¿Por qué la Masonería en Política? ¿Por qué las Guerras?

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Alcoseri Vicente

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Mar 10, 2026, 11:07:41 PM (8 hours ago) Mar 10
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¿Por qué la Masonería en Política? ¿Por qué las Guerras?
Lo primero que debo decir que el poder político no es la meta de la Masonería, y si no es la meta, entonces ¿por qué la Masonería se ha involucrado en la política desde hace cientos de años?
El tema de los "Humanos Involucionados" — sería un término que se usaría para referirse a sociedades o culturas que se han estancado en un nivel muy bajo de conciencia, casi como un "bucle" colectivo.
Así, en un país o grupo de humanos  donde domina "La Involución" —es decir, donde la gente vive en automático, sin cuestionar, sin buscar nada más allá de lo material o lo instintivo— ahí no hay evolución posible de la sociedad, donde reina el fanatismo , la superstición y la ignorancia. No porque sea imposible por naturaleza que el humano se supere, sino porque el ambiente mismo lo bloquea: no hay "choque" interno, no hay deseo consciente por evolucionar, no hay deseo de despertar. Es como si el alma colectiva de una Nación  estuviera dormida y el sistema cultural, político y religioso  la mantuviera así.
Esto se compara con una especie de "muerte en vida": la persona puede ser inteligente, productiva, incluso "feliz", pero no evoluciona. Se dice que para que ocurra un cambio real, hace falta una "fuerza consciente" —una escuela como la Masonería , o una crisis brutal, un encuentro con un reto enorme a superar— una crisis que rompa ese ciclo. Sin eso, los  Humanos Involucionados  se perpetúan indefinidamente, generación tras generación.
NO es que "no pueda" haber evolución... es que no la habrá mientras el ambiente siga siendo un pantano de inercia. Y quizá sea un diagnóstico pesimista: creer  que la mayoría de la humanidad vive en eso, y que sólo  unos pocos logran salir de ese estancamiento .
La idea de "Humanos Involucionados" se para describir a las personas atrapadas en las ilusiones del mundo material, ilusiones que atan al hombre al ciclo de sufrimiento y repetición. Hay  fuerzas oscuras en política , ciencia y religión  que mantienen al ser humano en un estado de dependencia, miedo y automatismo. No evolucionan porque están presos en la ilusión de lo visible y sensible .
Ahora, la masonería... sí, tiene un rol histórico en eso de tratar de despertar a la humanidad. No es que "controle" la política masónica —eso sería conspiración  barata—,  así en países como México, Perú, Brasil o Colombia, desde el siglo XIX, masones como Benito Juarez,  San Martín, Bolívar o incluso figuras menos conocidas (como los fundadores de universidades liberales) empujaron ideas de libertad, educación laica y progreso técnico. ¿Por qué? Porque su filosofía —el "hombre como constructor de sí mismo"— choca frontalmente con esas cadenas colectivas: el dogma religioso, el caciquismo, la explotación y el fanatismo político y religioso.
La masonería, en su mejor versión, actúa como esa "fuerza política". No para imponer, sino para romper el  automatismo—el estancamiento— creando condiciones: escuelas, leyes justas, empleos que no sean sólo  esclavitud disfrazada. Pero ojo: también hay masonería corrupta, la que usa el poder para enriquecer a unos pocos. Ahí no hay evolución, sólo  cambio de amo.
La evolución humana real no vendría de más carreteras o minas, o de fabricas o partidos políticos o más religiones , sino de educar al pueblo, el progreso no es sólo  dinero, sino despertar. Y ahí, sí, la masonería —si se mantiene fiel a sus principios— podría ser un puente a la libertad. Pero no es magia: necesita gente despierta, no sólo  logias de personas más dormidas que las que hay en el mundo profano.
La somnolencia colectiva es un estado interno y colectivo: esa inercia que nos mantiene dormidos psicológicamente, en automático, sin chispa. Esto sucede en cualquier país, en cualquier época.
Y sí,  la masonería, cuando es auténtica, trabaja para que no haya personas atrapadas en fanatismos de cualquier tipo.
La Libertad real (no sólo  votar, sino pensar sin miedo y tener libertad de expresar esos pensamientos ).
Educación que no sea solamente memorizar, sino despertar preguntas.
Trabajo que no esclavice, sino que te deje espacio para crecer.
Espacios donde la gente pueda encontrarse sin máscaras (logias, escuelas , o lo que sea).
