación para sí mismo, sino también para sus hijos e hijas que vendrían después de él, que nuestro Padre celestial le había prometido darle. Y cuando Abraham llegó al Monte Moriah, entonces les dijo a sus dos discípulos: ustedes esperen aquí al pie del monte hasta que regresemos del holocausto que Isaac y yo tenemos que llevar acabo para nuestro Padre celestial que está en el cielo, para que toda verdad y justicia se cumpla por nosotros en su corazón santísimo.

Obedientes, sus discípulos, como testigos fieles a su gran obra salvadora, entonces esperaron por ellos al pie del monte, tal como Abraham se los había dicho, porque era necesario que ellos fuesen testigos de todo lo que iba a suceder sobre el altar de Dios, para cumplir con la palabra de nuestro Padre celestial. Mientras tanto, Abraham y su hijo Isaac ascendían el monte para llegar al lugar indicado por Dios y por su Espíritu Santo, y su hijo Isaac le preguntó a su padre Abraham, diciéndole: Padre, tenemos todo lo necesario para el holocausto, pero donde está el cordero; no lo veo, por ningún lugar. ¿Dónde está el cordero, padre?

Y Abraham le dijo a su hijo: El SEÑOR proveerá el cordero que necesita cuando lleguemos a la cima del monte, para llevar acabo su gran obra redentora que toda la humanidad necesita, para alcanzar perfección y santidad eterna, para llegar a ser salvos al fin de todos nuestros males que nos llevan día a día hacia el mal eterno del infierno. E Isaac creyó a su padre Abraham, cuando le dijo que nuestro Padre celestial se proveería del cordero para el sacrificio cuando lleguen a la cima del monte, en donde esta el lugar del gran holocausto que tiene que ser llevado acabo y sin demora para bien eterno de muchos, por todos los lugares.

Y cuando llegaron a la cima del Monte Moriah, entonces Abraham ató a su hijo Isaac sobre el altar que nuestro Padre celestial había escogido, para que sólo él, lo sacrificase delante de su presencia santísima, para probarle a su Dios, de que él si creía infinitamente en su palabra bendita, para alcanzar por fin la salvación eterna de su alma viviente. Y cuando Abraham levantó su daga para comenzar a cortar a su hijo Isaac, como el gran sacrificio del día, que nuestro Padre celestial deseaba verlo a él llevar acabo delante de su presencia santísima, para probar su fe, de que si creía en su palabra bendita, entonces nuestro Padre celestial contemplaba a sus hijos e hijas, en las entrañas de Isaac.

Además, nuestro Padre celestial contemplaba la vida de cada uno de sus hijos e hijas que él mismo le había ya entregado a Abraham, cuando le dijo: tu descendencia será como las estrellas del firmamento que nadie la podrá contar jamás, por lo numerosa que serán por toda la tierra. Y nuestro Padre celestial lloraba tanto como su Hijo Jesucristo lloraría sobre el madero, cuando seria clavado a la cruz de Adán y Eva, porque ellos tenían que recibir su nombre santísimo para salvación de sus almas vivientes, y ellos tenían que recibir a su Hijo Jesucristo con clavos, porque no podían jamás invocar el nombre de Dios, para salvación.

Por ello, sólo así Adán y Eva podían no solamente escapar del fruto prohibido que habían comido en el paraíso del árbol de la ciencia del bien y del mal, sino también alcanzar ésta justicia salvadora que Abraham tenia que alcanzar sobre el Monte Moriah, cuando ofrecía a su hijo Isaac como el sacrificio del día para Dios en el cielo. Además, nuestro Padre celestial lloraba las lagrimas de su Hijo Jesucristo llenas del Espíritu Santo, porque ellos habían sido engendrados por él, cuando Abraham y él comieron del pan y vino de la Mesa del SEÑOR, para entrar en el mundo del Espíritu Santo, para que Isaac naciese y así también Israel, para que sea su nación especial entre las naciones, perpetuamente.

Y nuestro Padre celestial veía con gran alegría a su hijo Jacobo, que seria su primogénito, el cual llevaría acabo un gran pacto de vida eterna con su Espíritu Santo, cuando su Hijo Jesucristo le hablase a él de en medio de las cruces, porque le daría no solamente Canaán, sino también las familias en sus millares, para habitarla, para siempre. Por lo tanto, éste seria un pacto de vida eterna para con el Espíritu Santo, para que siempre el Espíritu Santo no solamente le provea a Jacobo de todas sus necesidades, sino también a cada uno de sus hijos e hijas, porque ésta seria una gran nación para hacer su voluntad entre las naciones así como los ángeles en el cielo.

Y cuando llegó el día que Jacobo quería forma su familia, entonces su padre Isaac le dijo: vete a la tierra de mi parentela, para que escojas a tu esposa entre las hijas de ellos, porque no quiero verte casado con las hijas de la región en donde vivimos. Y Jacobo fue obediente a la voluntad de su padre Isaac y de su madre también, por esta razón, nuestro Padre celestial junto con su Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo lo encontraron camino a la tierra de la parentela de su padre Isaac, para escoger a su esposa de entre las hijas de ellos.

Aquí es cuando nuestro Señor Jesucristo le comenzó a hablar a Jacobo como el Hijo de Dios en el cielo y a él en la tierra, porque Jacobo es el primogénito de Dios en el genero humano, para que el pacto de vida que tenia que empezar con el Espíritu Santo, entonces empezase lo mucho antes posible, para darle vida al mundo. Y mientras nuestro Señor Jesucristo no solamente le entregaba a Jacobo la tierra de Canaán, sino también a todas las familias que nuestro Padre celestial ya había bendecido grandemente sobre el Monte Moriah, cuando Isaac estaba atado a su altar escogido, como sacrificio supremo a él, entonces Jacobo empezó a ver como los ángeles subían y otros bajaban del cielo.

Los ángeles que subían al cielo, por la escalera de Jacobo, las cuales son las tres cruces del monte santo de Jerusalén con la sangre vertida a tierra, son ángeles que van a la presencia santísima de nuestro Padre celestial con las oraciones, alabanzas y glorias a su nombre santísimo, para que nuestro Padre celestial bendiga a las naciones grandemente. Y los ángeles que descendían del cielo, entonces iban con las respuestas de nuestro Padre celestial de las oraciones, alabanzas y glorias dadas a él por los hombres, mujeres, niños y niñas de todas las familias de las naciones, para que sean bendecidos grandemente, porque ellos serian los próximos habitantes del reino de los cielos.

Y viendo a los ángeles subir y a otros bajar, entonces Jacobo se dio cuenta de que ellos lo hacían por la puerta y camino angosto de la cruz de nuestro Señor Jesucristo, porque todos los que ascienden y así también los que descienden tienen que pasar por nuestro Señor Jesucristo, que los llevaba a transitar por la escalera de Jacobo. Puesto que, nadie puede ascender al cielo ni bajar tampoco a no ser que sea por medio del cuerpo santísimo del Cordero de Dios, nuestro Señor Jesucristo, porque él, por medio de su sangre santísima nos limpia de todo pecado y de toda contaminación del enemigo, para entrar a la presencia de nuestro Padre celestial en perfecta santidad.

Entonces Jacobo podía ver como los ángeles seguían subiendo al cielo y otros bajando a la tierra, mientras nuestro Señor Jesucristo le hablaba de todas las cosas muy importante que él tenia que conocer, porque nuestro Padre celestial lo había bendecido grandemente no solamente a él, sino también a cada uno de sus hijos e hijas que nacerían en futuras generaciones. Y Jacobo aceptó todo lo que nuestro Señor Jesucristo le entregó en aquel día y sobre todo lo alto del monte Jerusalén de las tres cruces del cielo, para que no solamente Israel naciese en la tierra que nuestro Padre celestial ya le había entregado a Abraham, a Isaac y ahora a él, sino que también le daría muchas más bendiciones eternas.

Porque nuestro Padre celestial, y el Espíritu Santo también, le entregarían a él y a sus descendientes en sus millares las dos Tablas de los Diez Mandamientos que están en el cielo, y estos mandamientos de Dios y de Israel tenían que pasar por la puerta y el camino angosto del cuerpo santo de nuestro Señor Jesucristo, para Israel recibirlos para siempre. Pues así, también seria con el tabernáculo de reunión y del Lugar Más Santo del reino angelical, el cual tenia que descender del cielo, por medio de la puerta y camino angosto del cuerpo santísimo de nuestro Señor Jesucristo, el cual siempre está entre las cruces del cielo y con la sangre santísima salpicada por todos lados, para destruir todo mal.

