(IVÁN): LA NUEVA JERUSALÉN DEL CIELO ES EL NUEVO REINO DE DIOS:

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Jan 1, 2016, 9:40:25 AM1/1/16
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Viernes, 25 de Diciembre, 2015 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil, Ecuador-Iberoamérica

(Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)

Feliz Navidad y Un Prospero Año Nuevo les deseamos a cada uno de todos ustedes de todas las familias de las naciones delante de nuestro Padre celestial, en el nombre bendito de su Hijo Jesucristo, para que sus corazones y así también sus muy amados, incluyendo a sus amistades, sean muy bendecidos con los dones gloriosos de cada día del Espíritu Santo. Y que en éste nuevo año, nuestro Padre celestial renueva sus muchas misericordias para con cada uno de todos ustedes sobre la sangre vertida sobre la cruz del monte santo de Jerusalén, en el nombre santísimo de su Hijo Jesucristo, y así reciban cada vez más de sus ricas bendiciones que descienden por los poderes de los dones del Espíritu Santo.

Merry Christmas to everyone from all the families of the nations, so our heavenly Father may bless you along with your loved ones and friends from everywhere, in the name of His blessed Son The Rebbe Yeshua HaMoshiach, Jesus Christ, so you may enjoy blessings already prepared over Jerusalem's holy hill as your mercies are renew by the Holy Spirit's many gifts.

These are the days of Jewish HANUKKAH's National Festivities--happy Hanukkah to every one everywhere around the globe--and in heaven's glory as in The New Jerusalem from above, as well. Amen!


LA NUEVA JERUSALÉN DEL CIELO ES EL NUEVO REINO DE DIOS:

La Nueva Jerusalén del reino angelical está lista para todos los que aman, sirven y alaban a nuestro Padre celestial sobre el monte santo de Jerusalén, en donde su unigénito Yeshua jaMashiax, Jesucristo, fue suspendido con clavos debajo del nombre santísimo clavado perpetuamente a la cruz de Adán y Eva--la dulce Casa de nuestro Padre celestial y de su Espíritu Santo. Ésta es la gran ciudad angelical que nuestro Padre celestial junto con su Hijo Jesucristo y con el Espíritu Santo ha preparado para cada uno de sus hijos e hijas, de las doce tribus de Israel y de todas las familias de las naciones, para que vivan sus nuevas vidas eternas con él y con su familia divina, para siempre.

Éste es el nuevo cielo con nueva tierra que nuestro Padre celestial ha preparado con gran amor, y en donde él vivirá con sus muy amados que han vivido en la tierra solamente para amar, servir y alabar su nombre santo sobre su monte sagrado, puesto que, por ello liberó a Israel de Egipto, para que le sirvan eternamente sobre su roca. Ya que, éste es su altar sobre el monte santo de Jerusalén, en donde los lavó de pecados, vistiéndolos del cuerpo glorificado de la carne sagrada y de la sangre reparadora de su Hijo Jesucristo, para que estén delante de él eternamente santos, así como él y su unigénito junto con el Espíritu Santo y las huestes angelicales son perpetuamente santos.

Ya que, la vieja tierra con sus cielos ha desaparecido con los mares y la vida pecadora, dándole paso al nuevo reino de nuestro Padre celestial para con Israel y las familias de las naciones llenas de vida eterna, que con la sangre y con la carne sagrada del Cordero han conquistado eternamente para la humanidad entera sobre el monte santo de Jerusalén. Por lo tanto, La Nueva Jerusalén celestial descenderá de nuestro Padre celestial así como su Hijo Jesucristo descendió como el pan y vino de la vida eterna, para que sean comidas diariamente para todas las familias de las naciones, empezando por Israel, para que sean redimidos del pecado antes del Día del Juicio que viene, para condenar al pecador, para siempre.

Ciertamente, éste es La Nueva Jerusalén celestial descendiendo de nuestro Padre celestial como la novia hermosa para ser casada con su esposo--y éste es el Cordero de Dios, nuestro Señor y salvador Jesucristo, como el que ha conquistado el mundo entero para gloria de nuestro Padre celestial en el cielo, y así el reino de Satanás muera eternamente y para siempre. Definitivamente, los ángeles santos de nuestro Padre celestial gritaran, diciendo, ésta es la gran ciudad de Dios, La Casa del Dios Eterno está ahora con su gente de la tierra, porque él vivirá con ellos juntos con su Hijo Jesucristo y con su Espíritu Santo y las huestes angelicales, para que sean una gran familia celestial, para siempre.

Ciertamente, una vez que estén juntos al fin como una gran familia divina, entonces nuestro Padre celestial removerá todos sus dolores, y no habrá más enfermedades o muertes o dolor, porque el mundo que trajo todos estos males a las vidas de todos los hombres, mujeres, niños y niñas no existirá más en toda la eternidad venidera, para siempre. Es aquí en donde nuestro Padre celestial está sentado en su Gran Trono Blanco y dice: Vean, Yo estoy haciendo todo nuevo por los poderes de la sangre reparadora de mi Hijo Jesucristo derramada al pie de la cruz de Adán y Eva, porque todas las cosas viejas han pasado, e aquí todas son hechas nuevas para cada hombre, mujer, niño y niña.

Puesto que, nuestro Padre celestial ha declarado ya todo lo que ha hecho, para que todas las gentes puedan vivir juntos con él y con su Hijo Jesucristo no solamente de Israel sino también de todas las familias de las naciones, porque éste es el nuevo reino de sus hijos e hijas, como reyes y sacerdotes de su gran reino eternal. Visto que, estos son los hijos del padre Abraham y de las familias de todas las naciones siempre amándolo, sirviéndole y alabándolo a él eternamente en el cielo con las huestes angelicales sobre su monte santo, para que él conquiste junto con su Hijo Jesucristo y con el Espíritu Santo nuevas glorias y santidades que jamás han sido conquistadas hasta hoy.

Ya que, nuestro Padre celestial ha declarado, diciendo, está todo terminado; todo esta listo para que sus hijos asciendan al cielo para vivir la vida eterna, porque él ya con su Hijo Jesucristo y junto con el Espíritu Santo presenta la gran ciudad celestial hecha de oro, brillando como el vidrio eternamente, porque sus hijos merecen vivir con él, para siempre. Presentemente, nuestro Señor Jesucristo está ante la presencia de nuestro Padre celestial, y dice: Yo soy el Alfa y la Omega--el principio y el fin, para que conozcan que sólo él está como siempre dándote de comer de su roca, el monte santo de Jerusalén, y esto es del pan y vino que inicialmente sirvió a Abraham y a sus 318 discípulos.

Por ende, nuestro Señor Jesucristo te dice a ti y a los demás: Yo te daré de beber de la fuente de agua de vida eterna libre de costo--y ésta es la dulce Casa de nuestro Padre celestial dando del agua viva que le satisface la sed de quien quiera beberla al instante, para que jamás vuelva a tener sed. Además, nuestro Padre celestial entrega éstas bendiciones a cada hombre, mujer, niño y niña de las doce tribus de Israel y de las naciones que han sido victoriosos sobre las mentiras, maldiciones y pecados de Satanás, porque han comido de la roca de la salvación de Israel el pan y vino que da abundante vida, y así regresan todos al cielo eternamente justificados.

Y nuestro Padre celestial será su Dios, y ellos serán sus hijos, puesto que, ahora habrán renacido de los poderes asombrosos del Espíritu Santo para vivir en el cuerpo glorificado de su Hijo Jesucristo para siempre felices en el nuevo reino de los cielos, conociendo cada vez más el amor, servicio y gloria, y siempre juntos con los ángeles delante de Dios. Sin embargo, los cobardes que se alejan de Dios y de su Hijo Jesucristo, los incrédulos, los corruptos, los asesinos, los inmorales, los practicantes de brujería, los adores de ídolos, los mentirosos y fraudulentos--su condenación es el lago de fuego ardiendo en el azufre eterno, para jamás conocer el amor, la bondad, la vida, la paz y la gloria celestial.

