---------- Forwarded message ----------
From:
presi...@constructoresperu.org <
presi...@constructoresperu.org>
Date: 01-may-2007 19:41
Subject: [constructoresperu] Constructores: Motivos para un brindis por los trabajadores
To:
ASAConst...@yahoogroups.com
, nucleoa...@yahoogroups.com,
construc...@gruposyahoo.com,
construc...@yahoogroups.com
El ciudadano Godos trabaja como vigilante de 7am a 7pm, de lunes a
sábado, en una entidad del Estado, aunque su empleador es un
"service", conforme a ley. No tiene hijos. Quizá algo tenga que ver el
que sumando al menos dos horas de transporte, su dia laboral comienza
a las 6am y termina a las 8pm, de lunes a sábado. Pero no, otra debe
ser la razón. Pues un colega suyo, el ciudadano Jorge, también trabaja
como vigilante, también 12 horas diarias sin incluir el tiempo del
transporte; pero tiene un hijo, a pesar de tener menos suerte que
Godos: Jorge trabaja para los vecinos de una cuadra en San Borja, sin
ningún beneficio ni vacaciones, de lunes a domingo (o, lo que es lo
mismo, de martes a lunes, o de sábado a viernes, es decir, todos los
días). Los buenos vecinos de la cuadra no le pueden dar descanso el
dia de la madre, en Fiestas Patrias o en Navidad, tampoco el dia de
los trabajadores, pues en esos días necesitan más que en los otros de
sus servicios ya que ¿quien se queda a cuidar las casas, justo cuando
pueden salir con toda la familia a pasear? Pasadas las fiestas,
ponerse de acuerdo en el dia compensatorio es muy fatigoso. Jorge
tiene quien lo reemplace las otras 12 horas del día: su hijo (con lo
que se prueba que la vida de vigilante no es incompatible con la
procreación).
¿Su trabajo los realizará como personas? ¿Los dignificará? Pues es
evidente que prestar seguridad es socialmente importante y valioso.
Pero parece también evidente que en nuestro país, no hay
correspondencia entre el valor que le damos a ese bien y el valor que
le damos al trabajo que lo garantiza, al menos en el caso de los
vigilantes.
Ojo, no son los casos extremos: tenemos los de los niños ladrilleros,
niñas lavadoras de oro, indígenas al servicio de taladores ilegales,
trabajadoras domésticas adolescente en condiciones de servidumbre,
por, digamos, sesenta soles al mes - ¿para qué más si no tendrán
tiempo de gastarlos?-. En general, entre el 75% de trabajadores sin
contrato de trabajo y por lo tanto, sin vacaciones, sueldo mínimo,
jornada máxima de labores diarias, protección ante el despido
arbitrario y compensación por tiempo de servicios, pueden darse muchas
situaciones que ponen en cuestión la idea de celebrar un Día del
Trabajador.
Situaciones que nos confrontan con las luchas que dieron origen a la
institución de un dia del trabajador y la trabajadora: las de los
obreros de Chicago asesinados porque al luchar por una jornada de 8
horas diarias subvertían un orden basado en la explotación humana, al
igual que las textileras quemadas vivas por la misma razón, o los
anarquistas italianos ejecutados en Estados Unidos por las mismas
motivaciones, o los panaderos peruanos golpeados en los inicios del
siglo XX, también por luchar por relaciones más justas, sintetizadas
en la demanda de un máximo de 8 horas de trabajo diario para otros.
Situaciones que nos exigen actualizar y continuar esas luchas,
manteniendo su esencia y al mismo tiempo, incorporando nuevos saberes.
Así, debe insistirse que en el centro de las relaciones laborales
persista la idea de que, como decía San Pablo, "el trabajo dignifique
al hombre". Es decir, exprese su personalidad, volcada a la
transformación del mundo dándole o aumentándole valor. De manera que
si no puede hacerlo, que al menos no la degrade. Adicionalmente, hoy
sabemos que el trabajo tiene valor en cuanto genera riqueza,
triplemente: para el propio trabajador, para la empresa que organiza
su trabajo y para la sociedad en general. En nuestros ejemplos, el
trabajo en seguridad aumenta el valor de los espacios públicos, el
trabajo en metales convierte el recurso en riqueza y el trabajo
doméstico aumenta la libertad en el tiempo de quien contrata. Justo es
que quienes lo realicen, disfruten tanto como quienes lo dirigen o
invierten en él.
Por ello, un país de trabajo digno para todos, es uno de los lemas
implícitos de los esfuerzos constructores por hacer del Perú una
República de ciudadanos. Es con ése ánimo y con la confianza en que al
estar en el camino correcto, lo lograremos, hoy podemos decir ¡ salud
! y brindar con el fruto del trabajo en las vides de nuestro país.
La Presidencia
¡ TODA VIDA NOS IMPORTA !
www.constructoresperu.org<*> Para visitar tu grupo en la web, ve a:
http://espanol.groups.yahoo.com/group/constructoresperu/
--
Hay hombres (y mujeres) que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay otros que luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay quienes luchan toda la vida: esos son imprescindibles. - Bertold Brecht