proteccion al Escorial

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edmundo ramos perez-torreblanca

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May 14, 2010, 6:10:55 AM5/14/10
to accion plural
El Campillo y Monesterio en El Escorial
Campillo y Monesterio. Una aproximación histórica.

Un saludo.Edy


El Escorial como un concepto integral. Felipe II un paisajista precursor.

Gregorio Sánchez Meco en el libro El Escorial. Imágenes e Historia
define el territorio «El paisaje escurialense, a pesar de las
agresiones recibidas en los últimos años, es el resultado de la
ordenación y planificación llevada a cabo de Felipe II, en dos etapas
de su vida: la primera, en la primavera de 1565 la segunda, ya en
otoño de 1594. Ambas decisiones tienen un objetivo común, convertir
los espacios que lo rodean en un jardín natural ».

De hecho toda la concepción del Escorial responde a una idea global.
Creación de un Monasterio-Palacio-Panteón, de arquitectura austera,
pero rodeado de un gran jardín, muy formal en las zonas cercanas y con
un gran peso paisajista-naturalista en las zonas medias y lejanas. Es
como construir un inmenso escenario con un impresionante mural de
fondo para su obra preferida.

Esta idea de un gran marco para el proyecto escurialense se
materializó con una Gran Cerca, en cuyo espacio cobran una vital
importancia los viarios, que vertebran el espacio y le dotan de
uniformidad jardinística, actuando como eje de comunicación entre los
núcleos interiores y otros relacionados con la Corte.

El territorio que abarca La Cerca y la ubicación del Monasterio,
responden a una meditada decisión. Felipe II, de una forma deliberada,
concibió La Cerca como un gran Jardín al servicio del Monasterio, en
el que las vistas de la Sierra eran uno de los elementos compositivos
principales

Para entender el concepto de Felipe II sigamos a Angel de Prada Solaesa:

“Felipe II, con toques formales, extiende una alfombra de color y de
borduras de aromáticas al pie del Monasterio. En el resto del
territorio, salvo en las pendientes, mantiene la forma de dehesa,
forma cultural tradicional y biosostenible, que exige un tratamiento
de resalveo constante, realizado por la propia carga ganadera y
cinegética y una poda específica, que al buscar la productividad
ensalza la figura del árbol, dependiendo de si es roble, fresno o
encina, pero totalmente distinta a la que se pudiera aplicar en otros
jardines europeos, en los que predominan frondosas y coníferas
adaptadas a climatologías más húmedas.

Felipe II introdujo alineaciones de álamos y olmos, pero tan solo como
un sutil tratamiento sobre el paisaje. El respeto y mantenimiento de
pastos autóctonos, nos demuestra la inteligencia visionaria con que se
plantea el mantenimiento de este jardín. Debemos saber entender la
belleza que nos brinda esta alfombra natural, la única posible, que
deja sentir el viento y cambia de olor, y que no solo se muestra
verde, si no que en primavera se cubre de malvas y de jaramago, del
blanco de los ranúnculos y en verano se torna del color del oro.

La importante presencia de cauces de agua, lagunas e inundaciones
temporales, en prácticamente todo el espacio de La Cerca son uno de
los atractivos de este jardín. Estas láminas de agua, que reflejan las
montañas, marcan una gran estacionalidad. El déficit hídrico de los
meses de verano, insalvable, a pesar de los viajes de agua realizados,
condiciona el ajardinamiento. (Estos cauces y humedales temporales
generan un importante mundo de invertebrados y anfibios que
constituyen una de sus riquezas biológicas que se verán drásticamente
en peligro con el proyecto urbanizador pretendido).

Virginia Tovar, en el capítulo Las dehesas de Campillo y Monesterio
también del libro Jardín y Naturaleza en el reinado de Felipe II
escribe «… El rey tan solo se mostró partidario de allanar sus
caminos, de disciplinar rigurosamente sus senderos, de articular
bellamente sus comunicaciones con otros lugares sirviéndose de tupidas
arboledas. Pero no trató tan solo de facilitar accesos, o de
interrelacionar aquellas dehesas. Los caminos de aquel bello paisaje
fueron moldeados con el aroma y la sombra de los chopos, de álamos o
de fresnos.

Teóricos de la Edad Moderna como el propio Dezallier d´Argenville
compararon las avenidas de los jardines con las calles de la ciudad.
Sirvieron dichas avenidas para orientar y conducir con facilidad de un
lugar a otro. En Campillo y en el Monesterio las avenidas arboladas
sin duda fueron abiertas, el sol atravesaba el follaje y permitían la
contemplación del cielo. Nos parece que es inevitable que el camino
arbolado de aquellos lugares fue un tipo de aditamento artificial
artístico que sugerido y dispuesto correctamente por Felipe II se
convirtió sin duda en un legado que puede ser contemplado como una de
las mayores bellezas congénitas de un jardín. El Campillo y Monesterio
hemos de contemplarlos no tanto en una imitación de la Naturaleza sino
en la naturaleza misma acercada a nuestra vista y dispuesta con una
cierta reflexión artística.»

