El Libro de la Selva y la Masonería

8 views
Skip to first unread message

Alcoseri Vicente

unread,
Nov 14, 2025, 11:14:37 PMNov 14
to secreto-...@googlegroups.com
El Libro de la Selva y la Masonería

Las profundidades de la exuberante selva india, sirvieron  de escenario para una historia creada por el Masón Rudyard Kipling, que tejió una historia que trasciende el mero entretenimiento infantil. "El Libro de la Selva", publicado entre 1894 y 1895, no es solo un relato de aventuras salvajes; es un tapiz simbólico impregnado de las experiencias masónicas del autor, un francmasón iniciado a los veinte años en la Logia Esperanza y Perseverancia Nº 782 en Lahore, entonces parte de la India británica. Como masón devoto durante ocho años al momento de escribir la obra, Kipling infundió en sus páginas ecos de rituales iniciáticos, leyes colectivas y la búsqueda de la iluminación espiritual, creando un mundo donde animales encarnan virtudes humanas y la jungla se convierte en un templo velado.
Imagina a Mowgli, el niño perdido en el bosque –o quizás intencionalmente guiado hacia él, como en una Cámara de Reflexiones masónica–, rescatado por una manada de lobos que lo adopta como uno de los suyos. Esta adopción no es casual; representa el ingreso de un profano al círculo de la hermandad masónica. Los lobos, gobernados por leyes estrictas cuya transgresión trae aislamiento o muerte, simbolizan a los masones: una "gente libre" que se somete voluntariamente a un código ético para preservar la armonía. Su líder, Akela, el lobo gris, encarna la sabiduría y el mando verificado constantemente, recordando al Venerable Maestro en una logia. Como señala el crítico literario R.L. Green en su análisis de las obras de Kipling, "hay sin duda un presagio del mundo selvático de Mowgli en 'King Lion'", destacando cómo el autor usa figuras animales para prefigurar estructuras jerárquicas y morales similares a las masónicas.
La educación de Mowgli corre a cargo de tres mentores clave: Akela, Baloo el oso y Bagheera la pantera negra, que personifican los pilares masónicos de sabiduría, belleza y fortaleza. Baloo, depositario de la antigua tradición, enseña a Mowgli las "Palabras Maestras Sagradas" –frases como "Somos de la misma sangre, tú y yo"–, que otorgan inmunidad y ayuda mutua entre especies, evocando las palabras de paso en los rituales masónicos. Bagheera, con su fuerza inteligente, y Akela, con su guía firme, equilibran el aprendizaje, transformando al niño salvaje en un ser humanizado. Esta tríada refleja al Venerable Maestro y los vigilantes en una logia, impulsando el motor de la vida ética. El ensayista masónico Harry Carr, en su estudio sobre Kipling y la masonería, observa que "Kipling inserta alusiones masónicas de manera incidental, sugeridas por el ritual, la terminología y los símbolos con los que estaba tan familiarizado", ilustrando cómo estos elementos elevan la narrativa a un plano iniciático.
Pero la selva no es un paraíso sin sombras. Antagonistas como Shere Khan, el tigre voraz y brutal, representan los tiranos del mundo profano, impulsados por fuerza bruta sin razón. Tabaqui el chacal, adulador y oportunista, encarna a los seguidores ciegos de líderes políticos o religiosos; Mao el pavo real, la vanidad superficial; Chil el buitre, la avaricia ambiciosa. Y en el escalón más bajo, los Bandar-Log, la banda de monos mentirosos y chismosos, simbolizan las masas desorganizadas, carentes de memoria o iniciativa, gobernadas por un líder loco que grita consignas vacías.

El francmasón Kipling, hábil en su comparación, resuelve el dilema en favor de los animales nobles, sugiriendo que los humanos conservan un lado primitivo, similar a "salvajes chimpancés en la selva". Mowgli mismo resume esta crudeza en frases lapidarias: "De nada me sirve ser hombre si no entiendo el lenguaje que usan los hombres" o "El hombre es el más débil e indefenso de todos los seres vivos". Como apunta el crítico Charles Carrington en su biografía de Kipling, "las tensiones en los Libros de la Selva surgen del conflicto entre la Ley de la Selva –con su insistencia en la jerarquía y la responsabilidad individual– y el caos exterior", un eco claro de los ideales masónicos de orden y fraternidad.
Esta simbología se extiende a la Ley de la Selva, un código moral que prioriza la supervivencia colectiva sobre instintos individuales. En tiempos de sequía, se proclama la Tregua del Agua, donde depredadores y presas beben codo a codo en un charco único, reprimiendo miedos personales ante el peligro común. Hathi el elefante, el silencioso orador de la logia, declara: "Todos tienen su miedo", pero la calamidad une a todos. Este charco simboliza la logia masónica, un oasis espiritual donde razas, ideologías y clases conviven en armonía, un ideal que el masón  Kipling anhela extender al mundo profano. El episodio de los perros rojos de Dekkan resalta el poder del espíritu grupal: la manada, numéricamente inferior, vence gracias a la cohesión moral y la defensa colectiva, cualidad masónica que, aunque minoritaria, ha impulsado cambios históricos en la humanidad.
Kipling no oculta su afinidad masónica; como afirma el estudioso Trevor Thompson en su ensayo sobre Kipling y la francmasonería, "velado en alegoría e ilustrado en símbolos –la Paternidad de Dios y la Hermandad del Hombre–, ¿qué más se necesita?", capturando cómo el autor usa la masonería para enaltecer la belleza del relato y la fuerza de sus referencias. La obra también dialoga con narrativas similares, como "Tarzán de los Monos" de Edgar Rice Burroughs, publicada en 1912 y posiblemente influida por Kipling. Ambos protagonistas, niños salvajes criados por animales, encarnan el viaje iniciático: separación del mundo profano, superación de pruebas y reintegración. Tarzán, como Mowgli, regresa a un estado primigenio, desafiando evoluciones darwinianas y narrativas bíblicas, evocando a Adán en el Edén. La selva representa el Jardín del Edén, con la hipnótica serpiente del libro de la selva que se llama Kaa, que representa a la serpiente tentadora, y la lucha interna del iniciado contra pasiones descontroladas. Críticos como J.M.S. Tompkins, en su análisis de la literatura imperial británica, señalan que "Kipling parece haber escrito 'El Libro de la Selva' en parte como defensa velada del imperialismo británico en India", entrelazando temas de civilización y naturaleza con matices masónicos.
Incluso Walt Disney, otro masón, capturó esta esencia en su adaptación cinematográfica, infundiéndole toques subliminales que resuenan con recuerdos iniciáticos. La historia invita a reflexionar sobre la dualidad selva-civilización: no hay gran diferencia entre una logia, el mundo profano y la jungla; todos forman un todo humano en busca de identidad, donde solo actitudes erróneas crean antagonismos.
Psicológicamente, la partida de Mowgli de la selva –impulsada por el encuentro con una mujer que despierta libido y su afinidad humana– marca la salida del paraíso terrenal, un Edén primitivo de instintos puros y leyes naturales, hacia el mundo complejo de la sociedad. Como Adán expulsado, Mowgli lleva consigo la sabiduría adquirida, pero debe confrontar la soledad y las pasiones del ámbito profano, simbolizando la transición inevitable del estado inocente a la madurez consciente, donde la verdadera masonería se practica en el día a día, entre no masones, forjando puentes de fraternidad en medio del caos humano.

Alcoseri 

image.png
Reply all
Reply to author
Forward
0 new messages