Porque todo lo que desciende del cielo y así también todo lo que asciende de la tierra, entonces tiene que pasar por la puerta y el camino angosto del cuerpo santísimo del Cordero de Dios, su Hijo Jesucristo, para que sea purificado, y así nadie jamás ni nada contamine la tierra santa del reino de los cielos. Y Jacobo podía ver siempre como los ángeles subían y otros descendían con gran prisa, porque llevaban la palabra de nuestro Padre celestial a cada hombre, mujer, niño y niña de todas las familias de las naciones, porque ésta era la manera en que el evangelio de salvación eterna de nuestro Señor y salvador Jesucristo es predicado diariamente, y desde siempre.

Ciertamente, los ángeles predicaban el evangelio que nosotros predicamos en estos días, porque era necesario que la palabra y el nombre santísimo de nuestro Padre celestial se de a conocer a todas las familias de las naciones, porque los días eran malos, y pronto estarían en el otro mundo, y nuestro Padre celestial los quería ver lavados de todos sus pecados. Y desde el día que Jacobo vio a los ángeles ascender al cielo y otros descender a la tierra, entonces los ángeles siguen en sus mismas obras y sin cesar jamás, porque la palabra y el nombre bendito de nuestro Padre celestial tiene que darse a conocer, para que los nombres de las gentes sean escritos ya en el libro de la vida.

Además, Jacobo podía ver el fuego del Espíritu Santo que ardía grandemente por todo el monte santo de Jerusalén y sus tres cruces del cielo, salpicadas con la sangre del Cordero de Dios, pero jamás el fuego hacía daño a nada, sino que lo bendecía grandemente todo, que Jacobo podía sentir esa gran bendición y abundante felicidad en su corazón. Jacobo sentía el fuego del amor de Dios y de su Hijo Jesucristo ardiendo en el poder del Espíritu Santo, porque todo era felicidad no solamente para nuestro Padre celestial sino también para su Hijo y para el Espíritu Santo junto con los ángeles, que seguían pasando por la puerta y el camino angosto del cuerpo inmolado del Cordero de Dios.

Que de pronto, Jacobo comenzó a orar al Espíritu Santo, diciendo: Si tú me das de comer, me vistes, y te aseguras que yo llegue sano y salvo a la tierra de la parentela de mi padre Isaac, para escoger a la mujer que será la madre de mis hijos, entonces tú serás mi Dios, para la eternidad. Y una vez que había orado delante de Dios, de su Hijo Jesucristo y del Espíritu Santo, rodeado de las huestes angelicales, que seguían trabajando incansablemente en la obra de nuestro Padre celestial, para que las familias de las naciones escapen de las tinieblas a la luz del monte santo de Jerusalén y de sus cruces ascendiendo al cielo, entonces Jacobo despertó.

Y cuando Jacobo despertó de éste gran encuentro con nuestro Padre celestial y con su Hijo Jesucristo sobre el monte santo de Jerusalén, entonces dijo, lleno del Espíritu Santo, porque en este día Jacobo volvió a nacer del Espíritu Santo: todo lo temible que es éste lugar; no es otra cosa que Casa de Dios y puerta al cielo hacia la vida eterna. E inmediatamente, Jacobo ungió con aceite la roca donde había descansado su cabeza para dormir aquella noche, por el pueblo pequeño de Luz, camino hacia la tierra de la parentela de su padre Isaac, para escoger a una de sus hijas como esposa, para que finalmente formar la familia que Dios quería tener entre las naciones, para culminar su gran obra redentora.

Reverentemente, Jacobo ungió con aceite la roca sobre la cual había descansado su cabeza para dormir tranquilamente toda aquella noche, porque sobre ella no solamente soñó con el monte santo de Jerusalén, sino que también estableció un pacto de vida eterna con Dios, no solamente para recibir la tierra prometida sino también las familias en millares para poseerla, para siempre. Y el Espíritu Santo le concedió lo pedido en oración, porque no solamente creyó a Dios y a su Hijo Jesucristo como la puerta y el camino angosto hacia la escalera de las tres cruces de arriba y de la sangre salpicada por doquier, para no solamente santificar a los ángeles subiendo y otros bajando, sino que renació del Espíritu Santo milagrosamente.

Además, el Espíritu Santo le entregó personalmente a la mujer que seria la madre de sus hijos, porque él mismo, y de acuerdo al pacto de vida eterna establecido sobre el monte santo de Jerusalén y las tres cruces de arriba y de la sangre del Cordero salpicada por doquier, para destruir el pecado, entonces lo lleno de hijos e hijas. Y cuando Israel cayó en el cautiverio Egipcio, entonces lo ayudo a escapar de estas terribles tinieblas con los poderes asombrosos del monte santo de Jerusalén y de las tres cruces, envueltas en llamas de los poderes temibles del fuego del Espíritu Santo, para destruir todas las tinieblas y así romper todas las cadenas, para por fin servir a Dios, para siempre.

Y sobre el monte santo de Jerusalén, el Espíritu Santo levantó a Moisés, para que camine sobre la tierra santa de las tres cruces del cielo, envueltas en el fuego santo, para que él haga contacto con la sangre redentora del Cordero de Dios, su Hijo Jesucristo, para que Israel reciba la santidad necesaria y así escapar de las tinieblas cautivadoras. Y sobre el monte santo de Jerusalén, entonces Moisés no solamente hizo contacto con la sangre bendita del Cordero de Dios, sino que también lo comenzó a conocer como su único y suficiente salvador de su alma viviente, para volver a nacer del Espíritu Santo, para que entonces pueda creer en el nombre de Dios.

Aquí, sobre el monte santo de Jerusalén, nuestro Padre celestial desde su cruz dijo: Yo soy el Dios de Abraham, y el Señor Jesucristo desde su cruz dijo: Yo soy el Dios de Isaac, y el Espíritu Santo desde su cruz dijo: Yo soy el Dios de Jacobo; y éste es el nombre santo de Dios que Israel no conocía aún. Un nombre sumamente santo, el cual Israel tenia que comenzar a conocer y a pronunciar lo antes posible, para empezar a escapar de las tinieblas de cautividad eterna de la tierra de Egipto, porque Satanás estaba decidido no solamente a destruir a Israel, sino que también jamás recobrasen la tierra prometida que Dios mismo se la había entregado a Abraham.

Satanás no quería perder la tierra prometida que Dios mismo le había entregado a Abraham, para que él con sus hijos e hijas la habiten para siempre, para que le sirvan cada día y fielmente sobre el monte santo de Jerusalén y de las tres cruces del cielo, salpicadas con la sangre del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Y Satanás tenía al queneo, al quenezeo, al cadmoneo, al heteo, al fereseo, al refaita, al jebuseo, al gergeseo, al amorreo, al cananeo, habitando las tierras de Canaán y con grandes ejércitos, de los cuales Israel no podía jamás derrotar a ninguno de ellos, porque no solamente eran numerosos, sino que también eran diestros para la guerra.

Estas son tierras de la tierra prometida que Satanás las había adquirido, porque durante los siete años de las vacas gordas, en las cuales hubo abundancia de los frutos de la tierra, para que luego llegasen los siete años de las vacas flacas y feas que devoraban a las vacas gordas, entonces Egipto, por medio de José, almaceno grandes riquezas. Y durante los siete años de las vacas flacas y feas, entonces hubo hambre por todas las naciones de la tierra, que no solamente de las naciones fronterizas con Egipto venían a comprar comida con dinero, con sus animales, con propiedades y hasta con sus propias tierras, que José hizo grandemente rico a todo Egipto que hasta poseyó a todo Canaán.