Las fincas de El Campillo y Monasterio.

Los dos lugares, integrados dentro de la Gran Cerca de Felipe II,
están prácticamente delimitados por el puente del Herreño en Villalba
hasta el cruce con la A-6 y la C-600 hacia El Escorial. Los bosques y
praderas de las fincas de esta zona tienen una superficie de unos 15
Kms cuadrados y eran conocidos desde la despoblación ordenada por
Felipe II como "Los bosques de Su Majestad".

Monesterio aparece citado en el libro de Montería de Alfonso XI, como
una magnifica zona de caza. En 1504 los Reyes Catolicos mandan
provisión ordenando que "en lo concerniente a las cercas sitas en los
términos de las villas de Monasterio y Campillo, pertenecientes a Dª.
Teresa Enriquez, se atuviesen al tenor de la ejecutoria ganada por
Madrid contra el Real de Manzanares".

En 1594 Felipe II ordena la despoblación de ambos lugares basándose
en "... Otro sí, si de la misma ciencia y poderío real absoluto de que
en esta presente queremos usar y usamos como Rey y Señor". Así quedó
pues decidida su despoblación para convertirlas en bosques de caza
para el Rey y dehesas para los frailes jerónimos. Se ajustó el precio
con los pobladores, generosamente tasado, que tuvieron que abandonar
sus hogares.

En Monesterio el Rey mandó construir una casa de oficios cuyas ruinas
se han convertido en nidos de cigüeñas, manteniéndose los restos de
una portada, más antigua, con arco de piedra de medio punto y con
alfiz.

Nicolas de Cabrillana dice:” como por arte de magia iban a
desaparecer unos pueblos e iban a surgir otros; ricas tierras de Pan
llevar pasarían a ser simples dehesas; bellos jardines y frescas
alamedas surgirían sobre terrenos calcinados durante siglos, incluso
el orden social se vería afectado por la gigantesca empresa”.

Se mantuvo el camino que unía el puente de Herreño con El Escorial,
aunque se mandó cubrir sus laterales con dos filas de álamos blancos a
cada lado que se conservaron hasta el siglo pasado en que una
epidemia acabó con ellos. Por decisión real el camino convivió con
vía pecuaria siendo indistintamente utilizado para el paso de
carruajes y ganado de la Mesta. El camino salva varios arroyos gracias
a fuertes puentes, algunos de varios ojos y esplendida hechura que hoy
en día se encuentran abandonados a su suerte y medio escondidos entre
la abundante maleza.

Sobre su valor cinegético el jerónimo Fray José de Sigüenza dejó
escrito: “a lo largo de la dehesa se ven atravesar a cada paso
liebres, conejos, venados, jabalíes a manadas y por piaras, propia
recreación de Reyes”.

De los poblados existentes solo se conserva, por orden real, la casa
fuerte de Campillo, actualmente utilizada para celebraciones y rodajes
de películas. Es una casa fortaleza anterior a los Reyes Católicos que
en origen tenia matacanes en sus esquinas para su defensa. En su
interior se conserva una majestuosa escalera de piedra, de cantería en
granito; cerca de su base hay un brocal de pozo en piedra de una sola
pieza del siglo XV de factura segoviana, típica en la zona.

En el exterior se encuentra la ermita, de la misma época,
reconstruida, con torre de espadaña y campanario con arcos de medio
punto. Los jardines que rodean el conjunto cuentan con estanques, por
los que los cisnes disfrutan de sus paseos.

Con la desamortización de Madoz, (Ley de Diciembre de 1869, firmada
por el general Serrano , Regente del Reino) estas fincas son
declaradas “nacionales” y se dispone su venta, pasando a manos
privadas para uso de coto de caza y ganadero. En el número 3348 del
Boletín Oficial de Ventas de la provincia de Madrid, del lunes 27 de
Junio de 1870 anuncian la subasta de las fincas de La Herrería, Prado
Tornero, Prado del Batán, El Castañar, Milanillo, El Dehesón,
Navalonguilla, Cuarto Carretero, Las radas, El Guindal y el Pradillo.
Al día siguiente les tocó el turno al Plantel, Monasterio, El Campillo
y Los Prado Moros. El 8 de Julio a Cuelgamuros.

Desde entonces han sido utilizadas como coto de caza y dehesas ganaderas.

Ambas fincas, Monesterio y Campillo, se encuentran atravesadas por vía
pecuaria que se conserva abierta gracias a una sentencia de 1983 dando
la razón al Ayuntamiento del Escorial contra los intentos de
apropiación de los propietarios de la finca El Campillo.



Actualmente ha surgido una nueva amenaza con la propuesta del
Ayuntamiento del Escorial de urbanizar la zona para construir un mega
complejo comercial y 850 viviendas, lo que supondria la total
urbanización del sector y la perdida irremediable de un patrimonio
histórico, paisajistico, cultural y biologico de primera magnitud.

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