LOS ÁRABES NO INVADIERON LA PENÍNSULA IBÉRICA

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Administrador - Salvador Cabral

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Nov 26, 2007, 10:37:25 PM11/26/07
to Genealogia de Mexico
LOS ÁRABES NO INVADIERON LA PENÍNSULA IBÉRICA





Hace un par de años que llegó hasta mí el texto de un libro que
desconocía hasta entonces y que me resultara estremecedor, tanto por
lo novedoso e inesperado de sus teorías como por el sólido entramado,
de carácter técnico y científico en que fundamentaba sus
argumentaciones. Esta obra, que ya muchos conocen se titula “La
Revolución Islámica de Occidente”, versión en lengua castellana de la
que en 1968 publicara el historiador Ignacio Olagüe en Francia con el
relevante título “Les arabes n’ont jamais envahi l’Espagne”.



Olagüe estructura su obra cimentada en varios pilares que son:

- El determinismo geográfico, derivado de las crisis
climáticas regionales y basado en los entonces relativamente recientes
estudios de Emberger, Huntington, etc.

- Una profunda revisión de las fuentes escritas
(supuestamente históricas) que abarcan tanto las latinas o cristianas
(crónica mozárabe, crónica de Alfonso III) como las árabes o
musulmanas (Ajbar Machmua, Crónica de Rasis, al-Muqtabis de Ibn
Hayyan,,,,)

- Un exhausto examen de las actas conciliares de la Iglesia
Católica.

- El análisis de los vestigios arqueológicos y el legado
arquitectónico, realizado por los expertos del momento, sobre todo
Gómez Moreno en relación con la mezquita de Córdoba, G. Marçais, E.
Lambert,...)



El resultado son unas cuatrocientas páginas, perfectamente
cohesionadas y respaldadas por otras tantas notas o referencias a las
obras de los investigadores, autores o testimonios escritos, en los
que apoya cada uno de sus argumentos. Las conclusiones principales de
la obra son:



- Que la historia de la Península Ibérica en el siglo VIII es
oscura y confusa, existiendo pocos testimonios fiables.

- Que los eventos militares de casi un siglo y medio tras la
pérdida de la hegemonía visigótica, no es sino una sucesión de guerras
civiles entre los fragmentos de aquel reino medieval, los de la
Tarraconense apoyados en sus huestes centro y norte peninsulares, los
de la Bética apoyados en sus huestes del sur y de la Tingitana, al
otro lado del Estrecho de Gibraltar.

- Que la arabización de la Península se produce
principalmente a partir de la primera mitad del siglo IX y que dicha
arabización y consecuente islamización es debida ante todo a las
estrechas relaciones humanas existentes entre el sur peninsular y la
costa norte africana. Es lo que viene a llamar la transmisión de una
idea-fuerza, frente a la idea de la conquista por un contingente
militar procedente de Arabia o cuando menos del norte africano.



Esta magna obra, que sigue las tesis en cierto modo de Américo Castro,
causara gran sensación, es de suponer debido sobre todo a lo sólido de
su argumentación. Tan debió ser así, y el impacto tan notable frente a
las tradicionales historias de Rodrigos, Pelayos y Abderrahmanes
transmitidas por aquellas monolíticas enciclopedias de bachiller, que
una vez superada su salida a la luz bajo los auspicios de la Fundación
Juan March en 1974, se perdió para el resto de los tiempos siendo de
muy difícil localización de no ser por la rebusca en alguna biblioteca
o la edición furtiva que algunos hicieron del libro para alimentar las
bases teóricas de la identidad andalusí.



Resulta curioso comprobar como esta obra ha sido vilipendiada en su
posterioridad con una ligereza tal que cuando menos resulta escasa
frente a la cantidad de argumentaciones que aquella presenta.
Solamente he encontrado una referencia que sigue las tesis de este
historiador (GARAUDY, 1987).



Cuando se lee el libro de Olagüe, la apreciación que resulta no es ni
más ni menos que estar ante el producto de un erudito, de aquellos que
produjo la rancia España de la posguerra y que vilipendiados en su
tierra, tuvieron magnífica acogida en suelo ajeno. La obra pues, es
una síntesis de muchas teorías, investigaciones y resultados ajenos o
propios basados en la climatología, la arqueología, historia, actas
conciliares eclesiásticas, producto sin duda de innumerables horas de
trabajo de unos y otros.



