El Oficio de Compañero Masón

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francmason

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Nov 28, 2010, 11:15:29 AM11/28/10
to SECRETO MASONICO
El Oficio de Compañero Masón
Puesto que la simbología del Oficio comprende una psicología del
desarrollo, se supone que el paso hacia el Segundo Grado continua de
manera natural como resultado del progreso realizado en el Primero.
Esta madures natural que esta relacionada con el surgimiento del yo se
refleja en la simbología masónica mediante la comparación del nuevo
Compañero con una espiga madura de maíz. El aprendiz, que controla la
parte más profunda de su psique y cuyo Primer Vigilante/yo se ha
tornado activo, ha madurado hasta llegar a un estado en el que se
encuentra preparado para examinar los aspectos más interiores de sus
procesos de psicológicos. El trabajo a este nivel se desarrolla en una
parte de la psique a la que el Oficio se refiere como la cámara
central; en muchos sentidos es similar a lo que Jung llamaba el
inconsciente personal y lo que tradicionalmente se conoce como el
alma. El planteamiento general del trabajo del Compañero se explica en
el Cuadro del Segundo Grado, una visión interior que parece penetrar
más profundamente en el templo. El Cuadro del Segundo nivel es un
dibujo detallado de una parte del primero, concretamente del punto
dentro del circulo cerrado por dos líneas paralelas y de la Escalera
de Jacob. En el Segundo Grado las dos líneas paralelas son los dos
pilares (identificados aquí con el complementario y el opuesto por la
asociación con los Pilares de la Nube y el Fuego del Éxodo y con las
esferas terrestre y celestial que los coronan), mientras que la
escalera ha sido reemplazada en el Cuadro del Segundo Grado por la
escalera caracol. Como la del Cuadro del Primer Grado, esta escalera
se extiende en dirección Este-Oeste y define la “dimensión de la
consciencia” desde la eternidad hasta la divinidad. La persona que
desee practicar e Oficio debe ascender por estos diferentes niveles de
consciencia que describe el símbolo. En el cuadro del Primer Grado
vimos que la escalera estaba dividida en “tres esferas principales”
que correspondían a los tres grados del Oficio y que describían los
niveles principales de la consciencia psicológica relacionados con el
cuerpo, el alma y el espíritu. La escalera de caracol desempeña una
función similar, pero transmite ideas más complejas y las explica con
mayor detalle. La escalera se encuentra entre los símbolos más
complicados del Oficio, y estudiar todas sus implicaciones excede
nuestro ámbito. En términos generales, la escalera de caracol define
los siete “niveles de consciencia”, desde la consciencia del cuerpo
físico que esta abajo hasta la consciencia del espíritu y la divinidad
que esta en lo alto. Si resumimos esta vasta recopilación de ritual y
lectura, podemos decir que las escaleras asignan un peldaño o nivel de
la consciencia a cada uno de los siete Oficiales de la logia, y cada
uno de ellos se asocia con una gran cantidad de literatura clásica
relacionada con las Siete Artes Liberales y las Ciencias y las
Escuelas Clásicas de Arquitectura. También asocia a los tres Oficiales
principales de la logia con los Tres Grandes Maestros que presidían
que presidían el edificio del Templo del Rey Salomón: Salomón, rey de
Israel, que ideo el proyecto; Hiram, rey de Tiro, que proporcionó los
materiales, e Hiram Abiff, el arquitecto principal. Comprenderemos el
verdadero alcance de esta conexión cuando analicemos la leyenda
masónica del Tercer Grado. De este modo, los siete Oficiales de la
logia se consideran representantes de los siete niveles o pisos de la
“dimensión de la consciencia” orientada al Este-Oeste, mientras que la
simbología de la escalera nos remite a un conjunto de obras que
proporcionan información e instrucción sobre cada nivel. No se puede
describir el estado de consciencia en un sentido estricto; no es algo
que debe experimentarse, pero podemos vislumbrar muy vagamente la idea
de que el Oficio intenta hablar sobre cada uno de los niveles de la
consciencia considerando a cada oficial de la logia en el contexto de
una de las Siete Artes Liberales y las ciencias. El Portero o Guarda
Exterior esta asociado con la gramática, el arte que establece reglas
estrictas para estructurar las ideas de modo que puedan comunicarse y
registrarse en el mundo físico. El Guarda Exterior representa la parte
de la psique que esta en estrecho contacto con el cuerpo físico a
través del sistema nervioso central. Es “guardián” en el sentido de
que protege la psique de la saturación de estímulos del mundo físico.
El Guardián Interno esta asociado con la lógica, el arte que enseña
las reglas para el análisis racional; está muy estructurado, pero es
enteramente psicológico. Representa lo que la psicología moderna llama
el ego, el poder ejecutivo partidario de la actividad psicológica
cotidiana que se distingue por su capacidad para formar imágenes
mentales. Es el “guardián” en el sentido de que vela por las personas
que permiten a su psique relacionarse con el mundo. El Primer Diácono
está asociado con la retórica, el arte que enseña a escribir
persuasiva y deslumbrantemente apelando a los sentimientos del lector.
El Primer Diácono representa el nivel psicológico de los sentimientos
y el humor, un cuidado examen de lo que proporciona una clave en los
acontecimientos que ocurren en el inconsciente. La retórica del mundo
antiguo, también incluye la instrucción en el arte de la memoria; y el
