El Combate Masónico contra el Fanatismo Político y Religioso   

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Orlando Palacios

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Aug 28, 2026, 8:52:57 PMAug 28
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El Combate Masónico contra el Fanatismo Político y Religioso 
 
Bajo la Luz Masónica que disipa toda sombra…
 
La Masonería es, desde su origen, el arte de distinguir la luz de las sombras, obscuras sombras que nos consumen. Nuestra Orden nació para alzar la razón sobre el instinto, la duda sobre el dogma y la fraternidad sobre la facción. Pero hay un enemigo que no siempre viene de afuera de Logias: a veces viste nuestros mismos colores Masónicos, recita nuestras mismas frases y se presenta como celo Masónico, fidelidad fraternal o rigor Masónico. Ese enemigo es el fanatismo aún dentro de nuestra orden, y contra ese fanatismo libramos nuestra batalla más silenciosa y constante.
 
 
 La Razón Antes que la Emoción 
 
Todo artilugio de dominar al ser humano comienza por lo mismo: saltarse la razón. El cerebro humano recibe primero la impresión en su zona más antigua y rápida —el sistema límbico, cuna de las emociones— y sólo treinta milisegundos después la información llega a la corteza lógica. Esos instantes son la puerta por donde entra la tormenta. Si no damos tiempo a reflexionar, reaccionamos antes de comprender.
 
La mente busca siempre confirmar lo que ya cree. Acomoda los hechos, borra lo que duele, exagera lo que halaga. Cuando una idea se repite hasta grabarse en las redes neuronales, deja de ser pensamiento y se convierte en identidad. Cuestionarla ya no es discutir: es atacar a la persona misma, a su mismo ego. Ahí justo nace el fanatismo.
 
 Dentro de cada ser humano conviene el Alma que es la Razón y el Ego que se desborda en fanatismos, y están en fricción.
 
La Disonancia una Herida que No Se Ve
 
Cuando algo contradice nuestra convicción profunda, sentimos una incomodidad aguda: se llama disonancia cognitiva. En lugar de revisar nuestra postura, atacamos al que nos hace dudar. Descalificamos, desviamos, señalamos faltas ajenas para no mirar las propias. “Todos hacen lo mismo”, decimos, como si la costumbre volviera justo lo que es injusto.
 
Esto nos ocurre a todos. Quien crea estar libre de ello ya ha caído en la primera trampa: la de creerse infalible.
 
 El Demonio que Vive Dentro
 
La Masonería combate el fanatismo en todas sus caras:
 
- El fanatismo religioso: que confunde la fe con la imposición, la verdad con la exclusión y la piedad con el juicio. Nuestra Orden no impone credo alguno; respeta la conciencia de cada hermano como su santuario más sagrado .
- El fanatismo político: que convierte la Logia en tribuna de facción, olvidando que bajo el mismo techo conviven quienes piensan distinto. La política que divide no une; y lo que no une no es Masónico.
- El fanatismo ideológico y moral: el que juzga sin comprender, el que señala sin perdonar, el que cree poseer la verdad completa.
 
Pero hay una forma más peligrosa, porque nadie la reconoce como tal: el fanatismo disfrazado de celo masónico. Es el que dice “defiendo la Orden” pero ataca y hasta humilla a sus hermanos de logia; el que confunde la ceremonia exterior con la sabiduría y la letra con el espíritu; el que rechaza cualquier voz que no repita el coro idéntico. El celo Masónico verdadero edifica; el falso celo Masónico destruye en nombre de la pureza. El ritualismo vacío, el dogmatismo sobre las propias reglas, la intolerancia disfrazada de lealtad… todo eso es fuego que crema por dentro.
 
 
 El Remedio al Fanatismo es Cuestionar Incluso lo Nuestro
 
La herramienta masónica contra el fanatismo no es otra que la duda constante:
 
- No des nada por definitivo. Lo que hoy crees puede ser sólo sombra de lo que comprenderás mañana.
- Cuando sientas ira ante una idea contraria, detente: esa emoción repentina es la señal de alerta. Deja que pase el fuego; luego piensa.
- Cambiar de opinión no es debilidad: es demostrar que la mente sigue viva. Romper viejas conexiones para formar nuevas es literalmente abrirse a la Luz.
- Enseñarás más con tu ejemplo que con tu voz. La tolerancia no es callar: es escuchar y respetar, aunque no estés de acuerdo .
 
El masón sabe que la Verdad es demasiado grande para caber en una sola cabeza. Quien cree poseerla toda, la ha perdido.
 
 

 
Escúchalo bien y guárdalo en el corazón:
 
El fanático no defiende la verdad: se defiende a sí mismo. Y dentro de la Masonería, el fanatismo disfrazado de celo Masónico es la traición más cobarde del espíritu Masónico, porque usa el nombre de la Orden para matar su espíritu. No seas quien dice “yo soy el masón que posee la verdad”. Sé quien dice “soy el Masón que busco la Verdad, y la busco contigo, aunque tú veas distinto a mí”.
 
Si alguien te pide que apagues tu juicio para seguirlo, no es tu hermano: es tu amo. Y la Masonería no fue hecha para amos ni para esclavos. Fue hecha para hombres y mujeres libres. ¡Que así quede grabado a fuego en la conciencia de cada uno!
 
 Alcoseri


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