Los empelados de subte que hoy paralizan la Ciudad
de Buenos Aires con un paro de 24 horas y amenazan con extenderlo pidieron hace
más de un año la inscripción de la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte
y el Premetro para que le dé el carácter de sindicato, uno que esté separado de
la Unión Tranviarios Automotor y, así, tener derecho a elegir
delegados.
Ese es el punto principal que reclaman los trabajadores hoy,
no es un aumento salarial ni un conflicto con la empresa Metrovías. Es con el
Ministerio de Trabajo que aún no les da una respuesta y que llamativamente ante
la escalada que va tomando el conflicto, se llamó a silencio.
Después de
lograr esa inscripción, que hace un año duerme en los cajones de Tomada, los
trabajadores sí tendrían que enfrentarse a la UTA que responde a la CGT de Hugo
Moyano para pelearle la personería gremial.
Lo llamativo es que ese mismo
trámite que aguardan los empleados del subte y que Tomada parece no querer dar
el brazo a torcer, tardó un mes en concedérselo al hijo del titular de la CGT,
Facundo Moyano.
En noviembre de 2006 le otorgó ala inscripción al
Sindicato Unico de Peajes y Afines y en octubre de 2008, Tomada firmó la
resolución 954 dándole la personería gremial.
El hijo de Moyano obtuvo
sin vueltas eso que hoy le niega a los trabajadores del
subte.