Primer Diácono, que representa un nivel de conocimiento cercano al
umbral de la consciencia corriente que tiene que ver con la capacidad
para recordar los acontecimientos de la memoria. El Segundo Diácono
esta asociado con la ciencia de la aritmética, disciplina que instruía
en la manipulación y representación de las ideas abstractas. El
segundo diácono representa el nivel del Despertar. Estar “despierto”
quiere decir estar presente en el momento, percibir los
acontecimientos cuando tienen lugar tanto en el mundo como en el
interior de la propia psique, comprender su alcance y ver las amenazas
y oportunidades que suponen. El Primer Vigilante esta asociado con la
ciencia de la geometría, como la define la Segunda Lectura, “una
ciencia por la cual descubrimos los contenidos de los cuerpos
ilimitados comparándolos con los que ya han sido medidos”. El Primer
Vigilante es similar al yo, tal y como utilizan el termino los
psicólogos seguidores de Jung. La algo obtusa definición masónica de
la geometría que acabamos de mencionar arriba, adquiere un segundo
significado cuando nos percatamos de que alude al viejo principio de
“tan arriba, tan abajo”. En el proceso del trabajo masónico el yo
surge en la consciencia y luego descubre los elementos del
inconsciente mediante la observación de la experiencia diaria. El
Segundo Vigilante esta asociado con la ciencia de la música, que tiene
una connotación mucho más amplia y mística para los renacentistas que
para nosotros. Como ciencia la música esta basada principalmente en
las proporciones entre las frecuencias de cada nota, en la
estructuración del tiempo y en la manera en que éstas se combinan para
producir determinados efectos. Podemos considerar que el Segundo
Vigilante representa el nivel del alma; y la asociación con la música
sugiere la obligación que tiene el alma de mantener una relación
armoniosa entre todos los componentes de la psique. El Venerable
Maestro está asociado con la ciencia de la astronomía (que sin duda
significaba astrología para los autores de la estructura simbólica)
puesto que se creía que la observación de los cielos rebelaba las
intenciones de la deidad, la astronomía sugiere un nivel de
consciencia que puede ver a una escala amplia transpersonal y percibir
los designios del plan divino. El nivel de la consciencia representado
por el Venerable Maestro guarda una estrecha relación con el espíritu
de modo análogo a la relación que mantiene el guardián con el mundo
físico. De este modo, el Cuadro del Segundo Grado y el ritual que lo
acompaña (en términos simbólicos) define siete “niveles de
consciencia” dentro de la psique que, cuando se han desarrollado y han
madurado en su funcionamiento, incluyen un contacto consciente entre
la divinidad y el mundo físico. La escalera caracol está flanqueada
por dos columnas. Ya hemos dicho que estas dos columnas son
complementarias, activa y pasiva; y el echo de que estén presentes en
el Segundo Grado las relaciona de alguna manera con el inconsciente
individual. Se afirma que esta echas de cobre, fundidas en el barro de
la tierra –característica que las relaciona con el mundo físico- y que
son huecas por que contienen los archivos del oficio. Tomada ene su
conjunto, la idea de la existencia de un archivo de documentos
almacenados en el inconsciente individual y relacionados con los
acontecimientos del mundo físico sugiere que las columnas son una
representación de la memoria del individuo organizada de tal modo que
los recuerdos que reprimen e inhiben se encuentran en un lugar,
mientras que los que animan y mueven a la acción se encuentran en
otro. Al introducir esta idea en el Segundo Grado, en conexión con la
cámara central del alma, la simbología indica que los recuerdos
mencionados son una clase determinada y están situados en el fondo del
inconsciente, que generalmente son inaccesibles pero que cuando se
trabaja en ese nivel de la consciencia se puede disponer de ellos.
Estamos trazando sin duda un paralelismo entre el súper ego / ego
ideal tal como lo describió Freud o con los complejos emocionales e
intelectuales identificados por Jung, clasificados en esta caso en
grupos activos y represores. Los recuerdos de la clase de los
almacenados en las dos columnas de Segundo Grado tienen un profundo,
aunque inconsciente, efecto tanto sobre los individuos como sobre la
sociedad. En el nivel individual imponen y limitan el comportamiento
de una persona, mientras que en el nivel social definen los conceptos
de moralidad de la sociedad. Un comportamiento reprimido de esta clase
es útil (incluso esencial) para permitir que el individuo encaje en
una familia y en su circulo social cercano, sobre todo durante la
infancia; pero un comportamiento adulto reprimido de esa manara suele
ser ingrato, frecuentemente improductivo y algunas veces realmente
doloroso. Además los grupos sociales que han definido su moralidad de
este modo han entrado a lo largo de la historia en ciertos conflictos
con otros grupos similares, conflictos que en general les han abocado
al dolor y al derramamiento de sangre. La presencia de estas dos
columnas de la memoria en el Segundo Grado sugiere que, cuando el
individuo asciende por la escalera de la conciencia y actúa sobre el
nivel de la cámara central o alma, puede disponer de la información
almacenada de estos archivos. Cuando lleva estos recuerdos reprimidos
a la consciencia y les otorga el valor que merecen, puede permitirse
la carga principal que acarrean al disiparse. Entonces se convierte en
recuerdos corrientes a los que puede acudir pero ya no tiene el poder