Ciertamente, éste es la segunda muerte, en donde los enemigos de nuestro Padre celestial y de su Hijo Jesucristo terminaran condenados para nunca levantarse a la vida, porque son indignos de vivir con él, su unigénito y el Espíritu Santo, ya que perdón y misericordia les fueron brindados por toda su vida, pero los rechazaron amando más el mal y el pecado. Entonces uno de los siete ángeles sosteniendo la taza de las siete plagas del cielo para derramarse ya sobre la tierra dice: cada uno venga ya, y yo le enseñare a la novia, la esposa del Cordero de Dios con la sangre bendita que remueve el pecado perpetuamente, puesto que, ésta es la Iglesia que ha salido de su quinta costilla.

Y esto sucedió cuando el soldado romano se le acerco estando el Señor Jesucristo clavado a la cruz, para ver si ya había muerto, y entonces le enterró la lanza por su quinta costilla, e hiriéndole agua y sangre salió, dándole vida a su Iglesia en la tierra--la novia con quien se casara en los últimos días, para la eternidad. Puesto que, fue nuestro Padre celestial quien lo durmió cuando fue clavado por los soldados romanos, y lo clavaron con su nombre bendito sobre su cabeza en la cruz de Adán y Eva, para que diera a luz a su novia hermosa, a su mujer con los hijos del Dios viviente, listos para entrar al reino angelical eternamente vestidos del cuerpo glorificado.

Además, nuestro Padre celestial puso a su Hijo Jesucristo a dormir sobre la cruz de Adán y Eva, así como lo hizo inicialmente con Adán para que de la quinta costilla nazca Eva, y lo mismo con Jacobo para que Dios mismo le entregue a su esposa y con sus hijos, y su Hijo amado tenia que pasar por el mismo proceso. Por ello, la Iglesia de Dios es las doce tribus de Israel junto con todas las familias de las naciones que han amado, servido y glorificado su nombre bendito sobre su monte santo, entonces, todos se casaran con su Jesucristo, y vestidos siempre con su cuerpo glorificado de la carne sagrada, y de la sangre reparadora llena de gloria, poder y de riquezas inagotables.

Por esta razón, los ángeles de Dios están listos para ascender en el Espíritu Santo a lo alto del monte para enseñarnos la ciudad de Dios, La Nueva Jerusalén celestial, descendiendo de nuestro Padre celestial, porque éste es su dulce Hogar para todos nosotros vivir con él para así amarlo, servirle y glorificarlo con su nombre santísimo, hacia toda la eternidad venidera. Ciertamente, ésta es la Casa de nuestro Padre celestial llena con su gloria y que resplandece como una joya, y cristalina como el jaspe, porque ésta ciudad bendita no solamente fue creada por él, pero también por su Hijo Jesucristo y por su Espíritu Santo y siempre con los ángeles, para que sea un lugar bendito para vivir juntos y eternamente bendecidos.

Ésta es la ciudad preciosa que nuestro Padre celestial siempre quiso poseer con su Hijo Jesucristo y con su Espíritu Santo junto con las huestes angelicales, porque él va a vivir perpetuamente con todos aquellos que han aprendido a amarlo, a servirle y a glorificarlo por medio de su unigénito y por los poderes del Espíritu Santo, para siempre en el cielo. Ciertamente, no existe otra ciudad bendita como ésta en el cielo ni en la tierra, en donde todo está formado de oro y de piedras preciosas, y estos son todos sus edificios, incluyendo la mansión de cada uno de sus hijos, porque nuestro Padre celestial vivirá perpetuamente enriquecido con cada uno de nosotros y llenos de gloria nunca antes vistas por los ángeles.

Asimismo, sus murallas son amplias y altas, con doce puertas resguardada cada una por ángeles, y los nombres de las doce tribus de Israel están escritos sobre ellas, porque aquí es en donde nuestro Padre celestial nos enseñará de su nombre bendito, pero siempre por medio de su Hijo Jesucristo y por los poderes del Espíritu Santo, para que aprendamos a amarle más. Puesto que, hay maravillas que tenemos que aprender siempre de su nombre bendito, y que nadie en el cielo conoce sobre sus maravillas como los millares de ángeles, excepto, por supuesto, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, y nosotros aprenderemos más de su nombre santo, porque él nos ha encontrado dignos de conocerlo eternamente y para toda la eternidad venidera.

Por lo tanto, ésta es la ciudad celestial que tiene tres puertas en cada lado, y esto es tres al este, tres al norte, tres al oeste y tres al sur, y esto es así como cuando los israelitas tenían el tabernáculo de reunión, y en donde nuestro Padre celestial tenia tres tribus en cada lado, doce en total, protegiéndola celosamente siempre. De igual modo, la muralla de la ciudad tiene doce piedras de fundación, y sobre ellas los nombres de los doce apóstoles están escritas, porque nuestro Padre celestial no solamente nos estará enseñando más de las glorias de su nombre todopoderoso, pero también de su palabra viva, para reinar por siempre sobre los ángeles y las naciones, hacia toda la eternidad venidera.

Además, el ángel que siempre está parado, resguardando la puerta a la ciudad de Dios, tiene en sus manos la vara de medir para medir la ciudad, las puertas y sus murallas para todos aquellos que desean saber de la anchura, profundidad y altura de toda ella, porque piensan si es que verdaderamente entraremos todos nosotros en ella, para vivir perpetuamente. Y la respuesta es si, porque éste lugar glorioso es muy espacioso en su anchura y profundidad, que no solamente entraran las naciones de los ángeles pero también de todas las familias de la tierra, y así también todos aquellos que nacerán en futuras generaciones, porque todos seguirán teniendo hijos por nacer en los días largos y eternos, de la nueva eternidad celestial.

Ciertamente, la ciudad es como es medida por el ángel, y se presenta como un cuadro y es ancho así como es de largo, como un cubo, puesto que, su extensión, anchura y altura es en cada lado 1.400 millas, por tanto, es inmensa para nosotros vivir con nuestro Padre celestial, su Hijo Jesucristo, su Espíritu Santo y con las huestes angelicales. Además, la muralla de ésta ciudad de Dios es de 216 pies de ancho en todo su alrededor, por lo tanto, nosotros viviremos eternamente protegidos de cualquier amenaza extranjera, porque nuestro Padre celestial la ha creado juntos con su Hijo Jesucristo y con su Espíritu Santo para mantenernos en protección eterna, no importando jamás cuanto crezcamos en las generaciones por venir.

Puesto que, la muralla está hecha toda de jaspe puro, y la ciudad completa es de oro puro igualmente en sus contornos, resplandeciendo siempre como el vidrio, porque es maravilloso al ser contemplado por los ojos humanos y así también por los angélicos, de un lado al otro, por lo tanto, nosotros viviremos eternamente protegidos en toda la nueva eternidad venidera. Además, nuestro Padre celestial necesita que nosotros entendamos que viviremos eternamente seguros detrás de las murallas de ésta gran ciudad celestial, porque su fundación está constituida de doce joyas primarias como el jaspe, ágata, esmeralda, ónice, cornalina, crisolito, berilo, topas, crisoprasa, jacinto, y amatista, causando así que su fundación permanezca por siempre fuerte e impenetrable hacia toda la nueva eternidad venidera.

Además, las doce puertas de ésta gran ciudad están hechas de perlas--cada una de ellas está hecha de una sola perla que embellece nuestros lugares de habitaciones para siempre, porque tú entraras y saldrás de éstas puertas para hacer la voluntad de nuestro Padre celestial por medio de su Hijo Jesucristo y, como siempre, por los poderes asombrosos del Espíritu Santo. Maravillosamente, su avenida principal de ésta gran ciudad está hecha de oro puro, resplandeciente como el vidrio, porque ésta calle principal no se puede comparar jamás a ninguna de las grandes ciudades del mundo, ya que está hecha de oro puro por millas y millas, para que tú camines con los tuyos junto con nuestro Padre celestial y con su Hijo Jesucristo.

