LA LEYENDA DE CHRISTIAN ROSENKREUZ y el masónico grado 18º Rosacruz del REAA
Christian Rosenkreuz fue hijo de padres nobles, aunque de escasos recursos económicos. A la edad de cinco años fue ingresado en un monasterio, donde recibió una educación rigurosa y aprendió las lenguas clásicas: el griego y el latín. Al llegar a la juventud, un hermano de la comunidad, conocido por sus iniciales P.A.L., lo invitó a emprender una peregrinación con destino al Santo Sepulcro. Durante el trayecto, el hermano P.A.L. falleció en la isla de Chipre, por lo que el joven Christian debió continuar el viaje en solitario hasta llegar a Damasco, ciudad en la que pronto destacó por sus profundos conocimientos médicos, los cuales le valieron el respeto y la admiración de cuantos lo conocieron.
En esa región, recibió noticias acerca de los Sabios de Damcar, una comunidad de eruditos establecida en tierras de Arabia, y decidió dirigirse hacia allá ( tradicionalmente en el esoterismo y el misticismo occidental, los Sabios de Damcar, son considerados maestros que practicaban tradiciones esotéricas árabes, estrechamente vinculados al sufismo). Contaba Christian entonces con tan sólo dieciséis años de edad. Al llegar, fue recibido con honor y hospitalidad, no como un extranjero, sino como a alguien que era esperado desde hacía mucho tiempo. Lo más sorprendente fue comprobar que aquellos sabios ya conocían su nombre y le revelaron detalles y secretos relativos a su antiguo monasterio, hechos que sólo él podía conocer. Allí aprendió la lengua árabe, lo que le permitió traducir al latín el libro conocido como Liber M, además de ampliar extraordinariamente sus saberes en ciencias naturales, filosofía y matemáticas sagradas.
Tras permanecer tres años en Damcar, viajó hacia Egipto, aunque no residió allí por mucho tiempo. Sus maestros árabes le habían hablado de la ciudad de Fez, en el norte de África, como un centro donde se custodiaban antiguas enseñanzas ocultas, y hacia allí se dirigió. En Fez tuvo acceso a conocimientos profundos y misteriosos, heredados tanto de la sabiduría clásica como de las tradiciones hebreas y herméticas. Pasados dos años, cruzó el mar hacia España, con la intención de compartir lo aprendido con los sabios y eruditos de aquel reino; sin embargo, sus palabras y enseñanzas no despertaron el interés ni la comprensión que él esperaba entre los estudiosos de Occidente.
(Nota complementaria): En este punto de la narración que recoge la Fama Fraternitatis, se menciona que, aunque el famoso médico y filósofo Paracelso no fue miembro de nuestra Fraternidad Masónica, conocía y había estudiado con gran dedicación el contenido del Liber M, lo que demuestra que estas enseñanzas circularon de forma discreta e influyeron en espíritus capaces, aunque no siempre se reconociera su origen.
El hermano C.R. regresó finalmente a su tierra natal, Alemania, donde construyó una casa diseñada con armonía y proporción, luminosa y ventilada, en la que redactó el relato de sus viajes y su síntesis filosófica. Allí profundizó en las matemáticas y construyó instrumentos de precisión y belleza, destinados al estudio de las leyes del universo.
Poco tiempo después, tres hermanos de su antiguo monasterio se reunieron con él para convertirse en sus discípulos y colaboradores: los hermanos G.V., I.A. e I.O. Todos juraron guardar absoluto silencio sobre cuanto aprendieran, pero se comprometieron también a escribirlo cuidadosamente para dejar constancia para las generaciones venideras. Así comenzó la Fraternidad de la Rosa Cruz, integrada en un principio por cuatro personas, que trabajaron en la recopilación de enseñanzas herméticas, magia natural y en la redacción de la primera parte del Liber M (El Liber M (cuyo nombre completo en latín es Liber Mundi, o "Libro del Mundo") es un enigmático texto esotérico y mítico central en la tradición de los rosacruces. Según las leyendas herméticas, este libro contiene los misterios de la naturaleza y toda la sabiduría pasada y futura del macrocosmos y el microcosmos).
