Que tanto se puede saber de una familia por su Escudo de Armas?

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mauri...@gmail.com

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Sep 4, 2006, 6:17:06 PM9/4/06
to Genealogia de Mexico
Notarán que no puse "de un apellido" sino "de una familia" pues ahora,
como muchos, se que los escudos de armas no pertenecen a un apellido
sino a los decendientes de cierta Casa Solar o a los descendientes de
alguna persona a la cual le fue entregado el honor de la heraldica...

En mi busqueda me eh econtrado con variaciones de uno de mis apellidos
De Mucha, Mucha, DeMucha, Muha... y de todos excepto el ultimo eh
encontrado escudos de armas, todos diferentes, y me pregunto de uno en
especial que de acuerdo a la familia (por historia y tradición) hay un
escudo en especial, pero supongo la unica forma de saber a ciencia
cierta si pertenece a tu familia es encontrando a la persona ke le fue
entregado el escudo, pero si no se puede, que tanto se puede saber de
una persona o de esa familia, al ver un escudo, por ejemplo, una
bandera de un X tipo, dirá de que lugar es, o un obelisco o un aguila
dirán algo del estatus social?...

Podrían ayudarme a descifrar este escudo?

http://img364.imageshack.us/img364/7719/escudodemuchaks6.jpg

El color gules, el trio de estrellas, la posición del casco, el
significado del obelisco, el origen de la bandera...

Les mando un saludo
Mauricio

Administrador - Genealogia.org.mx

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Sep 4, 2006, 10:36:52 PM9/4/06
to Genealogia de Mexico
Documentos genealógico-nobiliarios
Publicado por Doctor Sergio Antonio Corona Páez (Original de -
serc...@yahoo.com) 20 Octubre 2005 12:52

EL PRESENTE, mentalidad y distorsión de la lectura documental
Documentos genealógico-nobiliarios y quehacer histórico.

Uno de los tipos de documentos más fascinantes que se pueden encontrar
en los archivos, bibliotecas o museos es el que podemos denominar
genealógico- nobiliario. Los hay de diversas clases: las relaciones de
méritos y servicios, las probanzas o litigios de hidalguía,
infanzonía o vizcanía. Testamentos y probanzas de limpieza de sangre.
Si por documento entendemos, en sentido más amplio, todo vestigio que
nos dé información del pasado, entrarán también las imágenes o
ilustraciones de escudos de armas en papeles, lienzos, retratos,
capillas, enterramientos o escrituras y títulos de mayorazgos. Suelen
encontrarse representaciones heráldicas grabadas en artefactos del
mobiliario o de uso suntuario.

Por desgracia para la investigación genealógica, en nuestro país los
documentos coloniales que hacen referencia a la hidalguía de linaje
tanto como las representaciones heráldicas son vistos con sospecha de
manera apriorística, con el prejuicio de un republicanismo trasnochado
que ya no casa con la seriedad e imparcialidad que requiere el estudio
científico de una familia virreinal. Como investigadores, no podemos
mirar un emblema heráldico de manera descontextualizada. El blasón
constituía un elemento muy significativo del Antiguo Régimen, que
debe ser estudiado desde su propia época y cultura, porque solamente
con esa óptica estaremos en condiciones de entender su significación
como elemento de comunicación del pasado.

Como bien sabemos, el escudo de armas es una representación gráfica
portadora de información en dos áreas constitutivas: el campo y el
timbre. El campo era y sigue siendo el lugar del blasón en el que se
exhiben las marcas de un linaje dado, y no de un apellido. Los escudos
se asumían o concedían siempre para una familia y sus descendientes.
Era totalmente esperable que dos familias diferentes tuvieran escudos
diferentes, aunque tuvieran el mismo apellido. El campo del escudo, por
lo tanto, era como la "marca registrada" o, si usamos una analogía
contemporánea, como el "código de barras" que distinguía a una
familia de todas las demás. El timbre, que en la percepción popular
es un simple adorno sobre el escudo, en realidad es el área que
contiene la información que manifestaba el estatus nobiliario del
poseedor del escudo. Yelmo o casco para los hidalgos, y una serie de
coronas o yelmos coronados con una iconografía y sintaxis muy bien
reguladas para señores de vasallos, barones, vizcondes, condes,
marqueses y duques. Por lo que se refiere a las representaciones
icónicas, no de la nobleza, sino de la realeza, existían también sus
propias reglas.

La importancia que estas representaciones poseen para los
investigadores genealógicos consiste en que los registros parroquiales
o civiles que dan cuenta de los orígenes de los conquistadores,
pobladores y pacificadores generalmente se remontan cuando mucho al
siglo XVI o el XVI en el septentrión novohispano, muchas veces con
enormes lagunas que con excesiva frecuencia son, para desgracia
nuestra, insalvables. Sin embargo, no todo est á perdido. La
representación gráfica de un blasón, a veces su simple bosquejo en
un documento, nos otorga la posibilidad de cotejarlo contra los miles y
miles de expedientes que existen en los archivos de las Reales
Cancillerías y Ordenes Nobiliarias en España. Puesto que el blasón
es representación gráfica de un linaje y no de un apellido, por esta
comparación estaremos en posición de determinar exactamente a qué
familia de España pertenece un poblador del cual no tengamos más
información que el bosquejo de sus armas. Se pueden documentar siglos
de generaciones de esta manera, y retroceder fácilmente a la Baja Edad
Media.

