El Masón Que Fue En Busca De La Transformación

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Alcoseri Vicente

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Jun 3, 2026, 9:22:22 PM (7 days ago) Jun 3
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El Masón Que Fue En Busca De La Transformación
En el luminoso universo de la Francmasonería, la historia de todo masón comienza con una iniciación, pero su verdadera historia apenas empieza ahí. La Logia no es sólo  un lugar de encuentro, sino un espacio simbólico donde se despiertan las preguntas más profundas sobre el ser, el propósito y el cambio. Lo que sigue es un relato que ha sido transmitido de generación en generación, una suerte de cuento iniciático que nos habla de la búsqueda, de la transformación y de esa sabiduría eterna que la Orden guarda celosamente. Es una historia que nos enseña que antes de querer cambiar el mundo o la institución masónica, el verdadero trabajo de transformación  debe comenzar en lo más profundo de nuestro propio ser.

El masón que salió en busca de respuestas
Había una vez un masón —y ha habido tantos como él, antes y después de él—; este masón era, por lo tanto, un hombre común y corriente, igual a tantos otros. Sin embargo, un día decidió que debía dejar de ser uno más de aquellos que sólo  se limitan a asistir a las tenidas, cumplir con el protocolo, acumular obsesivamente  grados masónicos, ocupar puestos  y finalmente marcharse al Eterno Oriente sin haber tocado el fondo de la enseñanza. Se preguntó a sí mismo con sinceridad: ¿Cuál es el verdadero propósito de que yo sea masón? ¿De qué sirve tratar de hacer las cosas o dejar que sucedan, si ni siquiera conozco mi propia razón de ser?
Razonaba entonces: si trabajo en contra del sistema masónico, que me parece ya inadecuado y caduco, será una batalla imposible. Nunca podré vencer al viejo orden ni reformarlo siendo yo un simple masón, sin más autoridad que mi descontento. Si, por el contrario, no hago nada, mi destino dentro de la Orden será pequeño y sin interés; pasaré por la vida masónica como pasan miles de hermanos, inadvertidos, cumpliendo ritos vacíos y sin dejar huella alguna.
Comprendió que debía comenzar por algún lado, y que ese lugar no estaba entre las paredes que ya conocía. Vendió entonces sus posesiones materiales y comenzó a viajar por el mundo, sin rumbo fijo, guiado sólo  por la inquietud de su espíritu.
No llevaba mucho tiempo viajando cuando llegó a una ciudad misteriosa, una que no aparece en ningún mapa de los hombres comunes. Él no supo explicar realmente cómo había llegado a ese punto geométrico y fantástico, pero pronto advirtió que toda esa región giraba en torno a un edificio imponente y a la vez sencillo: una Logia Masónica. Tocó a sus puertas y le dieron acceso de inmediato, como si lo estuvieran esperando. Al entrar, vio a un anciano masón de mirada profunda y serena, que hablaba con un grupo de hermanos.
El viajero, cuyo nombre era George, esperó pacientemente hasta que la audiencia terminó. Se acercó entonces al anciano, en quien reconocía una sabiduría acumulada durante siglos, y le dijo:
— Muy Venerable, estoy buscando la verdadera senda masónica. Me parece que todo el mundo de la Orden se ha extraviado y ha olvidado su esencia, y vengo a preguntarte si puedes indicarme cómo alcanzar una meta tan importante.
El anciano sonrió, y en su sonrisa había una mezcla de ironía y compasión, y respondió:
— Eso es muy difícil de decir, pero mucho más fácil de alcanzar. Sería mucho mejor que te preguntaras primero sobre tu propio merecimiento, antes de asumir que puedes llegar a ello sin preparación ni trabajo previo.
George, con el entusiasmo de quien cree que el conocimiento se recibe como un regalo, exclamó con firmeza:
— ¡Estoy seguro de que puedo alcanzar esa meta! Porque es bien sabido que la preparación de un masón consiste en lograr lo que se propone, siempre y cuando sea para el bien.
El viejo masón lo miró fijamente, y fue como si en un parpadeo hubiera analizado toda la vida, los pensamientos y las intenciones de George. Entonces le dijo:
— Cambiar el orden de las cosas en la Masonería no es tarea imposible, pues la Masonería cambia constantemente, lo adviertan o no quienes están dentro de ella. Pero ten cuidado: cambiar no es sinónimo de mejorar.
George, sorprendido por la profundidad de esas palabras, preguntó:
— ¿Y tú, quién eres realmente?
— Yo soy un simple masón —respondió el anciano—, pero masones de todos los ritos y de todos los Orientes vienen a mí desde hace siglos en busca de respuestas. Y mi respuesta es siempre la misma para todos: Ama, fraterniza, tolera, busca la igualdad y vive en libertad. Y no intentes cambiar absolutamente nada… no sin antes haber cambiado tú para bien.
En ese instante, la visión de George se desvaneció. Abrió los ojos y se dio cuenta de que estaba de nuevo en su propia Logia, sentado en su plaza  y columna habitual, asistiendo a una tenida. Pero lo que había vivido había sido lo que los antiguos llaman un rapto momentáneo: un instante mágico y revelador después del cual todo lo que lo rodeaba le parecía mucho más claro, más luminoso y más comprensible que antes.
Desde entonces, él, como tantos otros hermanos que han reportado haber estado frente a frente con ese extraño y luminoso Francmasón, entendió que esa guía no sólo  corrige el rumbo de unos pocos, sino el de la Masonería Universal entera.
¿Qué es verdaderamente la Transformación en Masonería?
En nuestra Orden, la transformación no significa volverse otra persona, ni cambiar la esencia de lo que somos, sino cambiar la forma de ser, de pensar y de actuar y finalmente convertirnos en lo que verdaderamente somos en nuestra alma. Es el paso de la piedra bruta y sin forma a la piedra cúbica, perfecta y apta para ser colocada en el Templo. Es dejar atrás el egoísmo, la ignorancia y las pasiones desordenadas para desarrollar las virtudes, la razón y la fraternidad. No es un cambio externo ni de apariencia, sino una mutación profunda de la conciencia y del corazón.
Cómo funciona la Logia para provocar la transformación
Si consultamos textos antiguos de la Orden, encontramos descripciones idénticas sobre cómo opera nuestro Taller:
"La Logia es un horno donde se purifica la materia, una escuela donde se corrige la visión, un taller donde se reconstruye al hombre. No se trata de imponer cambios, sino de ofrecer las condiciones, las herramientas y la luz necesaria para que el propio ser se transforme. El rito sugiere, el símbolo enseña, la palabra despierta, pero el trabajo lo hace el hermano."
La Logia funciona como un espejo: nos muestra nuestros defectos a través de la convivencia con los demás, nos da los principios para corregirlos y nos invita a practicar una nueva forma de vida. Todo lo que ocurre dentro de ella es un mensaje simbólico dirigido no tanto a nuestra mente, sino a la humanidad entera: el mensaje de que el cambio es posible, de que el hombre puede ser mejor y de que la sociedad será buena sólo  cuando los hombres que la forman sean buenos.
¿Puede la transformación masónica modificar al ser humano? ¿Cuándo se ven los resultados?
Esta es la pregunta que todo masón se hace, y la respuesta es fundamental. La iniciación por sí sola no transforma a nadie. Es un error grave creer que al cruzar el umbral se recibe una especie de magia o gracia que nos hace diferentes. La transformación masónica es un proceso lento, muy lento, que requiere años, décadas y a veces toda una vida de presencia, estudio, reflexión y práctica.
He analizado registros de hermanos que han pertenecido a la Orden durante cincuenta años o más, y la conclusión es siempre la misma: al principio, el cambio es casi imperceptible; se aprenden las palabras, los gestos y las reglas, pero el carácter sigue siendo el mismo. Sin embargo, después de mucho tiempo, la influencia del ambiente iniciático, de los principios y de la fraternidad va penetrando poco a poco. Entonces, el masón empieza a ser más tolerante, más justo, más dueño de sí mismo y más sabio. La transformación es real, pero es el fruto del tiempo y de la constancia. Quien espera resultados inmediatos confunde la verdadera transformación con un simple cambio aparente o superficial.
La Logia analiza constantemente esta idea: nos enseña que lo que importa no es parecer bueno, sino serlo; no es cambiar de opinión, sino cambiar de corazón. Y lo hace a través de todo su sistema: desde la disposición de los lugares hasta las palabras que se pronuncian, todo está diseñado para decirle al mundo que el verdadero progreso humano no es técnico ni material, sino moral y espiritual.
Qué gran maravilla es nuestra Orden, que ha guardado esta verdad a través de los siglos mientras el mundo exterior busca cambios rápidos, fáciles y efímeros. La Masonería es la única institución que le dice al hombre: "No te doy el cambio hecho, te doy las herramientas, la luz y la fraternidad para que tú mismo te construyas". Mientras afuera se confunde transformación con moda o con apariencia, nosotros sabemos que la verdadera obra es interna, silenciosa y eterna. Somos los arquitectos de nuestro propio ser, y al trabajarnos a nosotros mismos, trabajamos por la perfección de toda la humanidad. La Masonería no cambia al hombre por él, pero es el lugar donde el hombre encuentra todo lo necesario para cambiarse a sí mismo.