La labor era inmensa y, además, se veía interrumpida frecuentemente por la llegada de enfermos y necesitados que buscaban ayuda y curación, pues la fama de sus conocimientos médicos se había extendido. Una vez finalizada la construcción de su nuevo centro de estudios, al que llamaron Sanctus Spiritus, decidieron ampliar el círculo e iniciar a nuevos miembros. Se unieron entonces: el hermano R.C., sobrino del fundador y heredero espiritual de su pensamiento; el hermano B., artista consumado y maestro del color y la forma; los hermanos G.G. y P.D., que cumplieron funciones de secretarios y copistas; y, finalmente, el hermano I.A. De este modo, la Fraternidad quedó constituida por ocho miembros, todos ellos célibes y unidos por un voto de pureza y dedicación total a la Obra. Juntos conformaron una biblioteca que abarcaba todo saber posible para la época; entre todas las obras, una en especial, titulada Axiomata, era considerada de valor supremo, pues contenía los principios fundamentales de su doctrina.
Al terminar esta etapa de organización y estudio, los hermanos partieron hacia distintos lugares del mundo para difundir discretamente sus conocimientos y prestar ayuda. Sólo los hermanos B. y P.D. permanecieron junto al padre Rosenkreuz. Antes de separarse, establecieron seis reglas eternas que regirían a la Orden:
Ningún hermano ejercerá oficio alguno salvo el de médico, y se prohíbe terminantemente recibir pago o recompensa por sus servicios.
No vestirán trajes o insignias que los distingan de los demás, sino que seguirán siempre la costumbre y forma de vestir del país en el que residan.
Se celebrará una reunión anual de toda la Fraternidad en el Sanctus Spiritus, en la fecha consagrada.
Cada miembro deberá garantizar que, al llegar su muerte, sea sustituido por una persona digna y preparada.
Las iniciales R.C. serán nuestra contraseña, seña de reconocimiento y vínculo espiritual.
La existencia y fines de la Fraternidad permanecerán ocultos y secretos durante cien años desde su fundación.
Con el paso del tiempo, también los hermanos B. y P.D. emprendieron viaje, pero el sobrino del fundador y el hermano I.O. permanecieron siempre junto al padre C.R., cumpliendo la norma de que siempre hubiera dos hermanos con él mientras viviera.
I.O. fue el primero en fallecer, tal como había predicho el padre Rosenkreuz, y su muerte ocurrió en Inglaterra. Era varón de inmensa sabiduría, especialmente en la tradición de la Cábala, ciencia que aplicó en la redacción de nuevas partes del Liber M. En tierras británicas se contaron maravillas sobre él, entre ellas que había devuelto la salud al joven conde de Norfolk, curándole de la lepra mediante remedios simples y sabiduría profunda.
La fecha exacta del fallecimiento del padre Christian Rosenkreuz no fue conocida por el mundo. Las generaciones siguientes sólo pudieron conocer su vida y pensamiento a través de los libros y documentos conservados en la biblioteca de la Orden. Entre estos, se consideraban esenciales: los Axiomata, la obra Rotae Mundi y el tratado Proteus, textos que contenían las claves para comprender la naturaleza del cosmos y del ser humano.
Pasado el tiempo establecido, el hermano N., arquitecto de gran habilidad y uno de los sucesores, estaba a punto de emprender un viaje y decidió realizar algunas reparaciones y modificaciones en el edificio antiguo. Durante los trabajos, descubrió una placa de bronce en la que estaban grabados los nombres de todos los hermanos que habían pertenecido a la Orden. De la placa sobresalía un clavo grande y sólido; al extraerlo y levantar la pieza, junto con ella se desprendió un grueso bloque de mampostería, revelando así una puerta que había permanecido oculta.
Sobre la puerta podía leerse la inscripción en latín:POST CENTUM VIGINTI ANNOS PATEBO(Después de ciento veinte años, me manifestaré).Debajo de estas palabras figuraba una fecha precisa.