Y Satanás no solamente estaba matando a todos los niños de las familias hebreas, sino que también ya les había quitado toda la tierra de Canaán, porque tenia a todas estas grandes naciones viviendo en ella, para que no solamente Israel jamás llegase a ella, sino para que las familias hebreas jamás sirviesen a Dios sobre el monte santo de Jerusalén. Pero Satanás jamás pensó que nuestro Señor Jesucristo no solamente lo destruiria en Egipto, sino también por el desierto, para finalmente entrar a Canaán, destruyendo así a las naciones y de sus grandes ejércitos, porque era Dios mismo quien batallaba, para conquistar Canaán, para su monte santo de Jerusalén y su cruz sangrienta como puerta abierta de la Casa de Dios.

Porque era necesario que no solamente su Hijo Jesucristo naciese del vientre virgen de la hija de David, por el Espíritu Santo que dio vida inicialmente a Isaac del vientre muerto de su madre Sarai, como el Cordero de Abraham, para darnos no solamente la vida eterna, sino también la carne sagrada, los huesos inquebrantables y la sangre bendita, para vivirla eternamente. Por lo tanto, era importante para nuestro Padre celestial introducir a Israel en la tierra prometida, cuanto antes mejor, porque él quería ver a su Hijo Jesucristo nacer del vientre virgen de la hija de David, cumpliendo así con las Escrituras y los profetas, para que al fin su nombre santísimo sea clavado a los árboles muertos de Adán y Eva.

Porque era necesario que su nombre santísimo sea establecido sobre los árboles muertos de Adán y Eva del monte santo de Jerusalén, el día que su Hijo Jesucristo sea clavado a ellos, para ser al fin redimidos del pecado de haber comido del fruto prohibido que les dio muerte, para abandonar el paraíso y morir en la tierra. Puesto que, de otra manera no había posibilidad alguna de alcanzar la salvación eterna de sus almas vivientes, porque solamente invocando el nombre de nuestro Padre celestial, por medio de su Hijo Jesucristo, entonces podemos ser redimidos de todos nuestros pecados, para por fin entrar a la vida eterna del reino de los cielos.

Y éste era el problema que nació en el corazón y en el alma de Adán y Eva cuando comieron del fruto prohibido, ya no podían jamás volver a invocar el nombre de nuestro Padre celestial, para ser redimidos de los poderes terribles del fruto prohibido, pero cuando recibieron con clavos a Jesucristo, entonces fueron redimidos para Dios, para siempre. Pues que, cuando nuestro Señor Jesucristo fue clavado a la cruz de Adán y Eva sobre el monte santo de Jerusalén, fue entonces realmente para clavar el nombre de nuestro Padre celestial a ellos, para que sean redimidos, dado que ésta era la única manera posible que podían invocar el nombre de nuestro Padre celestial, para perdón de todos sus pecados.

Y si nuestro Padre celestial podía clavar su nombre santísimo, por medio de la vida gloriosa y carne sagrada de su Hijo Jesucristo, como su sumo sacerdote y Cordero con la sangre bendita que quita el pecado del mundo, entonces nuestro Padre celestial derrotaba a Satanás y a la muerte, dándole vida eterna a todos sus hijos e hijas, para siempre. Por esta razón, nuestro Padre celestial siempre le encontrábamos, diciendo a sus siervos, como el rey David, por ejemplo, cuanto deseo que mi nombre santo sea establecido para siempre sobre Jerusalén, y cuando él manifestaba así estas palabras, entonces salían de su corazón herido, porque quería ver a Adán y Eva de regreso a él en el cielo, cuanto antes mejor.

Y él sabia muy bien que sólo su Hijo Jesucristo podía hacerlo así, porque no solamente él es su sumo sacerdote y Cordero con la sangre bendita que quita el pecado, sino que también él es la puerta y el camino angosto para ascender por la escalera de Jacobo hacia su presencia santísima en el reino de los cielos. Por ello, nuestro Padre celestial deseaba mucho que su Hijo Jesucristo naciese del vientre virgen de la hija de David, por el poder del Espíritu Santo, y en un pesebre lleno de pajas por doquier y rodeado de animales domésticos, porque así había nacido inicialmente Isaac como cordero para su padre Abraham, para probar su fe y hasta convertirla en justicia redentora.

Y cuando su Hijo Jesucristo fue clavado a la cruz de Adán y Eva, para que su nombre santísimo sea parte de sus vidas para siempre, entonces nuestro Padre celestial después de haber llorado tanto por Isaac, pues, así, también lloró por su Hijo Jesucristo y hasta que sus lagrimas se convirtieron en gozo de su amor por cada uno de nosotros.
Porque si nuestro Padre celestial pudo clavar su nombre santo a los árboles sin vida de Adán y Eva sobre todo lo alto de la cruz del monte santo de Jerusalén, entonces él también puede clavarlo en cada uno de nuestros corazones y almas eternas, para redimirnos para su nuevo reino angelical, porque hemos invocado su nombre bendito, para salvación eterna.

Y éste es el gozo eterno del corazón de nuestro Padre celestial, de que su nombre santísimo sea parte de nuestras vidas en la tierra y así también en el nuevo reino de los cielos, porque cuando nuestro Señor Jesucristo entra en nuestros corazones, entonces es para que el nombre bendito de nuestro Padre celestial se quede dentro de nosotros, para siempre. Por ello, cada vez que un pecador se arrepiente, entonces será que ha aceptado a su Hijo Jesucristo como su único y suficiente salvador, porque solamente él es el sumo sacerdote de nuestras vidas y el Cordero con la sangre bendita que quita el pecado del mundo, para que Satanás con sus mentiras se hunda cada vez más en el infierno.

Visto que, nuestro Padre celestial junto con su Hijo Jesucristo y con su Espíritu Santo solamente quiere que Satanás y con cada uno de sus ángeles caídos se hunda más y más en el tormento eterno del infierno, para que no se levante jamás para tratar de arrebatarle a sus hijos e hijas de todas las naciones que ama mucho, para siempre. Por cierto, nuestro Padre celestial jamás deseó ver a ningún pecador morir en su pecado, pecado de no haber aceptado a su Hijo Jesucristo como su sumo sacerdote y Cordero con la sangre bendita que quita el pecado del mundo, porque le duele mucho ver a uno de los suyos, que salió de él inicialmente, hundido entre las llamas del infierno eterno.

Por ello, los ángeles siguen descendiendo del cielo, para entrar en las vidas de todos los hombres, mujeres, niños y niñas de todas las familias de las naciones, empezando por Israel, porque nuestro Padre celestial desea saber, y saber ya, que ellos han aceptado a su Hijo Jesucristo como sumo sacerdote y Cordero con la sangre bendita que los limpia del pecado. Y como nuestro Padre celestial necesita ya saber de todos los que han creído en sus corazones en su Hijo Jesucristo para justicia y así han confesado con sus labios para salvación, entonces los ángeles ascienden por la escalera de Jacobo, llevándole buenas nuevas a nuestro Padre celestial, de que muchos ya han orado, han glorificado, y han honrado su nombre bendito.

Y estas noticias hacen que el corazón de nuestro Padre celestial ya no se duela tanto, como cuando ve a un pecador o a una pecadora morir en su pecado, en el pecado de no haber creído en su corazón para justicia ni de haber confesado con sus labios el nombre santísimo de su Hijo Jesucristo, para salvación de su alma viviente. Por cuanto, cada vez que una persona cree en el corazón para justicia y así confiesa con sus labios para salvación a su Hijo Jesucristo, entonces ésta persona está confesando su nombre antiguo e infinitamente santo, el cual siempre habita en la vida divina, la carne sagrada y en la sangre bendita de su Cordero santísimo, ¡nuestro Señor y salvador Jesucristo!

Mejore dicho, cada vez que nosotros invocamos a nuestro Señor Jesucristo cuando estamos orando, alabando y honrando a nuestro Hacedor, entonces efectivamente estamos invocando el nombre sagrado de nuestro Padre celestial, y por ello milagros comienzan a tomar lugar en nuestras vidas con grandes poderes, de los cuales no podemos entender, porque los enfermos sanan, las cosas mejoran, y los muertos resucitan. Por esta razón, nuestro Padre celestial le decía a Moisés, por ejemplo: Yo realmente no deseo ir con Israel caminando por el desierto, porque de pronto mi ira se inflama en contra de ellos, porque no puedo soportar el pecado y la rebelión; Pero te daré a mi Ángel, mi Hijo Jesucristo, él ira con ustedes hacia la tierra prometida.