de forzar o limitar el comportamiento. Muy al contrario, el individuo
consigue una gran libertad de acción, puesto que se desprende de las
obligaciones y restricciones del súper ego y el ego ideal, así como
las restricciones de la moralidad convencional. Entonces necesita más
criterios básicos para guiar su comportamiento, lo que nos lleva a
considerar las herramientas de trabajo del compañero masón. Las
herramientas de trabajo, que se presentan en grupos de tres, se
utilizan en la aplicación práctica de la Regla de Tres en el nivel de
cada grado. En contraste con las herramientas para la acción del
aprendiz, las herramientas del Compañero –la escuadra, el nivel y la
plomada- son herramientas para la prueba; y cada una pone a prueba
algún criterio absoluto. Es una característica que las hace adecuadas
para representar los modelos de moralidad, la preocupación fundamental
del Segundo Grado. El nivel se enfrenta al criterio de lo horizontal;
y a la vista de su temperamento pasivo, sombrío e inactivo podemos
asignarle la función psicológica del “juicio”. El uso de una sola
palabra par describir la función del nivel es, evidentemente, una
simplificación excesiva adoptada por conveniencia; esta herramienta
representa en realidad una serie de conceptos relacionados con la
restricción, la contención, la limitación, el rigor, la disciplina, la
defensa, la decisión y el apoyo. De igual modo la orientación
ambiciosa y vertical de la plomada corresponde a los conceptos de la
entrega, el perdón, la generosidad, la licencia y la disipación que
pueden resumirse en la única cualidad de la “misericordia”. Partiendo
de la naturaleza de las ideas que hemos asociado con cada herramienta
podemos ver que no hay nada bueno ni malo en sí mismo. Cada uno es lo
que es; y una vida regida tanto por un exceso como por otro –una
disciplina férrea o una libertad incontenida - puede ocasionar serias
dificultades. En la práctica el comportamiento moral consiste en
mantener el equilibrio apropiado en el “justo” nivel y la
“misericordiosa” plomada, y la capacidad individual para mantener este
equilibrio con plena consciencia se expresa en la tercera herramienta
de trabajo, la escuadra, que de echo define la relación entre el nivel
y la plomada. El Oficio nos dice de este modo que, cuando una persona
madura se libera de ciertas restricciones psicológicas arbitrarias
impuestas por su educación y su sociedad, y entonces debe buscar los
cánones permisivos y restrictivos de la moralidad que se alojan en su
alma. Debe aprender a trabajar con ellos, aplicarlos a su vida
cotidiana y mantenerlos en equilibrio. El proceso de examen de los
recuerdos reprimidos de alguien puede ser, y en general es así,
difícil y doloroso. Normalmente existen excelentes razones por las que
el material a examen haya sido excluido de nuestra consciencia, y
recordarlo requiere gran valor personal. Es el trabajo más duro; es el
proceso al cual puede aplicarse con toda razón el término de “obra
masónica”, y a menudo requiere el apoyo cariñoso de un amigo de toda
confianza. En este contexto podemos empezar a comprender el vínculo
del amor fraterno y la confianza mutua que la masonería trata de
establecer entre sus miembros. Por contraste, la experiencia concreta
de elevarse desde la restricción del material almacenado con las
columnas de dos caras y de adquirir nuestros propios cánones de
moralidad suele ser una gozosa liberación. Por primera vez se es libre
para escoger; y una persona que a trabajado en el nivel de Compañero y
ha conseguido aceptar el material obligado y restrictivo de su
conciencia puede reivindicar el libre albedrío. Pero también existe un
riesgo; el libre albedrío es una cosa realmente peligrosa. Si el
proceso de crecimiento psicológico se considera solo como un
desprendimiento de la obligatoriedad y de los cánones convencionales
de lo bueno y lo malo y su sustitución por unos cánones personales de
moralidad, la persona que trabaja en el nivel de Compañero se
convierte en un agente completamente libre, responsable sólo ante sí
mismo. El echo de que esta situación pueda conducir fácilmente a la
autoindulgencia y al comportamiento oportunista a provocado una seria
divergencia entre la francmasonería y las escuelas de psicología
basadas en el paradigma de científico del siglo XX. Desde el punto de
vista de la francmasonería, este proceso implica mucho más de la
simple adquisición del libre albedrío, que ya es importante. Hay que
considerar muchas otras cosas, y esas otras cosas se dan a conocer
mediante una variedad de símbolos en la cámara central. El símbolo más
relevante de todos es la segunda Joya Inmutable: la “piedra perfecta”.
La “piedra bruta”, como hemos visto representaba al Aprendiz y aludía
a su responsabilidad de desbastarla y de refinarse a sí mismo como
individuo, pero la piedra perfecta no representa al compañero. Se
encuentra en la cámara central “para que los artesanos trabajen con
sus herramientas”. Este estímulo tan importante recuerda al individuo
que, aunque ahora es libre para emitir sus propios juicios morales, se
espera que contraste sus cánones personales de moralidad con los
cánones que la deidad ha colocado en el interior de su alma. La idea
es que existe un conjunto de leyes psicológicas que, a pesar de las
apariencias, es tan riguroso como las leyes de la física.
Históricamente las leyes psicológicas se han fundado en los principios
sobre los que se han basado los códigos de la moralidad; y esta es una
de las razones por las que la masonería remite con tanta frecuencia a
sus miembros a las Sagradas Escrituras. No hay duda de que el ser
