Adjunto y en éste sitio en la Web, compartimos interesante enseñanzas de H. P. Blavatsky, acerca de las Estancias de Dzyan, que sucintamente nos indica:
1.- La importancia de conocer las enseñanzas del Libro de Dzyan; que pese a ser uno de los textos más antiguos de la humanidad, no está en ninguna biblioteca ni han oído jamás hablar de él los eruditos del mundo. Sin embargo; existe y descansa oculto hasta para los intrépidos corresponsales, en una de las misteriosas bibliotecas de las estribaciones del Himalaya. El Libro de Dzyan, está escrito en un lenguaje desconocido para la filología; en caso de que se pueda aplicar el término «escrito» en ideogramas, combinado con un sistema simbólico de colores. Por lo que las Estancias de Dzyan, son una muestra de lo que puede suceder llegado el momento; pues sólo cuenta con unos pocos fragmentos de un gran conjunto que podría ser la historia cósmica, a la escala más grandiosa y admirable.
2.- La historia de la Evolución Cósmica; tal como se plantea en las Estancias de Dzyan, se puede decir que es la fórmula algebraica de ésta evolución. Por tanto, no se debe esperar encontrar en ella una descripción de todos los estados y transformaciones acontecidos entre los comienzos de la Evolución Universal y nuestro estado actual. Por descontado hay que recordar, que todas las Estancias apelan a las facultades internas espirituales, más que a la comprensión ordinaria mental del cerebro físico.
3.- La Estancia I describe el estado del TODO ÚNICO durante el Pralaya1, antes de la primera vibración de la Manifestación. A primera vista, es imposible describir dicho estado; por lo que sólo se puede simbolizar en sus aspectos negativos, ya que si es el estado de lo Absoluto per se, no alcanza a tener ningún atributo específico que se logre definir con términos positivos. Por ello, tal estado únicamente puede sugerirse por la carencia de todos los atributos; incluso los más abstractos que el humano pueda concebir, dentro de lo que le permitan los límites más remotos de su poder de concepción.
4.- La Estancia II relata un estado que; para una mente occidental, es tan parecido o casi igual a lo que se menciona en la Estancia I. Y para describir su diferencia, haría falta un tratado. Por tanto, las Estancias I y II hay que dejarlas a la intuición y las mayores facultades del lector; para que capten hasta donde le sea posible, el significado de las frases alegóricas que se emplean.
5.- La Estancia III narra el Despertar del Universo después del Pralaya. Relata el nacimiento de las Mónadas (Átomos, Sistema Solar, Chispas Divinas) a partir del estado de absorción o separación dentro del Uno, el primitivo y máximo estado en la formación de los Mundos.
6.- La Estancia IV marca la diferenciación del «Embrión» del Universo en la Septenaria Jerarquía de Fuerzas Divinas conscientes, que son las manifestaciones activas de la Única Energía Suprema. Tal diferenciación es realizada por los Dhyân Chohans o Dioses Creadores, quienes son los diseñadores, constructores y finalmente los creadores de todo el Universo manifestado, en el único sentido en que puede entenderse el nombre «creador». Ellos le dan forma y guían el Universo, son los Seres inteligentes que regulan y controlan la evolución, incorporando en sí mismos las manifestaciones de la Ley Única; que conocemos, como «Leyes de la Naturaleza».
7.- La Estancia V cuenta el proceso de formación del mundo. Primero, como Materia Cósmica difusa; después, el «Torbellino de fuego». El primer paso para la constitución de una nebulosa que se condensa; y luego de sufrir diversas transformaciones, estructura un Sistema Solar, una Cadena Planetaria o un Planeta, según sea el caso.
8.- La Estancia VI indica el proceso que se sigue en la formación de un «Mundo»; y da la evolución de ese Mundo hasta su cuarto período (El Terrestre), que corresponde al período en que vivimos ahora.
9.- La Estancia VII continúa la historia, describiendo el origen de la vida hasta la aparición del humano. Y con esto, termina el Primer Libro de la Doctrina Secreta.
Cordiales saludos:
Jorge E. Morales H.

1 Es un período de obscuración o reposo (Planetario, cósmico o universal); lo opuesto al Manvantara. Pralaya es el período de disolución, sueño o reposo relativo o total del universo; que sobreviene al fin de un Día, de una Edad o de una Vida de Brahma.
C. W. Leadbeater: El título de éste libro ( A Los Pies Del Maestro) fue escogido por nuestra Presidenta entre unos treinta o cuarenta que le fueron presentados a consideración; y también a ella se debe la dedicatoria A LOS QUE LLAMAN, cuyo simbolismo es obvio: "Llamad y se os abrirá; buscad y hallaréis." En el prefacio del libro, por la Dra. Besant dice: Por ser un hermano de más edad se me ha concedido el privilegio de escribir unas palabras de introducción a este librito, el primero que ha escrito un hermano más joven de cuerpo, ciertamente, pero no de Alma. He aquí un punto de gran importancia. En la vida ordinaria, considerando solamente este mundo y ésta sola encarnación, juzgamos la edad de una persona por la de su cuerpo físico; pero en el progreso oculto, consideramos la edad del Ego (Espíritu o Yo Superior), del Alma interna. Debemos estar alerta para no juzgar solamente lo externo, aunque casi todo el mundo lo hace. El Alma crece constantemente; y cuando alcanza un estado superiormente desarrollado, a menudo comienza a mostrar signos de su desarrollo en inteligencia, emoción y poderes ocultos, aún cuando el cuerpo físico sea todavía joven.
Alcyone (Krishnamurti), ciertamente, dio muestras de que éste es su caso, por la extremada rapidez de su progreso. Respondió a las enseñanzas tan plenamente, que pudo alcanzar en unos cuantos meses lo que normalmente requiere muchos años, porque para la mayoría de los humanos esto representaría un cambio fundamental de carácter. Los casos de esta clase irán en aumento, debido a la próxima llegada del Instructor del Mundo. Sus principales discípulos deben ser personas en la plenitud de su vida y de su fuerza; la mayoría probablemente no mucho mayores que Él en lo que al cuerpo físico se refiere, y los que habrán de ser sus discípulos deben ser ahora jóvenes. Es sumamente probable que algunos de los que ahora son niños entre nosotros, puedan convertirse en el futuro en destacados colaboradores, pues es posible que la mayoría de los que están destinados a tan afortunada oportunidad nacerán donde puedan obtener la enseñanza que los capacite para ello; o sea, en familias teosóficas.
Por lo tanto, deberíamos estar pendientes de esas posibilidades y procurar que todo niño que encontremos en nuestro camino, sepa de la próxima venida del Instructor del Mundo, para que puedan conocer la posibilidad que se les brinda. Debe dejarse que ellos mismos aprovechen la oportunidad pero; cuando menos, debemos proporcionársela. Sería muy triste que algunos padres tuvieran que oír de su hijo o hija este reproche: "Si me hubierais hablado de estas cosas cuando era joven, podría haber aprovechado la oportunidad, pero me dejasteis crecer sin saber nada de ello; dejasteis que creciera en la vida del mundo y por eso, cuando se presentó la oportunidad no la aproveché." Hemos de proporcionar la oportunidad; pero cuando hayamos hecho eso, nuestro deber estará cumplido, porque no nos corresponde a nosotros tratar de obligar a nadie en ningún sentido, ni siquiera formular un plan de futuro y esperar que otras personas, posiblemente con un mayor desarrollo espiritual, se identifiquen con él.