Pero cuídense de no ofenderlo, sólo hagan lo que él les diga, porque en él habita infinitamente mi nombre muy santo en perfecta santidad, por lo tanto, él no perdonara sus pecados ni sus rebeliones, sino que los castigara según sean sus ofensas en contra de él, porque su celo por mi nombre es insondable--y ustedes no lo entenderán jamás. Y desde que nuestro Padre celestial sacrificó a su Hijo Jesucristo sobre el monte santo de Jerusalén, entonces fue para establecer su nombre santo clavado a la cruz de Adán y Eva, salvándolos así eternamente, y para que las naciones caminen sobre tierra salpicada con la sangre bendita, para entrar por la puerta de la escalera de Jacobo hacia su presencia santísima.

Y desde ese día glorioso, cuando Satanás fue finalmente destruido con el ángel de la muerte y sus ángeles caídos, para que el infierno fuese lanzando pronto al lago de fuego, la segunda muerte, entonces nuestro Padre celestial tiene a su Hijo Jesucristo como la puerta y el camino angosto accediendo a su nuevo reino angelical, ha gozar de la vida eterna. Nosotros solamente tenemos que hacer como Moisés hizo en su día, por ejemplo, creer en nuestro corazón en su Hijo Jesucristo que nos habla a cada hora desde su cruz entre las cruces, para perdonarnos, lavarnos de toda impureza, reconstruyendo nuestras vidas con el nuevo renacimiento del Espíritu Santo, para que podamos pasar por la puerta, ascendiendo hacia el cielo, para siempre.

Porque ésta es la puerta y el camino angosto que Moisés usó mucho, no solamente para ascender por la escalera de Jacobo, para encontrarse con nuestro Padre celestial, porque él lo llamaba mucho a ascender al cielo, para bendecirlo e instruirlo bien en todo lo que necesitaba hacer, para liberar a Israel de Egipto, sino que le mostró su gloria, también. Por ejemplo, nuestro Padre celestial lo invitó a su Mesa Santa, para comer del pan y vino de la mano de su Hijo Jesucristo así como le sirvió en su día a Abraham y sus discípulos, porque Moisés no solamente iba a recibir las dos tablas de los mandamientos, sino que también recibiría el tabernáculo de reunión con el Lugar Más Santo.

Puesto que, Israel estaba llamado por nuestro Padre celestial a hacer su voluntad en la tierra y entre las naciones con su nombre bendito, con sus mandamientos santos y con los rituales y ceremonias de perfecta santidad del Lugar Santo de los Santos del tabernáculo de reunión, así como los ángeles lo hacen día a día en el cielo y sin cesar. Por lo tanto, Moisés subía y bajaba constantemente junto con los santos ángeles del cielo, por la escalera de Jacobo y por la puerta y camino angosto de nuestro Señor Jesucristo, para mantenerse por siempre lleno del Espíritu Santo y así caminar en la perfección y santidad que agrada grandemente a nuestro Padre celestial que está en el cielo.

Y estaban llamados todos los hebreos a hacer lo mismo, porque nuestro Padre celestial deseaba que cada uno de ellos no solamente se purificase de sus pecados, al caminar por la tierra salpicada con su sangre santísima, sino que también pasen por la puerta y el camino angosto, para subir por la escalera de Jacobo hacia la Nueva Jerusalén celestial. Porque nuestro Padre celestial deseaba bendecirlos grandemente con poderosas bendiciones que jamás les había pasado por sus corazones ni por sus mentes, para que aprendan no solamente a amarlo a él tal como siempre ha sido amado a través de la eternidad por sus ángeles, sino que también aprendan de sus santos ángeles como servirle progresivamente sobre el monte santo de Jerusalén.

Porque a nuestro Padre celestial se le sirve a cada hora sobre el monte santo de Jerusalén y con la sangre bendita salpicada a tierra de las tres cruces del reino de los cielos, y con su Hijo Jesucristo en medio de las cruces hablando de las glorias del nombre santo de nuestro Padre celestial, para que los ángeles sean bendecidos grandemente. Pero como Israel empezó mal, al fundir un becerro en oro puro con las alhajas recibidas de los egipcios cuando huían de noche, para cruzar el mar Rojo en seco, bautizándose así con agua, para luego pararse al pie del Monte Sinaí y recibir el monte santo de Jerusalén con las tres cruces y su Hijo Jesucristo entre ellas, entonces se perdió.

Porque sólo nuestro Señor y salvador Jesucristo es la puerta, y el camino angosto que lleva a cada hombre, mujer, niño y niña de todas las familias de Israel y de las naciones a la vida eterna del nuevo reino de los cielos, para entrar para siempre a la Nueva Jerusalén santa y gloriosa, como la tierra prometida del más allá. Aquí es donde nuestro corazón, alma, mente, cuerpo y espíritu humano son felices con nuestro Padre celestial, porque ésta es la vida eterna, por la cual no solamente somos compatibles desde que nacimos de la imagen de nuestro Padre celestial para vivir conforme a su semejanza celestial en la eternidad, sino también porque ésta vida si nos ama grandemente, y para siempre.

Aquí es donde Israel está llamado por nuestro Padre celestial ha amarle, servirle, glorificarle, alabarle grandemente, para que su corazón se alegre con nosotros, porque es importante de que cada uno de nosotros sea la razón del gozo de su corazón santísimo, cuando aceptamos a su Hijo Jesucristo como nuestro sumo sacerdote y Cordero con la sangre santísima que quita el pecado. Porque fuera de nuestro Señor Jesucristo ya no hay puerta ni camino angosto que pasar ni que transitar, para ascender por la escalera de Jacobo que nos lleva directamente hacia la presencia santísima de nuestro Padre celestial, para que él nos abrace con ese amor tan santo, puro y glorioso que él siempre siente por cada uno de nosotros en el cielo.

Con nuestro Padre celestial y con su Hijo Jesucristo viviendo en nuestros corazones, entonces somos verdaderamente felices, porque somos compatibles con sus vidas llenas del Espíritu Santo, para jamás conocer las tinieblas de las mentiras y maldades de Satanás y de sus ángeles caídos, sino que conoceremos infinitamente todas las abundantes riquezas que hacen alegre el corazón de nuestro Padre celestial. Por cierto, cuando veas al monte santo de Jerusalén y sus tres cruces del cielo salpicadas con la sangre bendita del Cordero de Dios, nuestro Señor Jesucristo, envueltas en el fuego del Espíritu Santo, entonces vas a exclamar, diciendo: Éste lugar es temible; éste lugar no es otra cosa que Casa de Dios y puerta del cielo hacia mi vida eterna. ¡Amén!

INVOKE THE GREAT I AM YESHUA (JESUS CHRIST) UPON YOU FOR DELIVERANCE:

I Am The One Who Always Is, the Ancient One from the old days from eternity of the beginning of all things has come to you over Jerusalem's holy hill, resting over Mount Sinai, to release you from Egypt's captivity, so you may serve God with Righteousness over this holy mountain for many generations to come well into all eternity. Just tell them that the Great I Am That I Am have sent me to you, so you may begin to know and invoke his holy name that has all the powers of the Holy Spirit, to break all the chains-and-shackles of your captivity within Egypt, of more than four-hundred years, our Rebbe Yeshua HaMoshiach (the Lord Jesus Christ) said to Moses.

For I am the God that Abraham has always known since the day that he personally began to believe in our heavenly Father, creator of heaven with all the angelic hosts and of the families of the nations of the entire world, thus you may invoke my holy name to begin to know me as no one has ever known me before. This is my holy name that I have never given to any one before to know me in the nations but only to Israel, so, from now on, you may have the Holy Spirit's powers that you may need at any time, for these are powers that are always ready to respond to the calls of God's children every day need.

And our Lord Jesus Christ gave himself to be known by this very holy name to Moses, because this is a name that is only known by our Father, His Holy Spirit and every angel, archangel, seraph, cherub and other very holy creatures from heaven above that are allowed to invoke for holiness and powers in the time of need only. For our heavenly Father needs to be loved, served and worshipped every day in heaven's glory by the invocation of this very holy name that He has personally granted to His Son Jesus Christ, so he may not only love, serve and glorify Him but also the angelic hosts by the millions, so His name may be exalted, honored and glorified endlessly.