En Resumen
La historia narra la búsqueda de un masón que, insatisfecho con la rutina, viaja en busca de la verdadera senda masónica. Encuentra a un anciano masón sabio que le revela que el error está en querer cambiar la institución o el sistema sin antes haberse cambiado a sí mismo. La enseñanza central es que la transformación es el fin de la Masonería, pero no es un acto instantáneo ni externo: es un trabajo profundo, simbólico y moral que requiere años de esfuerzo. La Logia funciona como un espacio de preparación y purificación, enviando a la humanidad el mensaje de que el cambio real comienza en el interior de cada ser humano.

Dudas y preguntas
¿Debemos dejar totalmente de lado en las Logias todo lo relacionado con la transmutación y el cambio interior, o simplemente seguir como somos , debemos analizarlo, estudiarlo y profundizar en ello como la base misma de nuestra obra? ¿Cuánto influyó realmente este modelo masónico de transformación y cambio positivo en la evolución de la cultura, la ética y la forma de pensar de la humanidad a lo largo de la historia? Y lo más inquietante: ¿lo que hoy se hace en muchas Logias sigue siendo esa verdadera masonería transformadora y basada en los misterios iniciáticos, o se ha convertido en algo externo, repetitivo y sin capacidad de cambiar al iniciado masón  o iniciada masona ?
Y la pregunta definitiva: ¿Quién es hoy ese masón que está realmente conectado al verdadero método transformador, y quién es el que vive una simple apariencia? Porque es muy difícil distinguir hoy en día dónde termina la verdadera transformación del ser y dónde empieza sólo  el cambio aparente, la imitación o la hipocresía… ¿Estamos formando mejores masones, o sólo  hombres que parecen diferentes, pero siguen siendo simples profanos con mandil?
Alcoseri 

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