"Huleros", estafadores a plena luz del día
Profesionales,
campesinos, obreros, jóvenes, viejo, pero especialmente mujeres
son sus potenciales
víctimas.
Última actualización: 04 DE ABRIL DE 2010
16:34 | por Redacción de La
Página
 Foto
ilustración
Apenas entra un usuario de Sertracen a los
estacionamientos privados ubicados atrás del edificio central en San
Salvador, rápidamente se acerca uno o dos a darle indicaciones
de cómo debe parquearse. En ocasiones hasta se acercan para ayudar a
abrir la puerta, especialmente si es una conductora.
Balbucean la oferta, pero se esmeran
en que se les entienda $1.50. Siguen al usuario hasta convencerlo de
que es necesario cambiarle el hule de empaque a las puertas y al
baúl. Prometen hacer el trabajo lo antes posible... antes de
regresar de realizar el trámite dentro de Sertracen.
Si logran afianzar un cliente,
inmediatamente se unen cuatro o cinco "huleros" y entre todos
realizan un trabajo deficiente y rápido. Cuando llega el usuario,
los demás se alejan y dejan que quien hizo el trato cobre.
El cliente ha calculado en diez metros a lo
sumo, es decir, 15 dólares. Sin embargo la sorpresa es cuando el
"hulero" multiplica esa cantidad por cuatro y le cobra $60 o más. El
cliente quiere pagar en metro, pero el "hulero cobra en pie y para
su comodidad un metro tiene cuatro pie, aunque en realidad tiene
3.28 pie.
Los clientes aseguran haber escuchado
que el metro valía $1.50, pero el hulero dice que dijo $1.50 el pie.
Comienza la discusión y de repente los demás "huleros" se van
acercando. Ya no son cinco, son diez o más, los que rodean al
cliente que a estas alturas ya es víctima.
SI la víctima no tiene dinero en
efectivo los "huleros" le piden que vaya a un cajero automático con
dos de ellos a sacar dinero. Si tampoco anda tarjetas, le aceptan
cadenas, relojes y todo lo que sea de valor.
La mayoría cede y paga por un trabajo mal
hecho porque algunos de los "huleros" que se han sumado a la
discusión dejan ver tatuajes de pandillas y comienzan a
sembrar miedo en la "víctima". Otros no pagan y piden a los
"huleros" que quiten el empaque colocado, pero éstos reclaman que ya
no pueden porque ya está cortado.
Los "huleros" rodean a la víctima,
copian la placas y uno de ellos dice que con los conectes en
Sertracen ya van a averiguar la dirección del dueño del
carro para irle a cobrar a la casa. Es una forma de amedrentar a su
víctima que amenaza con ir a denunciarlos ante la PNC , mientras los
huleros se ponen a reír y lo retan a que los denuncien. No hay
policías por ningún lado y si los hubiera igual. Prefieren ignorar.
Los "huleros" comienzan a hacer señas
propias de pandilleros y a usar lenguaje propio de las pandillas.
"Nel bato, con usted tranzamos a $1.50 el pie" dice. Otro
asegura que él escuchó perfecto y otro más generalmente el más
alto, reclama como suyo el negocio y reclama al usuario que si no
paga de cualquier forma le van a cobrar. Insiste en que conocen las
placas y que con ellos sabrán dónde vive.
El único testigo del usuario podría
ser el que entrega los papeles de control y cobra por el parqueo,
pero éste se hace el desentendido y dice no saber nada. La víctima
no se puede subir al vehículo porque está rodeado y
estratégicamente dos o tres se han colocado frente al automotor para
no dejarlo ir.
El colmo del cinismo es cuando uno de los
huleros le pide aunque sea la casetera como garantía de que va a
regresar a pagar o como pago. El usuario finalmente tiene miedo y
paga con una prenda de valor que vale más que lo exigido. Logra irse
y los "huleros" comienzan la caza de otra víctima.
Si la víctima es mujer, las
preferidas, generalmente paga y a veces hasta sube a uno o dos de
esos tipos para ir a sacar dinero. A veces están tan asustadas
como ocurrió en diciembre del año pasado cuando una mujer dio la
tarjeta y el pin a uno de los "huleros". Jamás regresó éste y le
vació la cuenta.
