(IVÁN): EL MADERO ISRAELI ANTIGUO SOBRE EL MONTE SION ES NATURALEZA DIVINA DEL PADRE: SU NUEVA TIERRA PARA TI:

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May 30, 2019, 12:55:16 PM5/30/19
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Sábado, 25 de Mayo, 2019 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil, Ecuador-Iberoamérica

(Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)


EL MADERO ISRAELI ANTIGUO SOBRE EL MONTE SION ES NATURALEZA DIVINA DEL PADRE: SU NUEVA TIERRA PARA TI:


En busca para bendecir a las naciones de la tierra, entonces nuestro Padre celestial se acercó a Abraham para que vaya a Canaán, porque Él iba a bendecirlo con sus hijos incontables como la arena del mar y las estrellas del firmamento del cielo arriba: porque Él había determinado bendecirlo con su misma vida eterna. Ciertamente, nuestro Padre celestial tenia que tener a un hombre, como Abraham que había abandonado a sus parientes y amistades para ir a la tierra que no había conocido nunca, para habitarla con sus hijos que se los habían entregado ya tan numerosos como las estrellas del cielo arriba: porque descendían a vivir la vida eterna sobre la tierra por muchas generaciones.

Realmente, Abraham creyó a la promesa de nuestro Padre celestial para tener un hijo de él mismo nacido con vida eterna, bendiciéndolo a él no solamente pero igual a su esposa Sarah con su vientre estéril, porque sus hijos serán incontables llenando la tierra continuamente con vida eterna—esta es la vida eterna del cielo arriba, bendiciendo a las naciones enteramente por fin. Ciertamente, nuestro Padre celestial había encontrado al hombre digno de creer en sus palabras de vida, que Él necesitaba regarlas sobre toda la tierra, pero, Él tenia que empezar en Canaán: porque esta es la tierra bendecida por Él para que su misma vida eterna nazca con su Hijo Jesucristo del cielo arriba, entregándonosla a si abundantemente a todos nosotros sus hijos siempre.

Este es el hombre de nuestro Padre celestial que necesitaba empezar un sacrificio muy importante, desplegándolo sobre la roca de salvación del cielo arriba para llevar poderes de los tres sacrificios, llamando cada día a su Hijo Jesucristo a que nazca del vientre estéril de Sarah como Isaac, por el Espíritu Santo, derramando su sangre expiatoria abundantemente y llena de vida eterna siempre. Estos tres sacrificios con sus mitades opuestas una a otra sobre la roca de salvación junto con dos palominos sin cortar, salpicados con sangre expiatoria enteramente, asimilaban al monte santo de Jerusalén con su Hijo Jesucristo clavado al madero junto con dos testigos a sus lados, para que postreramente derrame su vida eterna victoriosa sobre todo enemigo y del mundo entero para siempre.

Estos sacrificios, desplegados sobre la roca de salvación, entonces ellos tenían que llevarlo no solamente Abraham mismo, pero igual sus hijos viviendo en generaciones futuras, porque ellos eran los únicos en toda la tierra nacidos con la naturaleza divina del Padre celestial, como el Juramento a Isaac, llevando el sacrificio a su destino final, entregándoles así a todos vida eterna instantáneamente siempre. Entendiendo que, esta es la roca de salvación de nuestro Padre celestial, como el fundamento de vida para todo su reino celestial que bendice a las huestes angelicales, que necesitaba ser establecida en el corazón de la tierra: bendiciendo a cada hombre, mujer, niño y niña de las familias de las naciones con perfecta salvación, viviéndola al máximo diariamente, como en el cielo.

Sin embargo, para que esto sea posible para nuestro Padre celestial, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, entonces, Él tenía que entregarle a su Hijo Jesucristo a Abraham, naciendo del vientre estéril de Sarah, por poderes del Espíritu Santo, y lleno de su naturaleza divina junto con bendiciones inagotables de vida eterna, llenando así a la humanidad entera con glorias eternas siempre. Puesto que, estas serán glorias que nunca han sido vistas en la gloria angelical ni menos sobre toda la tierra, que nacerán de los hijos prometidos a Abraham, prometidos por nuestro Padre celestial para entregárselos a su familia en todas las generaciones venideras, tocando así finalmente a las familias de las naciones que ya han descendido al infierno, eternamente perdidas.

Por eso, cuando nuestro Padre celestial estaba listo para entregarle a Abraham a su Hijo Jesucristo nacido en la tierra del vientre estéril de Sarah, entonces, Él tenía que haber comido con él y con sus hijos adoptados del pan y vino, servido diariamente por su Hijo Jesucristo en la gloria celestial a las huestes angelicales para mantenerlos siempre santos una eternidad entera. En otras palabras, cuando nuestro Padre celestial estaba listo para comer del pan y vino con Abraham y sus hijos adoptados de la Mesa santa, entonces, ellos fueron servidos por su Hijo Jesucristo: porque solo él es no solamente el Cordero con la sangre expiatoria llena de su naturaleza divina y vida eterna, pero también es la roca de salvación para siempre.

Es decir, también que solamente su Hijo Jesucristo es el fundamento de la vida eterna de nuestro Padre celestial en la gloria celestial para con las huestes angelicales: pero igualmente, él es la roca de salvación con vida eterna para cada hombre, mujer, niño y niña de todas las familias de las naciones, empezando con Israel siempre. Por ende, era importante para nuestro Padre celestial haber comido de la Mesa santa del pan y vino con Abraham y su familia, porque solamente su Hijo Jesucristo será el pan y vino, que su cuerpo sagrado le ha dado a Israel a comer primero y luego las naciones, llenando la tierra entera con su naturaleza divina, así como en el cielo siempre.

Por esta razón, cuando nuestro Padre celestial invitó a Abraham a comer del pan y vino, entonces, Él estaba invitándolo a él junto con sus hijos, prometidos a él por muchas generaciones a comer de su altar de su naturaleza divina y de su vida eterna junto con cada bendición que llena al reino angelical y a toda la tierra últimamente. En otras palabras, nuestro Padre celestial tenía que comer y beber con Abraham y con su familia por muchas generaciones, empezando con sus hijos adoptados, para que sus hijos prometidos, formando su nación dorada, coma igualmente de su altar siempre, y así, su vida eterna se riegue: porque cuando más comen sus hijos de su altar, entonces mayor es el derramamiento del Espíritu Santo.

Visto que, este es el Espíritu Santo que no solamente nos entrega a cada uno de nosotros su naturaleza divina, recibiéndonos, como sus hijos legítimos sobre su altar de Abraham e Isaac, pero igualmente, recibidos somos en la gloria angelical, y así, nosotros haremos su voluntad perfecta, y esto es de conquistar glorias nunca antes vistas, exaltando su santo nombre fuego siempre. Por cuanto, nuestro Padre celestial aún necesita su vida eterna, en que su Hijo Jesucristo nació como Isaac, entregada a Abraham y su familia adoptiva inicialmente, pero igualmente, entregada a sus hijos prometidos en generaciones futuras, llenando así la tierra entera, empezando en su corazón, como el Valle de los huesos secos, con su vida santísima y victoriosa sobre Satanás una eternidad entera.

Sin embargo, para que Abraham viva esta vida maravillosa, que empezó con Isaac, pasándola hacia Jacobo y sus hijos de generaciones futuras, solamente puede ser obtenida por el bautismo en agua, invocando la santidad perfecta de su nombre, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, para que puedan llamar así por más de la naturaleza divina que descienda sobre toda nación siempre. Por eso, fue importante para nuestro Padre celestial tener a Abraham ascendiendo al monte santo de Jerusalén, descansando sobre el Moriah, presentando así a su único hijo Isaac, como una ofrenda encendida hacia Él en la gloria celestial, ofreciendo él: la vida eterna de su único hijo Isaac llena de toda naturaleza divina para las familias de las naciones, para salvación eterna de todos.

Visto que, esto fue lo que sucedió: cuando nuestro Padre celestial llamó a Abraham a ofrecer a su único hijo Isaac, como una ofrenda encendida hacia Él en el cielo: y así, Isaac le ofrezca su vida eterna a él, Abraham, y luego, a cada hombre, mujer, niño y niña de las familias de las naciones, transformando la tierra en una nueva tierra postreramente. Sin embargo, para que esto suceda, nuestro Padre celestial no solamente necesitaba a Jacobo nacido como su primogénito de la casa de Israel, pero igualmente, sus hijos necesitaban nacer en tierra ajena como esclavos, recogiendo cada pecado del pasado, del presente y del futuro con poderes del Juramento a Isaac, abriendo así el camino de la vida eterna en Canaán hacia la eternidad.

