1.-
Meditar es el estado en que se es consciente del Todo (Lo
interno y lo externo); mientras que la concentración se produce, cuando la
atención (La mente) se centra en un sólo aspecto en particular (Interno o
externo), excluyendo el resto del Todo.
2.- La
meditación es una actividad que no debe realizarse para
conseguir un fin, sino para disfrutarla al contactar el Todo o nuestro Espíritu
(Espíritu Divino o Átmico, Espíritu de Vida o Búdico y Espíritu Humano o el
Alma). Pues cuando consideramos tal o cual fin para meditar;
dicha finalidad es un peso psicológico (Mental y emocional o astral), que en vez
de elevarnos hacia los planos espirituales, nos impulsa hacia abajo o los
planos materiales (Mentales, emocionales o astrales y físicos).
3.- Se debe
procurar meditar en cualquier momento y lugar; sin limitaciones
y restricciones, para simplemente disfrutar del contacto con nuestro Yo
Superior o el Espíritu. Pues muchas veces, a pesar de tener la atención centrada
en un trabajo o actividad; imprevistamente alcanzamos a
meditar, captando brevemente el
Todo.
4.- Cuando a la
meditación se le impone una técnica o procedimiento, se limita
su accionar y efectos. Por lo que la idea es dejarnos fluir naturalmente
(No-hacer) en la meditación; sin limitantes técnicas y
procedimientos, para disfrutar el gozo o éxtasis de ser conscientes del
Todo.
5.- Antes de
meditar, se recomienda respirar profundamente (Respiración
caótica), para: 4.1.- Desplazar y limpiar el cuerpo, de las negativas
vibraciones psíquicas propias y externas. 4.2.- Oxigenar o energizar, todas las
células corporales.
6.- La
meditación dinámica; en sí consiste, en efectuar nuestra
trabajo dentro del bullicio de la vida diaria, una introspección que nos permita
comprender y liberarnos de todos nuestros vicios y condicionamientos
(Familiares, educacionales, religiosos, culturales, raciales, laborales,
locales, nacionales, económicos, etc.) psicológicos. Mientras que la
meditación silenciosa verdaderamente se produce; cuando
sentados o acostados, se está completamente en silencio sin el bullicio externo
e interno (No-mente).
7.- Si durante
la meditación sentimos las fuerzas de la vida (De kunaline, la
energía sexual y de los chakras) que obran totalmente diferentes en cada
persona, permitamos que tales fuerzas fluyan y actúen libremente en nuestro
cuerpo. No busquemos desarrollar tales fuerzas en nosotros; porque su desarrollo
únicamente se alcanzará, en la medida en la que las necesitemos en nuestro
crecimiento espiritual.
8.-
Meditar implica penetrar en lo desconocido o en un principio
sin fin, de los planos o mundos espirituales. Es como dejar lo conocido o el
pasado; para comenzar a vivir, o básicamente ser, en el presente. Y dado a que
los mundos espirituales no son lugares, sino acontecimientos; cuando
verdaderamente se medita, realmente uno Es.
9.- Los peligros
del consumo de drogas en la meditación; con cuerpos (Mental,
emocional o astral y físico) no purificados, produciría: 9.1.- Un
descontrol psicológico de los eventos. 9.2.- Una adicción o vicio; para todas
las células del cuerpo, por la necesidad de la química de las
drogas.
10.- La
diferencia entre Satori, que es un comienzo
o un vislumbre de algo que luego termina; y el Samadhi, que implica el
conocimiento del saber sin término o
final.
11.- El prana como energía cósmica vital o el aliento de vida
proveniente del Sol, que existe en todos nosotros y en toda la Tierra, y que nos
permite vivir: Respirar, comer, beber, pensar, sentir, actuar, etc.
12.- Técnicas
tradicionales de meditación: Anapanasati yoga, tratak, repetición de un mantra, técnica de visualización, morir
conscientemente, entrando en el sueño
conscientemente, comunicación sin palabras con
la existencia, meditación
dinámica, meditación
kundalini, nataraj, nadabrahma, devavani, gourishankar, mandala,
Shiva-Netra: La meditación del tercer ojo,
meditación de la oración,
la oración en grupo, la risa, la Rosa Mística,
No-Mente.
EL LIBRO DE LA
VIDA
Enfrentarse a la vida de un modo nuevo
Según me parece, una de
las cosas que la mayoría de nosotros acepta ansiosamente; y da por sentada, es
la cuestión de las creencias. No estoy atacando las creencias. Lo que tratamos
de hacer es averiguar; por qué, las aceptamos. Y si pudiéramos entender los
motivos; las causas de la aceptación, quizá seríamos capaces no sólo de
comprenderlas, sino también de liberarnos de ellas. Uno puede ver cómo las
creencias políticas, religiosas, nacionales y otros tipos diversos de creencias,
separan de hecho a los seres humanos: generan conflicto, contusión y
antagonismo, lo cual es obvio; sin embargo, no estamos dispuestos a
abandonarlas. Está la creencia hindú, la creencia budista, la cristiana...
innumerables creencias sectarias y nacionales, diversas ideologías políticas,
todas rivalizando entre sí, tratando cada una de convertir a las otras. Es
evidente; todos podemos verlo, que la creencia separa a las personas y crea
intolerancia.
¿Es posible vivir sin
creencias? Eso podemos descubrirlo; sólo si somos capaces, de estudiarnos a
nosotros mismos en relación con una creencia. ¿Es, entonces, posible vivir en
este mundo y no tener creencia alguna? No cambiar de creencias, no sustituir una
creencia por otra; sino estar enteramente libres de todas las creencias, a fin
de que nos enfrentemos a la vida de un modo nuevo a cada instante. Esto; después
de todo, es la verdad: ser capaces de afrontarlo todo de una manera nueva,
afrontarlo de instante en instante sin la reacción condicionadora del pasado. De
modo tal, que no exista el efecto acumulativo que actúa como una barrera entre
uno mismo y
lo que es.