Las Verdaderas Columnas del Templo Masónico

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Alcoseri Vicente

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Apr 1, 2026, 8:55:04 PM (3 days ago) Apr 1
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Las Verdaderas Columnas del Templo Masónico

Desde hacía muchísimas tenidas, el Q:. y V:. H:. Mario Teutli llegaba primero. Apenas entraba, se dirigía al armario y,  él solo  vestía la Logia , ponía el Templo en orden de marcha. Su placer era disponer con cuidado las joyas, insignias,   arreos y objetos móviles  del ritual. Circulaba el Templo mientras repasaba varias veces frente a las Columnas, tronos y puestos  para asegurarse de que su memoria no le fallaba, poniendo gran énfasis y respeto en colocar la Biblia sobre el Ara Sagrada . Cuando todo estaba listo y sólo  faltaban los hermanos para dar vida a esos objetos inmóviles, se sentaba en la Columna del Norte y meditaba.

Hacía mucho tiempo que aquel  joven masón  impetuoso había dado paso al masón maduro y  apuntando a la sabiduría del masón  anciano. Se sonrojaba  cuando en Logia hablaban de su sabiduría, ya que era humilde gracias al forjamiento de tantos años en Logia. Él sabía que le había costado años calmar el torrente que llevaba dentro, un torrente que había destruido demasiadas cosas en su vida. Ahora, esa corriente tranquila fertilizaba el campo del conocimiento masónico.

Recordaba aquel famoso marzo 21 de 1982, la noche en que fue convocado para su iniciación junto a otro profano. No sabía cómo viviría ese misterio. Su imaginación mezclaba en un torbellino el miedo, la alegría y la incertidumbre.

Más tarde, un viejo maestro le dijo una frase que hizo suya para siempre:

«Si quieres ser respetado en Masonería, no ordenes a los demás sin dar primero el ejemplo de lo que les pides».

Para el Q:. H.:  Mario Teutli , el ritual comenzaba vistiendo adecuadamente la Logia , y terminaba finalizando   satisfactoriamente con su ayuda el Agape , la mayoría de los masones evitan estas tareas físicas como ayudar a vestir la logia , o servir platos en los Ágapes , pues las consideran un servilismo humillante, pero en masonería es inversamente diferente al mundo profano, el que sirve a los demás en Masonería  es el que tiene mayor rango.     

En los parvis (pasos perdidos)  y en la cafetería de la Logia, los hermanos llegaban en alegre bullicio, reencontrándose unos con otros. A él le gustaba esa agitación. Nadie se extrañaba de encontrar el Templo ya preparado para iniciar los Augustos Trabajos. Durante las tenidas hablaba poco; no quería hablar por hablar. Cuando levantaba la mano para pedir el uso de la palabra, sus intervenciones siempre resultaban útiles al debate. Una vez al año, en San Juan de Verano  ( Solsticio de Verano  ), presentaba una plancha. No era larga: había dedicado casi un año a pulir cada palabra, procurando no herir a nadie y buscando más bien despertar consciencias. En los parvis ( pasos perdidos) decían que podría haber sido el Muy Respetable  Gran Maestro de su Oriente . Él se conformaba con ocupar distintos cargos de dignidad u oficial en su logia. También comentaban que debía ser al menos del grado 33, pero él siempre fue un masón fiel a la Masonería Azul , no era contrario a los altos grados , pero era de esos masones encuadrados en el sublime grado de la Maestría Masónica . Sí, comentaban muchas cosas buenas de él… pero eso no le envanecía . Discretamente, cuando era necesario, se preocupaba por la ausencia de un hermano y le visitaba, simplemente como se visita a un amigo. Por la noche, después de la tenida, ayudaba a poner la mesa con los aprendices y, al final de los ágapes, a veces lavaba los platos, dejando la charla a los demás. Nunca consideró a los aprendices como “los que hacen todo”. Si algún aprendiz se sorprendía de verlo lavando platos, respondía con sencillez: «Si no eres capaz de hacer las cosas pequeñas, ¿cómo podrás algún día emprender las grandes?».