humano es libre de ignorar, si quiere, los criterios de la moralidad
que presenta la piedra perfecta; el Oficio señala las consecuencias de
esta decisión mediante la referencia del tema de los salarios. En la
estructuración del Templo del Rey Salomón los compañeros masones
debían ir a la cámara central para recibir sus salarios, cosa que
hacían “sin escrúpulos ni timidez” porque se sabían con derecho a
ellos y por “la gran confianza que depositaban en sus empleadores”.
Aplicar esto a la actividad cotidiana sugiere que las experiencias de
la vida son los salarios de cada cual. La presencia del pagador en la
cámara central del alma indica que uno recibe lo que merece, no como
recompensa o castigos divinos, sino por la resolución de un principio
que funciona en el nivel del alma. Además, dice que el pagador es
justo, lo que implica, primero, que la situación en la que nos
encontramos es la que merecemos (en realidad la resolución del proceso
natural que debemos observar y comprender), y que si deseamos cambiar
nuestra situación podemos hacerlo cambiando nuestro modo de vivir y
actuar. La idea no es invento de la masonería; las culturas cristianas
pueden leerla en la máxima de san Pablo: “recogerás lo que siembres”,
y en Oriente la encontramos en las complejas doctrinas del Karma. Es
de fundamental importancia aconsejar al recién llegado a Compañero que
debe contenerse en el ejercicio de la libertad de elección que
caracteriza a su nivel de consciencia. Y lo que es más importante, que
es la clave de la libertad humana, puesto que hace hincapié en el echo
de que el individuo puede y hace determinar su experiencia mediante el
ejercicio de la elección en cada situación. Es el primer paso para
perdonar a los demás, porque una persona que acepta la responsabilidad
de su propia situación no echa la culpa a los otros. Por ello, los
salarios representan no tanto una recompensa por el mérito o un
castigo por el error como la armoniosa experiencia de vivir dentro de
la ley psicológica / moral o la difícil experiencia de tratar de vivir
fuera de ella. El último y más importante de los símbolos que se
encuentran en la cámara central es la letra “G” o, en algunas
versiones de la simbología, el “ojo que todo lo ve”. La letra “G” es
la inicial de la deidad, no una representación de la propia deidad
sino la ciencia de su nombre. Su presencia en un lugar simboliza que
el alma transmite dos ideas: la primera, que nuestros actos son
“observados” o “registrados”, o de alguna manera incluidos en la
fábrica de la existencia con sus inevitables consecuencias para bien o
para mal. Segundo, es una representación de la estrella flamínea que
vimos en lo alto de la escalera de Jacob en el Primer Grado, pero aquí
la encontramos “en el centro del edificio”. Su presencia nos dice que
trabajando en el nivel del alma se puede llegar a tener consciencia de
la presencia de la deidad y orientar a nuestras acciones y
aspiraciones hacia ellas. Con esta capacidad para sentir la presencia
divina, el Compañero puede apartar la actitud de la fe que le ha
guiado como Aprendiz y asumir un concepto positivo de la esperanza, ya
que ahora es capaz de vislumbrar su objetivo cuando prosigue las
labores que le prepararán para el siguiente paso de su desarrollo. Los
procesos psicológicos del trabajo en el Segundo Grado son difíciles y
dolorosos. Sin embargo, si el individuo persevera, se encontrará en el
estado de Compañero maduro, en posesión de sí mismo, consciente de sus
cánones de moralidad y capaz de ejercer su voluntad libremente. La
habilidad para hacerlo es el objetivo fundamental del Segundo Grado,
ya que hasta que una persona esté en verdadera posesión de su voluntad
no puede rendirla, y avanzar hacia el Tercer Grado requiere
exactamente eso. TERCER GRADO – MAESTRO MASÓN. Es muy difícil
interpretar el Grado de Maestro Masón porque el ritual describe un
proceso psicológico que sucede muy raras veces en nuestra sociedad,
pero cuando ocurre es tan intensamente personal que pocos que lo han
experimentado están preparados para hablar de ello fuera de su círculo
privado. El Tercer Grado transmite una leyenda basada, de una forma u
otra, en casi todas las culturas humanas. La leyenda tiene dos
aspectos: el primero es un desastre primordial, un acontecimiento
catastrófico que supone una pérdida profunda e impone una gran
dificultad a todo el género humano: el segundo alude a los medios por
los que la pérdida puede transformarse en algo bueno y así pueda
restaurarse el feliz y original estado humano. En toda la civilización
occidental el primer aspecto de esta leyenda, el del desastre
primordial, esta encarnado en la teoría de la “caída del hombre”. En
nuestra sociedad materialista el libro del Génesis suele interpretarse
como una creación del universo físico, a pesar del hecho de que la
posición se ha convertido en algo menos defendible después de tantos
descubrimientos en las ciencias físicas. Hemos tocado brevemente una
interpretación mística de este texto en el que el Génesis I describe
la “creación” del mundo del espíritu y el Génesis II la “formación”
del alma y del mundo de la psique. En este contexto, el “caído” y la
posterior expulsión de Adán del Edén se refiere al proceso por el que
los miembros de la raza humana fueron los primeros a encarnarse por un
acto de voluntad divino. Una de las consecuencias de esta encarnación
inicial parece ser que los seres humanos, tras haberse encarnado, han
perdido la capacidad para “caminar con Dios” y de ser mantenidos
directamente por Dios. En su lugar la humanidad encarnada es
