Algo está mal si para salvar vidas no hay dinero; pero para pagar despedir a animales muertos, sí.
PorElena de Alfaro Analista política
Las reacciones por la muerte de la elefante Manyula dejan entrever que algo anda mal en El Salvador.
Muchos salvadoreños, ancianos, adultos, jóvenes y niños mostraron su pesar por la muerte del paquidermo, y está bien, pero a diario, en los diversos medios de comunicación, nos informamos sobre asesinatos y accidentes violentos que dejan en la orfandad a muchos niños por quienes no se ha visto nunca expresiones masivas de pesar.
Al día siguiente del entierro del espécimen, el Gobierno de El Salvador publicó una esquela de una página completa a colores en uno de los principales periódicos, que textualmente expresaba: ¡Enorme vacío nos dejas en el corazón!, y un día después, la Secretaría de la Cultura publicó un desplegado en el que agradecía a instituciones, médicos y personas que cuidaron la salud de Manyula; pero no se ha visto nunca un desplegado semejante del gobierno dando un pésame a los familiares de las víctimas de la delincuencia. Algo anda mal.
Algo anda mal cuando la indiferencia de las autoridades y de la población en general ante la pérdida de las vidas humanas contrasta con las muestras de dolor que se exhibieron con motivo de la muerte de la elefante.
El suceso también revela una lamentable distorsión de las prioridades del gasto por parte de las instituciones estatales.
Recientemente, el director general del Hospital Bloom inició una campaña para colectar fondos para comprar máquinas que faciliten el diagnóstico o la aplicación de tratamientos a niños que adolecen enfermedades complejas. Con el dinero que se gastó en el anuncio publicado por el gobierno tras la muerte de Manyula se hubiera podido comprar un par de esas máquinas que aparecen listadas en un folleto donde se solicitan donaciones, y con el anuncio desplegado de la secretaría por lo menos se hubiera costeado el tratamiento médico de un niño que sufre del corazón.
Algo está mal si para salvar vidas no hay dinero; pero para pagar despedir a animales muertos, sí. ¿Por qué nos quedamos callados ante la insensibilidad e insensatez de las autoridades?
Los enfermos esperan ser atendidos en los hospitales, pero no hay suficientes camas, no importa qué tan delicados se encuentren, deben sentarse o acostarse en el frío suelo. Las medicinas necesarias para su tratamiento escasean por la incapacidad de los administradores o por falta de recursos económicos. Cuando los pacientes tienen que hacerse exámenes en laboratorios privados, muchos desisten por su alto costo y debido a eso un considerable porcentaje fallece.
Algo está mal cuando las autoridades alegan que no les alcanza el presupuesto para evitar las carestías y disminuir las muertes por falta de atención, pero hay dinero para seguir derrochándolo, permitiendo un jugoso incremento en los gastos de la Asamblea Legislativa por cerca de los ocho millones de dólares.
En el área urbana como en la rural, hay personas con mucho talento para la música. Si pudieran comprarse una guitarra, una trompeta o una flauta, se ganarían el sustento diario deleitándonos a todos con sus melodiosos conciertos. Contamos con deportistas que si recibieran un mejor entrenamiento y tuvieran los equipos necesarios podrían conquistar reconocimientos y posiciones más altas a escala mundial. Con ello, se estaría invirtiendo en mejores artistas y atletas, e incluso, a disminuir la delincuencia. Las autoridades dicen que tienen la intención de ayudarlos, pero insisten, no hay dinero. Algo anda mal cuando para viajar y cobrar altísimos viáticos las autoridades sí tienen dinero, pero para formar mejores salvadoreños, no.
¿Por qué las autoridades se mueven con tanta rapidez por un animal y no han aplicado la misma celeridad para atender los problemas más inmediatos y críticos de la ciudadanía? ¿Por qué nos hemos vuelto insensibles ante el dolor de nuestros hermanos y apáticos para reconocer sus necesidades inmediatas? Comencemos por cambiar nuestra actitud, anteponiendo los valores humanos a lo trivial.
Algo anda mal cuando en menos de una semana están hablando de hacer un monumento a Manyula y cuando muchas colonias y barrios aún carecen de alumbrado público... y era solo una elefante.