El Rito Masónico
El Ritual es un acto que hacemos familiarmente: Cada vez que sale de
la oficina, va a tomar ritualmente el café en el restaurant de
siempre. En el mismo sentido vulgar de la palabra «rito», comprendemos
que hay ya una idea de hábito, de repetitividad. En sentido estricto y
en el contexto en que estamos, podemos definir el rito como una acción
simbólica (o un conjunto de acciones simbólicas) que se repite
regularmente según unas formas prescritas (tácita o explícitamente).
El Masón, un Ente ritual El rito no es exclusivo de la liturgia
masónica. De hecho, ya desde pequeños, podemos decir que nos han
programado para desear los buenos días, para dar un beso, para
portarnos bien en la mesa, etc. Apenas hay una asociación de personas,
aparecen los ritos. Negar la necesidad del rito, como a veces
pretenden algunos en nombre del progreso, de la renovación, de la
sinceridad, es negar una disposición profunda de la naturaleza humana.
la pareja que tiene sus pequeños ritos (secretos) para celebrar su
amor, el grupo de jubilados que se reúne regularmente en el mismo
lugar y cuya reunión se desarrolla según un ritual bien establecido,
el movimiento masónico que ritualmente desfila el 21 de Marzo por la
Explanada de los Héroes en la Macro Plaza de Monterrey con su arreos
masónicos para hacer su ofrenda ritual al monumento de Benito Juárez .
Hemos indicado que la acción simbólica permite a las personas o a los
grupos reconocerse mutuamente en su identidad profunda. Entonces, es
lógico que, cuando se ha encontrado una buena manera de simbolizar, se
la quiera repetir. En la medida en que la realidad celebrada no ha
cambiado y de que el grupo se reconoce en ella, ¿por qué hay que
cambiar las formas, los ritos, de la celebración? Porque, como también
hemos visto, el sentido está ligado a la forma. El rito es una
práctica masónica. Cuando quiero insertarme en un grupo masónico ,
oigo que la voz del grupo me dice: «Así es como lo hacemos nosotros.
Son éstas nuestras costumbres y todo masón está contento con ellas,
todo el mundo se siente a gusto con ellas. Te invito a que obres como
nosotros. Eres libre, pero si quieres ser de los nuestros, tendrás que
observar nuestros ritos masónicos». Entonces yo, que quiero encajar en
Masonería (yo, el neófito, el catecúmeno, el postulante, el Aprendiz
masón), acepto pasar por el rito, por aquel mismo rito por donde
pasaron ya los ancestros masones. En una palabra, me dejo iniciar (del
latín initium = comienzo, ir en). La iniciación, esto es, la
integración en el grupo por medio de una práctica simbólica, sólo es
posible cuando ésta es ritualizada. Como la palabra «hábitos» suele
tener connotaciones peyorativas de rutina, de desgaste, de
apolillamiento vicio, lo compulsivo (y con bastante fundamento), y
como la palabra rito y ritual evoca a primera vista una constricción,
muchos desconfían de ellos. Sin embargo, no es necesario pensar mucho
para darse cuenta de que los hábitos rituales son indispensables para
la virtud, la constancia. Afortunadamente, el ama de casa no tiene que
preguntarse en cada ocasión si tiene que servir la carne antes que la
sopa, o el pescado después del flan. Sin saberlo, observa un rito
establecido y esto es para ella mucho mejor, ya que le deja libertad
para hacer vivir ese rito tal como es, escogiendo armoniosamente su
menú. Es una suerte que no tengamos que ponernos a pensar mucho sobre
cómo hemos de saludar a una persona: el rito establece un «buenos
días» o un apretón de manos; y esto me permite jugar con mi libertad
de saludar con mayor o menor afecto, desde un «buenos días» más o
menos distante hasta un caluroso apretón de manos, acompañado de una
sonrisa. Es una suerte que no tengamos que reinventar el ritual de la
tenida todos los Jueves. Sería agotador e impracticable. Tan sólo
dentro de un ritual masónico puede moverse nuestra libertad. El ritual
es también una salvaguardia contra la subjetividad, el desorden y la
anarquía. Sin él, la celebración moriría víctima de las «invenciones »
de los osados, entregada en manos de quienes quieren hacerse notar. El
ritual no impide el sentimiento y la afectividad, pero los canaliza,
impidiendo que la celebración se hunda en el sentimentalismo, en lo
afectivo, en el romanticismo. El «espontaneísmo » no es más que una
ilusión. Más de un grupo informal ha llegado finalmente a darse cuenta
de ello y, poco a poco, se ha impuesto un esquema ritual. Es evidente
que en Masonería una acción simbólica no se comprende siempre de una
forma inmediata. Se necesita algún tiempo para apropiársela. Fijaos en
un cuadro, en un poema; hace falta tiempo para entrar en él, hay que
contemplarlo, leerlo una y diez veces; se resiste. Lo mismo pasa con
la liturgia; no es tan fácil penetrar enseguida en un saludo, en un
salmo, en una actitud. La repetitividad del gesto nos va permitiendo
entrar cada vez un poco más en él, hasta hacerlo totalmente nuestro. Y
como la riqueza del simbolismo masónico es inagotable, siempre se
encuentran en él sentidos nuevos (¿no nos ocurrirá eso con la tenida
hasta el día de nuestra muerte?). La noción de rito está además muy
ligada con la idea de tradición. Tradición quiere decir transmisión.