Por eso, es que nuestro Padre celestial después que los cuatrocientos años se habían cumplido, entonces, Él descendió con su Hijo Jesucristo y con su Espíritu Santo para liberar a Israel del cautiverio egipcio, porque Él necesitaba bautizarlos en agua del Mar Rojo lo más pronto posible, invocando la santidad perfecta de su nombre, su Hijo y su Espíritu Santo sobre ellos. En este bautismo todopoderoso del Mar Rojo, entonces todos los israelitas antiguos fueron liberados de pecados recogidos por generaciones, para que ellos mismos los lleven en sus carnes sagradas y con la sangre expiatoria llena de la naturaleza divina de nuestro Padre celestial, abandonándolos en el lecho marino para siempre: y así, el Padre recibir a Israel como su sacerdote terrenal finalmente.

Visto que, nuestro Padre celestial necesitaba a todo Israel caminando por el desierto del Sinaí en busca de agua, y esta era el agua de la roca de salvación que ellos fallaron en encontrarla y sólo hasta que llegaron a las aguas amargas de Marah, que necesitaban ser endulzadas por el árbol (que eran ellos mismos), descendiendo del monte santo de Jerusalén, en Canaán. Entendemos que, cuando toda la casa de Israel bebió de las aguas amargas de Marah, endulzadas por el árbol del monte santo de Jerusalén (que son ellos mismos, como hijos de Dios nacidos con su naturaleza divina), entonces, ellos podían endulzar el Valle de los huesos secos, porque caminaban hacia él, como su destino final por otros siglos más de cautividad.

Puesto que, los israelitas tenían que beber de la roca de salvación, después de haber tomado de las aguas endulzadas del Marah, porque al beber de ella, entonces ellos fallaran en tener sed nuevamente, pero igualmente, ellos la estaban llevando con ellos junto el tabernáculo y su Lugar Santísimo finalmente a descender al Valle de los huesos secos. Además, los israelitas antiguos necesitaban expiar cada pecado abandonado en el Mar Rojo con el tabernáculo de reunión y su Lugar Santísimo, derramando sangres expiatorias de corderos cada paso hacia las familias de las naciones yaciendo en sus huecos infernales debajo del desierto del Sinaí, pavimentando así el camino para que su Hijo Jesucristo entre a Canaán con su misma vida eterna finalmente.

Además, nuestro Padre celestial necesitaba volver hacer nuevamente lo que había hecho con todo Israel y sus pecados acumulados de cuatrocientos años, bautizándolos en el Mar Rojo, pero ahora, Él tenía que derramar tanta sangre expiatoria de corderos como el Mar Rojo con la carne sagrada israelí mediando, intercediendo y representando naciones yaciendo en sus huecos infernales, quitando el pecado de sobre ellos postreramente. Considerando que, sin la carne sagrada israelí y el Juramento a Isaac, nuestro Padre celestial hubiese fallado primero en acumular pecados de las familias de las naciones por cuatro siglos, entonces, fallado en abandonar todo pecado del mundo entero en el Mar Rojo: y finalmente, fallado en expiarlos con la carne sagrada israelí, removiéndolos para siempre desde Canaán últimamente.

Ya que, nuestro Padre celestial necesitaba expiar cada pecado del pasado, del presente y del futuro con la carne sagrada nacida del vientre estéril de Sarah, por el Espíritu Santo, dándonos a Isaac, Jacobo y los hijos incontables, recibiendo así la naturaleza divina del Padre, para alimentar toda vida eterna con los ángeles del cielo arriba y en Canaán para con la humanidad entera. Además, nuestro Padre celestial necesitaba cada pecado removido de la tierra antes de permitir que Israel sea mordido de serpientes venenosas emergiendo del Valle de los huesos secos: olfateando pecados, rebelión y muerte de Israel finalmente descendieron con ellos a sus tumbas tempranas: más el Padre los salvó a ellos con la serpiente de bronce clavada al madero últimamente.

Inmediatamente, nuestro Padre celestial tenía a Moisés, martillando una serpiente de bronce, clavándola al madero, como señal para cada hombre, mujer, niño y niña yaciendo en el Valle de los huesos secos para ver al Rey Mesías entrar a Canaán con la carne sagrada y la sangre expiatoria, llena de vida eterna, dándoles poderes para ver la vida en el Tercer Día nuevamente. Visto que, es su santidad que nuestro Padre celestial había preparado para ellos, y así, todos regresen a vivir nuevamente: amando, sirviendo y glorificando su santo nombre fuego sobre el monte Sion, así como había Él llamado a Moisés inicialmente a regresar al monte alto para servirle a Él con todo Israel perpetuamente, conquistando glorias de eterna santidad jamás vistas antes por nadie.

Verdaderamente, lo que nuestro Padre celestial y el Espíritu Santo le estaban diciendo a Moisés e Israel, fue que ellos tenían que regresar al monte santo de Jerusalén, en Canaán, con rituales y ceremonias de perfecta santidad ejecutados por cada hombre, mujer, niño y niña de las familias yaciendo en el infierno, para ser destruidos por Él mismo con su misma vida santísima. Considerando que, después que Israel antiguo había cumplido cabalmente con deberes de sumo sacerdote para nuestro Padre celestial, ejecutando rituales y ceremonias de perfecta santidad, en los cuales ellos nacen naturalmente siempre, como un convenio de vida por el desierto del Sinaí, entonces, ellos finalmente descendieron con su carne sagrada al corazón de la tierra: victoriosos sobre Satanás y la muerte perpetuamente.

Ciertamente, nuestro Padre celestial necesitaba descender al Valle de los huesos secos victorioso sobre Satanás, el pecado, maldiciones, enfermedades, pobreza y muerte con la carne sagrada y la sangre expiatoria del Israel antiguo, porque ellos nacieron: destruyendo a Satanás, ángeles caídos y la muerte sobre postes de la puerta del infierno, cuando uno de sus hermanos, Isaac, finalmente derramó su sangre expiatoria. Visto que, esta es la victoria que nuestro Padre celestial había buscado desde cuando Lucifer y sus ángeles caídos se rebelaron en contra de Él y de su santo nombre fuego junto con su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, para que Él mismo lo destruya a él con sus pecados, maldiciones, enfermedades, pobreza y muerte sobre postes de entrada del infierno perpetuamente.

Considerando que, una vez que la entrada al infierno haya sido salpicada con la sangre expiatoria de su Hijo Jesucristo, nacido inicialmente como Isaac de la familia de Abraham, entonces, Él finalmente obtendría poderes del Juramento a Isaac, desarrollados maravillosamente con su misma vida eterna vivida en Canaán, destruyendo el pecado del mundo entero, y así, sus hijos vivan nuevamente al fin. Esto significa que, una vez que toda la casa de Israel había descendido al Valle de los huesos secos entonces sus cuerpos se descompusieron, tornándose en polvo, y esta es la semilla, en que nuestro Padre celestial había esperado por siglos tenerla en su mano derecha, sembrándola en Canaán, como el árbol de vida, destruyendo el pecado del mundo entero en un día.

Observando que, este es el árbol de vida que nuestro Padre celestial necesitaba que Adán y Eva comiesen de él cada día de sus vidas del paraíso, porque este es el pan y vino que lo complace a Él, honrando y exaltando su santo nombre fuego sobre el monte santo de Jerusalén junto con su Hijo Jesucristo y con su Espíritu Santo. Por eso, es que nuestro Padre celestial necesitaba a Israel antiguo expiando los pecados del mundo entero por todo el desierto del Sinaí con su tabernáculo y su Lugar Santísimo, en donde ellos llevaban su corazón santísimo encerrado en santidad perfecta, derramando sangres expiatorias de corderos sobre todo pecado para que su Hijo Jesucristo finalmente descienda a Canaán, en cualquier día.

Dado que, su Hijo Jesucristo estaba listo para nacer del vientre virgen de la hija de David, entonces, su santo nombre fuego obtuvo poderes para descender sobre el monte santo de Jerusalén, porque la carne sagrada y la sangre expiatoria del Israel antiguo había destruido todo pecado por el desierto del Sinaí: ahora necesitaban terminar sus obras en Canaán, quitándolo del mundo entero instantáneamente. En otras palabras, nuestro Padre celestial tuvo a Israel antiguo, caminando por todo el desierto del Sinaí, derramando sangres expiatorias de corderos siempre a la entrada del tabernáculo y su Lugar Santísimo, con su corazón santísimo en él en santidad especial, expiando cada pecado con rituales y ceremonias de santidad perfecta, finalmente destruyendo el pecado sobre postes de la puerta del infierno perpetuamente.