Frente a ello, los autores que se oponen a dicho autor, a veces con
ciertos visos iracundos presentan alegatos como los siguientes:



“la majadera mixtificación histórica de I. Olagüe, según la cual no
hubo invasión islámica sino una integración espontánea –y suponemos
que también gozosa- de la Hispania romano-visigótica en el ámbito
cultural árabe, por simple ósmosis. La repetición resumida de las
boberías de Olagüe (pedimos perdón por usar estas palabras, pero por
mor de exactitud no hay otras) lleva al autor a deslizar nuevos
dislates...” (FANJUL, 2000)



“...en el año 1969 Ignacio Olagüe publicó en París, un sorprendente
libro cuyo título era Les Arabes n’ont jamais envahi l’Espagne. Unos
años después dicha obra fue traducida al español. ¿En qué quedamos?
¿Hubo o no invasión de las tierras hispanas por los árabes? Es
indudable que el libro de Olagüe por muchas supuestas razones que lo
acompañaran, tenía un propósito provocador. En cualquier caso lo
cierto es que esa hipótesis ha terminado por naufragar.” (VALDEÓN
BARUQUE, 2001).



“ El producto más reciente y no el menos curioso de esta tendencia a
minimizar el “impacto” de la conquista musulmana sobre la sociedad y
la civilización españolas es la obra publicada en 1969 por Ignacio
Olagüe y titulada: Les Arabes n’ont jamais envahi l’Espagne, en la
cual su autor demuestra con la mayor seriedad del mundo –a no ser que
se trate de cabo a rabo de una mistificación- que no hubo conquista en
el año 711, y que gran parte de los relatos que se refieren a este
acontecimiento y a sus efectos inmediatos se han inventado a
posteriori para proporcionar una explicación satisfactoria a la lenta
y caótica conversión de la sociedad hispánica, ya en su mayoría
conquistada por el arrianismo en el curso del s. VIII, al Islam que en
esta época se extendía desde el Oriente por toda el área
mediterránea”. (GUICHARD, 1973)



“Entre las consecuencias de las polémicas que han rodeado la historia
de la España musulmana, habría que citar la curiosa obra publicada en
el año 1969 por un historiador español residente en Francia, Ignacio
Olagüe, con el llamativo título de: Les Arabes n’ont jamais envahi l’
Espagne. Este libro, que no se arredraba ante la paradójica negación
de la conquista árabe de comienzos del siglo VIII, pretendía
restablecer la <<verdad histórica>> sobre las condiciones en las que
tuvo lugar la incorporación de la Península Ibérica al área de la
civilización arabo-musulmana en la Alta Edad Media....Tales tesis,
históricamente insostenibles, no han sido totalmente enterradas con el
olvido del libro de Olagüe y reaparecen de vez en cuando; por ejemplo
un universitario americano, Norman Roth,...Tales afirmaciones no
necesitan comentario. Sus motivaciones <<nacionalistas>> o
<<políticas>> y el proceso demostrativo que pretende fundarlas
merecerían un examen más profundo.” (GUICHARD, 2000).



Como puede apreciarse, en apenas diez líneas se rebate todo un
compendio de variadas argumentaciones como es el libro de Olagüe
cuando en justa lid, debería haberse hecho cuando menos enfrentándole
una revisión alternativa de cada una de las fuentes en las que aquella
se basa y las conclusiones que de ellas deduce. Por lo que conozco,
solamente este último autor, Pierre Guichard publica en 1974 un
trabajo titulado “Les Arabes ont bien envahi l’Espagne” como
contestación a aquella y aunque no he tenido acceso a su contenido, es
de suponer, por lo expresivo de sus comentarios, que en dicha obra
rebate suficientemente los argumentos presentados por Olagüe, si bien
la extensión del mismo, con unas cuarenta páginas es mucho más
reducida.



Siento mucho que esta introducción haya sido un tanto extensa y tal
vez farragosa, sobre todo para aquel lector que desconozca la trama
principal. El motivo de estas líneas no es otro que recomendar a
muchos de los que supongo interesados en la temática que consulta
estos foros, un reciente artículo titulado con el nombre que reseñamos
en el título inicial “Genética e historia de las poblaciones del norte
de África y la Península Ibérica.”, publicado en el número de febrero
2003 de la revista “Investigación y Ciencia”,



Dicho artículo es obra de los autores E. Bosch, F. Calafell, S. Plaza,
A. Pérez-Lezaun, D. Comas y J. Bertranpetit, pertenecientes a la
Unidad de Biología Evolutiva de la Universidad Pompeu Fabra de
Barcelona.



Y toda la trama inicialmente expuesta en esta mi composición no es
sino porque inevitablemente me ha venido a la memoria la obra y figura
del profesor Olagüe, tan versada y multidisciplinar a la que solamente
le faltó el apoyo en algo como la novedosa tecnología de la
investigación molecular aplicada al análisis genético de poblaciones,
como demuestra la exposición de resultados que se hace en este
artículo.