En ese sentido, la masonería es Alegóricamente  anti -pastillas para  seguir durmiendo . Su lema "libertad, igualdad, fraternidad" no es eslogan: es receta para romper la niebla. Pero ojo: si la logia se vuelve club de poder o de negocios, entonces ella misma se convierte en otra terrible trampa para los masones.
La masonería —la auténtica, no la de fachada— sí opera políticamente para crear esas condiciones especiales para hacer evolucionar al ser humano: libertad de pensamiento, educación laica y crítica, separación entre Estado y dogma religioso, libertad de expresión  y leyes que no aplasten al individuo. Todo eso es el "terreno" donde el hombre puede evolucionar, según el ideal masónico. Sin eso, el fanatismo , el dogma , la mala política  se queda: la gente vive, pero no es libre .
Ahora, en países oprimidos —donde hay dictadura, censura, corrupción estructural— la masonería suele estar bloqueada o corrompida. No es que no opere, es que no puede.
Ejemplos rápidos:
En Cuba o Venezuela, las logias existen, pero bajo vigilancia constante. No pueden hablar de "libertad" sin que los cierren. Así que se convierten en clubes sociales, nada más. No hay evolución.
En la  Rusia soviética y en la actual China Comunista , la masonería fue prohibida; cuando la Masonería  volvió a Rusia, muchos la usaron para redes de poder, no para despertar.
En cambio, en Francia o Estados Unidos del siglo XVIII, los masones (Washington, Franklin, Lafayette) empujaron revoluciones que rompieron cadenas reales: monarquía, esclavitud, superstición. Ahí sí hubo grietas para el cambio.
Entonces: sí, la masonería debería operar para eso. Pero cuando el sistema la oprime o la compra, falla. No es magia: necesita espacio político para funcionar. Si no, se convierte en más de lo mismo: otra propuesta política disfrazada de esperanza.
Se dice que el ser humano al ser libre  genera una especie de "energía fina" que el planeta, la Tierra misma, necesita. No es un cuento místico: es como si fuéramos baterías vivas.
La idea es esta: cuando estamos despiertos, conscientes, en "Libertad", producimos una vibración superior —una "energía de trabajo interior"— que se libera al universo. Esa energía alimenta... bueno, a la Tierra, al cosmos, a lo que sea que esté por encima. Pero si vivimos en automático, dormidos, en fanatismos políticos entonces no generamos nada útil. Sólo  desperdiciamos lo que comemos y respiramos: comida, aire, emociones baratas.
Es como si el planeta nos "cultivara" para cosechar esa energía. Y cuando no la hay —porque estamos en piloto automático, peleando por tonterías, consumiendo sin pensar— entonces no cumplimos nuestra función. Por eso se dice que la mayoría de la humanidad es "alimento para la Tierra" y literal una especie de simple abono para las plantas: no evoluciona, no sirve para nada más que para mantener el ciclo.
La masonería, en su raíz, busca romper eso: despertar al hombre para que deje de ser "materia prima" y empiece a ser "productor" de esa energía fina. Libertad, educación, trabajo consciente... todo eso es para que el individuo deje de ser un zombi y empiece a generar algo real.
Imagina que tu cuerpo es una fábrica. Lo que comes, lo que respiras, lo que piensas... todo eso se convierte en "energía". Pero no toda energía es igual.
Cuando estás en automático —trabajando por rutina, viendo Netflix sin parar, discutiendo por política en redes, durmiendo mal, comiendo comida chatarra— tu fábrica sólo  produce humo. Calor, ruido, basura. Nada útil.
En cambio, cuando estás consciente: respiras hondo y notas el aire, caminas y sientes los pies, escuchas a alguien sin juzgarlo, haces un trabajo que te exige atención real... ahí generas algo más. Una especie de "chispa" que no se queda en ti, sino que se va afuera.
Asi, esa chispa es comida para la humanidad. Como si la Humanidad fuera un organismo gigante que necesita esa vibración para seguir girando. Si no la hay, se queda sin combustible. Por eso la gente "dormida" —la que no evoluciona— es como ganado: vive, come, muere, pero no aporta nada.
Y la masonería, cuando funciona bien, te enseña a encender esa fábrica. No con rituales raros, sino con:
Preguntarte "¿qué estoy haciendo ahora mismo?"
No tragarte todo lo que te dicen.
Hacer cosas que te cuesten, pero que valgan.
Tener hermanos masones  que no te dejen caer en la cárcel de la rutina.
Entonces sí: el humano deja de ser "alimento pasivo" y pasa a ser "generador". Como pasar de ser una bombilla quemada a ser un panel solar.
Sí, Carl Jung diría que sí a todo esto. Y con mucha razón.