Entendiendo que, no solamente cada hombre, mujer, niño y niña de Israel iba a descender al Valle de los huesos secos, pero igual, nuestro Padre celestial junto con su Hijo Jesucristo y con su Espíritu Santo en poderes del Juramento a Isaac, que su naturaleza divina había sellado para con Israel, para que el pecado sea quitado del corazón de la tierra perpetuamente. Considerando que, una vez que nuestro Padre celestial haya removido el pecado de las familias de las naciones del cautiverio egipcio, bautizándolos en el Mar Rojo, abandonando todo pecado en el lecho marino, para que Él mismo cubrirlos con sangres expiatorias de corderos, derramadas a la entrada del tabernáculo y su Lugar Santísimo: quitando así finalmente todo pecado del corazón de la tierra instantáneamente.

Por eso, cuando todo Israel antiguo descendió al Valle de los huesos secos entonces no se hallaron allí flamas de tormento, esperándolos, ni demonios ni menos Satanás para atormentarlos, porque la limpieza poderosa que nuestro Padre celestial había ejecutado con la carne sagrada y la sangre expiatoria israelí por el desierto del Sinaí, instantáneamente toda tiniebla perdió poder ante Israel para siempre. Puesto que, nuestro Padre celestial finalmente había removido todo pecado y tiniebla de la humanidad entera, pero ahora, la carne sagrada israelí y con su sangre expiatoria: manifestada en su Hijo Jesucristo renacido del vientre virgen de la hija de David, entonces, con victorias sobre Satanás, pecados y muertes, inmediatamente nuestro Padre celestial quitó el pecado del mundo entero en un día perpetuamente.

Aquí es cuando: nuestro Padre celestial finalmente no solamente tenía en sus manos el polvo del Israel antiguo, que había descendió al Valle de los huesos secos, pero igualmente, Él tenía su misma naturaleza divina, dada a ellos, en su mano derecha, plantándola en Canaán seguidamente: y así, sea el árbol de vida, destruyendo a Satanás, maldiciones y mentiras siempre hacia la eternidad. Visto que, esto era lo que nuestro Padre celestial deseaba que todo Israel antiguo se convirtiese en Canaán, el árbol de vida quitando todo pecado del mundo entero, pero igualmente, de cada hombre, mujer, niño y niña de todas las familias de las naciones por generaciones venideras, obteniendo así su nueva tierra nacida de su naturaleza divina, entregada a Israel inicialmente.

Recordamos que, nuestro Padre celestial tenía que haber tenido a Abraham y a sus hijos adoptados comiendo con Él del pan y vino, servidos por su Hijo Jesucristo sobre la Mesa santa a huestes angelicales del cielo y en la tierra a cada hombre, mujer, niño y niña, recibiendo así ellos la porción de su naturaleza divina para ver la vida eterna toda una eternidad. Ciertamente, Israel antiguo hasta hoy y por generaciones futuras: la naturaleza de nuestro Padre celestial nacida del vientre estéril de Sarah no solamente destruyó a Satanás, pecados, maldiciones, enfermedades, pobreza y la muerte sobre la puerta del infierno, como el Valle de los huesos secos, pero aun, sigue firme sobre el monte Sion, como su naturaleza divina, cambiando el mundo por uno glorioso progresivamente.

Visto que, este es el madero del Israel antiguo, en donde nuestro Padre celestial deposito su naturaleza divina, pero igualmente, su vida eterna con poderes asombrosos, para que Satanás y sus ángeles caídos junto con el ángel de la muerte y los infiernos de la tierra sean destruidos en el lago de fuego, la segunda muerte: y así, sus hijos vivan divinamente enriquecidos siempre. Dado que, este es el convenio de vida, que nuestro Padre celestial estableció con Abraham y sus hijos viviendo en generaciones futuras, recogiendo todo pecado de las familias de las naciones del pasado, del presente y del futuro, para expiarlos con su carne sagrada y las sangres expiatorias de corderos derramadas por el desierto del Sinaí, para que nazca el Rey Mesías postreramente.

Considerando que, únicamente con el Rey Mesías nacido de la hija de David, en Canaán, que la carne sagrada, los huesos inquebrantables y la sangre expiatoria serian restauradas finalmente con su vida eterna, en donde los Diez Mandamientos son cumplidos, destruyendo así toda mentira, maldición, enfermedad, pobreza y muerte de Satanás, para que Israel antiguo desde el corazón de la tierra vea vida nuevamente. Seguramente, nuestro Padre celestial necesitaba tener al madero del Israel antiguo con pecados del mundo entero junto con rituales y ceremonias de perfecta santidad del Juramento a Isaac, plantado en Canaán, como la semilla, dándonos el árbol del paraíso: finalmente para destruir a Satanás y su reino de tinieblas desde el mismo infierno, con el derramamiento final de la sangre expiatoria de Isaac.

Realmente, cuando nuestro Señor Jesucristo nació para vivir la vida eterna de nuestro Padre celestial, en Canaán, que necesitaba destruir obras de Satanás y de sus ángeles caídos, incluyendo la muerte, entonces, él tenía que clavar su vida gloriosa y siempre victoriosa en la gloria angelical y sobre la tierra para que cada hombre, mujer, niño y niña vea vida nuevamente una eternidad entera. Puesto que, este es el madero del Israel antiguo sobre el monte Sion con nuestro Padre celestial, clavando a su Hijo Jesucristo para destruir todo pecado del pasado, del presente y del futuro junto con cada ritual y ceremonia de perfecta santidad del Juramento a Isaac, y así, sus hijos vean vida eterna en su nueva tierra, como su familia legitima toda una eternidad.

Milagrosamente, nuestro Padre celestial agrupó pecados del mundo entero junto con rituales y ceremonias del Juramento a Isaac, que Israel con su carne sagrada junto con sangre expiatoria los había expiado por el desierto del Sinaí, desde el Lugar Santísimo, formando la torre salvadora, la cruz, finalmente salpicando la puerta del infierno con sangre expiatoria de Isaac: destruyendo así todo mal para siempre. Visto que, nuestro Señor Jesucristo fue clavado al madero del Israel antiguo sobre el monte Sion, entonces, haciéndose uno con todo Israel del Valle de los huesos secos cerca de la entrada al infierno, salpicando su sangre expiatoria, abriéndola completamente, y así, también la puerta de la Ciudad de David para que las familias de las naciones entren a vida eterna instantáneamente, enriquecidas eternamente.

Por cierto, nuestro Padre celestial no solamente pudo expiar cada pecado de las familias de las naciones yaciendo en sus huecos infernales con los israelitas antiguos, como su sumo sacerdote después del bautismo del Mar Rojo, para que ellos condensen en su carne sagrada pecados del mundo entero, pero igualmente, como la cruz final ser una puerta abierta hacia la gloria angelical. Considerando que, únicamente la naturaleza divina de nuestro Padre celestial en cada israelí: pecados del mundo entero pudieron ser expiados con rituales y ceremonias del Juramento a Isaac en el tabernáculo y su Lugar Santísimo, pero igualmente, ascendieron sobre el monte Sion y su Lugar Santísimo de Canaán, borrando pecados en la humanidad entera para finalmente vivir en su nueva tierra, enriquecidos siempre.

Es decir, también que nuestro Padre celestial no solamente ha terminado con el pecado, derramando la sangre expiatoria de su Hijo Jesucristo sobre el madero del Israel antiguo del monte Sion, en Canaán, pero igualmente, Él enriquece a hijos de las familias de las naciones que ya expió sus pecados, y así, ellos sean salvados en los últimos días antes del Día del Juicio. Dado que, en el Juicio Final ninguno de las naciones estará ante El Gran Trono Blanco con pecados delante de él: acusado por Satanás y sus ángeles caídos, porque el Padre ya los ha expiado con la carne sagrada israelí por el desierto del Sinaí y así también sobre el monte Sion, para que sus hijos reciban su salvación, gloria y bendiciones siempre.

En el Juicio Final, nuestro Padre celestial vera a las familias de las naciones por rituales y ceremonias de perfecta santidad, que los israelitas con su carne sagrada expiaron por el tabernáculo y su Lugar Santísimo, y luego sobre el monte Sion y su Lugar Santísimo: destruyendo pecados para que vean la vida nuevamente después del Juicio en la nueva tierra, enriquecidos una eternidad entera. Por cierto, hasta ahora: cuando alguien de las naciones se bautiza en agua, invocando la perfecta santidad de su nombre, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, entonces, el madero antiguo del monte Sion tiene ya sus pecados expiados por la carne sagrada del Israel antiguo y, últimamente, por su Hijo Jesucristo para ver la vida eterna en su nueva tierra instantáneamente.

