Pedro Morón,
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El Pollito de Morón:
Cuentan las antiguas crónicas que, allá por los años de mil quinientos, el
pueblo de Morón se encontraba dividido en dos bandos, cada uno capitaneado
por sus respectivos alcaldes.
Era tal la rivalidad existente entre ellos que cualquier problema, por
simple que fuera, se convertía en una cuestión de fuerza y poder, por lo que
continuamente la tranquilidad y sosiego del pueblo se veía rota por estos
apasionados enfrentamientos.
Se afirma que, cuando se trataban temas relacionados con los nombramientos
de las nuevas autoridades locales, las disputas tomaban entonces tintes de
motín, por lo que su repercusión llegaba hasta la capital, donde se
consideraba a Morón como uno de los pueblos más rebeldes y difíciles de
gobernar de todo el reino.
Es más, la Chancillería de Sevilla y de Granada, y aun la misma Corte de
Madrid, insisten los cronistas, estaban asombrados ante los asuntos de
Morón, pues no sabían qué hacer, ya que aunque mandaran jueces imparciales,
las dos facciones, usando todas las artimañas, trucos y trampas posibles no
los reconocían, ya que afirmaban que el orgullo de Morón no admitía ningún
arbitraje ajeno, aunque éste viniese respaldado por el más alto tribunal.
Pero como estas divergencias y rencores, en lugar de apagarse cada vez eran
más y más hondas, a la Chancillería de Granada no le quedó otro remedio que
volver a intervenir en los asuntos de Morón.
Así, en la primavera de 1597 mandó a Morón al doctor Juan Esquivel (
Audiencia Regional de Andalucía ) que, a tenor de las crónicas, tenía pocas
luces amén de un carácter fuerte y poco tratable. Además, se dirigía de
forma grosera a los señores de Morón, a quienes provocaba diciendo, entre
otras cosas, que donde él estuviera no había más gallo que él, razón por la
que los lugareños le comenzaron a llamar el “Gallo de Morón”.
Cansado todo el pueblo de Morón de sus tonterías y palabrerías, así como de
sus insultos y provocaciones, motivó que los grandes señores de la villa se
reuniesen para vengarse de todo lo que estaba diciendo y haciendo.
De este modo, una noche con engaños fue sacado sigilosamente al Camino de
Canillas el doctor Esquivel, donde le desnudaron de todas sus ropas y,
dándole una paliza con varas de acebuche, le “invitaron amablemente” a
marcharse con la condición de que si volvía a presentarse, lo pasaría mucho
peor, ya que no lo contaría más.
Desde ese día, en las calles de Morón se canta una coplilla que recuerda a
todo el mundo este suceso, y que dice así:
Anda que te vas quedando
como el Gallo de Morón,
sin plumas y cacareando
en la mejor ocasión
http://www.ayto-morondelafrontera.org/gallo.htm
>What a waste of time it was, Spain sending a team to the Olympics.
They did well in the paraolympics by sending an
able bodied team. As the Sunday Times commented they
were not handicapped, just Spanish.
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Jim Watt
http://www.gibnet.com