Poesía

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Marcelo D. Ferrer

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Apr 5, 2007, 8:19:19 PM4/5/07
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Inventario
Marcelo D. Ferrer

Al cumplir cincuenta años,
a mitad de la travesía,
me sentaré junto al fuego.
He de hacer un inventario:
sumar créditos; restar débitos.
El saldo de encuentros y desencuentros.
De amores eternos... De arrepentimientos.
Habré de revisar mi idea de la vida:
si vale más una mirada introspectiva,
que una mirada distante, mundana y altiva.
Si decir: "¡me pertenece!"
es mas placentero que "le pertenezco".
Si un lugar en la tierra puede ser mi universo.
Si el fuego de la hoguera, 
me embriaga con aroma a leños.
 
Al cumplir cincuenta años deseo no tener la mirada resentida,
un abre manos incálido... o la voz partida.
Aspiro la mirada de un niño explorando la vida.
El abrazo de un náufrago salvado de la mar bravía.
Una voz clara, sin porfía.
Deseo ver a través de mis ojos a aquel que fui,
dentro del que hoy me mira.
Y si alguna desdicha torciera mis hombros
y volviera mi rostro hacia el pasado consumado,
ruego ser magnánimo conmigo mismo
o con quienes me hubieren lastimado.
Porque el tiempo, el lugar y las circunstancia son irrepetibles,
y porque el azar se divierte a veces, siendo impredecible.
 
Al cumplir cincuenta años,
Que mis mayores inventarios sean olores,
sabores y colores.
Que sume risas y besos y caricias;
y momentos... y rostros y lugares.
Y si las lágrimas, profundas o difusas,
tornaran a mi mente con añeja carga de angustia,
que el recuerdo sea la sabiduría
por el simple paso de la vida.

Con todo, al cumplir cincuenta años,
espero ganar algunas partidas.
Sorprender a un pícaro en su picardía,
desnudar a un mentiroso de su mentira.
Llegar primero a una despedida,
marcharme al último de una bienvenida.
Aspiro a un lugar dentro de un tierno corazón
y a unos labios dispuestos a la calidez del amor.
 
Al fin, después de ese día,
atesoraré el valor para continuar mi marchar
sin ninguna predestinación.
Marcharé a la espesura que guarda mi horizonte,
improvisando entre el instinto y la razón.
Permitiéndome equívocos mientras haya enmienda,
otorgando indultos..., solicitando perdón.
Porque otro balance más serio se acerca,
cuyo resultado es la mera sensación,
de haber andado el camino con el alma,
indemne,
para la próxima ocasión.
 
 
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