Comprobado que, esta es la vida eterna de nuestro Padre celestial que su Hijo Jesucristo nació en Canaán, viviéndola en su perfección divina de sus mandamientos, para que toda la casa de Israel yaciendo en el Valle de los huesos secos vuelva a ver vida junto con las familias de las naciones y con sus hijos de generaciones futuras igualmente, para siempre. Entendiendo que, esta es la vida eterna que nuestro Padre celestial le ha entregado a cada hombre, mujer, niño y niña de Israel y de las familias de las naciones, viviéndola victoriosamente sobre Satanás y sus artimañas no solamente en la vieja tierra sino también en la nueva tierra, emergiendo del corazón de la tierra vieja en Canaán, en cualquier día, pronto.

Por esta razón, es que la vida eterna de nuestro Padre celestial fue dada inicialmente a Abraham y a sus hijos adoptados, cuando participaban con Él del pan y vino, servido diariamente por su Hijo Jesucristo sobre la Mesa santa a los ángeles del cielo para mantenerlos santos siempre y para sus hijos sobre la tierra igualmente hacia toda la eternidad venidera. Puesto que, esta es la semilla viviendo en perfecta santidad en cada hombre, mujer, niño y niña de Israel por toda generación, que necesita ser parte de toda familia de las naciones, para que sean enriquecidas por él, cumpliendo así con su promesa a Abraham, cuando le decía: las familias de las naciones serán benditas en tu simiente para siempre.

Ya que, esta es la vida eterna de nuestro Padre celestial, que no solamente está clavada al madero del Israel antiguo sobre el monte Sion, que nuestro Señor Jesucristo conquistó con ella: Canaán, el Valle de los huesos secos, (convirtiéndolo en un corazón santísimo), pero igual, conquistó el mundo entero, y así, nosotros vivir victoriosos sobre el mal hasta que su reino venga pronto. Este es el madero del Israel antiguo representando no solamente la humanidad entera que descendió al infierno tormentoso, porque ellos fallaron en conocer su santo nombre fuego y sus palabras de vida del Juramento a Isaac, que los pudo haber salvado si hubiesen creído, pero igualmente, es la nueva tierra por manifestarse en Canaán enteramente primero ante la vista de las naciones.

Dado que, esto es la naturaleza divina de nuestro Padre celestial, emergiendo del vientre estéril de Sarah, cuando su Hijo Jesucristo nació como Isaac, por el Espíritu Santo, como el cordero entre Él y su siervo Abraham, ofreciéndolo finalmente como una ofrenda encendida sobre el monte santo de Jerusalén, descansando sobre el Moriah: y así, convertir el mundo viejo en uno glorioso eternamente pronto. Realmente, esta es la nueva tierra que nuestro Padre celestial necesitaba para sus hijos de Israel y las naciones, entonces, nacida ya del corazón de la tierra con la roca de salvación: desplegando tres sacrificios de Abraham con sus mitades opuestas una a otra junto con dos aves sin cortar, y el madero ensangrentado del Israel antiguo sobre el monte Sion eternamente enriquecido, en Canaán.

Ciertamente, nuestro Padre celestial necesitaba a Israel antiguo, expiando pecados de naciones del pasado, del presente y del futuro no solamente descendiendo al Valle de los huesos secos, mordidos por serpientes venenosas, pero igualmente, ascendiendo con su carne sagrada tornada en el madero, mordidos con clavos de bronce en las manos y pies del Rey Mesías sobre el monte Sion, camino al cielo arriba. Definitivamente, nuestro Padre celestial necesitaba no solamente el mundo viejo y el nuevo unidos en el madero del Israel antiguo con pecados expiados por generaciones con su carne sagrada y sangre expiatoria del Rey Mesías, derramada sobre el monte santo de Jerusalén finalmente en Canaán: pero igualmente, Él necesitaba su naturaleza divina adentro nuevamente de su Lugar Santísimo, santificada grandemente una eternidad entera.

Visto que, es desde aquí, en donde nuestro Padre celestial continúa oyendo a cada hombre, mujer, niño y niña de Israel y de las naciones, ya sea del pasado, del presente o del futuro, para que Él les responda a sus oraciones por el madero, que es su naturaleza divina, sufriendo sus pecados con la sangre expiatoria de su Hijo Jesucristo derramada sobre ellos eternamente. Entendiendo que, nuestro Padre celestial continuara siendo nuestra fuente de cada bendición o bien por todos nuestros días largos y eternos en la gloria angelical y sobre la nueva tierra también, para que Él supla nuestras necesidades abundantemente, y de las cuales nos las entregara muy alegre siempre: y así, le amaremos, serviremos y exaltaremos a Él por siempre, una eternidad entera.

En otras palabras, nuestro Padre celestial será nuestra única fuente de todo lo que necesitemos en nuestros días largos y eternos de la eternidad celestial, ya sea que vivamos en el cielo, como la Nueva Jerusalén celestial, el paraíso o la nueva tierra: porque solamente Él posee bendiciones que bendicen nuestras almas vivientes, además, Él siempre tendrá a sus ángeles protegiéndonos, como siempre. Por ello, nosotros somos requeridos a que nos bauticemos en agua, invocando la santidad perfecta de su nombre, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, para que nosotros abandonemos nuestra carne pecadora y el espíritu de error, que es el fruto prohibido, por la carne sagrada y el Espíritu Santo, llevándonos cada día hacia la presencia santísima del Padre celestial, sin fallarnos jamás.

Verdaderamente, únicamente en el bautismo en agua, invocando la perfecta santidad de su nombre, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, entonces nosotros abandonamos los altares del mundo, que son insignificantes ante el altar de la gloria angelical, en donde nuestro Padre celestial tiene a sus ángeles: amándole, sirviéndole y alabándole a Él y a su santo nombre fuego sobre el monte Sion, siempre. Dado que, este es el único altar del cielo para los ángeles y para cada hombre, mujer, niño y niña de Israel y de las naciones, en donde nuestro Padre celestial está listo para recibirlos a todos, vestidos de su naturaleza divina, bautizados en agua primero, haciéndolos así perfectos y santos, así como Él siempre vive su vida eterna toda una eternidad entera.

Porque es únicamente en este cuerpo glorificado, compuesto de carne sagrada, huesos inquebrantables y sangre expiatoria de la vida eterna, una vida eterna que su Hijo Jesucristo nació con ella de la hija de David, para vivirla triunfantemente sobre todo Canaán, destruyendo toda obra de Satanás y de la muerte perpetuamente, y así, cada hombre, mujer, niño y niña la viva abundantemente siempre. Por cuanto, nuestro Padre celestial estableció su roca de salvación, entrando al infierno, para salpicarla con sangre expiatoria de Isaac nacido en Canaán, como su Hijo Jesucristo, para que Él tenga su vida eterna: destruyendo el reino de Satanás y la muerte junto con todo ángel caído, y así, nosotros poseamos su misma vida eterna en nuestras vidas hacia la eternidad, enriqueciéndonos siempre.

Realmente, esta es vida eterna de nuestro Padre celestial, existiendo siempre en cada hombre, mujer, niño y niña de Israel, porque es el Juramento a Isaac, que en el bautismo en agua se manifiesta instantáneamente, y crece sin parar por todo Canaán y hacia toda la tierra igualmente, tocando a toda familia de las naciones con su amor infalible que jamás conocieron antes. Visto que, esta es la bendición de nuestro Padre celestial, hablándole a Abraham, cuando decía: en tu simiente las familias de las naciones serán benditas, porque es su vida eterna en el Juramento a Isaac, como pacto de vida eterna, emergiendo de su naturaleza divina ya existente en Israel, manifestándose únicamente en el bautismo de agua, al uno invocar su santo nombre fuego.

Definitivamente, cuando la vida eterna de nuestro Padre celestial ya enraizada en cada hombre, mujer, niño y niña de Israel viviendo por muchas generaciones, bautizados en agua, únicamente invocando el nombre del Dios de Abraham, el nombre del Dios de Isaac y el nombre del Dios de Jacobo, que es el Espíritu Santo, entonces glorias nunca vistas antes se verán para siempre. Esta es la vida eterna de nuestro Padre celestial, creciendo rápidamente, porque se manifiesta en el bautismo en agua en cada hombre, mujer, niño y niña israelí, entonces ira creciendo hacia las familias de las naciones, bendiciéndolas, como jamás han sido bendecidas antes, llenando así la tierra de vida, empezando en el Valle de los huesos secos, y hasta tocar la gloria angelical.

