Las Tres Ventanas o 3 Puertas del Cuadro de Logia Masónica
Las Tres Ventanas o Puertas han sido un enigma que se repite no solamente en masonería, sino en templos milenarios por todo el mundo , llegando a la Ultima Cena de Leonardo Da Vinci , pasando por templos mayas y en diferentes culturas , pero ¿qué significado tienen estas 3 ventanas o 3 puertas?
Las tres ventanas o puertas en el cuadro de la logia masónica, específicamente en el grado de Compañero, simbolizan tres métodos de percepción y variantes de la luz del conocimiento, siguiendo la trayectoria del sol. Se ubican para iluminar el templo, representando el Mundo Espiritual (Oriente), el Mundo Interno (Mediodía) y el Mundo Material (Occidente).
Ventana al Oriente (Mundo Espiritual/Divino): Simboliza la luz del conocimiento superior, la sabiduría y la fuente de inspiración.
Ventana al Mediodía o Sur (Mundo Interno): Representa la luz del conocimiento racional, la fuerza, la experiencia interior y la maestría sobre uno mismo.
Ventana al Occidente (Mundo Material/Exterior): Simboliza la luz del conocimiento empírico, la belleza, la aplicación práctica del trabajo y la observación de la realidad objetiva.
Estas ventanas permiten la entrada de la luz, pero están enrejadas, indicando que el aprendizaje debe ser filtrado y estructurado. No hay ventana al Norte o Septentrión , ya que en la tradición masónica se considera el área de oscuridad o de menor luz, donde no transita el sol.
Los documentos base para esta reflexión se encuentras en algunos catecismos masónicos . Al analizar el plano de la Logia, noto que no se menciona ninguna ventana en los muros. Esto me lleva a pensar que el título más preciso de esta publicación podría ser “Reflexiones sobre las Tres Fases del Cuadro de Logia”. Mi única intención es invitarlos a la reflexión a este tema alegórico . Por eso, me limitaré a compartir sugerencias y propuestas, dejándome guiar por lo que me inspira el símbolo conocido como “las Tres Ventanas del Cuadro de Logia”.
«La Logia Masónica es un local no se debe dejar entrar la luz del día ni los ruidos exteriores. Tiene una sola puerta, preferiblemente de dos hojas, situada en el eje central del local e indicando el Occidente. A veces se pintan o simulan dos puertas falsas en el muro del Mediodía y otra detrás del Venerable Maestro en el Oriente.
El techo del local se llama Bóveda Estrellada, es decir, pintado de azul, muestra algunas estrellas, especialmente la Osa Mayor, y en el centro del techo, la Estrella Polar, que debe estar exactamente encima del Cuadro de Logia en donde abajo se encuentra el Ara Sagrada . Algunas logias mantienen la costumbre de colgar de la Polar un hilo a plomo que simboliza el eje del mundo».
Antes de seguir adelante debemos considerar, que no todos los ritos masónicos usan las mismas alegorías , y en algunos ritos masónicos en donde la estrella flamígera seria la estrella Sirio .
De estas indicaciones en algunas logias se desprende que no se menciona en absoluto las Tres Ventanas o puertas en su caso . Al contrario, se describe un espacio herméticamente cerrado. La única alusión a una abertura son las puertas, cuyo simbolismo se revelará más adelante en el camino iniciático del Aprendiz. Por eso no entiendo por qué diversos comentaristas insisten en afirmar que las Tres Ventanas provienen del Templo de Salomón (“Él hizo a la Casa ventanas enrejadas”, 1 Reyes 6:4), a menos que exista una voluntad deliberada de “colonizar” una tradición antigua para servir propósitos de dominio. Lo mismo podría decirse de las Columnas.
No me detendré en las formas de estas “ventanas” (enrejadas o no), ni en su posible origen egipcio, ni en si usan geometría sagrada, ni en si distribuyen la luz del sol hacia el Venerable Maestro, el Primer Vigilante o los Aprendices. Cuanto más avanzaba en mis investigaciones, más me sorprendían estos elementos.
Además, el Venerable Maestro pide al Hermano Guarda Templo que verifique si el Templo está debidamente cubierto. Desde ese momento, el Templo se asemeja al atanor del alquimista: un espacio herméticamente cerrado. Por eso tengo la convicción de que lo que llamamos “las Tres Ventanas” no cumplen la función clásica de las ventanas. Sólo aparecen en el Cuadro de Logia, nunca en el Templo físico. Esta primera ausencia notable me remite a una segunda: la del Cuarto Pilar. Y esta, a su vez, me hace notar que el Cuadro de Logia tampoco tiene ventana al Norte. Son demasiadas ausencias como para ser casuales.
