Google Groups no longer supports new Usenet posts or subscriptions. Historical content remains viewable.
Dismiss

El hombre aparte de comportarse como maquina, funciona mal.

6 views
Skip to first unread message

LvX-illuminati

unread,
Aug 31, 2011, 3:48:42 PM8/31/11
to
El hombre aparte de comportarse como maquina, funciona mal.

George Ivánovich Gurdjieff decía que los hombres eran máquinas, y más
aún, máquinas que no eran conscientes de sí mismas y estaban
dispersas
en decenas de identidades o "yoes". Gurdjieff era un profeta y un
adelantado de su tiempo, y en su tiempo no habían ordenadores. Si los
hubiera habido, seguro que habría dicho que el hombre ordinario era
un
ordenador programado para que “todo suceda en él” fuera de su
conciencia ordinaria y voluntad condicionada, influido por las
impresiones del exterior y la reacción interior automática a esas
impresiones, al margen de toda VERDADERA consciencia, voluntad y
libertad.

http://groups.google.com/group/secreto-masonico

Hablando de ordenadores y de hombres, la Esencia de un ordenador
sería
el “software radical”, el “tipo” de ordenador, sus “capacidades” y
posibilidades funcionales básicas, ya que no es lo mismo un “pentium
IV”, que un “pentium II” o un “spectrum” de 48 K.

El cuerpo sería el ordenador mismo, el “hardware”.

La capacidad de “sentir” (imposible por ahora en un PC), serían los
subprogramas que incluyen colores, sonidos y emoticones a los textos
y
respuestas mecánicas que un PC tiene con su usuario.

La Personalidad, sería el “software” del Sistema Operativo (Linux,
windows 98, windows 2000, windows XP etc), más el añadido de todos
los
programas, antivirus, actualizaciones etc. que realicemos en él.

Los ordenadores no poseen la capacidad de “conciencia de sí mismos”,
por lo tanto, el “alma” de un ordenador sería es “usuario” o el
administrador. El mundo que trascendería al PC, su mundo
“espiritual”,
sería internet.

Pero el ser humano es algo más que un ordenador. El ser humano nace
con una esencia que es inseparable de su cuerpo físico, que tiene
unas
capacidades:

Capacidades puramente orgánicas que incluyen la alimentación, la
respiración, el metabolismo y el desarrollo.

Capacidad de acción voluntaria y de percepción.

Capacidad de relación y reproducción.

Capacidad de sentimientos.

Capacidad de conocimiento, que incluye la Personalidad en su conjunto
y todo lo que entendemos por “cultura” de un momento y lugar
determinados. Hasta aquí el hombre ordinario y común, en el mejor de
los casos.

Capacidad de SER, que incluye la identidad unificada en un sólo YO,
la
re-programación, el conocimiento de sí mismo y de todo lo accesible
al
hombre, y la conciencia de sí mismo, que no es otra cosa que la
unificación de nuestro ser en ese punto que llamamos el alma o el
verdadero Yo. Hasta aquí el hombre consciente del Cuarto Camino.

Si a un hombre en su infancia, no le “instalaron” el “software del
Sistema Operativo” correctamente, o no lo instalaron en absoluto por
abandono o malos tratos, el niño, comenzó a “programarse” por sí
mismo
o por otros que no eran sus padres, pero no con el sistema operativo
“oficial”, sino con programitas “freeware” de manera aleatoria y
eventual, de aquí y de allá; formándose en él una personalidad
desarraigada, dispersa, confusa y deficiente, compensada por fuertes
mecanismos de defensa o “Topes”, para adaptarse a una sociedad que no
comprende y que, quizás, no comprenderá jamás, quedando mutilado en
su
ser para siempre, y con un mundo interior cargado de resentimiento y
odio hacia los demás, es decir, lleno de “consideración interna”.
Esta
es la génesis de los vagabundos, dementes y delincuentes de toda
condición, que son todos nuestros semejantes caídos en la desgracia
del "vacío interior", y que deberían recibir toda nuestra
consideración, ya que es la peor desgracia que le pueda suceder a un
ser humano: la falta de verdadera "programación interior", también
llamada ignorancia; falseada y no admitida en sí mismo por toda
suerte
te tonterías y bobadas que yo califico como "infantilismos" de
cabezas
huecas

A continuación un párrafo del libro de Ouspensky colaborador de
Gurdjieff, fragmentos de una enseñanza desconocida, donde el autor
relata un diálogo que tuvo con Gurdjieff sobre el “hombre-máquina”

Un día, en Moscú, hablaba con Gurdjieff. acerca de Londres, adonde
había estado algunos meses atrás por corto tiempo. Le hablaba de la
terrible mecanización que invadía las grandes ciudades europeas y sin
la cual era probablemente imposible vivir y trabajar en el torbellino
d estos enormes “juguetes mecánicos“.