Aquí es cuando, la vida eterna de nuestro Padre celestial será uno con sus hijos en el cielo, como Israel antiguo con Moisés sobre el monte alto, en donde se le dijo a Moisés, que él e Israel regresarían al monte a servir al Señor perpetuamente junto con sus hermanos viviendo en Canaán, finalmente liberando a las naciones perdidas con vida eterna resucitada. Entendiendo que, la bendición de nuestro Padre celestial hacia a Abraham fue de que en su simiente las naciones serian benditas, incluyendo a las que están en el infierno ya, necesitando liberación: porque el infierno ya no tiene poderes para retenerlos perpetuamente, dado que todo pecado ha sido expiado y destruido con la vida eterna resucitada sobre Satanás, la muerte y todo infierno.

Realmente, almas vivientes yaciendo ya en sus huecos infernales, atormentadas día y noche por culpa de pecados y su negligencia de no haberse bautizado en agua, invocando la perfecta santidad de su nombre, su Hijo y su Espíritu Santo, entonces ellas recibirán igualmente su vida eterna, resucitada ya sobre la muerte, salpicada sobre la puerta del infierno, renaciendo finalmente en su corazón santísimo. Y es aquí. Cuando la oración de nuestro Padre celestial finalmente es cumplida en nosotros, porque su perfecta voluntad es hecha en la tierra con las familias de las naciones, así como con las huestes angelicales del reino, dado que su vida eterna en Israel despierta finalmente únicamente para crecer con honores asombrosos para nuestro Padre: y así, Él descienda, quedándose en Canaán con nosotros para siempre.

Realmente, nuestro Padre celestial ha creado su nueva tierra del corazón de la vieja tierra con su Hijo Jesucristo nacido del vientre estéril de Sarah, por el Espíritu, levantando su santo nombre fuego clavado a su madero con pecados del mundo entero, borrados perpetuamente con rituales y ceremonias de su sangre expiatoria sobre postes del infierno y de la Ciudad de David. Y es aquí. Desde donde la vida eterna de nuestro Padre celestial abandonó la gloria celestial, buscándote y hasta encontrarte en algún lugar del mundo: pues, vive extrañándote mucho desde cuando abandonaste el paraíso, para que regreses a la imagen de nuestro Padre celestial: viviendo conforme a su semejanza celestial (su naturaleza divina) en su nueva tierra, llena de su amor infalible por ti, tus amados y amistades. ¡Amén!

ISRAEL’S WOOD OVER MOUNT ZION IS OUR FATHER’S DIVINE NATURE: HIS NEW EARTH FOR MANKIND:

In search to bless the nations of the world, then our heavenly Father approached Abraham to call him to go to Canaan, because He was going to bless him with children that will be countless as the sand of the seashore and the stars from heaven above, for He was ready to bless him with His own eternal life. For sure, our heavenly Father to have someone as Abraham that had abandoned his relatives and friends to go to a land that he knew nothing about, so he may inhabit it with his children that He was ready to grant him as numerous as the stars from heaven above, because they will descend to live eternal life upon earth through the generations.

Therefore, Abraham believed our heavenly Father’s promise for a son from his own born with eternal life, blessing not only him but also his wife Sarah with her barren-womb, because her children will be countless and impossible to count filling the earth continuously with eternal life—this is His eternal life from heaven above blessing the families of the nations entirely at last. Indeed, our heavenly Father had found the man worthy to believe in His words of life that He needed to spread it over the earth, but, He had to start in Canaan, because this is the land blessed by Him for His eternal life to be born from His only Son Jesus Christ from heaven above, thus granting it towards His children lastly.

This is our heavenly Father’s man that needed to begin a very important sacrifice that needed to be displayed over His rock of salvation from heaven above that will carry the power of His three sacrifices calling each day for His Son Jesus Christ born as Isaac from Sarah’s barren-womb to spill abundantly the atoning-blood filled with His eternal life forever. These three sacrifices with their halves facing each other over the rock of salvation along with two uncut doves, spilled with atoning-blood entirely, were to assimilate Jerusalem’s holy hill with His Son Jesus Christ nailed to the wood along with two witnesses to his sides, so he may finally spill His eternal life victorious over His enemies and the world forever.

These sacrifices displayed over the rock of salvation, then they had to be carried not only by Abraham himself but also by his promised children living through the generations, because they were the only ones upon earth born with our heavenly Father’s divine nature, as the oath sworn to Isaac, to carry them to its eternal destination, granting eternal life to everyone else. Understanding that, this is our heavenly Father’s rock of salvation as the foundation of life for the entire kingdom from heaven above that blesses the angelical hosts that needed to be stationed at the heart of the earth: blessing every man, woman and child from the families of the nations with perfect salvation thus to live it to fullness, as in heaven’s glory.

However, for this to be possible for our heavenly, His Son Jesus Christ and the Holy Spirit, then, He had to grant finally His only Son to Abraham, so he may be born from Sarah’s barren-womb by the Holy Spirit’s powers filled with His divine nature along with the endless blessings of His eternal life ready to fill humankind with everlasting glories. For these will be glories that no one has ever seen in heaven’s glory much less upon the entire earth that will be born from Abraham’s promised children, promised by our heavenly Father to grant them unto his family through the generations thus to reach out the families of the nations that had descended already into the pits of hell forever lost.

That is why, that when our heavenly Father was ready to grant unto Abraham His Son Jesus Christ born upon earth from his wife Sarah’s barren-womb, then, He had to have eaten already with him and his adoptive children from the bread and wine, served daily by His Son in heaven’s glory to the angelical hosts thus to keep them holy through eternity. In other words, when our heavenly Father was ready to eat from the bread and wine with Abraham and his children over the Lord’s Table, then, they were been served by His Son Jesus Christ, because he alone is not only the Lamb with the atoning-blood filled with His divine nature and eternal life but also he is the rock of salvation.

That is to say, also that only His Son Jesus Christ is the foundation of our heavenly Father’s eternal life in heaven’s glory with all the angelical hosts: but also, he will be the rock of salvation with eternal life for every man, woman and child from the families of the nations, starting with Israel. Thus, it was important for our heavenly Father to have eaten from the Lord’s Table the bread and wine with Abraham and his family, because only His Son Jesus Christ will be the bread and wine that his sacred-body gives to eat to Israel first, then to the nations thus filling the entire earth with His divine life as in heaven these days.

For the reason that when our heavenly Father invited Abraham to eat from the bread and wine, then, He was inviting him along with his children, promised to him through the generations, to eat from His altar of His divine nature and eternal life along with every blessing that fills the angelical kingdom in heaven and upon earth lastly. In other words, our heavenly Father had to eat and drink with Abraham and his family through generations, starting with his adoptive children, so his promised children forming His dream nation may also eat from His altar always, for His eternal life to spread, because the more his children may eat from the altar then greater the down-pouring of His Spirit.

For this is the Holy Spirit that not only grants each of us His divine nature that receives us as His legitimate children over His altar of Abraham and Isaac but also in heaven’s glory, so we may do His perfect will always, and this is to conquer new glories never seen before by His holy angels, exalting His holy name fire forever. For our heavenly Father still needs His eternal life that His Son Jesus Christ was born as Isaac, granted to Abraham and his family of adoptive children but also to his promised children living through the generations thus to fill the entire earth, beginning within its heart, as the Valley of the dried bones, with His divine life victorious over Satan throughout eternity.

However, for Abraham to live this wonderful eternal life that began with Isaac and passed on to Jacob and his children through the generations can only be attained by been reborn from the water baptism by invoking the perfect holiness of His name, His Son and the Holy Spirit, so they may call for more divine nature to pour constantly upon the nations. That is why, that it was important for our heavenly Father to have Abraham to ascend to Jerusalem’s holy hill, resting at mount Moriah, so he presented his only son Isaac as a burnt offering unto Him in heaven’s glory, because he had to offer his son’s eternal life filled with His divine nature to the families of the nations, for everyone’s lasting-salvation.

For this is exactly what happened, when our heavenly Father called Abraham to offer his only son Isaac as a burnt offering unto Him in heaven’s glory, so he may offer his eternal life first to him, Abraham, and then, to every man, woman and child from the families of the nations thus to change the world into a new glorious one instantly. However, for this to happen, our heavenly Father not only needed Jacob born as His firstborn from the house of Israel, but also the children needed to be born in a foreign country as slaves, collecting every sin from the past, the present and the future with powers from the oath sworn to Isaac thus opening the way for His eternal life in Canaan.