No hay ningún templo en toda ésta gran ciudad, porque nuestro Padre celestial con su Hijo Jesucristo como su Cordero con la sangre reparadora para quitar el pecado son su único templo, y todos nos congregaremos para amar, servir y alabar su nombre bendito sobre su monte santo de Jerusalén así como los ángeles le sirven desde el día de su creación. Además, ésta gran ciudad celestial no necesita el sol ni la luna así como la tierra siempre los necesita, porque la gloria infinita de nuestro Padre celestial resplandece sobre ella, y su Hijo Jesucristo es la luz que alumbra sus calles y edificios y todas las mansiones de sus muy amados, por ende, nosotros viviremos en su luz y por siempre iluminados.

Evidentemente, éstas son las familias de las naciones caminando en su luz y como siempre lo hicieron en la tierra, y todas las naciones vendrán a rendirle gloria a él, al Cordero que quita el pecado para siempre, por lo tanto, nuevas glorias y santidades infinitas serán conquistadas que los ángeles jamás pensaron en alcanzarlas. Ciertamente, las puertas de ésta gran ciudad jamás cerraran al fin del día, porque no habrá más noche, ya que el pecado no será parte de la vida más como siempre lo fue con cada hombre, mujer, niño y niña en la tierra de nuestros días, dado que, para entonces Satanás con sus secuaces estarán ardiendo en el lago de fuego.

Milagrosamente, las naciones traerán gloria y honor a la ciudad celestial para amar, servir y alabar a nuestro Padre celestial por medio de su Cordero con la sangre reparadora que quita el pecado para siempre, y éste es su Hijo Jesucristo, para nosotros vivir eternamente intachables, alcanzando perfección y eterna santidad así como nuestro Padre celestial demandó a Abraham poseer perpetuamente. Ciertamente, nada será permitido entrar en La Nueva Jerusalén celestial--nadie que practique idolatría vergonzosa y deshonestidad--pero solamente aquellos que tienen sus nombres en el Libro de la Vida, y estos son los que han encontrado su camino hacia el monte santo de Jerusalén, invocando su nombre santísimo y así ser vestidos del cuerpo glorificado de su Hijo Jesucristo, para siempre.

Ésta es La Nueva Jerusalén que nuestro Padre celestial soñó vivir con su familia divina de su unigénito y de su Espíritu Santo junto con cada hombre, mujer, niño y niña nacido del vientre muerto de Sarah por el Espíritu Santo, para que no solamente Isaac sea el Cordero con la sangre reparadora que Abraham necesitaba para ascender al monte, pero también todo Israel. Favorecidamente, porque Abraham recibió a Isaac como el amor de su vida, ya que éste es el hijo que siempre esperó por años hasta que fue imposible creer que nazca humanamente hablando, sin embargo, como nuestro Padre celestial se le manifestó a Abraham, y habiendo cenado juntos, entonces le dijo: Sarah tu esposa abrazara a tu hijo, en el año entrante.

Instantáneamente, aunque Abraham y Sarah se rieron, ya que era dificultoso creer que ellos iban a abrazar a un niño pronto así como nuestro Padre celestial se los había manifestado, visto que ambos eran avanzados en edad, por ende, imposible para que den vida a un hijo, sin embargo, el niño nació en el tiempo que nuestro Padre celestial les había manifestado. Verdaderamente, éste era el comienzo no solamente del Rey Mesías, ya que Isaac había nacido, entonces la carne sagrada, los huesos inquebrantables, y la sangre reparadora estaban llenos del amor de la vida que había nacido en la familia humana, para que nosotros aprendamos a vivir con nuestro Padre celestial y así amarlo perpetuamente por medio del cuerpo glorificado de su Hijo Jesucristo.

Ciertamente, éste fue Isaac: la carne sagrada, los huesos inquebrantables, y la sangre reparadora de su Hijo Jesucristo lleno de la vida eterna de todos nosotros, no solamente de Israel que estaba a punto de nacer para que sea la nación de nuestro Padre celestial pero también de las familias de las naciones, para aprender por él a ascender el monte de Jerusalén. Pues ésta es la razón por la cual Isaac nació en el mundo, y en el núcleo de la familia de Abraham, para que Abraham reciba perfecta santidad que nuestro Padre celestial le había requerido poseer eternamente, para que suba al monte santo de Jerusalén no solamente para ofrecer el sacrificio de su salvación, pero también para entrar en La Nueva Jerusalén celestial.

Por ello, Abraham necesitaba vivir con su hijo Isaac así como nuestro Padre celestial había vivido con su Hijo Jesucristo en el cielo, y en medio de las naciones de las huestes angelicales, para que Abraham con sus amados, incluyendo aquellos hijos que había comprado con dinero de extranjeros, aprendan entonces a vivir con nuestro Padre celestial por medio de su Jesucristo. Ciertamente, una vez que nuestro Padre celestial vio que Abraham había aprendido a vivir con su hijo Isaac junto con su esposa Sarah y los hijos comprados con dinero, y esto es de vivir con su hijo Isaac así como Dios había vivido con su Hijo Jesucristo en la eternidad, entonces lo llamó a que ofrenda su grande amor a él.

Aquí es cuando nuestro Padre celestial le dijo a Abraham: Ahora tú tomaras a tu único hijo, aquel que amas mucho al lugar del que te hablare, y sobre éste lugar lo ofrecerás como un sacrificio eterno hacia mí en el cielo, para que tú seas grandemente bendecido con todos los hijos que te he prometido que pronto tendrás y para siempre. Entonces fue únicamente en éste gran amor que había salido de su Hijo Jesucristo cuando Isaac nació del vientre muerto de Sarah, por los poderes del Espíritu Santo, que nuestro Padre celestial invitó a Abraham a ascender su monte santo para ofrecer el amor de su vida hacia él en el cielo, para que la justicia y la salvación sean posibles eternamente.

Y, además, éste amor que había nacido en la familia de Abraham cuando Sarah dio a luz a Isaac de su vientre estéril, por los poderes del Espíritu Santo, entonces, nuestro Padre celestial jamás estuvo listo para recibir ningún otro amor diferente al que él siempre ya había conocido en su Hijo Jesucristo a través de la eternidad, en el cielo. Por eso, nuestro Padre celestial recibió a Abraham junto con su hijo Isaac como el cordero del sacrificio del día sobre su monte santo, descansando sobre el Moriah, entonces, él sabia perfectamente que recibía eternamente de Abraham el amor que él siempre había conocido de su Hijo Jesucristo en la eternidad, y al fin, Abraham fue aceptado en el cielo, perpetuamente.

En otras palabras, el amor que nosotros vemos manifestándose sobre el monte santo de Jerusalén con Abraham cuando trajo a Isaac sobre el Moriah para sacrificarlo sobre el altar de nuestro Padre celestial, en nuestros tiempos, es el mismo amor que vemos sobre el monte santo de Jerusalén en Israel cuando su Hijo Jesucristo fue clavado a la cruz conquistando la salvación. En las dos ocasiones, la única diferencia aquí que podemos ver es que con Abraham no se derramo la sangre sobre el monte santo de Jerusalén, descansando sobre el Moriah, pero, sobre el monte santo de Jerusalén en Israel, entonces nuestro Padre celestial permitió el derramamiento de la sangre santísima de su Hijo Jesucristo y con el mismo amor para salvación eterna.

Con Abraham, nuestro Padre celestial no le permitió cortar a su hijo Isaac como se cortaría a un sacrificio normal sobre el altar, y esto es de derramar la sangre reparadora ante la presencia santísima de nuestro Padre celestial, puesto que, Jacobo no había nacido aún ni mucho menos establecido el pacto de vida con el Espíritu Santo para que Israel nazca. Por eso, Isaac nació del vientre muerto de Sarah, por el poder del Espíritu Santo, para traer al mundo el cuerpo glorificado de su Hijo Jesucristo para Adán y Eva, ya que ambos habían perdido ante la serpiente del Edén por medio de mentiras, para que finalmente tú tengas hoy tu cuerpo glorificado para que vivas eternamente bendecido en el cielo.

Ésta es la carne sagrada y la sangre reparadora que se necesitaba sobre el monte santo ante nuestro Padre celestial, para que reciba amor de la humanidad entera por primera vez, pero también para recibir las debidas bendiciones por medio de Isaac para que Israel sea la nación que tenia que existir entre las naciones, para conquistar nuevas glorias a su nombre sagrado. Ciertamente, éste es el cuerpo glorificado en que cada hombre, mujer, niño y niña renacerá en él, si Jacobo asegura finalmente su pacto con el Espíritu Santo sobre el monte santo de Jerusalén, para que él no solamente obtenga a su esposa pero también a sus hijos, para que Israel nazca como la nación que nuestro Padre celestial ha buscado por milenios.