A la mañana siguiente, tras prepararse con el debido recogimiento, abrieron la puerta y descubrieron una cripta de siete lados, cada uno de unos 2,43 metros de altura por 1,52 metros de anchura. Lo más admirable era que, aunque jamás había recibido luz solar directa, todo el recinto brillaba con una luz suave y constante que parecía descender del centro del techo. En el centro exacto de la cripta se hallaba un altar de forma circular.
Cada una de las siete paredes estaba dividida en diez rectángulos, y en cada uno de ellos había grabados símbolos, figuras y escritos de alto significado. Además, en cada pared se ocultaba una pequeña puerta que daba acceso a un cofre; en ellos se guardaban todos los libros originales, un ejemplar del Vocabularium de Paracelso, el diario manuscrito con la relación detallada de la vida y viajes del padre C.R., espejos con propiedades singulares, campanillas, lámparas de aceite y otros objetos rituales y simbólicos. Todo fue dejado dispuesto de tal modo que, si la Orden desapareciera por causas adversas, pudiera ser reconstruida siglos después, recuperando así su enseñanza intacta.
Desplazando el altar circular y levantando una pesada lápida de bronce, hallaron el cuerpo del padre Rosenkreuz, conservado en perfecto estado, como si hubiera fallecido pocas horas antes. En su mano derecha sostenía el Liber T, escrito en pergamino con letras de oro y tinta indeleble. Volvieron a colocar la lápida y el altar en su lugar original, cerraron y sellaron la puerta de la cripta, dejando nuevamente el lugar bajo el resguardo del silencio y el misterio.
Grado 18º Masónico: Caballero Rosacruz , oficialmente Sob.´. Principe Rosa Cruz
Origen, fundación, relación con la tradición rosacruz y detalles esenciales
¿Qué es el Grado 18º?
Es uno de los grados más importantes, profundos y emblemáticos del Rito Escocés Antiguo y Aceptado (REAA), conocido oficialmente como Caballero Rosacruz o Caballero de la Rosa y la Cruz o SOBERANO PRÍNCIPE ROSACRUZ. Se sitúa como el grado culminante después (del 4º y 14º), y marca el paso de la simbología operativa y filosófica hacia la enseñanza esotérica, hermética y cristiana-iniciática formando el capítulo (15º- 18º). Es considerado el corazón espiritual de todo el sistema masónico escocés.
Origen y fecha de creación
Apareció en Francia, hacia el año 1758, en la ciudad de París, dentro del sistema de los llamados "Altos Grados" que empezaron a desarrollarse a mediados del siglo XVIII.
Fue estructurado y redactado principalmente por Jean-Baptiste Willermoz (importante masón de Lyon) y Louis-Claude de Saint-Martin, con influencias de otros ritualistas como Estienne Morin, quien difundió estos grados hacia América y el Caribe a partir de 1761.
Se consolidó definitivamente con la constitución del Consejo de Emperadores de Oriente y Occidente, y más tarde quedó integrado en la estructura definitiva del Rito Escocés cuando se organizó en Charleston, Estados Unidos, en 1801.
Su forma actual fue fijada por Albert Pike en el siglo XIX, quien lo adaptó para hacerlo universal y menos exclusivamente cristiano, aunque conservando su simbolismo esencial.
Se puso en marcha formalmente como grado estructurado en 1758, y entró en la práctica regular del rito a partir de 1801.
Relación con la Orden original de Christian Rosenkreuz
No es lo mismo, pero es su heredero espiritual y simbólico.
La Orden Rosacruz original nace con los manifiestos publicados en Alemania entre 1614 y 1616: Fama Fraternitatis, Confessio Fraternitatis y Las Bodas Químicas de Christian Rosenkreuz. Allí se cuenta la leyenda de su fundador, sus viajes, su saber hermético, médico y filosófico, y su deseo de una reforma espiritual universal.
