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CAMBALACHE… Verónica Woodhouse
La piratería, ese lucrativo y jugoso negocio que ha llevado al punto
de quiebra a más de una casa productora y ha ocasionado que varios
cantantes y compositores, se vean obligados a cambiar de giro para
poder mantener el ritmo de vida que llevaban gracias a las regalías de
sus discos y obras, ha sido tomada por asalto y no precisamente por la
AFI, ya que los ZETAS, ahora, son los amos y señores de la piratería.
Al verse acorralados y cortos de recursos, (no hay que soslayar la
eterna guerra por el territorio y el poder que siempre han sostenido
entre si los diversos cárteles de droga) los ZETAS, brazo armado del
cártel del golfo y enemigo natural de los MARAS, por aquello de
conseguir recursos frescos y de obtener liquidez inmediata, comenzaron
a incursionar en otras actividades.
Su primer blanco fue el sector empresarial. Los dueños, gerentes y
administradores de los antros, bares, cantinas y todo negocio que se
le pareciera comenzaron a ser visitados, entiéndase levantados, por
sujetos armados que se decían miembros del grupo de los ZETAS.
Así pues, los dueños de este tipo de negocios, sin buscarlo ni
quererlo, trabajan con sus nuevos socios, pues de negarse, sus vidas,
o las de su familia, estarían en juego.
Ya teniendo bajo su control y dominio el giro de antros, bares y
cantinas y table dance, ahora, los ZETAS, voltearon sus ojos hacia el
jugoso negocio de la piratería, actividad considerada como un delito
federal.
Los locatarios establecidos en diversas plazas y mercados, han sido
obligados a rematar al costo sus películas y discos piratas para
vender la mercancía que estos sicarios les surtirá. A partir de ya, la
piratería, es de los ZETAS.
Si ya de por sí las autoridades federales, estatales y municipales se
hacían ojo de hormiga para poner coto a esta actividad, pues ahora, en
nada nos extrañaría que inclusive llegaran a oficializarla.
Los inspectores municipales y demás autoridades competentes del ramo,
dejan operar libremente a este tipo de comerciantes, muchos de los
cuales, ahora, gracias a los gobiernos estatales y municipales, ya no
tienen que vender sus productos en las calles, sino que cuentan con un
espacio en las plazas y centros comerciales creados por los propios
gobiernos.
Porqué las autoridades municipales permiten esto, si la piratería es
un delito federal, se ignora, tal vez la mochada sea bastante buena, o
tal vez crean que ese, es un asunto de la Federación en el que los
municipios y los gobiernos estatales no tienen injerencia.
No es posible que las autoridades municipales y estatales, no hagan
nada y se conformen con los esporádicos operativos que, para taparle
el ojo al macho, realiza la AFI para incautar y destruir los discos y
películas pirata, cuando bien podrían quitarles esos espacios a los
locatarios pirata para dárselos a otros comerciantes que si acrediten
la procedencia de sus mercancías.