“cortada”, separada; el individuo encarnado debe mantenerse a sí mismo
“con el sudor en la frente”. Adaptando esta idea a los términos
contemporáneos, podríamos decir que en su estado original (esto es,
antes de que la raza apareciera en la tierra por primera vez) la
especie humana podía tener consciencia y comunicares directamente con
la deidad; y que algún acontecimiento relacionado con el proceso de la
encarnación rompe con esa conexión. En el tratamiento masónico de este
tema los acontecimientos se describen usando el simbolismo de la
muerte. La muerte que se describe en el Tercer Grado no es la muerte
física que concluye con nuestro período de encarnación, sino un
proceso psicológico individual que de alguna manera es análogo a la
muerte física. El tema se representa mediante la reconstrucción del
asesinato del Arquitecto Principal, el más joven de los Tres Grandes
Maestros Masones en la construcción del Templo del Rey Salomón. Se
dice que el acontecimiento tuvo lugar cuando el “trabajo (en el
Templo) estaba a punto de finalizar”, y como resultado se perdieron
los “secretos del Maestro Masón”, ya que solo podían transmitirse
cuando los tres Grandes Maestros estuvieran presentes en y oficiando.
El modo más sencillo y obvio de entender la leyenda es como una
advertencia de que siempre se debe ser fiel a las obligaciones; y ésta
es sin duda una interpretación válida. Pero cuando nos reflejamos en
la experiencia del Grado, la grandeza de la amplitud de la ceremonia
perece superar esa simple explicación e invitar a nuestra atención a
la descripción simbólica de la condición de aislamiento del ser humano
a la que alude la historia. Está claro que el Arquitecto asesinado no
es completamente desconocido. La simbología de la escalera caracol ha
presentado a estos grandes maestros y ya ha asociado al Arquitecto
principal con el primer Vigilante/yo. Por estos medios podemos
relacionar los principios que aparecen en la leyenda con el ser humano
individual heredero de los procesos de la “caída”. Si consideramos al
ser humano como el “templo de Dios”, entonces en un sentido la
construcción de ese templo esta por finalizarse cuando el individuo va
a nacer. La persona que está destinada a ocupar el joven cuerpo tiene
espíritu, alma y yo, y reside en el Edén (la residencia de almas
inocentes que todavía no se han encarnada) y el feliz contacto con la
divinidad hasta que llegue el momento de su nacimiento y su cuerpo (su
“abrigo de piel”) esté preparado para recibirle. En este contexto, la
muerte del Arquitecto representa el acontecimiento en el momento del
nacimiento cuando el yo (el Primer Vigilante) se siente agobiado por
el impacto del confinamiento en su cuerpo físico y pierde la
consciencia, concretamente el contacto consciente con su alma y su
espíritu y con la divinidad. Esta “muerte” o restricción de la
consciencia refleja en el nivel individual la separación consciente de
la deidad que la historia de la “caída” describe para el ser humano.
La leyenda masónica cuenta que el Arquitecto es enterrado en una tumba
de “tres pies hacia el Este y tres pies hacia el Oeste” (limitada por
la dimensión de la consciencia), y tres pies entre el Norte y el Sur
(limitada en la capacidad para la acción y la restricción) y de cinco
o más pies (la altura de un hombre) de profundidad”. Además la leyenda
da a entender que el feliz estado edénico que precedió a la
encarnación sólo es posible cuando los Tres Oficiales Principales –
yo, alma, espíritu- están en buen estado; y en ese sentido esta claro
por que los “secretos del Maestro Masón” (la consciencia de los
“mundos superiores”) se ha perdido. Los párrafos anteriores consideran
el primer aspecto de la leyenda masónica, la del desastre primordial;
y ofrecen una explicación de cómo podemos llegar a ser en nuestra
situación presente y aparentemente aislada. La segunda perspectiva de
la leyenda habla de reparar la situación, y cuando examinamos esa
segunda perspectiva se hace claro por qué la lectura del Tercer Grado
dice que “para un completo conocimiento de este Grado basta poco
alcance”. Hay un segundo contexto en el que el ser humano puede
considerarse el Templo de Dios, y es reconociendo que la estructura
psicológica que hemos visto construir (o quizá explorar) al masón con
tanto esmero es ese “Templo”. En este caso el Compañero maduro cuya
condición hemos descrito más arriba es el templo que esta a punto de
acabarse; y la “muerte” que se mencionaba en la leyenda es el proceso
psicológico por el cual se concluirá la construcción. Es un proceso de
“muerte del yo”, y no resulta algo totalmente nuevo al candidato al
Tercer Grado. Cuando se inició como aprendiz, el candidato se
consideraba un ser físico, aunque ya entonces tuvo conocimiento de que
“había algo más”. En el curso de su desarrollo habrá “muerto” esa idea
y llegará a considerarse fundamentalmente un ser psicológico, un alma
y yo humanos, que ocupan un cuerpo. La “muerte” a la que se enfrenta
un candidato en el Tercer Grado le obligará a reconocer que no es más
un ser psicológico que físico, sino más bien un ser espiritual que
tiene cuerpo y alma. “Reconocer” el mundo es importante. La mayoría de
las personas religiosas creen que tienen una esencia espiritual. La
“muerte” psicológica mencionada en el Tercer Grado está relacionada
con la experiencia de esa ciencia espiritual. Puesto que requiere la
muerte del yo del candidato (su esencia psicológica), y puesto que su
yo es el concepto de su existencia, esa “muerte” puede ser un proceso
muy doloroso y terrible.