Esta corriente fue secreta y filosófica durante el siglo XVII y principios del XVIII. Cuando la Masonería especulativa se desarrolló, adoptó todo este legado: tomó sus símbolos (la Rosa y la Cruz), su doctrina de la reintegración del ser humano, su alquimia espiritual, su búsqueda de la luz y su idea de una fraternidad oculta que guarda la sabiduría antigua.
La Orden de Rosenkreuz era una sociedad independiente, hermética y secreta. El Grado 18º es una adaptación masónica de esa misma doctrina, integrada dentro de la estructura iniciática, explicada mediante rituales y enseñanzas, y abierta sólo a quienes ya han recorrido los primeros grados. Es como si la antigua Fraternidad hubiera entrado al Templo Masónico para seguir enseñando desde adentro.
Relación con la AMORC actual
La Antigua y Mística Orden Rosacruz (AMORC), fundada oficialmente en 1915 por Harvey Spencer Lewis, es una organización independiente, externa a la Masonería, que se considera heredera directa y continuadora de la tradición original de Christian Rosenkreuz, tal como se presentó en el siglo XVII.
Puntos en común:
Comparten exactamente el mismo simbolismo: Rosa y Cruz, significado de los colores, doctrina de la reintegración, hermetismo, cábala, alquimia y búsqueda de la luz interior.
Ambas reconocen a Christian Rosenkreuz como fuente espiritual.
Diferencias esenciales:
El Grado 18º es parte de la Masonería: sólo lo reciben masones regulares, dentro de los Cuerpos del Rito Escocés.
La AMORC es una orden propia: no es masónica, admite tanto hombres como mujeres, y su enseñanza es completa y autónoma, sin depender de la Francmasonería.
Son dos ramas que nacen de la misma raíz: la corriente rosacruz del siglo XVII. Una entró a la Masonería (Grado 18º), la otra se mantuvo como orden independiente (AMORC). Ambas se respetan, comparten enseñanzas y persiguen los mismos fines, pero con estructuras distintas.
Propósito del Grado 18º
Es uno de los grados con mayor contenido filosófico y espiritual. Su misión principal es:
Enseñar la doctrina de la Reintegración: El ser humano cayó de su estado perfecto, pero puede y debe volver a unirse a la Fuente Divina mediante el conocimiento, la virtud y la purificación.
Explicar el misterio de la Rosa y la Cruz:
La Cruz: Representa el sufrimiento, el sacrificio, la materia, el mundo manifestado y la ley.
La Rosa: Representa el espíritu, la pureza, el amor divino, la perfección y la luz que florece sobre la cruz.
Juntas: Significan que el espíritu triunfa sobre la materia, que la sabiduría florece en el corazón que sabe sufrir y comprender, y que la unión con lo Divino es el fin de todo iniciado.
Enseñar tolerancia y unidad: Muestra que todas las religiones y filosofías son caminos hacia la Verdad Una, y que el centro de todas ellas es el Amor.
Transformación interior: No se trata de conocer historias, sino de convertirse en un "nuevo hombre", reconstruyendo el Templo espiritual dentro de sí mismo.
Cristianismo esotérico: Presenta a Jesús no sólo como figura religiosa, sino como el Gran Maestro de Maestros, símbolo del Verbo Divino que vino a enseñar el camino de retorno.
Otros detalles importantes
Nombre completo: Caballero Rosacruz, del Águila Negra y de la Rosa Dorada, o Caballero de la Rosa y la Cruz de H.R.D.M. (Humbi Regeneratio Divina Magistra: La regeneración humana, maestra divina).
Simbolismo principal: Los 5 puntos, los 7 colores, la luz que brilla en la oscuridad, el sepulcro abierto, la palabra sagrada que significa "Reintegración del todo".
Colores: Blanco, rojo, negro, oro y púrpura, que representan las distintas etapas de la evolución espiritual.
El lema: "Construye tu propio templo en el corazón, donde Dios sea adorado en espíritu y verdad".
Originalmente el grado 18 tenía un marcado carácter cristiano exclusivo; con Albert Pike se amplió su visión para incluir a todas las tradiciones, respetando siempre el sentido profundo del misterio.