That is why, that our heavenly Father after the four-hundred years had been fulfilled, then He descended with His Son Jesus Christ and the Holy Spirit to liberate Israel from Egypt’s captivity, because He needed to get them baptized in water at the Red sea by invoking the perfect holiness of His name, His Son and the Holy Spirit. In this mighty baptism at the Red Sea, then every man, woman and child became liberated from the sins that they had collected through the generations, so they may take them in their sacred-flesh and with the atoning-blood filled with our heavenly Father’s divine nature to abandon them at the seafloor forever, for the Father to receive them as His high priests finally.

For our heavenly Father needed Israel to begin to walk through the Sinai’s desert in search for water, but this is the water of life from the rock of salvation that they failed to find until they came to the bitter waters of Marah that needed to be sweetened by the tree (that is themselves) descending from Jerusalem’s holy hill, in Canaan. Understanding that, by the entire house of Israel drinking from the bitter waters of Marah, sweetened by the tree from Jerusalem’s holy hill (that is them as God’s children born with His divine nature) then they could sweeten the Valley of the dried bones, because they were heading towards it, as their final destination for another few centuries more of captivity.

For they needed first to drink from the rock of salvation, after drinking from the sweetened waters of Marah, because by drinking from it, then they will fail to thirst again, but also, they were taking it with them along with the tabernacle of reunion and its Holy of Holiest finally towards the descends into the Valley of the dried bones. Besides, they needed to expiate every sin dumped into the Red Sea with the tabernacle of reunion and its Holy of Holiest by shedding lambs’ atoning-blood every step towards the families of the nations lying in their hell’s holes under the Sinai’s desert, for our heavenly Father to pave the way for His Son Jesus Christ to bring eternal life into Canaan lastly.

Besides, our heavenly Father needed to redo what He had done with the whole of Israel and the sins accumulated over the four-hundred years by baptism them at the Red Sea, but now, He had to shed as much lambs’ atoning-blood as the Red Sea with their sacred-flesh mediating, interceding and representing the nations lying in their hell’s holes to remove sin finally. Considering that, without the Israelis’ sacred-flesh and the oath sworn to Isaac, our heavenly Father would have failed first to accumulate sin from the families of the nations for four centuries, then, fail to abandon the sin of the world at the Red Sea: and lastly, fail to atone for them with the Israelis’ sacred-flesh to remove them forever in Canaan ultimately.

For our heavenly Father needed to atone for every sin from the past, the present and the future with the sacred-flesh born from Sarah’s barren-womb by the Holy Spirit’s powers that gave us Isaac, Jacob along with his children, thus receiving our heavenly Father’s divine nature that nourishes His eternal life in heaven’s glory with the angels and upon Canaan for mankind. Besides, our heavenly Father needed every sin removed from the earth before allowing Israel to be bitten by the poisonous snakes emerging from the Valley of the dried bones, snakes smelling sin, rebellion and death from Israel and thus they ascended to take them down into their early graves: but the Father spared them with the bronze snake nailed to the wood lastly.

Immediately, our heavenly Father had Moses shaping a bronze snake to be nailed to the wood, as a sign for every man, woman and child lying in the Valley of the dried bones to see the coming king Messiah into Canaan with the sacred-flesh and the atoning-blood, filled with eternal life, giving them powers to see life again on the Third Day finally. For this is the healing that our heavenly Father had prepared for them so they may return to life but only to love, serve and glorify His holy name fire over Jerusalem’s holy hill, as He had called Moses initially to return to the mountaintop to serve Him with Israel forever thus to conquer new glories of eternal sanctities unseen before by anyone.

Truthfully, what our heavenly Father and the Holy Spirit were saying to Moses and Israel was that they needed to return to Jerusalem’s holy hill in Canaan with rituals and ceremonies executed timely for every man, woman and child from the families of the nations lying in the Valley of the dried thus to destroy them finally Himself with His own eternal life. Considering that, after ancient Israel had completed duties as high priest for our heavenly Father by performing the oath sworn to Isaac’s rituals and ceremonies of perfect holiness, in which they are born normally, as an eternal covenant of life through the Sinai’s desert, then, they had to descend with their sacred-flesh to the earth’s heart: victorious over Satan and sins forever.

Indeed, our heavenly Father needed to descend to the Valley of the dried bones victorious over Satan and sins along with curses, infirmities, poverty and death with the sacred-flesh and atoning-blood of ancient Israel, because they were born to destroy Satan, fallen angels and the angel of death at the gate of hell as one of their brothers, Isaac, finally spills his atoning-blood. For this is the victory that our heavenly Father had been searching for since the day that Lucifer and one-third from the angelical hosts rebelled against Him and His holy name fire along with His Son Jesus Christ and the Holy Spirit, so He may finally destroy him, his sins, curses, infirmities, poverty and death at the gate of hell forever.

Considering that, once the gate of hell had been spilled with His Son Jesus Christ’s atoning-blood, born initially as Isaac from Abraham’s family, then He could finally have the power of the oath sworn to Isaac that had been developed successfully with His eternal life lived within Canaan, destroying sin from the world forever for His children to see life again finally. This means that the entire house of Israel once they descended into the Valley of the dried bones then their bodies decomposed to become dust, and this is the seed that our heavenly Father had been waiting through the centuries finally for His right-arm to plant it in Canaan, as the tree of life, destroying sin in one day from mankind.

For this is the tree of life that our heavenly Father needed Adam and Eve to eat from its fruit every day of their entire lives in paradise, because this is the bread and wine that pleased Him thus to honor and exalt His holy name fire over Jerusalem’s holy hill along with His Son Jesus Christ and the Holy Spirit. That is why, that our heavenly Father needed ancient Israel expiating for the sins of the entire world through the Sinai’s desert with His tabernacle of reunion and its Holy of Holiest, where they conveyed His holy heart, sacrificing countless lambs for the atoning-blood to cover every sin for His Son Jesus Christ finally to descend into Canaan soon.

Given that, once His Son Jesus Christ was ready to become born from David’s virgin daughter then His holy name fire had the power to descend over Jerusalem’s holy hill, because the sacred-flesh and the atoning-blood from ancient Israel that had destroyed sin through the Sinai’s desert now they needed to finish their work in Canaan by removing it entirely from the world forever. In other words, our heavenly Father had ancient Israel going through the Sinai’s desert shedding lambs’ atoning-blood at the entrance of the tabernacle and its Holy of Holiest, with His holy heart in it, expiating every sin with the oath sworn to Isaac’s rituals and ceremonies thus finally to destroy sin at the gate of hell forever.

Understanding that, not only every Israeli man, woman and child were going to descend into the Valley of the dried bones but also our heavenly Father along with His Son Jesus Christ and the Holy Spirit in the oath sworn to Isaac’s powers that is His divine nature sealed forever within Israel, so sin may be erased from the earth’s heart finally forever. Considering that, once our heavenly Father had removed sin from the families of the nations from Egypt’s captivity then He had to baptize Israel at the Red Sea to abandon them forever at the seabed, so He may cover them with the lambs’ atoning-blood shed at the tabernacle and its Holy of Holiest to remove sin from the earth’s heart finally forever.

That is why, that when ancient Israel descended into the Valley of the dried bones then there were no flames of torment waiting, nor demons or Satan ready to attack and torment them, because the powerful cleansing that our heavenly Father had performed with their sacred-flesh and the atoning-blood through the Sinai’s desert, instantly darkness becomes powerless before Israel forever. For our heavenly Father had finally removed sin and darkness from the entire human race living through the generations, but now, with Israel’s sacred-flesh and the atoning-blood, however with His Son Jesus Christ reborn from David’s virgin daughter, then with victories over Satan, sin and death, immediately our heavenly Father removed sin from the world in one day forever.

This is when, our heavenly Father finally not only had in His hands ancient Israel’s dust that had descended into the Valley of the dried bones but also He had His divine nature given to them in His right-arm now to plant it in Canaan, so it may become the tree of life destroying Satan, curses and his lies always forever into eternity. For this is what our heavenly Father needed ancient Israel to become in Canaan, the tree of life that will finally destroy every sin from the entire world but also from every man, woman and child from the families of the nations through coming generations, so He may have His new earth born from His divine nature granted to Israel initially.

Remembering that, our heavenly Father had had Abraham and his adoptive children eating with Him the bread and wine that only His Son Jesus Christ can serve over the Lord’s Table to the angelical hosts in heaven’s glory and upon earth to every man, woman and child, so they may receive their share of His divine nature always to see life through eternity. For ancient Israel until now and incoming generations: our heavenly Father’s divine nature born from Sarah’s barren-womb not only has destroyed Satan, sins, curses, infirmities, poverty and death at the gate of hell that is the Valley of the dried bones but also still stands at Jerusalem’s holy hill, as His divine nature changing the world progressively into a glorious one forever.