- La gente se está convirtiendo en máquinas, dije, y no me cabe duda
que un día se convertirán en máquinas perfectas. ¿Pero son capaces
todavía de pensar? No lo creo. Si trataran de pensar, no serían tan
buenas máquinas.


- Si, contestó G., es cierto, pero sólo en parte. La verdadera
pregunta es ésta: ¿de qué mente se sirven en su trabajo? Si usan la
mente adecuada, podrán pensar aún mejor en su vida activa en medio de
las máquinas. Pero una vez más, con la condición de que usen la mente
adecuada.”

- En segundo lugar, continuó él, la mecanización de que usted habla no
es peligrosa en absoluto. Un hombre puede ser un hombre -recalcó esta
palabra- aun trabajando con máquinas. Hay otra clase de mecanización
muchísimo más peligrosa: ser uno mismo una máquina. ¿Nunca ha pensado
usted en el hecho de que todos los hombres son ellos mismos máquinas?


- Si, dije, desde un punto de vista estrictamente científico, todos
los hombres son máquinas gobernadas por influencias exteriores. Pero
la cuestión está en saber si se puede aceptar totalmente el punto de
vista científico.


- Científico o no científico, me da lo mismo, dijo Gurdjieff. Quiero
que comprenda lo que digo. ¡Mire! Toda esa gente que usted ve -señaló
la calle- son simplemente máquinas, nada más.


- Creo comprender lo que usted quiere decir, dije. Y a menudo he
pensado cuán pocos son en el mundo los que pueden resistir a esa forma
de mecanización y elegir su propio camino.


- ¡Este es justamente su más grave error! Dijo Gurdjieff. Usted cree
que algo puede escoger su propio camino o resistir a la mecanización;
usted cree que todo no es igualmente mecánico.


- ¡Pero por supuesto que no! Exclamé yo. El arte, la poesía, el
pensamiento, son fenómenos de un orden totalmente distinto.


- Exactamente del mismo orden, dijo Gurdjieff. Estas actividades son
exactamente tan mecánicas como todas las demás. Los hombres son
máquinas, y de las máquinas no puede esperarse otra cosa que acciones
mecánicas.


- Muy bien, le dije, pero ¿no hay quienes no sean máquinas?


- Puede que los haya, dijo Gurdjieff. Pero usted no los puede ver.
Usted no los conoce. Esto es lo que quiero hacerle comprender.


- Las personas se asemejan muy poco entre sí, dije. Considero
imposible meterlos a todos en el mismo saco. Hay salvajes, hay
personas mecanizadas, hay intelectuales, hay genios.


- Nada más exacto, dijo Gurdjieff. Las personas son muy diferentes
pero usted ni conoce, ni puede ver la diferencia real entre ellas.
Usted habla de diferencias que sencillamente no existen. Esto debe ser
comprendido. Todas las personas que usted ve, que usted conoce, que
usted puede llegar a conocer, son máquinas, verdaderas máquinas que
solamente trabajan bajo la presión de influencias exteriores, como
usted mismo lo ha dicho. Nacen máquinas y como máquinas mueren. ¿Qué
tienen que ver con esto los salvajes y los intelectuales? Ahora mismo,
en este preciso momento, mientras hablamos, varios millones de
máquinas se esfuerzan en aniquilarse unas a otras (esta conversación
acaece durante la Primera Guerra Mundial). ¿En qué difieren, entonces?
¿Dónde están los salvajes, y dónde los intelectuales? Todos son
iguales…


Pero es posible dejar de ser máquina. Es en esto en lo que usted
debería pensar y no en las distintas clases de máquinas. Por supuesto
que las máquinas difieren; un automóvil es una máquina, un gramófono
es una máquina y un fusil es una máquina. ¿Y esto qué cambia? Es lo
mismo, siempre son máquinas.