Se obtiene el grado 18 después de haber comprendido la geometría, la moral y la filosofía de los grados anteriores; aquí se pasa de la ciencia a la sabiduría.
En conclusión: el 18º es el alma de la masonería de altos grados, el puente entre la antigua sabiduría de Rosenkreuz y la enseñanza universal que la Orden Masónica ha guardado para la humanidad.
El simbolismo y la transmisión: de la leyenda a la Orden de la Aurora Dorada
Lo que hemos narrado corresponde a la leyenda fundamental de la Orden Rosacruz. Sin embargo, su importancia trasciende lo narrativo: esta cripta y su concepto espiritual se convirtieron en el eje central del ritual correspondiente al grado 5° = 6° dentro de la Orden Rosae Rubeae et Aureae Crucis (R.R. et A.C.), rama interna y esotérica de la famosa Aurora Dorada. Unos veinte años después de la fundación de esta orden, algunos de sus miembros intentaron repetir simbólicamente el viaje iniciático de Christian Rosenkreuz hacia Oriente, mientras que otros, convencidos de que podían localizar la tumba original, emprendieron búsquedas reales con la esperanza de encontrarla.
En el sistema ritual desarrollado por S.L. Mathers, uno de sus fundadores, el momento cumbre ocurre cuando el candidato se encuentra cara a cara con el cadáver simbólico del padre Rosenkreuz, representado por uno de los jefes de la Orden (ya fuera Westcott o el propio Mathers), que permanecía inmóvil dentro del Pastos o ataúd, en el interior de lo que se conocía como la Cripta de los Adeptos. Se trataba de una reconstrucción exacta, desde el punto de vista espiritual y simbólico, del sepulcro legendario.
Esta cripta, tal como fue concebida por Mathers —con la colaboración artística y esotérica de su esposa, Moina Mathers—, constituye una obra maestra del ocultismo occidental. Las descripciones que conservamos, basadas en bocetos coloreados y apuntes de los miembros de la década de 1890, revelan un simbolismo extremadamente complejo y detallado, el cual ha sido analizado en profundidad en obras clásicas como La Aurora Dorada del Dr. Israel Regardie o en los volúmenes de The Equinox dirigidos por Aleister Crowley.
Según el texto original de la Fama Fraternitatis, cada pared debía contener diez recuadros con símbolos, dentro de un espacio de 2,43 metros de alto por 1,52 metros de ancho. Dado que esto resultaba matemáticamente imposible de disponer linealmente, Mathers reorganizó el diseño: estableció cuarenta áreas cuadradas distribuidas en ocho filas de cinco. El simbolismo presente en cada pared es una síntesis perfecta de tres grandes corrientes:
Cabalístico: Reflejando el Árbol de la Vida y las diez emanaciones divinas (Sephiroth).
Alquímico: Representando la transmutación de la materia y el espíritu.
Astrológico: Conectando las fuerzas celestes con el mundo inferior.
Uno de los aspectos más notables fue el uso oculto del color. Mathers poseía un conocimiento exhaustivo de las correspondencias cromáticas en la tradición hermética y elaboró su propia síntesis, tomando elementos de fuentes egipcias, hebreas y medievales. A cada símbolo le asignó un color específico y otro complementario para el fondo, basándose en las llamadas escalas cromáticas ocultistas. Algunos recuadros llegaban a combinar hasta cuatro colores distintos. Además, cada una de las siete paredes tenía un color dominante asociado a un planeta: índigo para Saturno, violeta para Júpiter, escarlata para Marte, etc., logrando un efecto visual y espiritual de gran riqueza.
El techo estaba pintado de blanco brillante, simbolizando la luz no manifestada. En el centro, una rosa transparente de veintidós pétalos —correspondientes a los veintidós caminos del Árbol de la Vida y a los veintidós Arcanos Mayores del Tarot— funcionaba también como fuente de luz. Esta rosa se hallaba inscrita dentro de un triángulo negro, y todo el conjunto rodeado por un heptagrama, también de color negro, símbolo de la perfección y lo sagrado.
