PRÁCTICAS DE DISCRIMINACIÓN RACIAL. Por CLAUDIA MOSQUERA ROSERO –LABBÈ*
EN COLOMBIA, CUANDO HABLAMOS de racismo, discriminación racial y desigualdades
raciales, aparecen hostilidades que informan una negación colectiva de la importancia de estos temas en la vida nacional. El país hace parte de un conjunto de naciones latinoamericanas que cimentaron su identidad nacional en el legado hispánico y en la negación de indígenas y negros. Desde hace 200 años el discurso político e intelectual criollo esta cargado de inclusión igualitarista retórica y de reales exclusiones racistas, sexistas, clasistas y regionales. Los portentosos mitos de la igualdad y mestizaje racial impiden ver los nefastos impactos de los racismos en las relaciones interculturales. Urge iniciar por lo básico. Es decir, por reconocer la existencia de dichos racismos, castigar las prácticas de discriminación racial y ponerse al día con una tarea pendiente desde hace varios años: Colombia
suscribió la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación Racial, en la cual se le obliga a penalizar la discriminación racial.
El proyecto de ley que hoy se discute bajo la iniciativa del Movimiento Mira, y aprobado en la Comisión Primera, va en la dirección correcta. Discriminación racial posee características que la distinguen de otro tipos de discriminaciones y se torna aún mas opresiva cuando se entrecruza con la discriminación de genero y social. Sepa como es la vida cotidiana de una mujer cabeza de familia, negra y pobre. En Bogotá, a esta mujer no
le alquilan un cuarto, los arrendatarios sin ningún recato le dicen que no le alquilan a negros. En los buses las personas mestizas rechazan sentarse a su lado y en las escuelas sus hijos están sometidos al acoso racial, a los chistes racistas, a vejatorios epítetos. Los jóvenes negros son objeto preferido de la brutalidad policial en ciudades como Cali y de limpieza social en Cartagena. En Bogotá existen bandas criminales que intimidan con la muerte a grupos de jóvenes negros estudiantes. Estas bandas criminales
han asesinado a promisorios negros de barrios pobres.
En estas condiciones murió hace pocos meses Hamilton Ortiz Murillo. La sanción penal debe actuar con todo el rigor cuando el racismo sea utilizado para incitar a la violencia cuando la práctica de la discriminación racial sea un factor agravante de delitos penales. Además de penalizar la discriminación racial, habría que complementar con campañas pedagógicas y elaborar códigos de ética culturalmente sensibles en los medios de comunicación. Que los periodistas deportivos y los que conducen programas de sátira política en nombre de la libertad de expresión sean conscientes de su indolente racismo descarnado. Se necesitan cambios culturales en los funcionarios de las instituciones públicas y privadas y perentorias acciones afirmativas territoriales en geografías de habitación de mayorías negras
depositarias de los indicadores socioeconómicos más bajos del país.
El año 2011 fue declarado por Naciones Unidas como el año Internacional de las personas de ascendencia africana. Recibamos este hecho con todas aquellas soluciones que eliminen las violencias basadas en el racismo.
Directora Idcaràn-Ces.UNAL