For this is ancient Israel’s wood, where our heavenly Father had deposited His divine but also His eternal life with amazing powers, for Satan and his fallen angels along with the angel of death and the hells from the heart of the earth to be destroyed in the lake of fire, the second death, for His children finally to live forever divinely enriched. Given that, this is the covenant of life that our heavenly Father had established forever with Abraham and his children living through the generations that they will collect every sin from the families of the nations from the past, present and future, so they may expiate them with their sacred-flesh and lambs’ atoning-blood shedding through the Sinai’s desert for the King Messiah’s birth.

Considering that, it is only in the King Messiah’s birth in Canaan from David’s virgin daughter that the sacred-flesh, the unbreakable bones and the atoning-blood will be restored finally with His eternal life, where the Ten Commandments may be finally fulfilled by destroying Satan’s lies, curses, infirmities, poverty and death, so ancient Israel lying in the earth’s heart may see life again lastly. Surely, our heavenly Father needed to have the ancient Israel’s wood with all the world’s sins along with every ritual and ceremony of perfect holiness from the oath sworn to Isaac planted in Canaan, as the seed giving us the tree from paradise: finally to destroy Satan and his kingdom of darkness from hell itself, with the shedding of Isaac’s atoning-blood finally.

Therefore, as our Lord Jesus Christ was born to live in Canaan our heavenly Father’s eternal life that needed to destroy every work from Satan and his fallen angels, including the angel of death, then he was to nail this glorious life victorious forever in heaven’s glory and upon earth for every man, woman and child to see life again throughout eternity. For this ancient Israel’s wood over Jerusalem’s holy hill with our heavenly Father nailing His Son Jesus Christ to destroy every sin from the past, present and the future along with every ritual and ceremony of perfect holiness from the oath sworn to Isaac, so His children may see life again forever in His new earth as His legitimate divine family through eternity.

Miraculously, our heavenly Father had condensed the sins of the world along with every ritual and ceremony from the oath sworn to Isaac that ancient Israel with their sacred-flesh along with the atoning-blood had expiated through the Sinai’s desert from within the Holy of Holiest, forming the salvation-tower, the cross, finally spilling hell’s gate with Isaac’s atoning-blood from paradise, Canaan, ending evil forever. Evidently, once our Lord Jesus Christ was nailed to ancient Israel’s wood over Jerusalem’s holy hill then he became one with Israel lying in the Valley of the dried along with the posts from hell’s gate, spilling his atoning-blood to open it, but also open the City of David’s gate for the families of the nations to enter eternal life instantly forever enriched.

Therefore, our heavenly Father was not only able to expiate every sin from the families of the nations lying in their hell’s holes with the ancient Israelis, as they became His high priests after the water baptism at the Red Sea, so they may condense in their sacred-flesh the world’s sins but also to be an open door to heaven’s glory. Considering that, only our heavenly Father’s divine nature within every Israeli man, woman and child: the world’s sin could be expiated with the oath sworn to Isaac’s rituals and ceremonies in the tabernacle’s Holy of Holiest, but also, ascend over Jerusalem’s Holy of Holiest in Canaan, ending sin for the human race to live in His new earth forever blessed throughout eternity.

That is to say, also that our heavenly Father has not only ended sin by shedding His Son Jesus Christ to ancient Israel’s wood over Jerusalem’s holy hill, in Canaan, but also, He continues to bless the children of those families from the nations that He expiated their sins already, so they may become saved in these last days before Judgment Day. Given that, in Judgment Day no one from the families of the nations that will stand before our heavenly Father’s Great White Throne will have his sins to be accused by Satan and his fallen angels, because He has expiated them with Israel’s sacred-flesh through the Sinai’s desert but also over Jerusalem’s holy hill for His children to receive His daily salvation-blessing always.

In Judgment Day, our heavenly Father will see every man, woman and child from the families of the nations through the rituals and ceremonies of perfect holiness that the Israelis with their sacred-flesh expiated through the tabernacle’s Holy of Holiest and over Jerusalem’s Holy of Holiest: destroying their sins to see life again after Judgment Day in the new earth forever enriched throughout eternity. Therefore, until now whenever anyone from the families of the nations becomes baptized in water by invoking the perfect holiness of His name, His Son Jesus Christ and the Holy Spirit, then, the wood over Jerusalem’s holy hill has their sins expiated already by ancient Israel’s sacred-flesh and by our Lord Jesus Christ lastly to see life again in His new earth today.

For this is our heavenly Father’s eternal life that His Son Jesus Christ born in Canaan live it to the perfection of His holy commandments, so the entire house of Israel lying in the Valley of the dried bones may see life again along with the families of the nations and the children living upon earth as well through coming generations. Understanding that, this is the eternal life that our heavenly Father has granted to every man, woman and child from Israel and the families of the nations to live it victorious always over Satan and his wicked schemes not only upon the old earth these days but also in the new earth emerging from the heart of the earth anyday now.

For the reason that this is our heavenly Father’s eternal life that was given initially to Abraham and his adoptive children, as they ate with Him the bread and wine served daily by His Son Jesus Christ over the Lord’s Table to the angles in heaven’s glory to maintain them always holy and for His children upon earth, as well. For this is our heavenly Father’s seed living in perfect holiness in every man, woman and child born from Israel through the generations that it needs to become part of the families of the nations, so they may become blessed by it, thus fulfilling His words to Abraham, as He said: the families of the world will be blessed in your seed.

For this is our heavenly Father’s eternal life that not only is nailed to ancient Israel’s wood over Jerusalem’s holy hill that our Lord Jesus Christ conquered with it: Canaan, the Valley of the dried bones (by turning it into our Father’s holy heart) but also conquered the world, so we may live His glorious life victorious over evil always until kingdom comes. This is ancient Israel’s wood representing not only the entire human race that had descended into hell’s torment, because they failed to know His holy name fire and His words of life from the oath sworn to Isaac that could have saved them, but also, it is the new earth soon to manifest in Canaan entirely first then worldwide to the nations lastly.

For this is our heavenly Father’s entire divine nature emerging from Sarah’s barren-womb as His Son Jesus Christ was born as Isaac, so he may become His lamb between Him and his servant Abraham to be offered as the burnt offering over Jerusalem’s holy hill, resting at mount Moriah, so He may turn the old earth into a new glorious one forever. Indeed, this is the new earth that our heavenly Father needed for His children from Israel and the families of the nations, then, it is born from the earth’s heart with the rock of salvation displaying Abraham’s three sacrifices with their halves facing each other along with two uncut doves, but with ancient Israel’s wood ascending Jerusalem’s holy hill forever enriched, in Canaan.

Certainly, our heavenly Father needed ancient Israel, after expiating for every sin from the nations from the past, present and the future not only descending into the Valley of the dried bones bitten by poisonous snakes, but also, ascending with their sacred-flesh turned into wood bitten with bronze nails to King Messiah’s hands and feet over Jerusalem’s holy hill bound towards heaven’s glory. Definitely, our heavenly Father needed not only to have the old world and the new one together in ancient Israel’s wood with the sins expiated through the generations with their sacred-flesh and the King Messiah’s atoning-blood shed over Jerusalem’s holy hill finally in Canaan: but also, He needed it (His divine nature) inside again the Holy of Holiest forever sanctify throughout eternity.

For this is from where our heavenly Father will continue to hear every man, woman and child’s prayers from Israel and the families of the nations, whether they are from the past, present and future generations, so He may answer their calls through the wood that is His divine nature that suffered their sins with His Son Jesus Christ shed atoning-blood forever. Understanding that, our heavenly Father will continue to be our source of every blessing through our long eternal days in heaven’s glory and upon the new earth as well, so He may continue to provide us in the things that He will be gladly grant us abundantly thus we may be able to love, serve and glorify Him through eternity, as never before.

In other words, our heavenly Father will be our only source of everything needed in our long days in eternity, whether we may live in heaven’s glory as in the New Jerusalem, paradise or in the new earth, because He alone possesses blessings that only He can grant to our living-souls moreover He will have His holy angels protecting us as always. Therefore, we are required to become baptized in water by invoking the perfect holiness of His name, His Son Jesus Christ and the Holy Spirit, so we may abandon the sinful-flesh and the spirit or error that is the forbidden fruit, for the sacred-flesh and the Holy Spirit that take us to our Father’s holy presence continually each day without failing us ever.