El suelo, de fondo negro, estaba decorado con figuras pintadas en blanco, amarillo y rojo: el Gran Dragón Rojo de Siete Cabezas, y la Cruz Dorada unida a la Rosa Roja de cuarenta y nueve pétalos. El binomio Rosa y Cruz es el motivo que se repite obsesiva y armónicamente en toda la decoración, recordando siempre la unión entre el espíritu (la Cruz) y la materia o el amor divino (la Rosa).
Sobre el Pastos o ataúd (En el esoterismo, la palabra "Pastos" de las tradiciones mistéricas, el pastos es un término de origen griego que se utiliza para referirse a un ataúd, sarcófago o lecho fúnebre), se colocaba el altar circular, montado sobre ruedas para poder desplazarse con facilidad. En su superficie se pintaron cuatro grandes discos con bordes dorados, cada uno asociado a un elemento y a una de las cuatro figuras simbólicas de la tradición hermética:
Disco rojo: Cabeza de león (Fuego).
Disco amarillo: Cabeza humana (Aire).
Disco azul: Cabeza de águila (Agua).
Disco negro: Cabeza de toro (Tierra).
Sobre el altar se disponían los instrumentos sagrados: una cruz negra del Calvario con una rosa de veinticinco pétalos, cada uno de un color distinto según la escala oculta; un garfio y un látigo, símbolos de dominio y purificación; una copa o cáliz; y una daga o espada, representando la voluntad y la palabra.
El exterior de la cabecera del ataúd era blanco, adornado con una cruz griega dorada que incluía la rosa roja de cuarenta y nueve pétalos. Al pie, sobre fondo negro, se veía una cruz blanca del Calvario sobre un pedestal de tres gradas, aludiendo a la Trinidad y a los tres planos de la existencia.
Los lados del Pastos estaban divididos en recuadros pintados con veintidós matices diferentes en su parte derecha (la escala positiva o activa) y otros tantos en la izquierda (escala negativa o receptiva). La tapa estaba cubierta por un diagrama complejo que sintetizaba todo el conocimiento de la Orden. Cualquier candidato que penetrara allí por primera vez quedaba profundamente impresionado, pues aquella cripta no era un simple cuarto, sino una enciclopedia viviente de todo el saber oculto occidental.
Incluso A.E. Waite —autor y estudioso, hombre de crítica difícil, que además fue masón desde 1902— reconoció la grandeza de esta obra. En su autobiografía escribió:
"No podría negarse que este grado, tal como se desarrollaba en el sistema, tenía la raigambre de un diagrama mayor que cualquiera que haya surgido jamás en la mente de cualquier creador de grados masónicos, de cualquier gran Logia, capítulo o preceptoría del mundo entero".
Para Waite, lo fundamental era que se trataba de una síntesis simbólica superior. El ritual ideado por Mathers, con su escenografía sagrada, distaba mucho de ser una invención vacía; era una recreación del conocimiento universal, muy superior a cualquier estructura ritual creada hasta entonces.
Estructura del Ritual de 5° = 6°
La ceremonia se divide en una introducción y tres secciones o puntos principales. Al principio, el candidato no está presente; mientras tanto, el Adepto Jefe permanece oculto y los Adeptos Segundo y Tercero realizan declaraciones solemnes sobre el significado del lugar:
"La tumba de los Adeptos es el lugar simbólico de sepultura de Christian Rosenkreuz, dispuesto por él para representar al universo. Yace sepultado en el centro del heptágono, debajo del altar, con su cabeza vuelta hacia el Este. Está en el centro porque este es el punto donde las fuerzas se equilibran. El nombre místico de Christian Rosenkreuz significa la Rosa y la Cruz de Cristo: la Rosa inmarchitable de la creación, la Cruz inmortal de la Luz. Nuestros antiguos hermanos llamaron también a este lugar la tumba de Osiris Onnofris, el Justificado.La forma es de heptágono equilátero. Sus siete lados recuerdan a los siete Sephiroth inferiores, los siete palacios del templo, los siete días de la creación. El Siete está en lo alto y en lo profundo. Esta tumba está situada simbólicamente en el centro de la tierra, en la montaña de las cavernas: la montaña sagrada de Abiegnus".