La mayor parte del artículo al que aludimos, consiste en una amplia
introducción sobre la genética aplicada al estudio de poblaciones.
Deriva genética. Flujo génico. Patrones de herencia: autosomas,
cromosoma Y, ADN mitocondrial, conceptos que introducen al lector para
poder entender el hilo conductor que va desarrollando. En varios de
sus párrafos dice entre otras cosas:



El Magreb y la Península Ibérica

“Sabemos ya que la distribución y la antigüedad de la diversidad
genética a escala mundial son compatibles con un origen reciente y
africano de la humanidad actual...Desde la genética de poblaciones
podemos abordar cuestiones que atañen a la Península Ibérica y al
noroeste de África...¿Se puede hablar de un origen común para ambas
poblaciones a sendas orillas del Mediterráneo?...¿Qué fracción del
acervo genético magrebí proviene de la invasión árabe? ¿Podemos
identificar la contribución magrebí a las poblaciones peninsulares?...
Para resolver esa gavilla de cuestiones sobre el poblamiento y las
relaciones genéticas entre la península Ibérica y el Magreb, hemos
recurrido al análisis de marcadores clásicos, microsatélites
autosómicos, inserciones Alu, secuencias de ADN mitocondrial,
polimorfismos de un solo nucleótido (SNP) del cromosoma Y y
microsatélites del cromosoma Y en muestras de poblaciones ibéricas,
beréberes del norte, centro y sur de Marruecos y del centro de
Argelia, árabes marroquíes, argelinos y tunecinos, y saharauis.”



Orígenes remotos de norteafricanos y habitantes de la Península
Ibérica

“Con pocas excepciones, todos los marcadores genéticos analizados
muestran una separación clara entre las poblaciones magrebíes y las de
España y Portugal, incluidas, sin embargo, en el rango de las
poblaciones caucasoides...De acuerdo con nuestro análisis de
marcadores clásicos, las distancias genéticas entre ibéricos y
poblaciones del Oriente Medio son menores que la que existe entre
ibéricos y magrebíes...En la Península Ibérica predominan, lo mismo
que en el resto de Europa Occidental el linaje R1b y sus inmediatos
derivados, en tanto que dos tercios de los cromosomas Y magrebíes
pertenecen al linaje E3b2....El grupo de linajes R1b, por su
antigüedad y distribución geográfica, se habría originado en Oriente
Medio y se habría difundido por Europa con las colonizaciones
iniciales del Paleolítico superior.”



El Neolítico: un avance paralelo

“El linaje magrebí E3b2 se ha hallado en otras poblaciones, aunque con
frecuencias mucho menores....Hay razones para postular que los linajes
F, G, J y J2 del cromosoma Y se originaron en Oriente Medio. Desde
allí se difundieron hacia el oeste por ambas riberas del Mediterráneo
con la expansión del Neolítico....la frecuencia de F y G es más
elevada en la Península Ibérica que en el NO de África, lo que es
compatible con la hipótesis de expansión durante el Neolítico,
siguiendo pautas independientes, por ambas orillas del Mediterráneo;
la península Ibérica y el Magreb representarían los extremos
occidentales de ambas expansiones”.



Árabes y Beréberes

“...Así las cosas, podemos plantearnos si las invasiones árabes
implicaron una aportación demográfica significativa, o si, por el
contrario, una élite numéricamente limitada, pero culturalmente
prestigiosa consiguió difundir una nueva lengua y religión, sin que
ello conllevara una aportación de genes notable....El ánalisis de gran
cantidad de marcadores nos revela una llamativa ausencia de
diferencias entre poblaciones árabes y beréberes. Sólo el ADN
mitocondrial separa de los beréberes a los árabes argelinos y
tunecinos (pero no marroquíes). Debemos concluir pues, que la
arabización del Magreb fue un fenómeno básicamente cultural, en que
una reducida élite impuso su lengua y religión, sin que hubiera
cambios sustanciales en la población local, incluso la actualmente
arabófona.”



Más allá del Sáhara

“...son de origen subsahariano los linajes L1, L2 y L3, que
constituyen una media del 25% de los linajes magrebíes (con un rango
entre 3% en rifeños y 40% en mauritanos). En la península Ibérica,
presenta una frecuencia media del 3%, oscilando entre su ausencia en
vascos y un 6% en portugueses del centro.