That is why, that it was important for our Lord Jesus Christ to let Moses know his very holy name that no one knew on earth except our Father and His angelic hosts, so they may serve, worship and glorify Him in perfect holiness, thus Israel needed to start worshipping Him through this amazing name of His only Son Jesus Christ. For our heavenly Father it is very important that His Son Jesus Christ may be known within Israel by this very holy name that He has granted unto him, because he needs not only to be invoked for forgiveness, righteousness, healing, prosperity and salvation, but also to be known as the high priest and Lamb with the atoning-blood to remove sin always.

Moreover, Moses needed to receive our Lord Jesus Christ's holy name by stepping on holy ground saturated with the atoning-blood from the cross from heaven above where His Son Jesus Christ was immolated, since Creation day, so in the power and fire of the Holy Spirit, then Moses may receive his name with love, power and reverence to pass it on to Israel. For Israel desperately needed to receive His Son Jesus Christ's holy name, so they may not only begin to replenish themselves with perfect holiness that Abraham had conquered over Mount Moriah, as he was ready to sacrifice his only son Isaac, but also to conquer his children every day blessing, for they needed to be Holy Spirit born to escape darkness.

Therefore, it is a firm lawful command not only within heaven's glory unto every angel, archangel, seraph, cherub and other very holy creatures but also for Abraham, Isaac, Jacob and the children to invoke His Son Jesus Christ's anointed name for forgiveness, healing, prosperity, perfection, Righteousness and salvation thus to fulfill justice on earth as it is in heaven with the angels. For this is our Lord Jesus Christ was granted to Moses to let Israel know his name anointed with the Holy Spirit's amazing powers displaying perfect Righteousness not only to wrought miracles, and great wonders in heaven with the angels and on earth with every man, woman and child but also it has the powers needed to convert the most wretched sinner.

Furthermore, Israel needed to receive this holy name directly from our Lord Jesus Christ over Jerusalem's holy hill that was resting over Mount Sinai with our heavenly Father, the Holy Spirit and the angelic hosts, because this is the place from the mountaintop that our heavenly Father granted it initially to Israel, as Abraham was ready to sacrifice his only son Isaac. Moreover, our heavenly Father had blessed and shed His tears filled with the Holy Spirit to bless Isaac, as he lay over His altar at Mount Moriah, but also He blessed His firstborn Jacob along with his brothers and sisters that will become the eternal nation of Israel to do His will on earth as it is done by the angels, everlastingly.

For this is the only name known in heaven by our Father and the angelic hosts that have all the powers necessary to liberate the most wicked heart, because it emerged from our heavenly Father filled with loved and tears from the Holy Spirit for His Son to bear it, but also to be invoked for Righteousness by angels and mankind. That is why, that as our Lord Jesus Christ is invoked either by angels or by any one from all the families of the nations, then amazing powers and authorities are released into that person's life to change not only the heart but also the entire being by the Holy Spirit's powers thus to ascend blessed higher into the Holy Spirit's realm.

Surely, this is exactly what Israel needed to escape from Satan's powers and the terrible captivity that they had been suffering for more than four hundred years, and our heavenly Father with His Son Jesus Christ was watching these terrible events that Abraham's children were suffering constantly, so they had to descend together to let them know the name for instant salvation-power. Otherwise, Israel would have failed again and again to become liberate from the terrible powers of the iron curtain that Satan with his fallen angels had placed against them, so they may never know life as they should, because the only thing that they will ever see in their lives will be the chains-and-shackles that their tormentors had placed before them, forever.

Furthermore, our heavenly Father had granted them His Son Jesus Christ through Isaac as he was born from his mother's barren-womb by the power of the Holy Spirit to bear His Son's sacred-flesh, unbreakable bones and atoning-blood, so they may live as His children born from the every day powers of the Holy Spirit to do His will always on earth. Certainly, our heavenly Father did not want to see Israel living this way, under the terrible oppression of His ancient enemy, Satan and the fallen angels, and so, He had personally to deliver not only His Son over Jerusalem's holy hill at Mount Sinai but also his holy name: so they may have all the Righteousness powers to escape their tormentors.

Without a doubt, this is when Moses said to our Lord Jesus Christ, still standing in the middle of the three crosses burning in the fire of the Holy Spirit, now, if I descend to my brothers in Israel, and I tell them that you have descended to liberate them from captivity--then they will probably say: Whom you are talking about? Then, how am I to answer them? What should I say to them? And our Lord Jesus Christ said to Moses: Just tell them that the God of their ancestors has descended to liberate them from the powers of darkness and eternal captivity within Egypt, so they may never die, because they have an established pact of life with me that no one or force will ever have the power to destroy it.

But then the Israelites may still say: Who is this God that you are talking about? We have not heard from God since we arrived in Egypt, and this is been over four hundred years already. Who is this God of our ancestors that you are referring to, and what is his name? And our Lord Jesus Christ said: Just tell them that the Great I Am That I Am is over Jerusalem's holy hill at Mount Sinai ready to liberate you from the oppressing powers of your enemies, so you may come to a new land that flows with milk and honey to possess it, forever.

Now, Moses was asking our Lord Jesus Christ to grant him his name, a name that he could understand, because his brothers will probably have problems trying to understand his glorious name that is filled with the Holy Spirit's powers and authorities to liberate not only from captivity, but also to take them safely through the desert into the promised land. Surely, Moses struggled with our Lord Jesus Christ for a while, because, to understand our Lord Jesus Christ, then you have to be born from the powers of the Holy Spirit, otherwise it is almost impossible for anyone born from a woman to understand and accept his holy name, and so, Moses needed to become Holy Spirit born at the mountaintop.

Thus, while speaking to our Lord Jesus Christ for a while, then he became born from the power of the Holy Spirit, because he needed not only to speak to the Lord for a moment's time, but also he had to stand faithful over Jerusalem's holy ground of the three crosses from heaven above, spilled with the atoning-blood to remove sin. Moreover, Moses continued to struggle with our Lord Jesus Christ for a while longer, because he had problems understanding his very holy name that is filled with the Holy Spirit and tremendous powers to liberate anyone from sin, problems, difficulties, infirmities and even death from hell's torment, but, all the sudden he accepted his holy name with ease, becoming a new man.

For the reason that Moses said to our Lord: If the Israelis ask me for your name then I will give it to them by saying the Great I Am That I Am has descended from heaven above over Jerusalem's holy hill at Mount Sinai ready to liberate you from captivity--and if they still fail to believe you--then what? Then, our Lord said again: Just give them my name, because as they begin to receive it within their hearts then powers and authorities from the Holy Spirit will begin to work within their inner beings, so they may not only become born again from the Holy Spirit but also receive the power of faith to believe that they are liberated.

And so, the only thing you have to do Moses, our Lord said, it is to give it to them, and as they receive it, then it will do wonderful things within their hearts that will cause them to become liberated, because the first deliverance that they desperately need, it is from their hearts to see the salvation light at last. Once they may become liberated from the powers of darkness that Satan with his fallen angels may have placed within their hearts through the years, our Lord assured Moses, then they will open their eyes not in the spirit of error realm but in the Holy Spirit's, so they will begin to walk away at last from the chains-and-shackles of captivity.

Without doubt, that is why that it is important that they may receive my holy name, already given to you, so you may deliver it to them in good time, because they have to become liberated from the heart first from the powers of darkness that Satan may have placed in them, so then, they will have powers to abandon Egypt. Otherwise, they will fail again and again to escape from the terrible darkness of captivity that they have been suffering, but they will continue to live in the same darkness as their ancestors did, because they have failed to know me and my holy name that has the power to liberate them from the chains-and-shackles of their hearts and from Egypt's captivity.

And that is why, that you need to descend to Israel to let them know my holy name that I have given to you this day, so they may believe it within their hearts to invoke it immediately, because the sooner that they may begin to invoke it, as the angels do in heaven, then my light will shine for freedom, forever. For this is the only holy name that has all the powers and authorities to release them from the most terrible powers from Satan and his fallen angels that have kept them under terrible bondage within Egypt until this day, and if they fail to walk away from Egypt then they will eventually become extinct.