José, oriundo de un municipio de la
zona oriental, una de las tantas víctimas señaló que enero
pasado tuvo necesidad de ir a refrendar y fue engañado por los
huleros, porque escuchó que a $1.50 cobraban el metro. Cuando
regresó le cobraban $75. Cuando lo empezaron a rodear, le habló a
sus parientes que se encontraban en Metrocentro y llegaron
pronto, precisamente cuando le estaban exigiendo las tarjetas de
crédito. Los tres primos de José llegaron en un pick up doble cabina
y se bajaron enseñando las armas en el cincho. "Y a mi porque no me
le ponés hule hijueputa" le dijo uno de sus parientes al "hulero"
que más vociferaba. Los huleros se desperdigaron y ese
instante fue aprovechando por José y sus parientes para irse. Ni
pagaron el parqueo.
José supo después que varios
pandilleros armados llegaron al parque a buscarlo, pero él ya iba de
camino. Esta vez perdieron los "huleros".
No fue el caso de Rosa, a quien los
"huleros" le quitaron una cadena valorada en unos $150, por un cobro
de $50. Ella quedó de llegar a dejarles el dinero para que le dieran
la cadena, pero tuvo miedo y prefirió dejar la prenda. Lección
aprendida.
A veces llegan agentes de
la PNC
y las víctimas denuncian, pero lo policías ni siquiera escuchan y si
lo hacen le dan la razón a los "huleros", porque se supone que son
tratos comerciales, aunque no hay ningún contrato firmado.
"Un sargento del 911 de San Salvador
señaló que no pueden proceder porque se trata de un reclamo por
trabajo cobrado muy caro. En este caso las partes deben negociar,
aunque lo mejor es no aceptar el cambio de empaques", dijo.
Un agente de tránsito señaló que no
pasa un solo día hábil sin que haya al menos una denuncia, pero nada
se puede hacer porque no ha habido robo. Hasta ahora ningún "hulero"
ha sido detenido o procesado".
Las víctimas ni siquiera preguntan el
nombre de la persona que los estafa, por lo tanto ni siquiera pueden
denunciar a alguien específico, aunque la Fiscalía puede abrir un
proceso al ser del conocimiento público, dijo el agente.
La mayoría de las víctimas prefiere
quedarse callado y asumir la experiencia para no volver a ser
timado. "Son víctimas profesionales, campesinos, mujeres, jóvenes
adultos, tienen la facilidad de engañar a mucha gente, especialmente
a las mujeres", cuenta un tramitador.
LA PÁGINA
logró hablar con un "hulero" sin que se enterara que estaba hablando
con un periodista. Según el "hulero" el producto se los traen desde
Guatemala, generalmente de contrabando. La pega que utilizan para
sellar el hule-empaque lo compran aquí. El hule es distribuido a
personas que viven en la comunidad Tutunichapa o en el centro de San
Salvador, que luego lo vende a $0.25 el metro, estos a su vez
consiguen ayudantes a quienes les pagan $1.00 por cada metro que
instalan. Es decir que les queda $5 de ganancia por metro pegado.
En el día, el dueño del hule puede llegar a
ganar hasta $100 o más y el ayudante hasta $20. Los ayudantes son
ocasionales, algunos pandilleros. Cuando no hay trabajo de "hulero"
se dedican a ayudarle a vociferar a los empleados de las casa
tramitadoras. Les dan entre $0.50 y $1.00 por cliente logrado.
Los huleros saben que la PNC no les hace
nada, algunos hasta son amigos de policías. No tienen contactos
dentro de Sertracen, pero a sus víctimas los amedrentan con el
número de placas al decirles que sabrán adonde ir a cobrar.
Son amigos de los que cuidan y cobran en los
parqueos, quienes incluso les ayudan a ubicar a sus potenciales
víctimas. Casi siempre mujeres, las que suelen ser más fáciles de
convencer y les dejan las llaves con toda confianza. En ocasiones
los "huleros" roban llaves cruz y pequeños objetos que no se noten.
Una vez uno de los "huleros" le cobró al cliente a $1.50 el metro,
porque ya le había robado como $1,500 en efectivo. Al siguiente día
cuando la víctima llegó a reclamar los "huleros" hasta se ofrecieron
buscarlo para entregarlo a la policía. El "hulero" dejó de llegar
dos semanas y luego volvió a aparecer. Borrón y cuenta nueva.
Al preguntarle al "hulero" si no es
una estafa lo que le hacen a los usuarios se pone a reír y
dice con sarcasmo "a nadie obligamos". Cómo que si
amedrentar no es peor que obligar... literalmente es estafar.
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