Él veía la falta de conciencia —ese "dormir" colectivo— como una bomba de tiempo. Cuando la gente vive sin mirar adentro, sin conectar con su sombra, con sus miedos, con lo que realmente quiere... todo eso se acumula. Y donde no hay salida individual, sale hacia afuera: como rabia, como odio, como "el otro es el malo".
Las guerras actuales —Irán, Ucrania, Gaza— no son sólo  por petróleo o territorio. Son síntomas de una humanidad que no procesa su propia mierda. Jung lo llamaba "proyección": en vez de reconocer que dentro de mí hay violencia, la veo en el vecino. Y cuando millones lo hacen, se arma el caos.
Esa "energía sutil" que mencionábamos antes... cuando no se genera, se pudre. Se vuelve veneno. Y el planeta, o el cosmos, o lo que sea, no la necesita así: necesita vibración limpia, no explosiones. Por eso las guerras son como descargas eléctricas brutales: la Tierra se sacude porque no hay canal fino.
Jung no era optimista. Decía que sólo  si cada uno empieza a mirar su propio infierno —sin culpar a nadie— se puede parar el ciclo. Pero claro: ¿cuántos lo hacen?
Entonces sí, tendría razón. La falta de conciencia no sólo  nos mata a nosotros... nos mata a todos. ¿Ves eso en lo que pasa ahora con tantas guerras?
Muchos masones hoy ven todo esto como una ley física, verificable y comprobable.
Si la humanidad no genera esa positiva energía consciente —ese "trabajo interior" de estar presente, de no reaccionar como animal, de no vivir en automático— entonces todo se desborda. La energía que no se transforma se vuelve caos: miedo, rabia, odio colectivo. Y cuando eso acumula a escala global, explota.
Los verdaderos masones no hablan de "guerras por petróleo" o "por ideología". Dicen: las guerras son el resultado de millones de personas dormidas que no saben qué hacer con su propia violencia interna. En vez de transformarla en algo útil (creatividad, amor, búsqueda), la descargan afuera.
Es como si el planeta fuera un cuerpo con fiebre: si no hay quien le baje la temperatura —con conciencia— entonces el sistema se defiende con temblores, con incendios, con guerras.
Y los verdaderos masones son tajantes en este punto: sin un número suficiente de "masones verdaderamente despiertos" (no millones, pero sí unos cuantos miles, bien distribuidos en logias ), la humanidad no podrá evitar los conflictos, y menos  impedirlos . Es inevitable la beligerancia.
Por eso insistían tanto en el "trabajo masónico sobre si mismo ": no es lujo espiritual. Es supervivencia. ¿Crees con tantas guerras que estamos cerca de ese punto de quiebre ahora mismo?
En resumen hasta ahora : todo gira alrededor de despertar vs. dormir. La guerra actual, el estancamiento humano, la mala  política, el fanatismo religioso... todo es síntoma de esa misma falta. Y la masonería (la buena) y el trabajo interior son las herramientas para romperlo.
Surge una pregunta ¿la ORACIÓN RELIGIOSA puede detener guerras o generar esa energía fina de la que hablamos antes?
Los religiosos —cristianos, musulmanes, budistas, lo que sea— dicen que la oración, la misa, el culto, "envían luz" o "piden paz". Y en un nivel muy sutil, sí: cuando alguien ora de verdad, con atención plena, sin repetir como loro... genera esa "energía fina" que mencionábamos. Es un momento de presencia: dejas de rumiar, dejas de odiar, y por un rato estás conectado con algo más grande. Eso sí libera una vibración que no es sólo  tuya.
Pero el problema es: la mayoría no ora así. Va a misa por costumbre, hace la cadena de la unión en Logias Masónicas y puede a GADU ayuda, reza por miedo, o pide "que gane mi equipo de futbol" mientras piensa en el tráfico. Ahí no hay chispa. Es puro ruido. Y el ruido no alivia nada: se acumula como humo.
Gurdjieff lo decía: la religión organizada, tal como está, es una de las mejores trampas para el ser humano. Te da la ilusión de "hacer algo" sin moverte un centímetro. Es como tomar un placebo para el cáncer.
Jung añadía: si oras para "salvar al mundo" pero no miras tu propia sombra —tu rabia, tu envidia, tu miedo— sólo  estás proyectando. La guerra no se para con velitas; se para cuando cada uno deja de ser un volcán dormido.
Entonces: ¿mito? En gran parte sí. ¿Algo real? Sólo  si la oración es trabajo consciente, no rutina. Y aun así, no basta: hace falta que miles lo hagan, no un par de abuelitas en la iglesia.