Por eso, es que era muy importante para nuestro Padre celestial poner a Jacobo a dormir cuando iba camino a Paddan-Aram para encontrarse con su parentela, para que le entreguen a una de sus hijas como su esposa, y mientras Jacobo descansaba su cabeza sobre la roca entonces vio el monte santo de Jerusalén, desplegada en toda su gloria cotidiana. Jacobo podía ver al que le hablaba de en medio de las tres cruces, que verdaderamente eran las tres cruces que él había descripto como una escalera ascendiendo al cielo, y desde sobre ellas nuestro Señor Jesucristo le hablaba a él como su salvador personal, porque le dijo: Yo soy el Dios de Abraham y de tu padre Isaac, para siempre.

Además, Jacobo necesitaba establecer un pacto que sea completo y sellado para siempre con el Espíritu Santo no solamente en su corazón cuando acostado descansaba soñando sobre la roca, que nuestro Padre celestial había puesto a propósito en su camino en busca de su esposa, sino también en la sangre purificadora que milagrosamente recibiría posteriormente Canaán junto con todos los hijos de Abraham. Ciertamente, ésta es la sangre purificadora que nuestro Señor Jesucristo trajo ya al mundo cuando nació como Isaac del vientre estéril de Sarah, por el Espíritu Santo, para concedernos el cuerpo glorificado de la carne sagrada, de los huesos inquebrantables, y de la sangre inmortal y llena de la vida eterna de todos, para que vivamos y así jamás muramos eternamente condenados.

Más bien, estamos llamados hoy al monte santo así como Abraham en sus días, pero, esta vez para rendirle nuestro amor a nuestro Padre celestial, y éste es el amor que hemos recibido de nuestro Señor Jesucristo cuando nació del vientre virgen de la hija de David, por el Espíritu Santo, para entonces nosotros decirle cuando le amamos hoy y por siempre. Nosotros podemos ascender al monte santo de Jerusalén así como Abraham lo hizo confiado con Isaac como el amor de su corazón hacia el altar de nuestro Padre celestial, porque Isaac fue la carne sagrada del pacto de vida eterna entre nuestro Padre celestial y él, y hoy podemos ascender con éste mismo amor también, para decirle que lo amamos, perpetuamente.

Indiscutiblemente, éste amor sólo es posible sobre el monte santo de Jerusalén, porque aquí es donde nuestro Padre celestial ha prometido encontrarse con cada uno de nosotros sobre la sangre reparadora de su Hijo Jesucristo, y derramada bajo la sombra de su nombre santísimo clavado a la cruz de Adán y Eva, para vestirnos de gloria, poder y riquezas, ascendiendo al monte bendito. Y es sobre el monte santo de Jerusalén en donde su Hijo Jesucristo derramó su sangre bendita al pie de la cruz de Adán y Eva, en donde nuestro Padre celestial nos vestirá él mismo con la carne sagrada, los huesos inquebrantables, y la sangre reparadora llena de vida eterna, solamente para conocer el amor eternamente dentro de la gran ciudad celestial.

Y es aquí en donde nuestro Padre celestial recibirá tus problemas, dificultades, enfermedades y hasta amenazas de muertes de Satanás y de sus secuaces mentirosos que trabajan para herirte, porque tú has aprendido a amarlo a él por medio del amor asombroso de Hijo Jesucristo que nos ha manifestado sobre el monte santo de Jerusalén, para que tú seas hecho su hijo eternamente. Aquí es donde tú ascenderás hacia los lugares celestiales, en donde nuestro Padre celestial te ha bendecido ya y aun antes que nacieses de su imagen, para que vivas conforme a la semejanza de su Hijo Jesucristo, que es la carne sagrada y la sangre reparadora llena de las bendiciones y de la vida eterna de todos en La Nueva Jerusalén celestial.

Por eso, tú necesitas estar hoy allá arriba con nuestro Padre celestial, porque él espera por ti para que estés ante él y sobre la sangre reparadora de su Hijo Jesucristo, derramada sobre la cruz de Adán y Eva, para que seas liberado del fruto prohibido, del árbol de la ciencia del bien y del mal, que te ha estado matando progresivamente. Esto nos dice, que tú tienes que ser liberado del fruto prohibido, que no solamente mató a Adán y a Eva pero también a los hijos, y te alcanzara a ti igualmente, si no antes asciendes al monte santo para perdonar a nuestros padres del paraíso por el pecado de haber comido del fruto prohibido, para que seas liberado finalmente de todo peligro.

En estos días, si tú verdaderamente perdonas a Adán y a Eva sus pecados en contra de nuestro Padre celestial, por haber comido del fruto prohibido, que te ha causado no solamente de nacer en pecado sino de vivirlo también, para que vivas maldecido y así condenado al infierno tormentoso, entonces serás perdonado por Dios de todos tus pecados, para siempre. Esto quiere decir también, de que si nuestro Padre celestial te ha perdonado éste pecado de haber comido del fruto prohibido que Adán y Eva comieron en rebelión en el paraíso, entonces tu vida cambiara maravillosamente, porque tú vivirás la vida que te ama y te bendice grandemente en la tierra en estos días y en el cielo, para siempre.

Ciertamente, ésta es una vida maravillosa que tú la vivirás solamente conociendo el grande amor de nuestro Padre celestial por ti, por medio de su Hijo Jesucristo, porque solamente él es la carne sagrada, los huesos inquebrantables, y la sangre reparadora llena de la vida que ama bendecirte por cada paso que das hacia la gloria celestial, para que vivas enriquecido eternamente. Realmente, ésta es la vida que tú estás supuesto a vivir en estos días en la tierra y en el cielo, pero Satanás se la ha robado de ti, por medio de mentiras que trasmitió a Adán y a Eva y hasta la gente en tu derredor, para que jamás conozcas ésta gran vida gloriosa que existe ya para ti, ahora mismo.

Además, lo único que tú tienes que hacer para obtenerla, es solamente ascender al monte santo, en donde nuestro Padre celestial espera sobre la sangre reparadora de su unigénito derramada al pie de la cruz, para que él mismo te vista ricamente así como vistió a Adán y a Eva, para que entren a ésta vida que te ama grande y eternamente. Ésta es la vida que sabe exactamente que hacer para enriquecerte cada día en la tierra con bendiciones abundantes del cielo arriba, con bendiciones de la tierra abajo, con bendiciones de los mares y de los ríos, y con bendiciones de las aguas debajo de la tierra--que están todas en sus lugares listas para que tú las goces con los tuyos.

Indiscutiblemente, ésta vida te bendecirá grandemente cada paso de tu vida, sin que tropieces jamás, porque tú naciste de la imagen de nuestro Padre celestial para vivir conforme a la semejanza de su Hijo Jesucristo, para gozar de todas éstas grandes riquezas que han sido creadas por ti, para que tú conozcas únicamente su amor dentro de La Nueva Jerusalén celestial. Por eso, es que tú necesitas ascender su monte santo en estos días, y hazlo ya, porque una vez que mueras, y desciendes al infierno, entonces te lamentaras de no haber obedecido a nuestro Padre celestial cuando te llamaba a que subas hoy mismo al lugar que siempre deseó bendecirte poderosamente sobre la sangre derramada en la cruz de su Hijo Jesucristo.

Y aquí es donde nuestro Padre celestial tiene que perdonarte, por haber comido del fruto prohibido, así como tubo que perdonar a Adán y a Eva, para que seas seguidamente vestido con el cuerpo glorificado de su Hijo Jesucristo, que te llevara de inmediato a la vida de La Nueva Jerusalén celestial, conociendo solamente el amor, riquezas y felicidades en abundancias eternas. De otro modo, si fallas de perdonar a Adán y a Eva, como tus padres del paraíso, por haber comido del fruto prohibido, entonces nuestro Padre celestial tampoco perdonara éste pecado en ti, y esto significa que jamás podrás ascender los tres escalones de la escalera de Jacobo hacia La Nueva Jerusalén celestial, en donde la felicidad interminable espera para abrazarte eternamente.

