Los extremos se tocan.
| Padres Permisivos vs Padres Autoritarios |
| Somos los últimos hijos regañados por los padres y los primeros padres a quienes los hijos nos regañan |
http://es.catholic.net/familiayvida/158/320/articulo.php?id=24880Somos las primeras generaciones de padres decididos a no repetir con los
hijos los errores de nuestros progenitores.
Y en el esfuerzo de abolir los abusos del pasado, somos los padres más
dedicados y comprensivos pero a la vez, los más débiles e inseguros que ha
dado la historia.
Lo grave es que estamos lidiando con unos niños más "igualados", beligerantes y poderosos que nunca. Parece que en nuestro intento por ser los padres que
quisimos
tener, pasamos de un extremo al otro.
Así, somos la última generación de hijos que obedecieron a sus padres y la
primera generación de padres que obedecen a sus hijos.
Los últimos que le tuvimos miedo a los padres y los primeros que les tememos
a los hijos. Los últimos que crecimos bajo el mando de los padres y los
primeros que vivimos bajo el yugo de los hijos.
Lo que es peor, los últimos que respetamos a nuestros padres, y los primeros
que aceptamos que nuestros hijos nos falten al respeto.
En la medida que el permisivismo reemplazó al autoritarismo, los términos de
las relaciones familiares han cambiado en forma radical, para bien y para mal.
En efecto, antes se consideraban buenos padres a aquellos cuyos hijos se
comportaban bien, obedecían sus órdenes y los trataban con el debido
respeto. Y buenos hijos a los niños que eranformales y veneraban a sus padres.
Pero en la medida
en que las fronteras jerárquicas entre nosotros y nuestros
niños se han ido desvaneciendo, hoy los buenos padres son aquellos que
logran que sus hijos los amen, aunque poco los respeten. Y son los hijos
quienes ahora esperan respeto de sus padres, entendiendo por tal que les
respeten sus ideas, sus gustos, sus apetencias y su forma de actuar y de
vivir. Y que además les patrocinen lo que necesitan para tal fin.
quien dice, los roles se invirtieron y ahora son los papás quienes tienen
que complacer a sus hijos para ganárselos y no a la inversa, como en el pasado.
Esto explica el esfuerzo que hacen hoy tantos papás y mamás por ser los
mejores amigos y parecerles "a todo dar" a sus hijos.
Se ha dicho que los extremos se tocan. Y si el autoritarismo pasado llenó a
los hijos de temor hacia sus padres, la debilidad presente los llena de
miedo y menosprecio al vernos tan débiles y perdidos como ellos.
Los hijos necesitan
percibir que durante la niñez estamos a la cabeza de sus
vidas como líderes capaces de sujetarlos cuando no se pueden contener y de
guiarlos mientras no saben para dónde van. Si bien el autoritarismo aplasta,
el permisivismo ahoga.
Sólo una actitud firme y respetuosa les permitirá confiar en nuestra
idoneidad para gobernar sus vidas mientras sean menores, porque vamos
adelante liderándolos y no atrás cargándolos y rendidos a su voluntad.
Es así como evitaremos que las nuevas generaciones se ahoguen en el
descontrol y hastío en el que se está hundiendo una sociedad que parece ir a
la deriva, sin parámetros ni destino.
Los límites ubican al individuo.
Tomado de una nota de Ángela Marulanda Autora y Educadora Familiar
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