Ese Poder Masónico que puede Transformar a La Realidad
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Alcoseri Vicente
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Mar 4, 2026, 10:17:37 PM (2 days ago) Mar 4
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Ese Poder Masónico que puede Transformar a La Realidad
La Masonería siempre con esos toques de misterio iniciático, tensión interior y un sentido de poder transformador que eleva la masonería especulativa como el camino supremo hacia la modificación real del entorno. La vinculo directamente a la masonería: la iniciación y la exaltación al sublime grado de Maestro Masón abren una "realidad aparte", donde el hermano se convierte en arquitecto consciente de su mundo y del mundo profano, templando su alma en el crisol de la acción diaria.
El Verdadero Poder Masónico En las logias donde la luz eterna brilla entre sombras, la masonería enseña una verdad primordial: por encima de la realidad profana —ese velo gris y mecánico que los durmientes llaman "vida ordinaria"— existe una realidad superior, un nagual luminoso y ordenado , un reino de poder puro que sólo se revela al iniciado. La iniciación al grado de Aprendiz abre la primera grieta en el tonal; la exaltación a Maestro Masón la ensancha hasta convertirla en portal. Pero no todos los hermanos cruzan ese umbral. Muchos permanecen anclados en el mundo ilusorio, esclavos de condicionamientos sociales que los atan a dogmas rígidos, a una mecanicidad perpetua donde los "yo" fragmentados —como advertía Gurdjieff— actúan sin dueño, repitiendo roles automáticos en un sueño colectivo. El verdadero masón, sin embargo, se convierte en guerrero de la conciencia. Su tarea suprema es forjar una concentrabilidad independiente, una lucidez que no dependa del entorno profano. Castaneda lo llamaría "detener el mundo": suspender el flujo automático del tonal para que el nagual irrumpa. Ouspensky y Gurdjieff lo denominarían el recordarse a sí mismo en cada instante, observarse como observador eterno, rompiendo la cadena de reacciones mecánicas. Sin este impulso iniciático, el hombre permanece dormido, atrapado en una realidad aburrida, caótica y falsa. Del otro lado de la línea divisoria, la realidad aparte invita al Maestro Masón a la libertad absoluta. Le ofrece mundos nuevos, llenos de misterio insondable, donde su ser se experimenta de formas insospechadas: como un ser intemporal que, en momentos de experiencias pico—esa facultad superior que se describía como la capacidad de "realizar" en otros tiempos y lugares con intensidad sobrecogedora—, trasciende la mortalidad y toca la evolución superior del espíritu humano. Dos caminos esenciales convergen en esta Gran Obra masónica de poner “ORDEN EN EL CAOS”:
La lucidez consciente en el mundo profano: El arte de estar alerta no es huida del cotidiano, sino inmersión estratégica en él. El masón transforma la realidad ordinaria en su campo de batalla privilegiado. Cada interacción —con hermanos o profanos— se convierte en ejercicio de presencia absoluta. Practica el acecho castanediano: acecha sus propios automatismos, observa sin identificarse, mantiene el control estratégico de su conducta. Lejos de aislarse, vive en el centro de la acción social, inmune a sus ilusiones. Así, templa su alma en el fuego de lo cotidiano, engrandece su energía y eleva su nivel de ser. Profundizar en el interior para contactar con lo Divino: En el silencio del Templo Interior, el masón desciende a las profundidades de su ser, donde reside el Gran Arquitecto del Universo. Allí, mediante rituales y meditación, accede al nagual, al poder que Gurdjieff llamaba "recuerdo de sí" sostenido, y que Carroll elevaría a un cambio de paradigma: la creencia como herramienta deliberada. El masón no cree por dogma; elige creencias como un mago imponiendo Orden en el Caos , las habita temporalmente, las desecha cuando cumplen su función, y así modifica la realidad circundante a voluntad. Cambia el entorno no con fuerza bruta, sino con intención impecable: altera percepciones, influye en eventos, moldea el flujo de energías sutiles.
Este es el poder masónico auténtico: no dominación vulgar, sino maestría sutil. El hermano que domina la lucidez personal se vuelve arquitecto del entorno invisible. Vive entre profanos sin ser afectado por su sueño; usa el mundo ordinario como yunque para inmortalizar su alma. Su presencia modifica la realidad: tensiones se disipan, sincronicidades emergen, ilusiones se disuelven. Evoluciona hacia la super - consciencia, donde el tiempo se pliega y el ser se expande. En la logia, el masón no sólo construye templos de piedra; construye el Templo vivo de la conciencia. Y en esa construcción reside su mayor poder: trascender lo mecánico, habitar el nagual, y —con cada acto consciente— remodelar el mundo a imagen de la luz eterna. El masón usa la Voluntad deliberadamente para manipular la realidad, cambiando paradigmas en rituales y en la vida diaria para alterar el entorno a voluntad, sin la necesidad de usar dogmas fijos. ¡Que la lucidez masónica te mantenga despierto en la vigilia eterna! Alcoseri