For Satan has determined along with his fallen angels to destroy them, because they were born in the Abraham and Isaac's pact of life of the sacred-flesh, the unbreakable bones and the atoning-blood of the King Messiah, and this is Jesus Christ, that Satan and his fallen angels will love to destroy within Israel, so they may never spread into the nations. Definitely, Satan would rather continue to keep Adam and Eve's rebellious spirit and wicked flesh, so their ill blood will rule within the entire human race, because he is determined to turn the nations into his kingdom of eternal darkness, and so, he has to attack and destroy Israel's pact of life with our heavenly Father and His Son Jesus Christ.

That is why, that Satan has generated all kinds of conflict throughout the world that have led into terrible wars and the destruction of so many people with the intent always to reach Israel and destroy it, but to this day he has always failed in his every wicked intent to annihilate the entire house of Israel. For the reason that, not only our Lord Jesus Christ has defeated Satan always over Jerusalem's holy hill with the ground of the three crosses from heaven above saturated with his atoning-blood, but also because the Holy Spirit is waging war against darkness, and Satan is been destroyed in every ground that he has taken as a stand against our heavenly Father.

Of course, that it is very important every day that we will not only get to know His Son Jesus Christ as our high priest and Lamb with the atoning-blood to remove sin, forever, but also to invoke his holy name, so the Holy Spirit will immediately invade every place of darkness to make His Son's light shine mightily on us, always. For it is the amazing power of our Lord Jesus Christ's holy name been invoked by each one of us that will cause the Holy Spirit to descend with tremendous powers from heaven above, as from our heavenly Father's HOLY OF HOLIEST in heaven's glory, so to take over where Satan and his darkness have been the strongest to cause problems.

For this reason, it is written that whoever will call in the name of the Lord Jesus Christ in the last days will be saved, because as he is invoked, then mighty powers from our Father through the Holy Spirit will descend upon the one that it is invoking to destroy darkness, so only light will shine leading into everyone's salvation. And so, it was not that easy for Moses finally to receive within his heart our Lord Jesus Christ's holy name as the Great I Am That I Am from heaven above that has descended with our heavenly Father over Jerusalem's holy ground of the three crosses saturated with his atoning-blood to liberate Israel from Egypt's captivity.

For Moses needed to be Holy Spirit born again to believe it, because, it takes the power of the Holy Spirit not only for him to be reborn into a new person to believe in Jesus Christ's salvation, but also it took the same powers for the holy name to be born within his heart, finally to confess it for salvation. That is why, that it is always important to say our prayers before our heavenly Father, in the name of His Son Jesus Christ, so He may grant us His love, mercy, kindness and powers not only to live with His Son within our hearts but also to invoke his holy name saturated with so many powers from the Holy Spirit.

For our heavenly Father has granted His Son Jesus Christ a very holy name that you need to be born from the Holy Spirit to receive it within your heart, so it may display divine powers to do wonders within your life, but also the same name has to be born within you by the Holy Spirit to believe it, forever. Otherwise, you will fail not only to know our heavenly Father's name that He has given to His Son Jesus Christ, so he may erase your sin thus for you to become born in the Holy Spirit, but also you will fail to know the power of His love towards you, until His Son's name is born within your heart through faith.

That is why, that you need to have an open heart before our heavenly Father as you may stand over Jerusalem's holy ground of the three crosses from heaven above saturated with the atoning-blood, and our Lord Jesus Christ speaking to you, as he initially spoke to Abraham, Jacob and Moses, from the middle of the crosses, to receive salvation faith. And this faith will come into your heart and entire inner being, in a moment of prayer and faith, because as you may think to invoke our Lord Jesus Christ's holy name, given to Moses over Mount Sinai, then faith will fill your heart for justice, so you may confess it for the Holy Spirit to wrought miracles upon you immediately.

Undeniably, these are powerful miracles that will begin to take place from within you, as your heart, mind, body and human spirit, then, in unison, wonderful things are taking place in the heaven's realm, because our heavenly Father and His Son Jesus Christ are doing wonderful things for you, as your name is written in the book of life, for example. Surely, these are terrible things that are taking place way above your head, as in the heaven's realm, because our heavenly Father and His Son Jesus Christ through the powers of the Holy Spirit have dethrone Satan and his fallen angels from your entire life, so you may begin to live your life without Satan and his darkness for the first time.

Undoubtedly, this is a wonderful life to live without Satan from heaven above, as in the heavenly places claiming to be your god, and so, as he is dethrone, because our heavenly Father along with the Holy Spirit is fighting for you to liberate you just as our Lord Jesus Christ had to fight for your salvation over Jerusalem's holy cross. Then, as the battles are over in the heavenly places, as paradise and over your head and heart, then Satan will be dethroned that he will fail again to claim you and your loved ones as his personal property, and so, you will begin to feel liberated because the spirit of error no longer rules over you but only the Holy Spirit.

Really, this is a wonderful feeling that you will never know and feel unless our heavenly Father and His Son have done all the work to remove Satan and his fallen angels from your heart and entire life, because these are the places that they love to stay, even without you ever realizing it, until the Holy Spirit fills you with power. That is why, that our Lord Jesus Christ did not only let Moses know and pronounce his holy name over Jerusalem's holy ground of the three crosses from heaven above, and him speaking from the middle cross words of forgiveness, peace and of eternal life, because Israel needed urgently to receive it thus to invoke it timely to break away from captivity.

Moreover, as Israel received our Lord Jesus Christ as the Great I Am That I Am from heaven above, then they began to invoke him to feel the Holy Spirit's wonderful powers moving in their favor, so not only darkness may begin to abandon their hearts and inner beings but also they can see the Holy Spirit's fire burning darkness everywhere. Infallibly, this is the Holy Spirit's fire that Moses saw over Mount Sinai, never realizing that Jerusalem's holy hill with the three crosses from heaven above had descended to let him meet not only the living savior of Israel from Egypt's captivity but also to teach him how to pronounce the holy name working powerful miracles to liberate them from darkness, at last.

Unfailingly, Israel had a right not only to know our Lord Jesus Christ's holy name that has all the powers and authorities to release them from darkness and the terrible captivity that they had been suffering for four hundred years, but also they had the right to invoke it, because it was granted to them over Mount Moriah to possess it forever. For the reason that, as Abraham had his only son Isaac lying over Mount Moriah's altar as his lamb sacrifice, because our heavenly Father was testing his faith on His word, so his faith may be counted as salvation-justice, then our heavenly Father prayed for Isaac and his children to receive His only Son Jesus Christ as their personal savior, forever.

Thus, Israel had the right to receive and know our Lord Jesus Christ's holy name, because this name was granted by our heavenly Father over Mount Moriah's altar as Isaac was as the sacrifice to prove his father Abraham's faith not only to please our heavenly Father but also to receive His Son's name granting his children blessing to possess everlastingly. However, Satan with all the available help from his fallen angels have managed to keep Israel away from ever knowing what Moses learned over Jerusalem's holy hill, as he stood before the cross of the living savior, speaking to him as the door and narrow way leading up Jacob's ladder into heaven's glory, finally to receive his holy name with liberation powers.

Besides, our heavenly Father has never given up on Israel until now, because He continues to speak to Abraham's children through His Son Jesus Christ as always, so they may awaken from this terrible darkness that Satan with the spirit of error has put upon them never to invoke Jesus Christ's name for great liberating powers to liberate them again from evil. That is why, that our heavenly Father continues to send upon them the Holy Spirit with the same powers that He has granted from Jerusalem's holy hill of the three crosses from heaven above, and of His Son always in the middle as the door and narrow way to ascend Jacob's ladder into heaven's glory thus finally to enter eternal life.

Also, our heavenly Father comes to them from every direction of their lives, because the time is short, and they have to be saved from the powers of darkness by invoking His Son Jesus Christ that has blessed them already in the heavenly places with salvation powers, thus people come to them in the name of the Lord to rescue them everywhere. Certainly, our heavenly Father has not given up on Israel, because He still is sending His people to meet Israel, to remind them that they need to get rid of their sins, because time is short, and soon this period of grace will close, and so they need to invoke His Son Jesus Christ as the forefathers did to become saved, forever.