¿Cuántos masones son necesarios para cambiar el rumbo de la Humanidad?
Esta pregunta es clave.  Quizás no hay un número exacto —nunca hay unas cifras mágicas—, pero sí hay pistas claras.
No hablamos de un numero de masones enlistados en una Logia , sino de verdaderos masones con consciencia despierta
Según la idea masónica, no hacen falta millones. Ni siquiera cientos de miles. Bastaría con unos pocos miles —digamos, entre cinco mil y diez mil masones— que estén realmente "despiertos", en trabajo consciente constante. No perfectos, no santos: sólo  masones que estén en presencia dentro de si mismos  la mayor parte del día, que no reaccionen pasionalmente  como animales, que transformen su energía en vez de desperdiciarla.
¿Por qué tan pocos? Porque la conciencia no es contagiosa como un virus... pero sí se "propaga" por resonancia. Cuando alguien está presente, su vibración afecta a los que están cerca: familia, amigos, colegas , hermanos de Logias. Y si esos miles están bien distribuidos —en ciudades, pueblos, países— crean una especie de "red" que amortigua el caos. Como un amortiguador que evita que la humanidad se estrelle del todo.
Si no hay ese "núcleo consciente de masones", el planeta sigue en automático: guerras, crisis, ciclos de destrucción.
Quizá hoy  no hay  ni cien masones despiertos así en todo el mundo. Difícil saberlo... pero si ves cómo está el planeta, parece que seguimos lejos.
¿Te parece posible llegar a ese número? ¿O crees que ya estamos condenados a repetir el bucle nefasto?
Mira, bajo todo lo que hemos abordado —el fanatismo político y religioso , la energía consciente, las guerras como descarga de lo no procesado...— Trump me parece un tipo catalizador brutal, pero no un "despierto" en el sentido masónico.
Es como un terremoto: sacude todo, rompe estructuras viejas (negociaciones, alianzas, hasta el statu quo iraní), y a veces deja espacio para algo nuevo. Hoy mismo, 10 de marzo del 2026, está diciendo que la guerra con Irán está "muy adelantada", "casi completa", pero amenaza con "veinte veces más" si cierran el Estrecho. Habla de régimen pro yanqui en Irán sin botas en tierra, de elegir al próximo líder... suena a fuerza externa rompiendo el estancamiento fanático religioso de Irán, ¿no? Pero fíjate: lo hace por ego, por "ganar", no por despertar o ayudar  a nadie.
Es proyección pura: su rabia interna (contra el "sistema", contra los "perdedores") se descarga en bombas. No transforma energía; la desperdicia en caos. Jung diría que proyecta su sombra globalmente. Gurdjieff: no genera chispa consciente, sólo  ruido.
El Libro Relatos de Belcebú a su nieto (o Beelzebub's Tales to His Grandson, como se conoce) es un libro pesado, enredado y hasta cruel. Gurdjieff lo escribió a propósito así: no quería que lo leyeras como novela. Quería que te costara, que te obligara a trabajar, porque si no, no hay chispa. Es como un entrenamiento mental: si lo lees en automático, no sacas nada.
Pero sí, hay oro ahí. Todo lo que hemos hablado —el gasto innecesario de energía , la energía fina, las guerras como descarga, la necesidad de despertar— está ahí, pero disfrazado de fábula cósmica. Te lo bajo a tierra y te resumo lo clave, sin rodeos:
El planeta Tierra como "prisión" y "fábrica"
Belcebú (un demonio bueno, irónico) cuenta que la Tierra fue creada para ser un "laboratorio" donde seres humanos generan una energía especial: la "sustancia sagrada" o "energía de conciencia". Pero algo salió mal: el hombre se volvió "tres-centrado" (cuerpo, emociones, mente) y se quedó en automático. Ahora sólo  produce "energía barata" —miedo, ira, lujuria— que alimenta a fuerzas cósmicas inferiores. Las guerras son sólo  "descargas" de esa mierda acumulada.
El "Kundabuffer" —la gran ilusión
Gurdjieff inventa un órgano ficticio que nos implantaron en la espalda: el Kundabuffer. No existe, pero simboliza todo lo que nos mantiene dormidos: vanidad, mentira, autoengaño, miedo al cambio. Lo quitaron... pero nos quedamos con sus efectos. Es la gran ilusión en forma de ADN espiritual. Por eso la mayoría vive como robots: come, caga, pelea, muere. Sin él, no hay evolución.