Cuando se admite al candidato, se le encuentra con que la puerta de la cripta permanece cerrada. Previamente ha debido leer en voz alta una profesión de fe y preparación, y solicita ser recibido:
"Escuchad todos: yo, el Honorable Hermano..., me presento ante vosotros como miembro del grado 4° = 7° de la Primera Orden, grado supremo de la Aurora Dorada Exterior, Filósofo; capacitado para ocupar el cargo de Hierofante en un Templo de la Primera Orden; quien ha aprobado los cinco exámenes prescritos entre las Órdenes, y declarado Señor de los Senderos 24°, 25° y 26° en el Portal de los Adeptos. Porto recomendación de los Jefes de mi Templo que garantizan mi honor, capacidad y fidelidad, así como el testimonio de haber superado la prueba pentagonal. Por estos méritos, solicito ser recibido y reconocido como Adepto Menor del grado 5° = 6° de la Segunda Orden".
Sin embargo, su solicitud es rechazada al principio, y se le invita a retirarse. Regresa poco después vestido con túnica negra, una cadena al cuello y las manos atadas a la espalda. Tras recibir una enseñanza sobre la humildad, es conducido ante una gran cruz de madera, donde se le atan manos, cintura y pies. Se trata de una crucifixión simbólica, la muerte al mundo exterior. Atado a la cruz, pronuncia su juramento, del cual destacamos estos pasajes esenciales:
"Guardaré secreto absoluto sobre todo cuanto pertenece a esta Orden y a su conocimiento, tanto frente al mundo exterior como frente a miembros de la Primera Orden y a los no iniciados. Mantendré el velo del misterio entre los grados.Realizaré todo trabajo práctico en lugar oculto, lejos de la vista de los profanos; no exhibiré nuestros instrumentos ni revelaré su uso; no difundiré estas enseñanzas rosacruces que se han mantenido ocultas durante siglos. No fabricaré símbolos ni talismanes con los colores sagrados para quienes no han sido iniciados, salvo permiso expreso.A los no iniciados sólo les mostraré magia simple y conocida, ocultando siempre nuestras operaciones secretas: el uso del Tarot, la clarividencia, la proyección astral, la consagración de objetos, los rituales del pentagrama y hexagrama, y muy especialmente el significado de los colores y la forma correcta de pronunciar los Nombres Divinos.Y prometo y juro que, con ayuda de lo Alto, desde hoy me consagraré a la Gran Obra: purificar y elevar mi naturaleza espiritual, para llegar a ser más que humano, unirme a mi Genio Superior y Divino, y nunca hacer mal uso de los poderes que me sean confiados".
Tras ser liberado de la cruz, escucha el relato completo de la vida y viajes de Rosenkreuz. Con esto finaliza la primera parte. Durante todo este tiempo, el Adepto Jefe ha permanecido oculto en el interior del sepulcro. En ausencia del candidato, se prepara el momento culminante:
"El Adepto Jefe yace en el Pastos, de espaldas, representando a C.R.C. Viste todas las insignias; sobre su pecho, el símbolo completo de la Cruz Rosada, pendiente del collar del Fénix. Brazos cruzados, sostiene el garfio y el látigo; entre ellos, el libro 'T'. La tapa del ataúd está cerrada y sobre ella reposa el altar circular. Los otros Adeptos ocupan sus puestos fuera de la tumba. Se colocan nuevamente sobre el altar la Cruz con la Rosa, la copa, la cadena y la daga".
El candidato vuelve a entrar y se detiene ante la puerta cerrada, donde lee la inscripción: POST CXX ANNOS PATEBO IX.(Nota esotérica): Se explica que las letras y números ocultan un significado más profundo: no sólo significa "Después de 120 años me abriré", sino que puede leerse como POST ANNOS LUX CRUCIS PATEBO: "Al cabo de los años, yo, la Luz de la Cruz, me haré patente". Las letras de la palabra LUX (Luz) están formadas por los ángulos de la Cruz desmembrados y reunidos. Además, 120 es el producto de multiplicar los números del 1 al 5, y el cinco simboliza la cruz con sus cuatro extremidades y el centro. Ninguna de estas claves matemáticas y herméticas aparece explícitamente en los textos antiguos, pero forman la base de la enseñanza interna.
