Cuando Los Masones Despiertan

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Alcoseri Vicente

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Jan 27, 2026, 9:14:54 PM (2 days ago) Jan 27
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Cuando Los Masones Despiertan
Vamos ahora a adentrarnos en las profundidades esotéricas masónicas de la "desprogramación del pernicioso condicionamiento profano", un sendero oculto que revela cómo la masonería actúa como antídoto efectivo contra las sombras que velan la percepción iniciática, liberando el alma de las cadenas invisibles del mundo exterior para alcanzar la claridad de la Realidad eterna.
Cuando indagamos en la influencia del mundo profano, descubrimos su poder sutil y persistente de condicionamiento sobre las almas, un velo denso que oscurece la claridad de la percepción iniciática e impide contemplar la Realidad en su esencia pura. Como masones, hemos explorado esta cuestión en los centros de reflexión que son nuestras logias, y es oportuno profundizar en la virtud del despertar de la conciencia desde la perspectiva masónica. Para ello, debemos examinar la influencia de la sociedad profana, el significado mundano de la virtud y la autoridad, y el estado de mecanicidad que nos reduce a meras reacciones automáticas, convirtiéndonos en autómatas, marionetas tiradas por hilos invisibles, auténticos títeres condicionados por fuerzas externas.
El mundo profano nos ha moldeado como robots que simplemente reaccionan a estímulos externos, incapaces de actuar con libertad verdadera. Sin embargo, el cambio hacia la soberanía interior reside en esa palabra sagrada: "despertar". Iniciarse en la masonería es emprender el camino hacia este Despertar esotérico. Primero, enfrentamos la influencia social, cómo somos esculpidos por estructuras sociológicas y psicológicas profanas. Nuestros pensamientos, acciones y sentido de responsabilidad son frutos de este condicionamiento. La masonería se erige como un rito de desprogramación, un proceso efectivo que disuelve estas cadenas.
Psicológicamente, los masones no estamos separados de la sociedad; nuestras reacciones y pensamientos surgen de este condicionamiento profano, determinado por su estructura psicológica. Aunque adquirimos conocimiento técnico para navegar el mundo material, la mayoría permanecemos a merced de influencias externas que moldean nuestro carácter, ideas religiosas, dogmas, creencias, politiquerías  y supersticiones. Somos etiquetados como católicos, musulmanes, protestantes, judíos o hindúes, encadenados a moldes culturales. Dentro de ellos, cultivamos valores aparentemente propios, pero influenciados por el alimento, el clima, las vestimentas, los medios y la propaganda constante.
Sin comprender estas influencias profanas —inmediatas, penetrantes e inconscientes—, la virtud pierde su esencia esotérica. Seguimos normas respetables que no son más que horror profano, sin relación con habitar la Realidad. Para captar la vitalidad del Despertar, debemos percibir tanto las influencias conscientes como las inconscientes, mucho más difíciles de desvelar. ¿Es posible liberarse de ellas de la familia, la sociedad, la propaganda mediática? Si afirmamos que no, la indagación masónica cesa, y nuestros ritos se convierten en mera imitación profana dentro del Templo.
La sociedad exige conformidad, llamándola moralidad; desviarse es inmoral. Pero el masón debe romper por completo con esta estructura psicológica, reconociendo su condicionamiento consciente e inconsciente —el depósito oculto del pasado colectivo, propaganda religiosa y política. El análisis consciente araña la superficie; lo inconsciente requiere percepción negativa: observación sin juicio, comparación ni resistencia.
Mediante esta alerta negativa, rompemos el condicionamiento: nacionalidad, tradición, religión, herencia racial. Toda influencia profana pervierte la percepción directa, sea religiosa o académica. Una mente influenciada no ve claro. Comprendiendo esto totalmente, nos liberamos de toda autoridad externa —sacerdotal, política, simbólica o tradicional— sin reaccionar, sino comprendiendo nuestra esclavitud.
Esta comprensión despierta la virtud masónica: interioridad, contacto con el Dios Interior, candor puro. No es aislamiento reactivo ni escape; es libertad del pasado mundano. De esta interioridad surge virtud como fuerza, pureza y dulzura, permitiendo percibir lo inefable más allá de palabras e imaginaciones. Así, preservamos el Templo de contaminaciones profanas.
Así, este proceso de desprogramación resuena con el ethos masónico de pulir la piedra bruta, transformando el condicionamiento profano en libertad esotérica. En un era de manipulación digital y social, la masonería ofrece un refugio seguro para el Despertar, recordándonos que la verdadera autoridad es interior, no externa, fomentando una conciencia vigilante que trasciende dogmas y propagandas, alineando el alma con la armonía cósmica del Gran Arquitecto del Cosmos.