http://groups.google.com/group/secreto-masonico

francmason

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Nov 28, 2010, 11:21:51 AM11/28/10
to SECRETO MASONICO
Un masón vocacionado prefiere el fluir suave a la velocidad



Comúnmente, para poco provecho del masón y de la Masonería,
equivocamos el sentido del proceso del “Arte Real” al medir nuestro
“trabajo masónico” en función de los grados, oficios y condecoraciones
adquiridas.


¿Qué pasaría si el “criterio de excelencia”, si nuestra regla de 24
pulgadas, fuera cuán plenamente presente estuvo el masón durante ese
proceso? Es decir, si midiéramos nuestro “trabajo masónico” desde la
calidad con que se hizo la obra, considerando la cantidad de
sentimiento y de pensamiento que subyace en el trabajo creativo de
desbastar nuestra propia piedra.


El “Arte Real”, a través de las metáforas creadas con los símbolos y
rituales, únicamente nos “construye “cuando experimentamos el proceso
integral de la vida. Sin esa vivencia personal, todos los grados
adquiridos no tienen ningún valor. Tal es el objeto cuando damos
contenido a los símbolos y rituales, al mismo tiempo que con una
actitud personal proactiva y con una “atención plena”, nos atrevemos a
tomar las riendas de nuestra propia existencia, de nuestro propio
condicionamiento.


Medir nuestro “trabajo masónico” sin este “criterio de excelencia” es
reducir nuestro pase de un grado a otro a una mera vivencia mecánica y
superficial. Y, lo que es más desafortunado, sin este “criterio de
excelencia” es inviable nuestra propia construcción; ya que, desde esa
postura y forma de vivirla: en el momento en que la empezamos ya está
terminada, al confundir nuestro “perfeccionamiento “con unos grados
otorgados por los hombres.