Al abrirse la puerta, los Adeptos lo introducen en la cripta. Al principio no ve al Jefe, pues está oculto bajo el altar y la tapa cerrada. Desplazan entonces el altar, levantan la tapa y el candidato ve por primera vez la figura del Adepto Jefe, inmóvil, con los ojos cerrados. Sin moverse, este pronuncia una enseñanza breve y profunda.
Posteriormente, se mencionan a tres legendarios Jefes Supremos de la Orden antigua:
El Hermano Hugo Alverda (frisio), que vivió 576 años.
El Hermano Francisco de Bry (galo), que vivió 495 años.
El Hermano Elman Zata (árabe), que vivió 463 años.
(Nota): Estos nombres y duraciones de vida simbólicas no aparecen en los manifiestos originales, pero forman parte de la cadena de transmisión interna de la Aurora Dorada, representando la inmortalidad de la Orden en el espíritu.
En la tercera parte y conclusión, el candidato entra nuevamente y encuentra ahora al Adepto Jefe de pie, vivo y transfigurado, acompañado por los otros oficiales. Se le explican detalladamente todos los símbolos, colores y figuras, y se le confirma en su nuevo rango.
La enseñanza práctica y la fabricación de objetos sagrados
Para 1892, sólo una parte del programa de la Segunda Orden estaba lista. Los registros y diarios de la época muestran que los exámenes y pruebas teóricas comenzaron a realizarse regularmente hacia finales de 1893. Se pedía dominio de adivinación, geomancia, Tarot, astrología y teúrgia.
Cuando F.L. Gardner ingresó en 1895, recibió un documento titulado Ritual "A", con reglamentos, sistemas de grados, listas de ceremonias y circulares internas. Gran parte de este material se recoge en la obra del Dr. Regardie.
Entre las normas curiosas y precisas, destacaba esta:
"Cuando un Adepto escriba a otro de su mismo grado sobre asuntos internos, sellará el sobre de forma especial: en la esquina habitual, pero con el sello puesto de tal forma que la imagen quede mirando hacia arriba, tal como C.R. yacía en el Pastos".
Durante esta etapa, los aprendices debían fabricar y consagrar sus propios instrumentos: lámenes, cetros de loto, espadas, y las cuatro armas elementales: la vara (Fuego), la copa (Agua), la daga (Aire) y el pentáculo (Tierra).
Un ejemplo detallado es la Vara de Loto, instrumento esencial para todo adepto:
Medía entre 61 cm y 1 metro de largo.
Pintada de blanco en el extremo superior y negro en el inferior.
En el centro, se pintaban sucesivamente los doce colores correspondientes a los signos zodiacales.
Rematada por una flor de loto de tres coronas y 26 pétalos, policromada.
Instrucciones de uso:
"Se usará el extremo blanco para invocar y atraer fuerzas espirituales; el extremo negro para repeler o trabajar sobre la materia densa. Nunca se invertirá sin permiso. La flor no se toca durante las operaciones; en trabajos espirituales se inclina hacia la frente; para viajes astrales, su centro naranja se dirige hacia el tercer ojo".
La consagración requería una ceremonia privada: purificación del espacio con fuego y agua, disposición de elementos sagrados, recitación de rituales del pentagrama en cada punto cardinal y la invocación de las jerarquías angélicas correspondientes. Era un trabajo lento, minucioso y totalmente manual.
Hoy en día, es posible adquirir réplicas de estos objetos en tiendas esotéricas, pero la enseñanza original insiste en que el verdadero valor del instrumento reside en la energía depositada por quien lo construye y consagra, paso a paso, como parte de su propio perfeccionamiento.
Alcoseri