Por eso, es que hay muchas almas perdidas en el infierno en nuestros días, porque no entendieron que tenían que perdonar a Adán y a Eva el pecado de haber comido del fruto prohibido, y en el infierno ellos desearían solamente un minuto de sus vidas en la tierra para abrazar el monte santo de Jerusalén, para limpiarse de todo mal eterno. Pero ahora, ya es demasiado tarde para cada uno de ellos, porque perdieron la oportunidad maravillosa de perdonar a sus padres del paraíso el pecado de haber comido del fruto prohibido, para que se libren de éste mal terrible también así como Adán y Eva se libraron de él, por los poderes de la sangre de Jesucristo derramada sobre la cruz.

Y tú, ciertamente, no querrás jamás terminar en el infierno perdido como las almas de todos los hombres, mujeres, niños y niñas que negligentemente no oraron a nuestro Padre celestial sobre la sangre santa que todavía está vertida sobre la cruz y la roca, en donde nuestro Dios te vestirá con su gloria, poder y riquezas ascendiendo a La Nueva Jerusalén celestial. Realmente, no solamente nuestro Padre celestial es el único que te limpia de pecado por la sangre de su Hijo derramada sobre la cruz y la roca, pero también él es el que ama el honor de vestirte con sus manos santas el cuerpo glorificado que ha conquistado el Espíritu Santo de los Diez Mandamientos, y ha destruido a la muerte, para siempre.

Esto es algo que nuestro Señor Jesucristo perfectamente podría hacer contigo, y lo mismo es verdad con el Espíritu Santo, sin embargo, nuestro Padre celestial lo ha hecho su honor personal de limpiarte de pecado por los poderes de la sangre de su Hijo cuando la levanta con sus manos del polvo y, entonces, ya limpio te viste de gloria, riquezas, poderes perpetuamente. Puesto que, ésta es la única manera posible en que nuestro Padre celestial ha determinado que no solamente tú, pero también todos sus hijos subirán la escalera de Jacobo para entrar a La Nueva Jerusalén celestial, limpios de pecado por la sangre de su unigénito, y vestidos con el cuerpo glorificado de la carne sagrada y de la sangre reparadora, eternamente justificados.

Entonces, con ésta ciudad de Dios sobrecogedora, tú gozaras de las maravillas del amor, la paz, la felicidad y las riquezas eternas, porque ésta es la vida que verdaderamente te ama en la tierra y en el cielo solamente para conquistar nuevos horizontes que jamás han sido conquistados por nadie, para que su nombre sea exaltado aún más alto, y como siempre. ¡Amén!

THE NEW HEAVENLY JERUSALEM IS GOD'S NEW ETERNAL KINGDOM:

The New Jerusalem from heaven above is ready for all those that have loved, served and worshipped our heavenly Father over Jerusalem's holy, where His Son Yeshua HaMoshiach, Jesus Christ, was suspended with nails under this His holy name that is nailed forever to Adam and Eve's cross--the precious home-sweet-home of our heavenly Father and of His Holy Spirit, everlastingly. This is the great city that our heavenly Father along with His Son Jesus Christ and the Holy Spirit had prepared for each one of his children, from the twelve tribes of Israel and from the families of the nations as well, so they may live their eternal life with Him and His divine family.

This is the new heaven and earth that our heavenly Father has prepared with great love, and where He will live with His loved ones that have lived on earth only to love, serve and worship His holy name over Jerusalem's holy hill, because for this was the reason that He liberated Israel from Egypt to serve Him forever over His rock. For it is at His holy altar over Jerusalem's holy hill where He washed them clean from sin thus to be dressed with the glorified body of His Son Jesus Christ's sacred-flesh, unbreakable bones and atoning-blood, so they may stand before Him forever blameless, just as He and His Son along with the Holy Spirit and the angelical hosts are everlastingly holy.

For the old earth and heaven had disappeared along with the vast oceans and the ancient sinful life have also disappeared, giving way to our heavenly Father's New Kingdom with Israel and the families of the nations, filled with the eternal life, which His Lamb with the atoning-blood and the sacred-flesh have conquered over Jerusalem's holy hill for humankind, into everlasting. Thus, the New Jerusalem from heaven above will descend from our heavenly Father just as His Son Jesus Christ descended from Him as the bread and wine of life to be eaten by all the families of the nations, beginning with Israel, so they may become saved from sin and the terrible Judgment Day that is coming to condemn the wicked, forever.

Certainly, this is the New Jerusalem from heaven above descending from our heavenly Father as a beautiful bride to be married to her husband--and this is the Lamb of God, our Lord and savior Jesus Christ, as the one that has conquered the entire world for the glory of our Father in heaven, thus Satan's kingdom of darkness is dead, eternally. Definitely, our heavenly Father's holy angels will shout this is the great city of God, the Home of our Eternal God is now with His people on earth, for He will live with them just as He has lived with His Son Jesus Christ and the Holy Spirit along with His angelical hosts, so they may become one Great family, everlastingly.

Certainly, once they are at last together as one big divine family, then our heavenly Father will remove all their sorrows, and there will no more sickness, infirmities or death or pain, for the world that brought all these evils into their lives, it is no more to be seen anywhere around them well into all eternity to come. It is here where our heavenly Father sitting on the Great White Throne says: Look, I am making all things new by the amazing working powers of His Son Jesus Christ's atoning-blood shed completely at the foot of the cross of Adam and Eve, for the old things are gone, here new ones are created for every man, woman and child.

For our heavenly Father has declared already what He has done, so His people may come to live with Him and His Son Jesus Christ not only from Israel but also from all the families of the nations, for this is the new kingdom of priests, kings and sons of God that He has always dreamed to have into all eternity. For these are His children from father Abraham and the families of the nations always loving, serving and worshipping Him forever in heaven along with His angelical hosts over Jerusalem's holy hill, so He may conquer along with His Son Jesus Christ and the Holy Spirit new glories and sanctities that have never been conquered yet by anyone until now.

For our heavenly Father has declared already by saying, it is finished; everything is ready for his children to come to live eternal life in heaven's glory, for He has along with His Son and the Holy Spirit prepared the great city made of pure gold, shining as glass everlastingly, because His loved ones are worthy to live life with Him. These days, our Lord Jesus Christ standing in the presence of our heavenly Father says: I am the Alpha and the Omega--the beginning and the end, so you may know that he is the one feeding you daily from his living rock, Jerusalem's holy hill, the bread and wine that he personally served initially to Abraham and his 318 disciples.

Therefore, our Lord Jesus Christ says to you presently and to every one that is thirsty: I will give to drink from the spring of water of life free of charge--and this is our heavenly Father's home-sweet-home bursting with the living water that will quench any one's thirst instantly and forever into all eternity, so he will never crave for water again. Moreover, our heavenly Father is granting these great blessings to every man, woman and child from the twelve tribes of Israel and the nations that have become victorious over Satan's lies, curses and sins, because they have eaten from the rock of salvation of Israel the bread and wine that gives life in abundance, thus returning into heaven's glory forever justified.

And so, our heavenly Father will be their God, and they will be His children, because now they have been born again from the Holy Spirit's amazing powers only to live in the glorified body of His Son Jesus Christ forever into all eternity to come in heaven's glory only knowing love, service and glory with the angelical hosts before Him, forever. However, the cowards who turn away from Him and His Son Jesus Christ, and the unbelievers, the corrupt, the murders, and the immoral, and those that practice witchcraft, idol worshippers, all liars and fraudulent--their condemnation is in the lake of fire that burns with fire, sulfur and brimstone, condemned never to know love, kindness, life, peace and glory in heaven.

Surely, this is the second death, where all the enemies of our heavenly Father and of His Son Jesus Christ will end up never rising again to life, because they are unworthy to live with Him, His Son and the Holy Spirit, since forgiveness and love were granted to them through life on earth, but they despised it foolishly by loving sin. Then, one of the seven angels holding the seven bowls containing the last seven plagues from heaven above ready to pour upon earth is saying: every one comes now, and I will show the bride, the wife of the Lamb of God with the atoning-blood that removes sin forever, for this is Church that he gave birth to from his fifth rib.