En literatura se habla de “la dimensión de la ausencia”: un recurso que atrae discretamente la atención hacia elementos esenciales, sin provocar la ira del pensamiento dogmático. ¿Por qué, siendo masones , debemos repetir mecánicamente que la Luz sólo puede venir del Oriente? ¿Por qué no preguntarnos, en el plano simbólico, si la verdadera Luz no vendría del Norte o Septentrión , de lo que se llama la Hiperbórea?¿o bien desde el Cenit de la logia?
Ser hiperbóreo significa ir más allá del país de donde sopla el Bóreas, el dios del viento del norte, hijo de un titán y de la Aurora. La Aurora (Eos) abre las puertas del Oriente al carro del Sol. Los griegos consideraban la Hiperbórea como la tierra de todas las infancias, de todas las edades de oro, un paraíso lejano. De allí partió la flecha que formó la constelación de Sagitario. Y la flecha, como símbolo, representa el superamiento de las condiciones normales, la liberación imaginaria de la distancia y la gravedad, la anticipación mental de la conquista de un bien inalcanzable (¿alusión a la Palabra Perdida?).
Esta constelación del Sagitario, con su arco, nos ofrece una explicación para las Tres Ventanas. Ellas simbolizarían la trinidad del Fuego: la potencia ígnea visceral del Aries en el Oriente, la magnificencia del Yo del León en el Mediodía, y la fuerza del Sagitario en el Occidente, donde esa fuerza se convierte en decantación espiritual, iluminación del espíritu y ascenso interior por el cual el instinto y el ego se superan en una trascendencia hacia lo sobrehumano.
Como Masón, agrego mi punto de vista:
Las Tres Ventanas no son aberturas físicas, sino aberturas en la trama del universo. No dejan pasar luz solar, sino que simbolizan la posibilidad de que la Luz interior irrumpa en nosotros. El enrejado representa el filtro del intelecto y del ego: sólo cuando logramos trascenderlo, la luz verdadera puede penetrarnos. El amarillo dorado evoca la “luz de oro”, la luz eterna que no es del Oriente ni del Occidente, sino del centro mismo del ser. Es la misma luz de la que habla el Corán: “Luz sobre luz”. 1
Salomón le hizo al templo ventanas con rejas. 1 Reyes 6:4
Oswald Wirth veía en estos símbolos la invitación a una alquimia interior: transformar la materia grosera en sustancia luminosa. René Guénon insistía en que el verdadero Norte simbólico no es geográfico, sino el polo espiritual, el eje invariable alrededor del cual gira todo. Perder el Norte significa perder la dimensión vertical, reducirse a la horizontalidad material y olvidar que el ser humano está llamado a ascender.
En la masonería, las Tres Ventanas del Cuadro de Logia nos recuerdan que la verdadera iluminación no viene de fuera, sino que brota cuando abrimos las ventanas interiores. No son aberturas para que entre el mundo, sino para que salgamos de nosotros mismos hacia lo Superior, y para que lo Superior pueda entrar en nosotros.
Al final, las Tres Ventanas o 3 Puertas nos invitan a una metanoia, a un giro completo: dejar de buscar la luz sólo en el Oriente visible y atrevernos a mirar hacia el Norte interior, ese polo estable donde reside la conciencia pura, el Invariable Medio, el punto fijo alrededor del cual giran todas las revoluciones del ser.
Esa es la verdadera ventana o en su caso puerta que debemos abrir: es la del corazón y la del espíritu, para que la Luz que no es del Oriente ni del Occidente pueda finalmente iluminarnos.
Al final de esta comunicado, cito un versículo del Corán, sura XXIV, llamada “La Luz” (versículo 35):
«Dios es la luz de los cielos y de la tierra.
Su luz es como una hornacina donde hay una lámpara.
La lámpara está en un cristal;
el cristal es como una estrella resplandeciente.
Esta lámpara se enciende en un árbol bendito,
el olivo, que no es del Oriente ni del Occidente,
y cuyo aceite casi alumbra sin que el fuego lo toque.
¡Luz sobre luz!
Dios guía hacia su luz a quien Él quiere.
Dios propone a los hombres parábolas.
Dios conoce todas las cosas.»
Alcoseri