Un masón adiestrado sin más es una mera descripción de símbolos y
rituales, creyendo que su “perfeccionamiento” consiste en un simple
pasar de un grado a otro, está anclado en su pasado, y no está en
condiciones de descubrir lo nuevo. No está en condiciones de vivir los
trabajos “iniciáticos”, ni está en condiciones de recibir el mayor y
más preciado regalo del “Arte Real”: el “autoesclarecimiento”.


Considerarse a sí mismo como una obra en construcción es el primer
paso para seguir el mensaje del acróstico V.I.T.R.I.O.L., y , el masón
cuya regla de 24 pulgadas contiene el “criterio de excelencia”
prefiere el fluir suave a la velocidad.


Un masón debe tener cuidado en no basar inconscientemente o
conscientemente su pertenencia a la Masonería en una lógica de
competición, en una carrera por los grados.


Peor todavía, el masón identificado sólo con los grados, oficios y
condecoraciones obtenidas o por obtener, tergiversa el sentido y la
vigencia de la Masonería, su visión de la misma está completamente
deformada y, por consiguiente, la percepción de su propia
construcción. La única forma de volver a tener una visión correcta
pasa por su propia reeducación masónica, “vocacionando” su interés por
la Masonería. El camino del “Arte Real” empieza dentro de uno mismo,
con la autoconciencia y la necesidad de buscar la verdad. Es una
transición de lo externo a lo interno. Por ello, el don más precioso
que un masón puede otorgarse es animarse a “vocacionar” su interés por
la Masonería.


Aunque no lo percibamos, el beneficio del “Arte Real” siempre está
presente, siempre está con nosotros. Es lo más real de todo lo real.
No se ve, pero se pueden ver sus efectos.


Un masón vocacionado prefiere el fluir suave a la velocidad.
http://visitainterioraterra.blogspot.com/2010/11/espanolun-mason-vocacionado-prefiere-el.html

Kadyr

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May 15, 2014, 7:39:55 PM5/15/14
to secreto-...@googlegroups.com

