El Gran Poder de los Masones Invisibles

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Alcoseri Vicente

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Apr 15, 2026, 10:26:57 PMApr 15
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El Gran Poder de los Masones Invisibles
Cada viernes, nuestro hermano Pablo Lijas se dirigía a su Logia Madre. Aquella costumbre lo reconfortaba y lo alejaba de las tensiones de su trabajo diario. Sin embargo, desde hacía algún tiempo, aunque su cuerpo llegaba puntualmente al Templo, su espíritu se quedaba atrás. Los problemas profesionales lo perseguían incluso entre las Columnas. Los metales profanos entraban en el recinto sagrado.
Nuestro hermano Pablo Lijas  era un destacado político que enfrentaba un grave problema de Estado. Una crisis política de gran magnitud amenazaba con desestabilizar el país: tensiones internas, divisiones irreconciliables, maniobras de poder que escapaban de control y un riesgo real de ruptura institucional. La situación se volvía cada día más incontrolable.
Como todos los viernes, saludó a los hermanos en Pazos Perdidos . Su evidente contrariedad llamó la atención de Mariano Puente, un viejo masón curtido en la Orden, político experimentado pero ya jubilado y hombre de gran discreción.
— Te observo desde hace semanas y ya no reconozco al hermano jovial y animado de antes. ¿Qué te ocurre? ¿Problemas familiares? ¿De salud? Puedes contármelo, quizá pueda ayudarte.
— Eres muy amable, y agrego el Q:. H:. Pablo Lijas ; pero esto supera tus posibilidades.
— Dime de todos modos. Después veré dijo el Q:. H:. Mariano .
El político masón  le expuso el problema con la mayor claridad posible, consciente de que se trataba de un asunto delicado de Estado. Mariano Puente escuchó en silencio, reflexionó y entró en el Templo. Al final de la tenida, antes de los ágapes, lo tomó aparte.
— Quizá pueda ayudarte, si estás de acuerdo. Pero por ahora no puedo decirte nada. No lo tomes como secreto inútil, sino como incertidumbre sobre si mi gestión dará resultado.
Los QQ:. HA:. Mariano Puente y Pablo Lijas se dirigieron  entonces hacia un lugar muy especial en el centro de aquella Nación , a un punto geométrico  denominado : la Logia Perfecta, un espacio sagrado conocido sólo  por unos pocos. El Portero del Edificio de aquella logia lo recibió con calidez:
— Sabíamos que vendrían. Sabemos que tu gestión es importante. Nuestros hermanos te esperan en la Logia.
El ritual masónico se desarrolló como de costumbre. Durante los ágapes, el Venerable Maestro de aquella logia tomó a los hermanos francmasones  Mariano y Pablo aparte:
— Voy a ponerlos en contacto con un grupo muy especial de masones. No pertenecen a las logias convencionales; operan en un nivel más profundo y discreto. Ellos sin duda podrán ayudar a resolver esta crisis. Aquí los guiaremos hacia el punto geométrico donde podrán entrevistarse con ellos; los están esperando. Vayan. Y antes, tomen esta limosina, que los llevará a  la Fraternidad de los Vigilantes. Ellos los guiarán en el camino a la solución.
Durante 3 días, Mariano Puente y Pablo Lijas recorrieron  discretamente distintos puntos geométricos , reuniéndose con este grupo secreto de masones. Se les expuso la gravedad de la crisis política. Lo que se dijo en aquellas conversaciones entre iniciados permanece en el misterio.
De regreso a su Logia Madre, Mariano invitó a almorzar a su hermano Pablo Lijas y hablaron de las gestiones políticas  y las posibles soluciones recomendadas por esos masones. La reacción del político masón Pablo Lijas fue comprensible luego de todo esto, aún estaba con dudas a llevar a cabo las recomendaciones de esos masones iluminados:
— ¿Un grupo secreto de masones que no tiene contacto directo con las logias convencionales? ¿Cómo van a resolver algo tan complejo?
Multiplicó las objeciones técnicas y políticas. Pero la paciencia y la persuasión de Mariano terminaron por convencerlo con argumentos de sentido común:
— Ustedes los políticos manejan los hilos visibles del poder, pero a veces se necesitan manos invisibles que operen desde otro plano. Estos hermanos no buscan reconocimiento ni cargos; actúan con precisión quirúrgica, moviendo influencias sutiles donde tú no puedes llegar. Tienen experiencia en resolver crisis que parecen insolubles. Y lo más importante: me dijiste que había urgencia, porque llegará el momento en que ya no puedas detener el proceso.
Fue necesario convencer también a otras autoridades y superar su resistencia a aceptar ayuda de canales no convencionales. La persuasión de Mariano Puente logró inclinar la balanza.