Tráfico en el estrecho de Gibraltar

“...Dejamos constancia al principio de la nítida separación entre
ambas poblaciones, debido probablemente a un sustrato paleolítico
distinto...Las personas y, si se reproducen, sus genes, han cruzado el
estrecho de Gibraltar con distinta intensidad a lo largo de la
historia. En algunos períodos dicho flujo aumentó. Además se trata de
una corriente bidireccional...Respecto al total de linajes del
cromosoma Y, la contribución norteafricana al acervo genético ibérico
se puede estimar en un 8%...Por lo que respecta al ADN mitocondrial,
el U6, de origen magrebí se halla en un 10% de los magrebíes y en un
1.5% de los habitantes de nuestra península....En un sentido inverso,
los cromosomas Y del grupo R1b que hay en el Magreb pueden ser de
origen europeo, si bien no podemos precisar que fuera específicamente
ibérico...ello supone una contribución europea del 3.6% al acervo
genético magrebí. Por lo que respecta al ADN mitocondrial, el linaje
V, de origen europeo se encuentra en una frecuencia del 6.8% en
norteafricanos.



Conclusiones

Los datos genéticos, con sus limitaciones, han permitido trazar un
primer marco comparativo entre ambas orillas del Mediterráneo, con la
reconstrucción consiguiente de la historia e intercambios mutuos de
sus poblaciones...Los cambios y sustituciones en el credo religioso,
en la lengua o en los perfiles de las excavaciones arqueológicas nos
hablan de interrelaciones y desplazamiento culturales. El alcance de
los procesos demográficos asociados a esas transformaciones culturales
halla un correlato genético, cuya magnitud se va desentrañando merced
al avance en el conocimiento del genoma. Es una de las múltiples
sorpresas que la biología actual nos depara.”



Como puede comprobarse, no son tan desacertadas las tesis que se
exponen en la obra de Ignacio Olagüe y en las que se basan los
argumentos de quienes reivindican la identidad andalusí sosteniendo la
originalidad de aquella cultura asentada sobre un sustrato humano
autóctono de la Península Ibérica y que fuera sometida definitivamente
en los inicios del siglo XVII hasta la supuesta libertad religiosa
aprobada por la Constitución de 1978.



Nota: En el mismo número de la citada revista, aparece un artículo muy
interesante titulado: “Ibn Sahl, descubridor de la refracción de la
luz”. Un manuscrito revela que Ibn Sahl, matemático árabe había
descubierto la “ley de Descartes” ya en el siglo X, un motivo más para
hacerse de este interesante número.





BIBLIOGRAFÍA:



· BONNASSIE, P.; GUICHARD, P.; GERBET, M.C: Las Españas
Medievales. Editorial Crítica. Barcelona 2001

· BOSCH, E., et al.: Genética e historia de las poblaciones
del norte de África y la Península Ibérica. Investigación y Ciencia,
nº 317 Febrero 03, pp. 62-69.. Edita Prensa Científica. Barcelona 2003

· COLLINS, R.: La Conquista Árabe (710-797). Historia de
España dirigida por J. Lynch, Tomo III. Editorial Crítica, Serie
Mayor. Barcelona 1991

· FANJUL, S.: Al-Andalus contra España: La forja del mito. Siglo
veintiuno de España editores. Madrid 2001

· GARAUDY, R.: El Islam en Occidente. Córdoba, capital del
pensamiento unitario. Editorial Breogán. Madrid 1987

· KARDABUS, IBN Al-: Historia de al-Andalus (Kitāb al Iktifā’)
Traducción de F. Maíllo. 2ª ed. Ediciones Akal. Torrejón de Ardoz.
1.993

· GUICHARD, P.: Los árabes si que invadieron España. Las
estructuras sociales de la España musulmana. Estudios sobre Historia
Medieval. Valencia 1987, pp.27-71

· GUICHARD, P.: Al-Andalus. Estructura Antropológica de una
Sociedad Islámica en Occidente. (2ª ed.). Universidad de Granada.
Colección Archivum. Granada 1998

· GUICHARD, P.: De la Expansión Árabe a la Reconquista:
Esplendor y Fragilidad de Al-Andalus. Fundación “El Legado Andalusí”.
Granada 2002

· SANCHEZ ALBORNOZ, C.: España, Un Enigma Histórico. Colección
Ensayo Histórico. Editorial Edhasa. Barcelona 2000.

· OLAGÜE, I.: La Revolución Islámica de Occidente. Fundación
Juan March. Barcelona 1974

· VALDEON BARUQUE, J.: Abderramán III y el Califato de Córdoba.
Editorial Debate. Madrid 2001







Maktub fi yibal al-hama wa al-minxara, dhu-l-hiyya 1423

Antonio Pulido Pastor. Málaga


tomado de http://www.andalucia.cc/axarqiya/genetica_historia.htm
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