Kadyr

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Mar 9, 2017, 12:05:00 PM3/9/17
to SECRETO MASONICO
ONCE LUCES DEL SEGUNDO VIGILANTE:
Antes de entrar al tema que compete al Seg:. Vig:. debemos de entender porque en el primer grado no hay palabra de pase.
En el Rito Escocés y otros, los Aprendices no tienen Palabra de Pase. Los estudios históricos de lo relacionado atribuyen esta carencia a que en las ceremonias y obligaciones que se imponían en las Iniciaciones del antiguo Egipto, los profanos debían permanecer aislados del mundo exterior por un período de tres años. Si violaban esta norma, no podían volver a entrar. Contrariamente, los Compañeros tenían el privilegio de poder salir y entrar. Para esto, debían conocer la Palabra de Pase.
Ahora veamos también una herramienta o simbolismo que se ha dejado de practicar o conocer:
La Cabra: es una estructura formada por tres columnas que forman una pirámide y que sirve para levantar piedras pesadas. En la parte superior tiene una polea a la que se arrolla una cuerda. En el extremo inferior de ésta se cuelga una Loba: hay distintos tipos pero la más práctica consiste en una cuña que se introduce en un agujero practicado en la piedra. Luego, a martillazos se introducen dos cuñas sueltas que aseguran la primera y permiten levantar la piedra. A estas dos cuñas secundarias se las llama lobatos o lobeznos. Por extensión, a todo el artefacto se lo llama Lewis o Lewison o lobezno o lobato. La sustitución de la fuerza bruta por este aparato de elevación, hace que se lo considere símbolo de fuerza e inteligencia, por lo que se ha dado este sobrenombre al hijo de un Hermano. De ahí nacen los Luvetones.
Ahora entremos al significado de las once luces en el segundo Vigilante que también se han olvidado. Las ONCE LUCES que deben de instalarse simbólicamente sobre la mesita que se debe instalar a la izquierda del Trono del Hermano Segunda Vigilante, representan a los ONCE AGENTES FUNDAMENTALES QUE RIGEN A LA NATURALEZA, y por su simbolismo, se dividen en elementos Materiales, Inmateriales y Espirituales, los que procedemos a enumerar como sigue conforme a ese orden: la primera LUZ, representa al SOL, la segunda al GÈRMEN, la tercera al NACIMIENTO, la cuarta a la VIDA, la quinta a la MUERTE, la sexta al ALMA, la séptima al ESPÌRITU, la octava a la TIERRA, la novena al AGUA, la décima al FUEGO y la onceava al AIRE, todos estos factores naturales tienen una explicación científica, otra moral y otra filosófica.
La Masonería clásica logró provocar en el hombre esa "emoción incontenible, posibilitándole llegar al éxtasis de la idea que nace". Despertó en él el amor. Pero hoy se abre ante los masones del nuevo milenio un camino de renovación del cual nuestra madre Logia Constancia No 2 es pionera y base del progreso y evolución Masónica. Nuestra Logia ha renacido varios ceremoniales olvidados. El signo de Pesar y la Quema de Intenciones son dos ejemplos. Recordando que todo es simbólico, bien podemos innovar con el simbolismo de la mesita al lado izquierdo del segundo Vig:. con sus once luces.
Esto es un real acto de copulación intelectual, plantar la semilla de la cual haya después una idea que nazca, y se perpetúe como un Gran Ejemplo e ideas a seguir.
Para que esto ocurra en este proceso de materialización, no es suficiente la improvisación. Debe haber una preparación para esa transmutación que se impone. Una capacitación para la conversión de ideales en hechos y para ello el Ven:. Maestro actual y los HH:.Vvig:. son los obligados a impulsar, y me siento orgulloso al ver que lo hacen, esa forma de concebir y enseñar la Masonería en Evolución para lograr un mejor y fuerte destino.
El Simbolismo Masónico debe someterse a la prueba práctica de utilizarlos en la vida diaria para ser exitosos en la misma.
La conjunción de estos estudios, la introspección y el estudio de la realidad en que vivimos acrecentarán geométricamente la fuerza de ambas. Abrirán las puertas para que Símbolo y Ciencia, mancomunados, religados, contribuyan al conocimiento más profundo de los misterios.
Dedicarse a la búsqueda del enigma insondable con que las estrellas desafían al hombre, curar la ceguera provocada por los dogmas de fe estupidizantes y fanatizantes por el polvo que levanta el masón desbastando su piedra en su interminable búsqueda de la verdad, sin temblar ante el sufrimiento que la ignorancia de la ciencia impide mitigar, aprender a rechazar la injusticia de los excesos y las carencias de la riqueza. Estos Trabajos serán menos frustrantes cuando se alcance la armonía entre ideal y materia. Con ello estará habilitado el camino que deberán seguir las generaciones futuras. A ellas les será dado el privilegio de conocer los trascendentes signos del Universo y poco a poco cerrar nuestra FUERTE CADENA DE UNIÓN para que el mundo sea lo que EL GADU quiere y el Masón trabaja.
Lic. Roberto Augusto Flores Garza. Ven:. Ad Vitam:. De la Resp:. Log:. Simb:. Cent:. Cont:. Leal:. Aug:. Y Ben:. CONSTANCIA No 2.

Kadyr

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Mar 10, 2017, 11:27:50 AM3/10/17
to SECRETO MASONICO
Hermano mío
Si alguna vez empuñaste el sable de tu verba
para combatir a opresores y tiranos,
y por la igualdad de los hombres en la Tierra,
en afirmativa señal se alzó tu mano.

Si en fraternal abrazo cobijaste al débil
y al desamparado diste amparo.
Si tu mano, invisible, dio la ayuda
que a tu paso imploraron otras manos.

Si en la vida luchaste por justicia,
y por principios de equidad humana.
Si a la razón de otros hombres diste paso
y te rendiste ante un juicio soberano.

Si educaste al niño, respetando al Hombre,
y para ello empleaste laico estilo.
Si hiciste de tu hijo, un hombre libre
y formaste del niño, un hombre digno.

Con emoción y respetuosa reverencia, levanto mi mano,
Porque de pie y a la orden, yo me pongo,
Frente aquel demuestre ser mi hermano.

Kadyr

unread,
Mar 23, 2017, 10:18:56 PM3/23/17
to SECRETO MASONICO
ELIMINA TU EGO DESDE LA RAÍZ Y CAMBIA TU VIDA PARA SIEMPRE!!! Música Para Sentir La…
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Orlando Galindo
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y DIOS creó al hombre a su imagen y semejanza .....VARÓN Y HEMBRA los creó.
.
LOS PRIMEROS SERES HUMANOS ERAN ANDRÓGINOS.
.
QUISIERON SER COMO DIOS....

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¿Qué es el amor? ¿En que consiste? ¿Por qué los seres humanos se aman de tantas formas? ¿Y…
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Orlando Galindo
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Cual es la diferencia entre los Judíos y la pizza...

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Mario Carmona Pelissier Que lamentable una publicación como lo expresado. si bien las comparaciones nunca son buenas, hay alguna que sirven para crear un contexto y que el que recibe ekl mensaje tenga una mejor comprensión, pero hacer una comparación insidiosa, más que mala leche, es que su piedra bruta... sigue siendo bruta.
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Orlando Galindo
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