La Masónica Cámara del Silencio

5 views
Skip to first unread message

Alcoseri Vicente

unread,
Apr 17, 2026, 10:15:31 PM (13 days ago) Apr 17
to secreto-...@googlegroups.com
La  Masónica Cámara del Silencio
Érase una vez, en un Oriente incierto y en una Logia sin Nombre, la vida iniciática de dos hermanos que trabajaban en un rito olvidado por la mayoría de los masones. Uno era un sencillo carpintero llamado Leonardo  que manejaba el cincel, la garlopa y el formón. El otro era Sebastián  un abogado de renombre que manejaba las palabras para extraer lo que creía ser la Verdad y, sobre todo, la quintaesencia de la Palabra Perdida.
Cada uno vivía su masonería según su temperamento, su bagaje cultural, su carácter y sobre todo su nivel de ser. En el fondo de ambos aún quedaban algunos restos de metales que, a pesar de todo, entraban en el Templo.
Regularmente, el hermano abogado presentaba planchas. Ponía un punto de honor en ofrecer a los hermanos lo que a veces se llama, con cierto abuso, “trozos de arquitectura”. Sin decirlo, se había convertido en un tenor, en un notable de la logia, superando a veces incluso la autoridad de las tres Luces.
Como mandaban las costumbres de la Logia sin Nombre, una vez al año los Maestros Masones debían presentar un trabajo ante los demás. El hermano carpintero no faltó a su deber.
Llegado el día, nos habló de su caja de herramientas y de los instrumentos propios de su oficio. Las primeras reacciones fueron de sorpresa e incluso de incredulidad. De virutas en serrín, de tablas torcidas, de espigas y mortajas, nuestro hermano hizo reflexionar a todo el taller. Especialmente cuando explicó que no era sólo  su mano, a través de las herramientas, la que transformaba la materia, sino también su corazón. Ponía un punto de honor en hacer una obra bella, permaneciendo simple y anónimo, considerando que el mérito pertenecía a sus herramientas y, sobre todo, al Gran Arquitecto del Universo.
Al final de su exposición, la Palabra no circuló. Fue el silencio el que se instaló, un silencio que invitaba a la reflexión y hasta a la meditación. Para muchos hermanos inspiró cuestionamientos profundos; para otros, la incomprensión ante una plancha tan sencilla que rompía con las costumbres habituales. Una realidad desnuda se les ofrecía, lejos de los discursos rebuscados, y eso era precisamente lo más difícil de aceptar. Al hablar de sus herramientas, el hermano carpintero había abierto la caja del Corazón.
Varios meses después, manteniendo la continuidad de aquel rito masónico olvidado, la logia debía proceder a una prueba especial reservada exclusivamente a los Maestros Masones que, tras un tiempo prudencial en la Maestría, demostraban verdadera disposición para profundizar. No era la Puerta Baja (reservada sólo  a los postulantes a la iniciación ), sino una prueba distinta y más exigente: el Pasadizo Angosto.
El día señalado, el Gran hermano experto convocó a los elegidos. Nuestros dos hermanos fueron despojados de todo lo que pudiera crear ilusión: mandiles, bandas, collarines , trajes sastre  bien cortados, zapatos y demás metales. Descalzos y vestidos con una sencilla túnica blanca, fueron conducidos a la entrada de un estrecho pasadizo excavado en la roca.
— Hermanos míos —les dijo el hermano experto—, vais a entrar en un espacio donde las palabras sobran. El camino es tan angosto que sólo  podréis avanzar a gatas (andar en cuatro patas, gatear , avanzar gateando, ir a gatas), casi arrastrándoos. Al final os espera una Cámara Secreta. Allí, en completo silencio, recibiréis una instrucción que no se puede transmitir con palabras, sino sólo  con la experiencia directa de la humildad y el vacío interior.
El pasadizo era tan bajo y estrecho que los hermanos debían avanzar con la frente casi pegada al suelo, y a veces pecho a tierra, sintiendo la roca fría y áspera contra las rodillas y las manos. La oscuridad era total. No había luz, ni sonido, ni espacio para erguirse. Cada metro recorrido se convertía en un acto de rendición: el orgullo del abogado y la seguridad del carpintero se iban quedando atrás, raspados contra las paredes de piedra y el piso , el tiempo transcurrido fue de varios minutos que parecieron horas de angustia .
Asi, después de un tiempo que pareció eterno, el pasadizo se abrió a una pequeña cámara secreta iluminada sólo  por una débil lámpara de aceite. Allí no había símbolos, ni muebles, ni adornos. Sólo  un círculo de piedra en el suelo y, en el centro, un sencillo taburete de madera.
Los dos hermanos se sentaron. El silencio era tan denso que parecía tener peso propio. Nadie hablaba. El hermano  instructor, un anciano de rostro sereno, que los esperaba en la cámara , simplemente los miró durante largo rato. Luego, con gestos lentos, les indicó que cerraran los ojos y permanecieran inmóviles, les indicó que parar su parloteo mental, que ahí el intelecto salía sobrando, le dijo .