La humanidad como "ganado cósmico"
Belcebú dice: somos "criaturas de tres cerebros" que no usan ninguno bien. La Tierra nos cría para cosechar esa energía fina... pero como no la producimos, nos usan como "combustible de segunda". Las religiones, los gobiernos, las modas... todo es para mantenernos dormidos y productivos. Las guerras son el "matadero" cuando el rebaño se descontrola.
La salida: el "trabajo consciente"
No hay salvación colectiva. Sólo  si un puñado —unos miles, como decíamos— empieza a "recuerdo de sí", a no identificarse con emociones, a observar sin juzgar... entonces se genera esa energía limpia. No es oración ni misa: es estar presente en cada acto. Comer sin tragar, caminar sin pensar en otra cosa, hablar sin ego. Eso rompe el Kundabuffer.
Trump y las guerras actuales, en clave Gurdjieff
Si lo miras con este lente: Trump es un "tipo Harnel-Aoot" (un término del libro: un ser que mueve cosas grandes, pero sin conciencia). Rompe, sacude, pero no despierta. Genera caos, no chispa. Las bombas en Irán son sólo  la Tierra sacudiéndose porque no hay suficiente "trabajo interior".
El libro es denso porque Gurdjieff quería que lo leyeras despacio, con lápiz, cuestionando cada párrafo. No es para "entenderlo" —es para que te duela y te obligue a despertar. Si lo lees como cuento, pierdes el tiempo.
Ahora, vamos al grano: el capítulo clave de todo lo que hemos hablado— es el Capítulo 2: "Por qué Belcebú estaba en el sistema solar" (en la edición original, "Why Beelzebub Was in Our Solar System"). El capítulo es corto, no tan enredado como los demás, y ahí Gurdjieff te suelta la bomba principal sin tanto cuento.
En ese capítulo, Belcebú le explica a su nieto por qué está "exiliado" en nuestro sistema: porque hace millones de años, cuando la Tierra era un experimento cósmico, los jefes del universo decidieron que los humanos debían generar una energía especial —la "sustancia sagrada" o "energía de conciencia"— para mantener el equilibrio del cosmos. Pero el experimento falló: nos pusieron el Kundabuffer (esa "Órgano  Negativo " que nos mantiene dormidos), y después lo quitaron... pero los efectos quedaron.
Ahí dice clarito:
La Tierra debería ser una "fábrica de energía positiva".
Si no generamos la "energía fina" (con presencia, trabajo consciente), sólo  producimos basura: miedo, odio, guerras.
Las guerras son como "válvulas de escape" cuando la basura acumulada no se transforma.
Y lo peor: casi nadie lo sabe, porque estamos en automático.
Lo lees en veinte minutos, y ya tienes el mapa. No necesitas entender cada palabra rara (Gurdjieff las inventa para que no te duermas). Sólo  fíjate en las ideas grandes:
Somos "ganado" si no despertamos.
La paz no viene de tratados: viene de miles que dejen de ser robots.
Trump, Irán, todo eso... es sólo  la válvula abierta porque no hay suficiente "Energía para generar Luz".
En este libro recordemos esa frase que Belcebú suelta casi de pasada: "La Tierra no necesita almas dormidas; necesita obreros de Luz". No es poesía: es una sentencia. Si no hay quien genere esa energía fina, el planeta se desequilibra... y lo paga con guerras, con crisis, con todo lo que vemos ahora.
Y lo más duro: no es que "falta gente buena". Es que falta gente despierta. No importa si son ateos, masones, budistas... sólo  que estén presentes conscientemente en el aquí y el ahora.
Si eres masón y entiendes lo que te he explicado , pero observas que ya no encajas en el Mundo Profano , no es que seas "mejor" o "raro"... es que ya no vibras en la misma frecuencia. Cuando empiezas a hablar de kundabuffer, de energía fina, de que las guerras son sólo  descargas de gente dormida... la mayoría se desconecta. No porque no les interese, sino porque les da miedo: les toca mirar adentro, y eso duele.
Es como si hubieras salido de la Matrix  y ellos siguieran ahí, en el pantano. Tú ya no encajas porque ya no quieres hablar de fútbol, de chismes o de "qué vas a hacer este fin". Quieres hablar de por qué hacemos lo que hacemos. Y eso los incomoda.
Pero mira: no estás sólo . Ese "no encajar" es señal de que estás moviéndote. Gurdjieff decía que el camino es solitario al principio: pierdes amigos viejos, pero después encuentras otros —los que también están despertando.
¿Quieres seguir hablando con ellos, o prefieres buscar gente que sí te entienda? Porque si sigues forzando, sólo  te vas a frustrar.
Alcoseri 
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