This happened when one of the roman soldiers approached him while he was nailed to the cross to see if he was dead already, and so, he pierced his lance into his fifth rib, by opening then water and blood came out, giving birth to the Church of God on earth--his bride to be married in the last days, forever. For it was our heavenly Father who put him to sleep as he was nailed by the roman soldiers to the cross of Adam and Eve, with His holy name nailed above his head on the cross too, so he may give birth to his living bride, the children of the Living God, ready to enter heaven's glory dressed with his glorified-body.

Moreover, our heavenly Father had to put His Son to sleep on the cross of Adam and Eve, just as He did it initially with Adam so He may open his fifth rib to form Eve, and the same with Jacob so He may grant him his wife and the children, and Jesus Christ had to go through the same process. That is why, that the Church of God that is the twelve tribes of Israel along with the families of the nations that have loved, served and worshipped His holy name over Jerusalem's holy hill, then, they will get marry to him with everyone dressing his glorified-body of the sacred-flesh, the unbreakable bones, and the atoning-blood filled with glory, power and richness.

For this reason the holy angels of God are ready persistently to take us in the Holy Spirit high above the mountaintop to show us the holy city, the New Jerusalem from heaven above, descending directly from our heavenly Father, because, this is home-sweet-home for us to live with Him thus to love, serve and glorify His holy name into everlastingly. This is our heavenly Father's home that is filled with His glory and that sparkles as a precious gem, crystal clear as jasper, because this city was not only built by Him but also by His Son and the Holy Spirit along with the holy angels, so it will become a glorious home for us to live with them, forever blessed.

This is the glorious city that our heavenly Father always wanted to possess with His Son Jesus Christ and the Holy Spirit along with all His angelical hosts, because He is going to live forever with those that have learned to love, serve and glorify Him through His Son and by the powers of the Holy Spirit into eternity, in heaven. Certainly, there is no other city like it in heaven much less on earth, where everything is made either with gold and precious stones, and these are all its buildings, including everyone's mansion, because our heavenly Father is going to live with each one of us eternally enriched and filled with amazing glories unknown to the angels until now.

Accordingly, its walls are broad and high, with twelve gates guarded each one by holy angels, and the names of the twelve tribes of Israel are written on the gates, because this is where our heavenly Father will teach us about His amazing name through His Son and by the powers of the Holy Spirit, so we may learn to love Him more. For there are greater things to be learned about His holy name that no one else in heaven's glory knows about them from all the millions and millions of holy angels except, of course, His Son and the Holy Spirit, and we will learn more about His holy name, because He has found us worthy to know them into all eternity.

Therefore, this is the celestial city that has three gates on each side, and this is three to the east, three to the north, three to the west and three to the south, and this is just as when the Israelites had the tabernacle of reunion where our heavenly Father had three tribes on each side of it, twelve altogether, protecting it. Likewise, the wall of the city has twelve foundation stones, and on them the names of the twelve apostles of the Lamb of God are written, because our heavenly Father is not only continuing to teach us more of the glories of His holy name but also of His amazing living words, so we will rule angels and the nations, everlastingly.

Moreover, the holy angel that is always standing there, guarding the Great city of God, has on his hand the measuring stick thus to measure the city, the gates and the wall to those that will like to know the width, the depth and the high of it, because they wondered if we all are going to fit in there, forever. And the answer is yes, because this glorious place it is very spacious in width and depth that will not only fit the nations of angels but also the families from all the earth, and even those that will be born in the future generations in heaven's glory, because everyone is going to continue to have children in the years ahead.

Therefore, the city is as it is measure by the holy angel, it shows to be squared and it is as wide as it is long, as a cube, for the length, width and height is each 1,400 miles, and so, it is immense for everyone to live with our heavenly Father, His Son and the Holy Spirit along with the angels. Besides, the wall of this great city of God is 216 feet thick all around it, thus we will live everlastingly protected from any foreign threats, because our heavenly Father has created it along with His Son and the Holy Spirit to sustain us in eternal safety, regardless of how big we may become in the generations to come.

For the wall is made of jasper, and the city is pure gold all the way around it, shining as clear as glass, because it is just glorious to be hold by any human eyes just as in the angels' sight as well, from one end of it to the other, therefore, we will live eternally secured into eternity. Furthermore, our heavenly Father needs us to know that we will live eternally secured within this great city wall, because it is built on its foundation of inlaid stones constituting with twelve primary gems as jasper, sapphire, agate, emerald, onyx, carnelian, chrysolite, beryl, topaz, chrysoprase, jacinth and amethyst, thus causing its foundation to stand strong and powerful forever into all eternity.

Besides, the twelve gates of this great city are made of pearls--each one of them is made of a single pearl that beautifies our eternal dwelling forever into eternity, because you will go in and out from these gates to do our heavenly Father's will through His Son Jesus Christ and by the powers of His Holy Spirit, as usual. Furthermore, the main street of the great city is made of pure gold, as clear as glass, for this main street of our great city is not compare to any of the large cities of the earth, because it is of pure gold for miles and miles, so you may walk with your loved ones along with our heavenly Father and His Son.

There is no temple to be found within the great city, for our heavenly Father and His Son Jesus Christ as His Lamb with the atoning-blood to remove sin are its temple, and we all come together to love, serve and worship His holy name over Jerusalem's holy hill just as the angels have been doing it since they were created. Moreover, the great city has no need for the sun or moon as the earth does always, because our heavenly Father's glory shines over it, and His Son Jesus Christ is the light that is always lighting up the streets the building and the mansions of His loved ones, so we will live in his light always eternally illuminated.

Evidently, these are the families of the nations walking in his light as always they did on earth, for the rulers of the entire world will come to bring glory unto him, the Lamb of God that removes their sins forever, so new glories and eternal sanctities will be conquered that the holy angels have never been able to conquer. Indeed, the gates of the great city will never close at the end of the day, because there is no night, since now sin it will be no longer part of life as it is with every man, woman and child on earth these days, given that, by then Satan and his cronies will be burning forever in the lake of fire.

Miraculously, the nations will bring their glory and honor into the city thus to love, serve and worship our heavenly Father through His Lamb with the atoning-blood that has removed their sins, forever, and this is His Son Jesus Christ, so we will live completely blameless, reaching perfection and everlasting holiness just as our heavenly Father demanded initially from Abraham to possess. Certainly, nothing will be allowed to enter into the New celestial Jerusalem--no one that practices shameful idolatry and dishonesty--but only those whose names are written in the Lamb's Book of Life, and these are the ones that have found their way finally over Jerusalem's holy hill to invoke His holy name for salvation, dressed with His Son's glorified-body, forever.

This is the New Jerusalem that our heavenly Father has always dreamed to live with His divine family of His Son and the Holy Spirit along with every man, woman and child born from Sarah's barren-womb by the Holy Spirit, so not only Isaac will be the Lamb with the atoning-blood that Abraham needed to ascend to the mountaintop but also for Israel. Graciously, because Abraham received Isaac as the love of his life, because this is the son that he had waited for years to come until it was impossible to believe that he will be born, however, as our heavenly Father manifested himself to him, and having had eaten a meal together, then He said: Sarah your wife will bare a child.

Instantly, although Abraham laughed along with Sarah, because it was difficult to believe that they will embrace a son soon as our heavenly Father had manifested to them, because they were both advanced in age thus impossible to have a child at their time, then the child was born in due time just as our heavenly Father had graciously announced him. For this was the beginning not only of the King Messiah, because as Isaac was born then the sacred-flesh, the unbreakable bones and the atoning-blood filled with the love of eternal life was born in the midst of the human family, so we may learn to live with our heavenly Father and to love Him through His Son's sacred glorified-body, forever.