- ¿Puede un hombre dejar de ser una máquina? Pregunté.


- ¡Ah! Esa es la pregunta, dijo Gurdjieff. Si usted hubiera planteado
tales preguntas más a menudo, quizá nuestras conversaciones nos
hubieran podido llevar a alguna parte. Sí, es posible dejar de ser una
máquina, pero para esto es necesario, ante todo, conocer la máquina.
Una máquina, una verdadera máquina, no se conoce a sí misma, y no
puede conocerse. Cuando una máquina se conoce, desde ese instante ha
dejado de ser una máquina; por lo menos, ya no es la misma máquina que
antes. Ya comienza a ser responsable de sus acciones.


- ¿Según usted, esto significa que un hombre no es responsable de sus
acciones? Pregunté.


- Un hombre, Gurdjieff recalcó es responsable. Una máquina no es
responsable.


La idea del hombre computadora, ordenador, robotizado o
maquina ha sido usada por la Masonería desde hace cientos de años,
textualmente se nos dice: – Sabed, que el que no piensa o no examina,
que el que se fía en las palabras de otros y se abstiene de
investigar
si lo que se le enseña o ha enseñado es cierto, no es un hombre, es
una maquina. Dudad, amigo mío, de lo que no comprendáis o no
conozcáis
por vosotros mismos, Queréis salir de ese estado, lo pedís a nuestra
asociación y ofrecéis vuestro corazón y vuestro esfuerzo al que os
instruya.


Ahora si debemos estudiarnos y conocernos, como se nos pide la Orden
Masónica, debemos hacerlo como se estudia una maquina compleja; hay
que conocer nuestra forma de accionar mecánicamente ante todo,
también
las condiciones de su trabajo correcto y las causas de su trabajo
incorrecto.


Entre las piezas que forman nuestra maquina, se destacan la forma de
intelectualizar, la forma en que llevamos nuestras emociones y claro
la forma en que controlamos nuestro cuerpo. Somos una maquina, si,
pero una maquina que ahora funciona mal, o mejor dicho pésimamente
mal. Nos damos cuenta que somos maquinas que funcionan mal, primero
arreglemos nuestra maquina, luego constatemos que no somos esa
maquina
que somos los amos de esa maquina que debe funcionar perfectamente.
¿Qué estamos haciendo para llevar a cabo esta tarea?
Vicente Alcoseri, administrador de esta comunidad


http://groups.google.com/group/secreto-masonico

LvX-illuminati

unread,
Jan 12, 2015, 10:37:49 AM1/12/15
to
https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10152982941496543&set=a.10150455009406543.381242.754786542&type=1&theater
> iguales...
>
>
> Pero es posible dejar de ser máquina. Es en esto en lo que usted
> debería pensar y no en las distintas clases de máquinas. Por supuesto
> que las máquinas difieren; un automóvil es una máquina, un gramófono
> es una máquina y un fusil es una máquina. ¿Y esto qué cambia? Es lo
> mismo, siempre son máquinas.
>
>
> - ¿Puede un hombre dejar de ser una máquina? Pregunté.
>
>
> - ¡Ah! Esa es la pregunta, dijo Gurdjieff. Si usted hubiera planteado
> tales preguntas más a menudo, quizá nuestras conversaciones nos
> hubieran podido llevar a alguna parte. Sí, es posible dejar de ser una
> máquina, pero para esto es necesario, ante todo, conocer la máquina.
> Una máquina, una verdadera máquina, no se conoce a sí misma, y no
> puede conocerse. Cuando una máquina se conoce, desde ese instante ha
> dejado de ser una máquina; por lo menos, ya no es la misma máquina que
> antes. Ya comienza a ser responsable de sus acciones.
>
>
> - ¿Según usted, esto significa que un hombre no es responsable de sus
> acciones? Pregunté.
>
>
> - Un hombre, Gurdjieff recalcó es responsable. Una máquina no es
> responsable.
>
>
> La idea del hombre computadora, ordenador, robotizado o
> maquina ha sido usada por la Masonería desde hace cientos de años,
> textualmente se nos dice: - Sabed, que el que no piensa o no examina,
0 new messages