La mayor parte de nuestros ritos masónicos son herencia del pasado;
muchos se pierden en la noche de los tiempos (los fuegos alrededor del
Ara Sagrada herencia de los antiguos Druidas, el Día de San Juan, el
circunvalar alrededor del templo una herencia del sufismo islámico,
etc.) A algunos les irrita la idea de tradición, como si el largo
pasado de un rito fuera una tara. Tendrían razón, si mantener la
tradición fuera sinónimo de esclerosis, de conservadurismo, en donde
el rito ha dejado ya de estar al servicio del hombre. Yo distinguiría
entre la tradición y las tradiciones. Me explico: todo grupo social se
desarrolla, su cultura evoluciona, y por tanto evoluciona también su
manera de vivir y de ritualizar. Los historiadores sociólogos
establecen la siguiente distinción: un grupo establece ritos,
instituciones (se dice entonces que está en período «institucional »);
poco a poco, esos ritos y esas instituciones se estabilizan (es la
fase de lo «instituido»). Pero como el grupo evoluciona, tiene que
criticar también lo «instituido» y vuelve a hacerse «institucional ».
Y así sucesivamente. Eso mismo ocurriría con nuestros ritos
masónicos . Es evidente que el cuerpo social de la Masonería no se
libra de este fenómeno evolutivo. Recordad la historia de las grandes
órdenes iniciáticas... Por eso, en la liturgia masónica no podemos
desechar eso que San Pablo llama «la tradición recibida de Dios -(1
Cor 11, 23) a propósito del ritual de la tenida Masónica . No es
posible cambiar ni el desarrollo de la tenida en sus líneas generales,
ni los grandes símbolos de la tendía o del iniciación masónica, pues
se trata de signos fundamentales de nuestra identidad masónica. Pero
en las liturgias hay además toda una serie de ritos secundarios y de
prácticas que están más bien vinculadas a una cultura determinada (y
que calificamos con el nombre de tradiciones). Por eso no hay que
reajustar continuamente las liturgias. Esta puesta al día siempre no
es necesaria y, sí para muchos ha sido tan dolorosa- el masón debe
ajustarse a la Liturgia Masónica y no la Liturgia ajustarse al masón,
Dicho esto, los masones no puede ni quieren tocar la tradición; puede
modificar alguna que otra disposición de las constituciones propias de
cada Gran Logia, algún que otro detalle en la sucesión de los
estatutos propios de cada taller masonico , pero no puede tocar, por
ejemplo, el desarrollo fundamental de las liturgias, so pena de
traicionar la intención de la Masonería . La Masonería, y cada uno de
los que actuamos las liturgias, debemos volver continuamente a las
fuentes y de las primeras generaciones masónicas, todavía cerca de la
idea básica de la construcción del Templo dedicado a Jehová en
Jerusalén , no ya para reproducir en sus más pequeños detalles lo que
se practicaba entonces (eso sería hacer arqueología, ya que vivían en
otra cultura), sino para tener siempre presente en el espíritu
fundamental de la Masonería, que es la construcción de un templo
espiritual que vincula estrechamente al masón con Dios el Gran
Arquitecto del Universo .
http://newsgroups.derkeiler.com/Archive/Soc/soc.culture.colombia/2009-08/msg00385.html