Surely, this was Isaac, our Lord Jesus Christ's sacred-flesh, unbreakable bones and the atoning-blood filled with every one's eternal life, not only for Israel that was about to be born to become our heavenly Father's eternal nation but also for the families of the nations from everywhere around the world, so we may learn through him to ascend Jerusalem's holy hill. For this is what Isaac was born for on earth, and in the midst of Abraham's family, so Abraham will receive the perfect holiness that our heavenly Father had required from him to possess forever, so he may ascend Jerusalem's holy hill not only to offer his salvation sacrifice but also to enter into the New Jerusalem forever blessed.

That is why, that Abraham needed to live with his son Isaac just as our heavenly Father had lived with His Son Jesus Christ in heaven's glory, and in the midst of the nations of angelical hosts, so Abraham along with his loved ones, including those that he had purchased with money from foreigners, may learn to live with God, everlastingly. Then, once our heavenly Father saw that Abraham had learned to live with his son Isaac along with his wife Sarah and the children in his household, and this is to live with Isaac just as He had lived with His Son Jesus Christ in heaven's glory and along with the holy angels, then He called him to offer his love onto Him.

This is when our heavenly Father said to Abraham: Now you must take your only son Isaac, the one that you have loved dearly to the place that I will show you, there you will offer him as an eternal sacrifice unto me, so you may be blessed along with the children that I have promised you to grant you, forever. And so, it was only in this love that has come out from His Son Jesus Christ as Isaac was born from Sarah's barren-womb, by the power of the Holy Spirit that our heavenly Father invited Abraham to ascend to the mountaintop to offer him as his love sacrifice unto Him in heaven's glory, for justice and lasting salvation.

And besides this love that has been born in Abraham's family as Sarah's barren-womb gave birth to Isaac by the power of the Holy Spirit, then, our heavenly Father was never ready to receive any other love away from this one that is really the love that He has always known in heaven's glory through His Son Jesus Christ. That is to say, also that as our heavenly Father received Abraham with his son Isaac as the lamb offering of the day over Jerusalem's holy hill, then, He knew very well that He was receiving everlastingly from Abraham the love that He has always received from His Son Jesus Christ in heaven's glory thus Abraham was accepted forever in heaven.

In other words, the love that we see manifesting over Jerusalem's holy hill with Abraham as he brought with him Isaac over Mount Moriah to sacrifice him over our heavenly Father's altar, then, it is no different from the love that we later saw over Jerusalem's holy hill within Israel as His Son Jesus Christ was nailed to the cross conquering salvation. In the two instances, the only difference here that we can see is that with Abraham no blood was allowed to be shed over Jerusalem's holy hill that was resting over Moriah, but, over Jerusalem's holy hill within Israel then our heavenly Father allowed His Son Jesus Christ to shed his love again along with the atoning-blood for everyone's lasting salvation.

With Abraham, our heavenly Father did not allow him to cut his son Isaac as a normal sacrifice will take place over the altar, and this is to shed the atoning-blood before His holy presence, because Jacob had not been born yet much less established the much needed pact of life with the Holy Spirit for Israel to be born. Therefore, Isaac was born from Sarah's barren-womb by the Holy Spirit's power to bring into the world the glorified body that Adam and Eve had lost to Satan and the serpent from the Garden of Eden through lies and deception, so we may have a glorified body in due time to live for our heavenly Father forever blessed in heaven's glory.

This is the sacred-flesh, the unbreakable bones and the atoning-blood that needed to be taken to the mountaintop before our heavenly Father, so He may receive love from humankind for the first time, but also to receive the due blessings through Isaac for Israel to become the blessed nation that needed to exist on earth, for His holy name's new glories. Thus, this is the glorified-body that every man, woman and child will be born into, that is, if Jacob will finally establish his pact of life with the Holy Spirit over Jerusalem's holy hill so he may not only get his wife but also the children, so Israel may become the nation that our heavenly Father has been looking for, for millenniums.

That is why, that it was important for our heavenly Father to put Jacob to sleep as he was on his way to Paddan-aram to meet his relatives, so they may grant him one of their daughters as his wife, and while Jacob was resting his head over a rock then he saw Jerusalem's holy hill displayed before him. Jacob could see the one speaking to him from the middle of the three trees, which truthfully where the three crosses that he described them as a ladder ascending into heaven's glory, and from there our Lord Jesus Christ spoke to him as his personal savior, because he said: I am the God of Abraham and of your father Isaac, forever.

And so, now Jacob needed to establish a pact with the Holy Spirit for this deal to be completed and sealed forever not only within his heart as he lied dreaming over the rock that our heavenly Father had purposely placed on his way searching for a wife, but also in the atoning-blood that Canaan will miraculously receive along with the children. Certainly, this is the atoning-blood that our Lord Jesus Christ had brought into the world already as he was born as Isaac from Sarah's barren-womb, by the power of the Holy Spirit, thus to grant us the glorified-body of the sacred-flesh, the unbreakable bones, and the atoning-blood filled with every ones' eternal life, so we may live and never die, forever cursed.

Instead, we are called to the mountaintop just as Abraham was in his days, but, this time to render our love unto our heavenly Father, and this is the love that we have received through His Son Jesus Christ as he was born from David's virgin daughter, by the Holy Spirit's power, so we may tell Him how much we love Him. That is correct. We can ascend to the mountaintop just as Abraham did with confidence with Isaac as the love of his heart unto our heavenly Father's altar, because Isaac was the sacred-flesh of the pact of life between him and our heavenly Father, and so, these days we can ascend with this love too, to let Him know that we love Him, perpetually.

Unquestionably, this unfailing love is possible only over Jerusalem's holy hill, because this is where our heavenly Father has promised to meet each one of us over His Son Jesus Christ's atoning-blood, spilled over the shadow of His holy name nailed to the cross of Adam and Eve, so we may dress with glory, power and richness, ascending into The New Jerusalem. It is over Jerusalem's holy hill where His Son Jesus Christ's atoning-blood is shed to the ground of the cross of Adam and Eve, where our heavenly Father personally will dress us with His Son's sacred-flesh, unbreakable bones, and the atoning-blood filled with eternal life only to know love everlastingly within His great celestial city.

It is here where our heavenly Father will receive you with your problems, difficulties, infirmities and even threats of death from Satan and his lying cronies that work to hurt you, because you have learned to love Him through the amazing love of His Son that he has manifested to you over Jerusalem's holy hill, so you may become His child forever. This is where you will ascend to the most high heavenly places, where our heavenly Father has blessed you already even before you were born from His image to live according to His Son Jesus Christ's likeness that is his sacred-flesh, unbreakable bones, and the atoning-blood filled with every one's amazing blessings into eternity in The New Jerusalem from heaven above.

That is why, that you need to be up there with our heavenly Father, because He is really expecting you to stand with Him over His Son's atoning-blood shed at the foot of the cross of Adam and Eve, so you may become liberated from the forbidden fruit, from the tree of knowledge of good and evil that is killing you always. Meaning that, you must be liberated from the forbidden fruit that not only has killed Adam and Eve but also the children, and it is getting to you too, unless you ascend to Jerusalem's holy hill and forgive our fathers from paradise for the sin to have eaten from the forbidden fruit, so you may become liberated from darkness at last.

Today, if you truly forgive Adam and Eve their sins against our heavenly Father, for having eaten from the forbidden fruit that has caused you not only to be born in sin but also to live it, so you may live cursed to descend into hell's torment forever lost into eternity, then, you will be forgiven too by our heavenly Father. That is to say, also that if our heavenly Father has forgiven you this sin for having eaten from the forbidden fruit that Adam and Eve ate in paradise, then, your life will change tremendously, because you will begin to live the life that loves and blesses you amazingly always on earth these days and in heaven's glory forever into eternity.

Certainly, this is a wonderful life that you will live only knowing our heavenly Father's love for you through His Son Jesus Christ, because he alone is your sacred-flesh, unbreakable bones and the atoning-blood that is filled with this life that loves you only to bless you every step of the way into heaven's glory, so you will live enriched everlastingly. Truly, this is the life that you are supposed to be living these days on earth and in heaven's glory, but Satan has stolen it from you through his usual lies that he has transmitted to Adam and Eve and even to the people around you, so you will never know this wonderful life that really exists for you, right now.