For there is no other way around Jerusalem's holy hill either to escape Egypt's captivity or to get saved from sin at any time on earth, since Creation day, so everyone within Israel must do as Abraham did over Mount Moriah, or Jacob at Jerusalem's holy hill in his dream, or Moses at Mount Sinai, and this is to meet Jesus Christ. To meet our Lord Jesus Christ just as Abraham, Isaac, Jacob, Moses and millions more over the years, it means to invoke his holy name by believing within your heart to satisfy our heavenly Father's eternal justice, and this is only possible this day, as in the old days, by invoking him, so Jerusalem's holy hill may rain powerful blessings upon you.

Provided that, as you may invoke our Lord Jesus Christ as the Great I Am That I Am, then, the entire site of Jerusalem's holy hill will descend upon you with the atoning-blood shed to the ground, and our Lord Jesus Christ speaking to you blessings from the middle cross, as the door and narrow way ascending Jacob's ladder into heaven's glory. Surely, once you may have invoked our Lord Jesus Christ, then you will not only become Holy Spirit reborn but also Jerusalem's holy hill with his atoning-blood shed to the ground of the three crosses from heaven above, becomes part of your entire life, as it did for Israel through the desert, so you may always live a protected and enriched life.

Meaning that, Jerusalem's holy hill will become your holy altar, because this is what our Lord Jesus Christ said to Moses, that he will return with Israel to this mountaintop, and this is Jerusalem's holy hill with the three crosses from heaven above, to love, serve and glorify God, forever, for there is no other place like it to serve God. For this is the only holy altar that the holy angels from heaven above have always known since the day they were created by our heavenly Father and His Holy Spirit, so they always reverently gather, at Jerusalem's holy hill with the atoning-blood shed to the ground of the three crosses from heaven above thus to love, serve and worship God, always.

Infallibly, this is exactly what our heavenly Father would love to see Israel do in the midst of the nations, because He needs to be loved, served and glorified by everyone from all the families of Israel and of humankind, so He may not only drive out Satan from earth but also extend the glory of His name everywhere into eternity. Otherwise, our heavenly Father will never be able to conquer Israel, the nations, much less the entire earth, because He needs to have His Son Jesus Christ established within the heart of every man, woman and child just as He has established him within the heart of every angel from heaven above, so He is always served faithfully at Jerusalem's holy hill.

For Jerusalem's holy hill, with the atoning-blood shed to the ground of the three crosses from heaven above, is the epicenter of life for every angel, archangel, seraph, cherub and other holy creatures to love, serve and glorify our heavenly Father and His holy name at His holy throne into all eternity, so new glories and sanctities may be conquered at last. And this is exactly what our heavenly Father wants to do in the midst of the nations, beginning with Israel, and this is to establish His center of worship unto Him and His holy name at Jerusalem's holy hill with the atoning-blood shed to the ground of the three crosses upon earth, so a new earth with glorious skies may be born.

For it is our heavenly Father's will not only to create Israel from Isaac as he was born from his mother Sarah's barren-womb by the Holy Spirit to be Abraham's lamb over Mount Moriah, converting his faith into justice by pleasing Him, but also to create the new earth with glorious skies from a humble manger as His Son was miraculously born. For His blessed Son Jesus Christ needed to be born by the same pact of life of Abraham that gave life to Isaac as his lamb bound to Mount Moriah to test his faith before our Father in heaven, but also it is the seed of salvation destined to come after the children born with his sacred-flesh, unbreakable bones, and atoning-blood.

Meaning that, our Lord Jesus Christ was to be born by the same Holy Spirit that gave birth to Isaac from his mother Sarah's barren-womb bound to Mount Moriah as a lamb, but, instead our living-savior was born from David's virgin daughter bound to Jerusalem's holy hill with the atoning-blood to remove sin, forever, because he alone is the God's Lamb. For our Lord Jesus Christ was the one destined by our heavenly Father to be taken to Jerusalem's holy hill within the promised land of Israel, so the children of Abraham will nail him to Adam and Eve's cross, because he alone is the door and narrow way leading up Jacob's ladder to enter into the New Jerusalem from heaven above.

Our Lord Jesus Christ was the only one destined by our heavenly Father to be nailed to Adam and Eve, because as they provided the lamb initially to replace Isaac, then the sin to have eaten from the forbidden fruit, from the tree of knowledge of good and evil, was finally expiated, so they may receive God's Lamb on the cross, forever. It is here were our Lord Jesus Christ was nailed Adam and Eve over Jerusalem's holy hill, because they needed to be saved just like anyone else, by invoking the Great I Am That I Am, but they failed constantly, because they died by eating from the forbidden fruit, but as God's Lamb was nailed to cross then salvation was possible.

For the reason that, whenever you may invoke Jesus Christ as the Great I Am That I Am, then his holy name will be nailed to you just as it was to Adam and Eve on the cross over Jerusalem's holy hill to become saved from sin, because once you believe in his name, then he becomes part of you, forever. Obviously, this is your salvation that our heavenly Father not only granted it initially to Abraham over Mount Moriah as he presented his only son Isaac as his supreme sacrifice before Him in heaven, then Abraham was believing and offering as a sacrifice instead His only Son Jesus Christ's divine-life, sacred-flesh, and atoning-blood, for his faith to be counted as justice, forever.

That is to say, also that Abraham is just as saved as anyone else these days that have believed already within his heart for justice to confess through prayer Jesus Christ as The Great I Am That I Am that presented himself initially to Moses over Jerusalem's holy hill, resting at Mount Sinai, so he may believe in him for salvation, too, forever. Now, you may ask about Isaac, for example, did he get saved over Mount Moriah as he laid over the altar as the sacrifice before our Father in heaven, because he was born bound to be sacrificed as a lamb for his father Abraham, because he was born in the divine-life, sacred-flesh, and atoning-blood of God's Lamb--and the answer is yes.

It is yes, because every child is born saved already, meaning that, if that baby dies, then it is taken by the angels through the door and narrow way (that is Jesus Christ) to ascend Jacob's ladder into our heavenly Father's holy presence, but, in the case of Isaac, he had to acknowledge our Lord Jesus Christ in his heart nonetheless. For the reason that, Isaac although he was born by the power of the Holy Spirit from his mother Sarah's barren-womb in the divine-life of our Lord Jesus Christ to bear his sacred-flesh, unbreakable bones, and the atoning-blood for his children to bear the King Messiah sacred-body, forever, then, he was going to eventually become an adult to sin as anyone else.

And so, Isaac accepted our Lord Jesus Christ at Mount Moriah, because he was the one that saved him from his father Abraham as he was ready to plunge his dagger over his body to cut him open as an offered lamb unto our Father in heaven, and because our living-savior shout stop from heaven above to Abraham, then he was finally saved. That is to say, also that as Isaac heard our Lord Jesus Christ shouting desperately from heaven above the command from our heavenly Father to stop the process of sacrificing him over the altar, then Isaac realized for the first time that he had become saved by God's Lamb with the real atoning-blood that saves, and this is Jesus Christ.

On this day, Abraham and Isaac descended Mount Moriah with a new heart in their chests, because of, the sacrifice ritual that they had to go through: Abraham proved his faith onto our Father in heaven to attain salvation-justice after offering the sacred-flesh and the atoning-blood over the altar, and Isaac heard The Great I Am from heaven above for salvation, too. That is to say, that starting with Abraham and his son Isaac over Mount Moriah they both had to believe our heavenly Father through the divine-life, sacred-flesh and atoning-blood of His Son Jesus Christ, so they may have their sins removed, so they may finally attain perfect justice from heaven above, making them saved forever, filled with His perfect Righteousness into eternity.

Moreover, since the day that Abraham believed our heavenly Father as he called him to offer his only son Isaac over Mount Moriah's altar, then everyone else thereafter has been saved by believing in the divine-life, sacred-flesh and atoning-blood of His Son Jesus Christ that is the Lamb with the atoning-blood to remove sin, forever. Meaning that, nothing has changed since our heavenly Father accepted Abraham's faith on His word as He personally called him to become holy and perfect as He has always been since eternity in heaven's glory before His angelic host, thus Abraham received his son Isaac from our Father to offer him as his personal sacrifice to attain perfect holiness, for salvation.

