Los grandes hombres se ausentan cuando más les necesitamos. Algunos como Leopoldo y Simonovis por un mientras tanto y otros como Simón permanentemente pero como los grandes hombres, se quedan en nuestros corazones. Hoy, con el corazón arrugado, quisiera rendir con mi prosa, un pequeño homenaje a grandes hombres. A Simón a quien no puedo despedir como quisiera y a Leopoldo e Iván que con la misma entereza que Simón, inician con la prisión, su largo paso a la inmortalidad. No quiero de ninguna manera explotar políticamente la inmensa figura de Simón, pero sé con absoluta convicción que no compartía la vileza que hoy vive Venezuela precisamente porque era VENEZOLANO. En eso coinciden los dos Simones de mi memoria.
Quiero citar a continuación, algunos versos de su cantar que por el sentimiento que me embarga, asocio con Leopoldo y con Iván y con nuestros caidos, torturados y presos. No todas son de su autoría como es el caso de Guillermina pero me emociona la forma en que las canta. Debo registrar acá mi protesta por la invasión cubana que ni Pérez Jiménez ni mucho menos Rómulo permitieron. Ella solo es posible con el aporte de traidores, colaboracionistas y corruptos.
Gullermina:
Pusieron preso a tu marido Guillermina
Y se lo llevaron para una fuerte prisión
Y como Guillermina quería tanto a su marido,
Fue a la cárcel a cantarle una canción.
Murió mi madre yo estaba ausente.
Yo ausente estaba yo no la vi
Pero me dijo mi padre que en su agonía de muerte
Alzó su mano y me bendijo a mí.
Niña del campo que cortas flores
De nomeolvides y de azahar
Corta una rosa de dos colores
Para mi amada que está al llegar…
Niña que bordas la blanca tela
Niña que tejes en tu telar
Bórdame el mapa de Venezuela
Y un pañuelito para llorar…..
Sabana:
Sabana, sabana
Con tu brisa de mastranto, tus espejos de laguna
Centinelas de palmera que se asoman con la luna
Aquí me quedo contigo aunque me vaya muy lejos
Como tórtola que vuela y deja el nido en el suelo.
Se me parte el corazón no ver más tu amanecer
Ni el cigarrón ni la mata ni la garza que levanta
Con el cabestro te dejo amarrados mis amores
Gota a gota que te cuente mis penas el tinajero…..
Despedida.
Es tu sombra, tu insinuante despedida
Y tus ojos llorarán de pena tu partida
Ya no podré mirar la luz que me brindan tus ojos
No podré complacer en ti, tus cálidos antojos
No quiero que olvides mi nombre, mi cielo, mi vida
Que no muere y espera…
Lucero de la mañana.
Lucero de la mañana,
Préstame tu claridad
Para alumbrarle los pasos
a mi amada que se va.
Si pasas algún trabajo
Lejos de mi soledad
Dile al lucero del alba
Que te vuelva a regresar.
Si mi querencia es el monte
Y la flor de araguaney
¿Cómo no quieres que cante?
¿Cómo no quieres que cante?
¿Cómo no quieres que tenga
Tantas ganas de volver…
Tonada de Luna Llena.
Yo vide una garza mora
Dándole combate a un río
Así es como se enamora,
Así como se enamora tu corazón el mio
La luna me está mirando
Yo no sé lo que me ve
Yo tengo la ropa limpia
Ayer tarde la lavé.
Dios te bendiga Simón, que brille para ti y para nuestros caidos luz perpetua. Dios cuide a Leopoldo, a Iván y a nuestros torturados y presos políticos. Para Uds., el agradecimiento de Venezuela. Para los dictadores, traidores y colaboracionistas, el asco y la vergüenza eterna.
Iván Fernández.
El Buhonero de la resistencia.
Hora menguada de febrero 20 de 2014