What is more, the only thing that you have to do to attain it, it is to ascend over Jerusalem's holy hill, where our heavenly Father is waiting over His Son's atoning-blood shed to the cross of Adam and Eve, so He may dress you richly as He dressed Adam and Eve to enter into this wonderful life that loves you everlastingly. This is the life that knows exactly what to do thus to enrich your everyday life on earth these days with abundant blessings from heaven above, with blessing from the earth below, with blessings from the seas and rivers, and with blessings from under the waters of the earth--that are there for you to enjoy always with your loved ones.

Unquestionably, this life will bless you powerfully every step of your life on earth these days, without ever failing once, because you were born from our heavenly Father's image to live in His Son Jesus Christ's likeness to enjoy all the richness that has been created through eternity, since you were born only to know love within The New Jerusalem from above. That is why, that you need to ascend to Jerusalem's holy hill these days, quickly, because once you die, and you descend into hell's torment, then you will regret it that you failed to obey our heavenly Father as He was calling you to ascend to where He was waiting to bless you powerfully over His Son's atoning-blood shed to the cross.

It is here where our heavenly Father needs to forgive you from the sin of the forbidden fruit just as He had to forgive Adam and Eve, so you may finally be dressed with the glorified body of His Son that will usher you into the eternal life of the New celestial Jerusalem only to know love, richness, and endless happiness. Otherwise, if you fail to forgive Adam and Eve, as your parents from paradise, for eating from the forbidden fruit, then, our heavenly Father will not forgive you this sin either, and this means that you will never be able to ascend the three steps of Jacob's ladder into The New celestial Jerusalem where never-ending happiness is waiting to embrace you, forever.

That is why, that there are many lost souls in hell's torment these days, because they failed to understand that they had to forgive Adam and Eve for the sin of having eaten from the forbidden fruit, and now in hell they would like to have just one minute of their life on earth to embrace Jerusalem's holy hill for salvation. But, it is too late for each one of them now, because they lost the wonderful opportunity to forgive their ancestors from paradise their sin for having eaten from the forbidden fruit, so they may be washed clean from this terrible sin just as Adam and Eve were washed by the power of His Son Jesus Christ's atoning-blood shed at the cross.

And you, certainly, do not want to end up in hell's torment as the lost souls of men, women and children that negligently failed to pray to our heavenly Father over the atoning-blood that it is still shed over the cross and the rock, where our heavenly Father will dress you kindly with glory, power and richness, ascending into The New Jerusalem. For the reason, that He is not the only one that cleanses you from sin by His Son Jesus Christ's atoning-blood shed to the cross and to the rock, but also He alone is the one that loves the honor to dress you with the glorified-body that has conquered the Holy Spirit of the Ten Commandments, and destroyed death, into eternity.

This is something that our Lord Jesus Christ could do perfectly, and the same is true with the Holy Spirit, however, our heavenly Father has made it His personal honor to cleanse you from sin by the power of His Son's atoning-blood as He picks it from the holy ground, and then, dress you with glory, richness, and amazing powers, forever. For this is the only way possible that our heavenly Father has already determined that not only you, but every one of His sons and daughters will ascend Jacob's ladder to enter into The New Jerusalem from heaven above, cleansed from sin by His Son's atoning-blood, and dressed with the glorified-body of the sacred-flesh, the unbreakable bones, and the atoning-blood, forever justified.

Then, within this breathtaking city of God, you will begin to enjoy the wonderful blessings of love, peace, happiness and everlasting richness, because this is the life that really loves you these days on earth and within heaven's glory forever into eternity only to conquer new horizons never conquered by anyone yet, for His holy name to be exalted higher, as always. Amen!

Culture and peace for every one today and always!

Cordially yours,

The Bible says there EXIST only one way to heaven!

JESUS said, "I am the way, the truth, and the life, no man comes unto the heavenly
Father, but by me" John, 14:6

Nobody else can save you. Trust JESUS today!

That if thou shalt confess with thy mouth the L-rd Yeshua, and shalt believe
within your heart that GOD hath raised him from the dead, then thou shalt be saved."
Romans 10: 9

You must do the Following:

Put your faith to work, and pray right now in your heart and soul.
Admit you are a sinner. See Romans 3:10

Be willing to turn from sin (repent) See Acts 17:30

Believe that JESUS died for you, was buried and rose from the dead. See Romans
10-: 9-10

Through prayer, invite JESUS into your life to become your personal Savior. See
Romans 10:13

What to pray? Or what to say to the HEAVENLY FATHER in the NAME of JESUS CHRIST in Prayer...?

Do the following and ASK HIM to GIVE YOU, RIGHT NOW, the POWER of the HOLY SPIRIT (GIFTS of the SPIRIT THAT ARE FREE FOR YOU TO RECEIVE according to the SCRIPTURES as YOU TURNED AWAY FROM YOUR SINS AND ACCEPT JESUS CHRIST TO CLEANSE YOU WITH HIS PRECIOUS BLOOD THE SINS of YOUR SOUL and LIFE) and HE will listen to you AND DO IT:

That if you confess with your mouth, "Jesus is Lord," and believe in your heart that God raised him from the dead, you will be saved.

For it is with your heart that you believe and are justified, and it is with your mouth that you confess and are saved. As the Scripture says, "Anyone who trusts in him will never be put to shame." For there is no difference between Jew and Gentile, rich or poor, small or great, wise or not-- just the same, the Lord is Lord of all and richly blesses them who call on him, for, "Everyone who calls on the name of the Lord will be saved." Romans 10:9-13

Dear GOD, I am a sinner and in need of forgiveness. I believe that the L-rd JESUS
shed His PRECIOUS BLOOD and died for my sin. I am willing to turn from sin. I
now invite JESUS to come into my heart and life as my personal Savior.

If you said the above PRAYER, then YOU ACCEPTED Jesus Christ as your ONLY WAY
to HEAVEN and your PERSONAL SAVIOR FOR ETERNITY?

Did you receive Jesus Christ as your LORD and Savior TODAY?

YES _____? or, NO ______?

Date____/____/___ YES ______? or, NO ______?

If you trusted JESUS as your Savior, you have just begun a wonderful new life with Him. Now:

Read your Bible every day to get to know JESUS CHRIST better. Talk to GOD in prayer in the NAME of JESUS CHRIST every day. Be baptized in water submersion and in the power of the Holy Spirit of God, worship, fellowship, and serve with other Messianic Jews and gentile believers as well in a Temple where JESUS is preached and the Bible is the final authority.

Tell others about JESUS.

Now, a reminder, do not forget to pray for me; please include me in your prayers for me and my loved ones, for your prayers are very important in heaven. You do not have any idea how important your prayers are in Heaven; Jesus suffered, anguished, prayed, cried, shed His Precious Blood and Died on the Cross of Golgotha for your prayers to be heard in Heaven in the Holy of Holiest. That is CORRECT. The Holy Father, Jesus Christ and the Holy Spirit, and all the Holy Angels hear your prayers in Heaven in the Holy of Holiest, too. I most add that THERE is a GREAT FESTIVITY with GOD and all the HOLY ANGELS in HEAVEN's glories as you do the SINNERS PRAYER and SPEAK to GOD in the NAME of HIS WONDERFUL King Messiah and HOLY SON, JESUS CHRIST. Thank you.

http://www.supercadenacristiana.com/index.php

http://www.faithcomesbyhearing.com/ambassador/free-audio-bible-download

http://radioalerta.com

http://www.youtube.com/watch?v=rsYA-M0r-w4&playnext=1&list=PLEF344CEAC8A8F474&feature=results_main

http://www.youtube.com/watch?v=yw5qBHyVtoQ&list=PLjMWsAQ3-rfnNnBq-wn0ATM5vaHi9HA3Q

http://www.youtube.com/watch?v=nZKtwRuutnY&list=PL3C9EC193E2A7CB7B

http://www.youtube.com/watch?v=hOVdjxtnsH8&h d=1

https://www.youtube.com/watch?v=s7kj1Wx5ffs

https://www.youtube.com/watch?v=bMsXK66XmUs&list=RD5eb99aA3Jsk&index=5

https://www.youtube.com/watch?v=1khhFySfO-s&list=PL54B204D72BF2799A

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