Búsquedas revelan que temas relacionados incluyen la "desprogramación iniciática" en tradiciones esotéricas, donde la masonería se ve como antídoto al condicionamiento social, similar a prácticas gnósticas o herméticas que enfatizan el "conocimiento interior" (gnosis) para liberarse de ilusiones mundanas. En contextos modernos, se asocia con críticas a la "mecanización" humana en sociedades consumistas, inspiradas en pensadores como Gurdjieff, quien influenció visiones masónicas sobre el "despertar de la máquina humana".
Cita de José Antonio Bielsa Arbiol: "La masonería, al desprogramar el condicionamiento profano, revela la esclavitud oculta de la sociedad moderna, elevando al iniciado a una percepción esotérica libre de velos dogmáticos".
Cita de Roberto Di Stefano: "El Despertar masónico disuelve las influencias profanas que moldean el alma, permitiendo al hermano habitar la Realidad más allá de estructuras psicológicas impuestas".
Cita de H. L. Haywood: "La verdadera virtud masónica surge al romper con el condicionamiento social profano, transformando reacciones automáticas en acciones conscientes bajo la luz del Gran Arquitecto".
Una anécdota real: En 1923, durante la bolchevización del Partido Comunista Francés, varios masones prominentes, como Marcel Cachin, fueron presionados para renunciar a sus logias bajo amenaza de expulsión, revelando cómo influencias políticas profanas intentaron infiltrar y condicionar incluso espacios fraternales, pero muchos resistieron, preservando su independencia esotérica.
En la España de 1890, un respetado arquitecto barcelonés, Don Emilio Vargas, maestro masón de una logia catalana, fue excomulgado públicamente por el obispo local tras descubrirse su afiliación durante una procesión religiosa. Vargas, devoto en apariencia pero iniciado en los misterios, recibió la bula en su hogar, declarándolo "separado de la comunión por alianza con sociedades secretas". Lejos de arredrarse, continuó sus tenidas en secreto, fundando obras benéficas anónimas para viudas y huérfanos, y murió en 1912 murmurando ser libre de las cadenas del clero, afirmándo  en su lecho: "La luz verdadera no se apaga con edictos humanos". Sus descendientes guardaron su mandil como reliquia de resistencia masónicaa.
 Ahora sobre la influencia de Gurdjieff en la masonería. Te respondo con claridad esotérica, basada en lo que se sabe y se intuye en los velos de la tradición.
George Ivanovich Gurdjieff (1866-1949), el misterioso maestro del "Cuarto Camino", no fue masón ni dejó evidencia directa de pertenecer a logia alguna. Su sistema —centrado en el despertar de la conciencia, la superación de la mecanicidad humana y el trabajo simultáneo en cuerpo, emociones e intelecto— presenta paralelos profundos con el esoterismo masónico, pero su influencia es más indirecta que directa.
Paralelos clave
Sus ideas resuenan con el pulido de la piedra bruta: el hombre "dormido" como autómata profano, reactivo ante influencias externas, similar al condicionamiento que la masonería busca trascender mediante ritos y símbolos. El "recuerdo de sí" de Gurdjieff evoca la vigilancia iniciática masónica, y su énfasis en el esfuerzo consciente para romper ciclos mecánicos alinea con la transformación interior del aprendiz hacia el maestro.
Algunos autores especulan conexiones ocultas. Tobias Churton, en Deconstructing Gurdjieff (2017), sugiere que Gurdjieff pudo ser un "masón secreto", influido por corrientes martinistas o rosacruces, y que usaba técnicas hipnóticas y espiritualistas compatibles con grados esotéricos. Otros vinculan su eneagrama (introducido por discípulos como Ichazo) a simbolismos masónicos, aunque Gurdjieff lo tomó de tradiciones sufíes, no directamente de la Orden.
Influencias principales
Sus raíces están en el sufismo naqshbandi y tradiciones caucásicas/armenias, no en logias masónicas. Discípulos como P.D. Ouspensky o J.G. Bennett difundieron sus enseñanzas en círculos esotéricos occidentales, donde algunos masones las adoptaron como complemento al "trabajo interior", viendo en el Cuarto Camino un eco del camino masónico hacia la luz.
En resumen, no hay impacto institucional directo en la masonería regular, pero sí una resonancia esotérica poderosa: ambos sistemas buscan el Despertar del sueño profano, liberando al individuo de cadenas invisibles para alinearlo con armonías superiores del Gran Arquitecto del Universo.
Ahora agrego que esta convergencia ilustra cómo las tradiciones auténticas —masónica, sufí o del Cuarto Camino— convergen en la búsqueda universal de la conciencia elevada, recordándonos que la verdadera logia es interior, y que maestros como Gurdjieff, aunque fuera de nuestras columnas, iluminan senderos paralelos hacia la Gran Obra.
Alcoseri 
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