El grupo secreto actuó con la mayor discreción. Nadie supo exactamente qué hilos movieron, qué influencias ejercieron ni qué personas clave contactaron. Todo ocurrió en la sombra, con elegancia y eficacia masónica. Pero la crisis política se estabilizó, las divisiones se suavizaron y el riesgo de ruptura institucional desapareció como por arte de magia… o mejor dicho, por arte de una masónica sabiduría antigua y bien aplicada.
Como todos los viernes, nuestro político masón Pablo Lijas  regresó al Templo, pero esta vez con el ánimo renovado.  Después de aquella experiencia, su mirada sobre la vida y sobre la masonería cambió profundamente. Se volvió más humilde y respetuoso hacia saberes y redes masónicas que operan más allá de lo visible. Comenzó a valorar lo que antes consideraba “tradición masónica antigua y polvorienta”. Antes veía el ritual como algo anticuado; ahora comprendía que tenía a su disposición herramientas sutiles y poderosas para actuar en el mundo político con mayor eficacia y sabiduría.
Terminaron las maniobras desestabilizadoras tanto dentro de la logia como fuera en el mundo político profano, era como si estuvieran conectados por vasos comunicantes . Sus intervenciones ya no buscaban impresionar, sino enriquecer el debate colectivo. Empezó a visitar otras logias desde un punto de vista de un estado superior de consciencia, conociendo mejor la masonería y encontrando en ellos elementos que alimentaban su nueva comprensión. De lo superficial pasó a lo esencial.
Se decía a sí mismo: ¿de qué sirve correr detrás de cargos masónicos, altos grados masónicos y títulos si no se viven interiormente? Es la ilusión la que nos hace creer que ya somos el Hombre Verdadero. Sólo  el trabajo interior nos permite caminar hacia la meta.
Se acabó del masón  Pablo Lijas vanidoso y con mente cerrada , como dice el refrán :  El Ego se infla como un Globo… y basta un pinchazo para que reviente y eso le pasó al Q:. H:. Pablo
Esta historia nos muestra con elegancia el poder real y discreto de la masonería cuando opera en su dimensión más auténtica. El Masón Mariano Puente un masón formado en Logia por décadas  distinguía claramente entre la masonería visible (la de las logias convencionales) y las corrientes más profundas que preservan la Tradición Primordial Masónica. El grupo secreto del relato representa precisamente esa masonería interior, que actúa sin buscar reconocimiento, moviendo hilos sutiles para restaurar el equilibrio cuando el mundo profano se desborda.
Un masón bien curtido en Logias como Mariano nos recordaría que el verdadero masón no busca el poder visible, sino la influencia justa y mesurada que permite construir en silencio. El mazo no siempre golpea fuerte; a veces su golpe es imperceptible, pero transforma la piedra desde dentro.
En muchas tradiciones iniciáticas (sufismo, cuarto camino, hermetismo, ciertas corrientes rosacruces) se habla de “hermanos ocultos” o “vigilantes” que velan por el equilibrio espiritual y social sin aparecer en primera línea. Su acción es como la levadura en la masa: invisible, pero decisiva.
La crisis política que parecía insoluble se resolvió no con discursos públicos ni con maniobras visibles, sino con la acción discreta y coordinada de masones que operaban desde las sombras, fieles a la esencia de la Orden: servir sin buscar gloria. Mariano Puente encarna al masón sabio que sabe cuándo actuar dentro de las estructuras y cuándo recurrir a redes más profundas y puras.
Esto nos enseña una lección valiosa para la masonería actual: su mayor fuerza no siempre está en los grandes templos ni en los cargos oficiales, sino en esos núcleos silenciosos de hermanos que preservan el verdadero espíritu iniciático y saben mover los hilos con sabiduría cuando la sociedad pierde el rumbo.
La verdadera influencia masónica no se mide por el ruido que genera, sino por la armonía que restaura. Cuando un político masón como nuestro hermano comprende esto, su mirada cambia: deja de ver la masonería como un instrumento de poder personal y comienza a valorarla como una herramienta sagrada para el bien común.
Al final, la moraleja es clara y actual: el plomo de las crisis políticas puede convertirse en oro de estabilidad, pero sólo  cuando se permite que manos discretas y corazones formados en la Tradición intervengan con humildad y precisión.
Que nunca olvidemos que, detrás de los grandes acontecimientos visibles, a veces operan en silencio aquellos que han aprendido a trabajar con el compás de la sabiduría y la escuadra de la rectitud.
Moraleja
No subestimes el poder de la acción discreta y bien orientada. A veces, los problemas más graves se resuelven no con grandes discursos, sino con hilos movidos desde la sombra por hermanos que han comprendido que la verdadera masonería actúa más con el ejemplo y la influencia sutil que con la visibilidad.
El Masón Pablo Lijas, fue el puente entre esos masones invisibles y la política profana , esto es muy frecuente , es como si los masones invisibles no pudieran operar directamente sobre la política profana y se valieran de un intermediario .  
Alcoseri 
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