These days, our heavenly Father expects you to do the same that Abraham did, and this is to believe in the divine-life, sacred-flesh, unbroken bones and atoning-blood of His Son Jesus Christ filled with love, grace and salvation truth to liberate you from sin, by the power of his shed atoning-blood over Jerusalem's holy hill. Surely, there is no difference between you and Abraham, as our heavenly Father called him to offer his only son Isaac as a sacrifice of faith unto Him in heaven's glory, and so, as he attempted to sacrifice his son over Mount Moriah's altar, then he was believing only in the divine-life, sacred-flesh, and atoning-blood of His Son Jesus Christ for salvation.

Currently, you may receive the same salvation justice that Abraham received over Mount Moriah as he offered his only son Isaac as his lamb to shed the atoning-blood over the altar to atone for his sins, but, instead you may offer His Son Jesus Christ that has already shed his atoning-blood at the cross to atone for your sins, forever. That is to say, also that with our Lord Jesus Christ living within your heart as your personal high priest and Lamb with the atoning-blood that he has already shed over Jerusalem's holy hill at the cross to atone for sin, then our heavenly Father will gladly accept him as your personal Lamb atoning for your sins to attain salvation justice.

Besides, our heavenly Father will gladly accept His Son Jesus Christ as your personal high priest and Lamb with the atoning-blood already shed over Jerusalem's holy hill cross that is the door and narrow way to ascend Jacob's ladder into His holy presence in heaven's glory, because he is the only Lamb that He accepts for everyone's lasting salvation through the generations. That is to say, also that if you approach our heavenly Father with a different lamb to shed the atoning-blood over the altar to have your sins remove immediately by His love, grace and mercy towards you, then forget it, He will never look at your animal lamb sacrifice, but He will look away from it, as He did with Cain's.

However, if you approach right now our heavenly Father with His Son Jesus Christ that has already offered his divine-life, sacred-flesh and atoning-blood over Jerusalem's holy hill cross, then He will gladly accept this nonstop sacrifice to bless your life powerfully, by removing your sins, infirmities, problems, difficulties, death, and even hell's torment, so you may live a blessed life always. Furthermore, as our heavenly Father accepts His Son Jesus Christ as your personal high priest and Lamb with the atoning-blood that he already shed it over Jerusalem's holy ground of the three crosses from heaven above, then you will feel liberated from sin, so only abundant goodness and blessings from the Holy Spirit you will enjoy every day into all eternity.

Meaning also, that our heavenly Father will have His holy angels, if not Himself, to write your name next to the great man, woman and child from all the families of the nations that have already loved, served and worship Him and His Holy name through His ancient Lamb, and this is His Son Jesus Christ--your only existing-hope in life, for eternity. You will certainly begin to feel the lightness of the Holy Spirit going through your heart, soul, mind, body and human spirit thus to cleanse you from sin, so darkness may no longer have a right to enter into your life with problems, difficulties, infirmities, conflicts, and the threats of death in hell's torment; you will be Holy Spirit born at last.

That is why, that it is important that you may invoke our Lord Jesus Christ upon your life as The Great I Am That I Am, so Jerusalem's holy hill with the three crosses stained with the atoning-blood may work miracles to liberate you from all the things that are concerning you until now, so you may find life and everlasting happiness. Thus, it is the most important thing that you will ever do in this life by presenting unto our heavenly Father His Son Jesus Christ as your personal high priest and Lamb with the atoning-blood already shed over Jerusalem's holy hill on the cross, so He may accept you finally as His legitimate child ready to inherit the Kingdom of heaven.

From now on, the only thing that our heavenly Father is requiring from you, so wonderful blessings from heaven above may take root within you and your loved ones, it is that you have to invoke His Son Jesus Christ upon your life and that of your family's, too, for the Holy Spirit to rain upon you powerful endless blessings and richness. Amen!

Culture and peace for every one today and always!

Cordially yours,

The Bible says there EXIST only one way to heaven!

JESUS said, "I am the way, the truth, and the life, no man comes unto the heavenly
Father, but by me" John, 14:6

Nobody else can save you. Trust JESUS today!

That if thou shalt confess with thy mouth the L-rd Yeshua, and shalt believe
within your heart that GOD hath raised him from the dead, then thou shalt be saved."
Romans 10: 9

You must do the Following:

Put your faith to work, and pray right now in your heart and soul.
Admit you are a sinner. See Romans 3:10

Be willing to turn from sin (repent) See Acts 17:30

Believe that JESUS died for you, was buried and rose from the dead. See Romans
10-: 9-10

Through prayer, invite JESUS into your life to become your personal Savior. See
Romans 10:13

What to pray? Or what to say to the HEAVENLY FATHER in the NAME of JESUS CHRIST in Prayer...?

Do the following and ASK HIM to GIVE YOU, RIGHT NOW, the POWER of the HOLY SPIRIT (GIFTS of the SPIRIT THAT ARE FREE FOR YOU TO RECEIVE according to the SCRIPTURES as YOU TURNED AWAY FROM YOUR SINS AND ACCEPT JESUS CHRIST TO CLEANSE YOU WITH HIS PRECIOUS BLOOD THE SINS of YOUR SOUL and LIFE) and HE will listen to you AND DO IT:

That if you confess with your mouth, "Jesus is Lord," and believe in your heart that God raised him from the dead, you will be saved.

For it is with your heart that you believe and are justified, and it is with your mouth that you confess and are saved. As the Scripture says, "Anyone who trusts in him will never be put to shame." For there is no difference between Jew and Gentile, rich or poor, small or great, wise or not-- just the same, the Lord is Lord of all and richly blesses them who call on him, for, "Everyone who calls on the name of the Lord will be saved." Romans 10:9-13

Dear GOD, I am a sinner and in need of forgiveness. I believe that the L-rd JESUS
shed His PRECIOUS BLOOD and died for my sin. I am willing to turn from sin. I
now invite JESUS to come into my heart and life as my personal Savior.

If you said the above PRAYER, then YOU ACCEPTED Jesus Christ as your ONLY WAY
to HEAVEN and your PERSONAL SAVIOR FOR ETERNITY?

Did you receive Jesus Christ as your LORD and Savior TODAY?

YES _____? or, NO ______?

Date____/____/___ YES ______? or, NO ______?

If you trusted JESUS as your Savior, you have just begun a wonderful new life with Him. Now:

Read your Bible every day to get to know JESUS CHRIST better. Talk to GOD in prayer in the NAME of JESUS CHRIST every day. Be baptized in water submersion and in the power of the Holy Spirit of God, worship, fellowship, and serve with other Messianic Jews and gentile believers as well in a Temple where JESUS is preached and the Bible is the final authority.

Tell others about JESUS.

Now, a reminder, do not forget to pray for me; please include me in your prayers for me and my loved ones, for your prayers are very important in heaven. You do not have any idea how important your prayers are in Heaven; Jesus suffered, anguished, prayed, cried, shed His Precious Blood and Died on the Cross of Golgotha for your prayers to be heard in Heaven in the Holy of Holiest. That is CORRECT. The Holy Father, Jesus Christ and the Holy Spirit, and all the Holy Angels hear your prayers in Heaven in the Holy of Holiest, too. I most add that THERE is a GREAT FESTIVITY with GOD and all the HOLY ANGELS in HEAVEN's glories as you do the SINNERS PRAYER and SPEAK to GOD in the NAME of HIS WONDERFUL King Messiah and HOLY SON, JESUS CHRIST. Thank you.


http://www.supercadenacristiana.com/index.php?option=com_content&view=category&layout=blog&id=7&Itemid=18

http://www.faithcomesbyhearing.com/ambassador/free-audio-bible-download

http://radioalerta.com

http://www.youtube.com/watch?v=rsYA-M0r-w4&playnext=1&list=PLEF344CEAC8A8F474&feature=results_main

http://www.youtube.com/watch?v=yw5qBHyVtoQ&list=PLjMWsAQ3-rfnNnBq-wn0ATM5vaHi9HA3Q


http://www.youtube.com/watch?v=nZKtwRuutnY&list=PL3C9EC193E2A7CB7B

http://www.youtube.com/watch?v=liANGV3WbGQ&list=RD02-ATeTWc4AIc

http://www.youtube.com/watch?v=hOVdjxtnsH8&h d=1

https://www.youtube.com/watch?v=s7kj1Wx5ffs

https://www.youtube.com/watch?v=YsJPrWnrrds


https://www.youtube.com/watch?v=1khhFySfO-s&list=PL54B204D72BF2799A
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