En aquella cámara, el tiempo se disolvió. No había planchas que preparar, no había grados masónicos, no había baterías de júbilo , ni discursos que pronunciar, ni egos que alimentar. Sólo  el silencio y la humildad absoluta. Allí comprendieron que la verdadera Maestría masónica no consiste en saber más, sino en ser menos: menos vanidoso, menos hablador, menos necesitado de reconocimiento.
Horas después, cuando salieron del otro lado de la cámara  por una puerta de tamaño normal  de ese lugar de absoluto silencio , sus rostros habían cambiado. El vanidoso  abogado ya no caminaba con la seguridad del gran orador; el encogido carpintero ya no se sentía inferior, ambos estaban masónicamente a nivel. Ambos irradiaban una misma cualidad: una humildad y sobriedad profunda y serena.
De regreso en las columnas, parecían cualquier otro masón, sólo  en apariencia, ya que algo les había impactado profundamente. El cambio más importante había ocurrido en su interior, en un lugar inefable que las palabras no alcanzan a describir.
Los días siguieron, la Logia sin Nombre continuó sus actividades. Poco numerosa en sus columnas, reservaba el Pasadizo Angosto sólo  a aquellos Maestros que, tras un tiempo prudencial, mostraban verdadera disposición para profundizar. Y así, de hermano en hermano, se transmitía esta prueba silenciosa que no otorga pomposos  títulos, grados masónicos de oropel , pero sí transforma el ser desde su interior.
Esta historia me la contó un viejo masón llamado Manuel. Me veía buscando incansablemente en numerosos libros, cambiando regularmente de rituales e incluso buscando datos en Internet. Un día, tomándome aparte, iluminó un poco más mi camino masónico y me dio la dirección correcta a seguir. Desgraciadamente para mí, todavía no he encontrado la Onírica Logia sin Nombre…
Esta prueba del Pasadizo Angosto es una hermosa historia que encaja perfectamente con la enseñanza más profunda de la masonería y de las más antiguas tradiciones iniciáticas.
Los Grandes iniciados de la Antigüedad insistían en que el hombre vive “soñando despierto”, identificado con su falsa personalidad mecánica. Y que sólo  mediante un trabajo consciente y un “sufrimiento voluntario” (como arrastrarse por un espacio estrecho) se puede despertar y comenzar a construir un “Yo más Real”. El pasadizo representa ese esfuerzo físico y simbólico: obliga al cuerpo a humillarse, al ego a callar y a la mente a rendirse.
Gurdjieff, hablaba de los “choques” necesarios para romper la mecanicidad de la Vanidad del Falso Ego. Avanzar a gatas en la oscuridad es un choque perfecto: elimina la verticalidad orgullosa del hombre y lo obliga a experimentar la vulnerabilidad y la dependencia. Sólo  desde esa humildad radical puede abrirse la verdadera instrucción interior.
En muchas tradiciones  como en el sufismo islámico ( esa escuela esotérica del mundo musulmán ), existe la idea de la “vía estrecha” o del “camino de la aguja” el Bab- Al - Tawadu: un pasaje donde el ser debe despojarse de todo lo superfluo para poder entrar. La Cámara Secreta simboliza el “centro” donde sólo  reina el silencio y donde se recibe una enseñanza que no pasa por las palabras, sino por la experiencia directa del vacío y la presencia.
La prueba del Pasadizo Angosto es magistral porque une lo físico con lo espiritual de forma contundente. No se trata de un ritual vistoso ni de un discurso brillante: es un acto de humillación voluntaria que obliga al Maestro a recordar que, por muy avanzado que esté en grados, sigue siendo un ser humano frágil y dependiente. El hermano masón Manuel me dijo que esta prueba masónica para él significa el final de la vida física y el paso al más allá , y que al igual que nacemos por una puerta estrecha vaginal  , terminamos por la puerta estrecha de la tumba , donde todo ego y vanidad finalmente se disuelven .
El carpintero y el abogado, tan diferentes en su vida profana, salen transformados por igual. La humildad no distingue entre profesiones ni entre inteligencias: nivela a todos ante lo Sagrado.
Esta prueba nos recuerda que la verdadera Maestría no se mide por lo que sabemos o por los cargos que ocupamos, sino por nuestra capacidad de callar, de arrastrarnos cuando es necesario y de recibir la instrucción en el silencio más profundo.
En un mundo ruidoso y lleno de egos, la masonería necesita más Pasadizos Angostos: espacios donde el hermano pueda desprenderse de su “yo” inflado y reencontrarse con su esencia desnuda.
Que este relato nos invite a preguntarnos: ¿estamos dispuestos a arrastrarnos por el pasadizo estrecho de la humildad para poder entrar en la Cámara Secreta de nuestro propio corazón?
Moraleja
Muchos recordarán el libro de la Ley en este cuento masónico iniciático:  
13 Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; 14 porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan. (Lucas. 13.24)

No es el que más habla ni el que más brilla quien alcanza la verdadera Maestría Masónica, sino aquel que acepta arrastrarse a avanzando a gatas  en silencio y humildad para recibir la instrucción que sólo  se da en la oscuridad y el vacío interior, y finalmente salir transformado, trasmutado y finalmente transfigurado.
Alcoseri 
image.png

Libre de virus.www.avast.com
Reply all
Reply to author
Forward
0 new messages