Primero en llegar, último en partir, porque guardaba los objetos del ritual cuidadosamente en su armario o loker, aunque no fuera el Maestro de Ceremonias. A lo largo de tantas tenidas, iniciaciones, aumentos de salario y también tenidas fúnebres, había caminado por el sendero iniciático.

Una noche de tenida, los hermanos llegaron como siempre en pequeños grupos. Un hermano entró en el Templo y notó que no estaba preparado. Informó a los demás. Se dijo que el hermano llegaría tarde, que esperaran un poco, que no era su costumbre. Pasaron los minutos. El Venerable llamó por teléfono, antes le mando un WhatsApp : no contestó. Al día siguiente fue a su casa y sus familiares le contaron que Mario Teutli  había sido llevado de urgencia al hospital.

Durante la tenida fúnebre, algunos hermanos comprendieron que faltaba un eslabón importante en la cadena  de unión de la logia. El “Hermano Mario Teutli” había dejado una huella profunda. Actuando en la discreción, había sido profundamente eficaz. Durante algunas tenidas más se sintió todavía su presencia, pero como suele ocurrir en la vida, con el paso del tiempo los parvis y en la Cafetería de la Logia volvieron a llenarse de hermanos felices de reencontrarse, pero jamás olvidaban las sublimes enseñanzas masónicas del Masón Mario Teutli.

Tal vez algún día un aprendiz que se convierta en Maestro se transforme también en un “Hermano masón  como  el Q:. H.: Mario Teutli”.

El  hermano “Mario Teutli” un ilustre masón de ascendencia  de nobles aztecas, un masón que encarna una de las figuras más importantes y necesarias de la masonería: la del que sirve sin buscar reconocimiento, el que construye en silencio y cuya ausencia se nota más que su presencia. En un mundo obsesionado con la visibilidad y el ego, este tipo de masones son las verdaderas columnas del Templo. No necesitan títulos masónicos rimbombantes, ni altos grados,  ni aplausos; su recompensa es ver cómo la logia funciona con armonía y cómo los hermanos crecen.

Cualquier masón habría visto en él al perfecto ejemplo del Aprendiz de Masón que se convierte en un verdadero  Maestro Masón: alguien que trabaja por el bien común sin esperar gloria personal. Los verdaderos masones recordarían que la verdadera trayectoria masónica  no se mide por grados visibles, sino por el grado de desprendimiento y servicio silencioso. El “Hermano Mario Teutli” es el que entiende que la masonería no consiste en ser visto, sino en hacer que la luz se vea a través de él.

Su figura nos recuerda que la grandeza masónica muchas veces se esconde en los gestos pequeños: preparar el Templo, ayudar a poner la mesa, lavar los platos, visitar al hermano ausente, y sobre todo  dar una óptima instrucción masónica constante con su buen ejemplo  a sus QQ.: HH:. . Son actos que parecen insignificantes, pero que sostienen la cadena de unión con más fuerza que muchos discursos.

Cuento de Nasrudin

Un día, el Sheik preguntó a Nasrudin:

—Dime, Nasrudin, ¿quién es más importante en la umma: el que habla mucho y todos lo escuchan, pero no hace nada, ¿o el que trabaja en silencio y nadie lo nota?

Nasrudin respondió:

—Mi hermano , imagínate que la Tekkia está a punto de derrumbarse. ¿Prefieres que un derviche  grite “¡Se cae la Tekkia !” sin hacer nada ,o que otro, sin decir nada, ponga una columna para sostener la Tekkia ?

El Sheik se quedó pensativo. Nasrudin añadió sonriendo:

—El que grita recibe aplausos y reconocimientos . El que pone la Columna recibe… simplemente que la Tekkia  no se caiga. Por eso, mi Sheik , los verdaderos pilares del sufismo jamás reciben aplausos .

Moraleja:

No siempre el que más habla es el que más construye. A veces, los hermanos más valiosos son aquellos que trabajan en silencio, sin buscar reconocimiento. Su ausencia se nota más que su presencia, porque son ellos quienes sostienen la logia con sus gestos humildes y constantes. Asi “Las Verdaderas Columnas del Templo” son los buenos masones que por sus acciones sostienen a la Logia.

Alcoseri

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