Given that, only in water baptism by invoking the perfect holiness of His name, His Son and the Holy Spirit, then we have abandoned the altars of this earth that are worthless idols for the altar from heaven’s glory, where our heavenly Father has His holy angels loving, serving and worshipping His holy name fire nailed to the wood over Jerusalem’s holy hill. For this is the only altar in heaven’s glory for the angelical hosts and for every man, woman and child from Israel and the families of the nations that our heavenly Father is ready to receive them, dressed with His divine nature, after water baptism thus making them perfect and holy as He lives eternal life in perfect glory forever throughout eternity.

Because it is only in this sacred-body, composed of the sacred-flesh, the unbreakable bones and the atoning-blood filled with His eternal life, an eternal life that His Son Jesus Christ was born from David’s virgin daughter thus to live it successful in Canaan, destroying Satan’s works and the angel of death forever, so every man, woman and child may live it abundantly nowadays. For our heavenly Father has established His rock of salvation at hell’s gate to spill it with Isaac’s atoning-blood born in Canaan as our Lord Jesus Christ, so He may have His eternal life destroying Satan’s kingdom of darkness along with death and every fallen angel, thus, we may live His eternal life each day upon earth forever enriched into everlasting.

Really, this is our heavenly Father’s eternal life that has always existed within every man, woman and child from the house of Israel, because it is the oath sworn to Isaac that in water baptism it becomes manifest instantly, growing nonstop throughout Canaan and the earth as well thus touching the families of the nations with love never known before by them. For this is our heavenly Father’s blessing, speaking to Abraham, as He said: in your seed the families of the nations will be blessed, because it is His eternal life in the oath sworn to Isaac as a pact of life, emerging from His divine nature already existing in Israel, manifested only in water baptism, by invoking the perfect holiness of His name.

Definitely, as our heavenly Father’s eternal life already rooted in every Israeli man, woman and child living through the generations become manifest, baptized in water only by invoking the name of the God of Abraham, the name of the God of Isaac and the name of the God of Jacob that is the Holy Spirit, then new glories will be seen unseen before. This is our heavenly Father’s eternal life beginning to grow rapidly, because once it becomes manifest in water baptism in every Israeli man, woman and child then it will grow towards the families of the nations, blessing them as they had never been blessed before, filling the entire earth, beginning with the Valley of the dried bones, until it reaches heaven’s glory finally.

This is when, our heavenly Father’s eternal life will become one with His children living in heaven’s glory as ancient Israel with Moses over the mountaintop, where Moses was told that he and Israel will return to it to serve the Lord forever along with His children in Canaan nowadays, finally liberating the families of the nations in hell with His eternal life. Understanding that, our heavenly Father’s blessing to Abraham was that in his seed the families of the nations will be blessed, and this included those lying in their hell’s holes already, in need of deliverance, because hell no longer has powers to hold them forever, since sin had been expiated and destroyed with His eternal life victorious over Satan and death forever.

Surely, every man, woman and child already lying in their hell’s holes, tormented day and night because of their sins and failure to become baptized in water by invoking the perfect holiness of His name, His Son and His Spirit, then, they will receive also His eternal life victorious over death, existing hell’s gate spilled with Isaac’s atoning-blood bound finally into His holy heart. It is here. When our Lord’s prayer will finally be fulfilled in us, because His perfect will be done on earth with the families of the nations as in heaven’s glory with the angelical hosts, given that His eternal life in Israel has been finally awaken only to grow with amazing honors to our Father in heaven thus He may descend into Canaan to stay forever.

For our heavenly Father has created a new earth within the heart of the old earth with His Son Jesus Christ’s sacred-flesh born as Isaac from Sarah’s barren-womb by the Holy Spirit, lifting His holy name fire nail to it over the world’s sin erased forever with ritual and ceremonies of his atoning-blood shed over hell’s gate and the City of David’s gate. It is here, from where our heavenly Father’s eternal life has left heaven’s glory to find you somewhere upon earth, because it misses you since the day you left paradise, so you may return to our heavenly Father’s image to live according to His amazing likeness in His new earth filled with His amazing love for you, your loved ones and friends. Amen!

Culture and peace for every one today and always!

Cordially yours,

The Bible says there EXIST only one way to heaven!

JESUS said, "I am the way, the truth, and the life, no man comes unto the heavenly
Father, but by me" John, 14:6

Nobody else can save you. Trust JESUS today!

That if thou shalt confess with thy mouth the L-rd Yehoshua, and shalt believe
within your heart that GOD hath raised him from the dead, then thou shalt be saved."
Romans 10: 9

You must do the Following:

Put your faith to work and pray right now in your heart and soul.
Admit you are a sinner. See Romans 310
Be willing to turn from sin (repent) See Acts 17:30
Believe that JESUS died for you, was buried and rose from the dead. See Romans
10-: 9-10

Through prayer, invite JESUS into your life to become your personal Savior. See
Romans 10:13

What to pray? Or what to say to the HEAVENLY FATHER in the NAME of JESUS CHRIST in Prayer...?

Do the following and ASK HIM to GIVE YOU, RIGHT NOW, the POWER of the HOLY SPIRIT (GIFTS of the SPIRIT THAT ARE FREE FOR YOU TO RECEIVE
according to the SCRIPTURES as YOU TURNED AWAY FROM YOUR SINS AND ACCEPTED JESUS CHRIST TO CLEANSE YOU WITH HIS PRECIOUS BLOOD THE SINS of YOUR SOUL and LIFE) and HE will listen to you AND DO IT:

That if you confess with your mouth, "Jesus is Lord," and believe in your heart
that God raised him from the dead, you will be saved.
For it is with your heart that you believe and are justified, and it is with
your mouth that you confess and are saved. As the Scripture says, "Anyone who
trusts in him will never be put to shame." For there is no difference between
Jew and Gentile, rich or poor, small or great, wise or not-- just the same, the Lord is
Lord of all and richly blesses them who call on him, for, "Everyone who calls on the name of the Lord will be saved." Romans 10:9-13

Dear GOD, I am a sinner and in need of forgiveness. I believe that the L-rd JESUS
shed His PRECIOUS BLOOD and died for my sin. I am willing to turn from sin. I
now invite JESUS to come into my heart and life as my personal Savior.

If you said the above PRAYER, then YOU ACCEPTED Jesus Christ as your ONLY WAY
to HEAVEN and your PERSONAL SAVIOR FOR ETERNITY?

Did you receive Jesus Christ as your LORD and Savior TODAY?

YES _____? Or, NO ______?

Date____/____/___ YES ______? Or, NO ______?

If you trusted JESUS as your Savior, you have just begun a wonderful new life
with Him. Now:

Read your Bible every day to get to know JESUS CHRIST better.
Talk to GOD in prayer in the NAME of JESUS CHRIST everyday.
Be baptized in water submersion and in the power of the Holy Spirit of God,
worship, fellowship, and serve with other Messianic Jews and gentile believers
as well in a Temple where JESUS is preached and the Bible is the final authority.

Tell others about JESUS.

Now, a reminder, do not forget to pray for me; please include me in your
prayers for me and my love ones, for your prayers are very important in heaven.
You do not have any idea how important your prayers are in Heaven; Jesus
suffered, anguished, prayed, cried, shed His Precious Blood and Died on the Cross
of Golgotha for your prayers to be heard in Heaven in the Holy of Holiest. That
is CORRECT. The Holy Father, Jesus Christ and the Holy Spirit, and all the Holy
Angels hear your prayers in Heaven in the Holy of Holiest too. I most
add that THERE is a GREAT FESTIVITY with GOD and all the HOLY ANGELS in HEAVEN when you do the SINNERS PRAYER and SPEAK to GOD in the NAME of HIS WONDERFUL King Messiah and HOLY SON, JESUS CHRIST. Thank you.

http://www.supercadenacristiana.com/index.php

http://www.faithcomesbyhearing.com/ambassador/free-audio-bible-download

http://radioalerta.com

http://www.youtube.com/watch?v=rsYA-M0r-w4&playnext=1&list=PLEF344CEAC8A8F474&feature=results_main

http://www.youtube.com/watch?v=yw5qBHyVtoQ&list=PLjMWsAQ3-rfnNnBq-wn0ATM5vaHi9HA3Q

http://www.youtube.com/watch?v=nZKtwRuutnY&list=PL3C9EC193E2A7CB7B

http://www.youtube.com/watch?v=hOVdjxtnsH8&h d=1

https://www.youtube.com/watch?v=s7kj1Wx5ffs

https://www.youtube.com/watch?v=bMsXK66XmUs&list=RD5eb99aA3Jsk&index=5

https://www.youtube.com/watch?v=1khhFySfO-s&list=PL54B204D72BF2799A

https://www.youtube.com/watch?v=BTpaVXvSbZE

https://www.youtube.com/watch?v=LpKllW86iG8
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