Descendí del barco "Corrientes" la luminosa mañana del 11 de febrero de 1952, en el puerto de Buenos Aires. Nos estaba esperando papá, quien para ese entonces ya nos tenía una casa en Quilmes, al sur del gran Buenos Aires.
Mi hermana mayor me contó que en el barco teníamos una mesa asignada y que la comida era buena. Ella se hizo cargo de nuestra otra hermana y de mi pues a mamá no le sentó bien el viaje y estuvo en la enfermería algunos días.
Marì D'Alessandro