Por otra parte, el desconocimiento de los diversos conceptos de nobleza
-como si el término fuese por definición ahistórico y hubiese
significado siempre lo mismo en los diferentes ámbitos geográficos y
sociales del viejo y nuevo mundo- se traduce en una mala lectura de
los documentos que portan información genealógico-nobiliaria.
Desconocemos las diferencias que existían en la manera de calificarla
en España. No estamos familiarizados con los matices que implican
diferencias de terminología como "nobleza notoria", "hijodalgo
de linaje y solar conocido" y "nobleza titulada". Peor aún, en
muchas ocasiones hemos asumido puntos de vista nobiliarios que proceden
de Inglaterra o de los Estados Unidos y los hemos considerado de valor
y aplicación universal. Como investigadores veraces, debemos entender
estas fuentes genealógicas y nobiliarias como textos de cultura, como
elementos de comunicación que poseen su propio contexto y significado.
¿Significaba la condición de nobleza lo mismo para un vizcaíno, para
un criollo o para un tlaxcalteca? ¿El término y la calidad de noble
tenían el mismo referente cultural para los tres?

Nuestro desdén o nuestra risa sobre las "pretensiones nobiliarias"
de los viejos pobladores españoles o indígenas es ciertamente una
risa ingenua que nos delata como pobres historiadores. Debemos redimir
nuestro quehacer y nuestra imagen gremial con investigación
verdaderamente científica, sin temor de aparecer ante la sociedad como
monárquicos o aristocratizantes.

Los González de Paredes: una historia de caso
Don Juan González de los Santos, posteriormente conocido como D. Juan
González de Paredes, fue un emigrante manchego establecido primero en
el Pueblo de Santa María de las Parras y posteriormente en la villa de
Santiago del Saltillo hacia 1637. Nació en la villa de Consuegra,
capital del Priorato de la Orden de San Juan de Jerusalén, en los
"Reinos de Castilla" a finales del siglo XVI, cuando terminaba el
reinado de Felipe II o comenzaba el de Felipe III.

Los padres de Don Juan fueron Miguel González y María de los Santos ,
los cuales permanecieron en España cuando su hijo se embarcó para las
colonias americanas en busca de fortuna.

Un emigrante que venía de "los Reinos de Castilla" a las colonias
americanas ordinariamente era una persona que buscaba hacerse de
"casa y hacienda". Por "casa" significaban linaje noble, y era
sinónimo del término "solar" o "casa solar o solariega".
Fundar casa era fundar una familia noble, es decir, dejar el estamento
de los pecheros -los que pagaban impuestos, los "laboratores"
medievales- y pasar al estamento privilegiado de los caballeros
hijosdalgo, el de los "bellatores". Esta reminiscencia medieval que
asocia la hidalguía con las armas subsistía en la Nueva Vizcaya del
siglo XVII, ya que ser o descender de conquistadores hace una
referencia muy clara a la nobleza que se gana por la lucha. Y llama la
atención que en los testamentos se habla más bien
"conquistadores" que de "pobladores". Tener hacienda era tener
bienes, tener fortuna. Triunfaba pues el emigrante que lograba edificar
casa y hacienda. Eran los parámetros del éxito.

Juan González de los Santos se estableció en Santa María de las
Parras en el primer tercio del siglo XVII. Precisamente un poco antes
de 1637, don Juan González de los Santos, siendo aún vecino del Valle
de las Parras, conoció a doña María de Olea, una criolla, hija de
don Pedro Camacho y de doña Mariana Gutiérrez , joven con la que
-tras haber discutido con su padre los términos del enlace y monto de
la dote- contrajo legítimo matrimonio. Podría verse en esto un caso
que ilustra aquella situación en que las parejas no se casaban por
propia voluntad e inmersos en el amor romántico que nace del trato
personal, sino por decisión de los padres, por consideración de lo
que los padres consideraban conveniente.

Era don Pedro Camacho un emigrante andaluz nacido en Lepe, en Huelva,
España y que llegó al Nuevo Reino de León hacia 1620. Fue uno de los
primeros pobladores de la villa de Cerralvo , lo cual le daba estatuto
de hidalguía en virtud de las disposiciones de la Real Cédula de
Nuevas Poblaciones . Don Pedro Camacho se dedicó con cierto éxito a
la pequeña minería a juzgar por el monto de la dote que dio a su
hija.

Doña Mariana Gutiérrez, madre de la novia, era con toda seguridad
miembro de la familia Gutiérrez-Olea, familia de pobladores del
Saltillo desde la primera década del siglo XVII y de la cual
descendían los Abrego y los Florez de Abrego, y que al parecer tenían
su origen en don Julián Gutiérrez .

Del matrimonio formado por don Juan González y doña Ma. de Olea,
nacieron once hijos e hijas a saber: Juana, la mayor; Mariana; Beatriz;
Jacinta; Juan; Joseph; Lázaro; Manuel; María; Miguel y Pedro

No sabemos en que momento adquirió Don Juan González la categoría de
encomendero, lo que es seguro es que obtuvo la merced de manos del
Gobernador -con carácter de hereditaria- y que se trataba de los
indios "Jumanes" . Desde luego, estos indígenas trabajaban en las
labores de la hacienda de San Juan Bautista de los González.

En la región del Nuevo Reino de León y del Saltillo, los
descendientes de conquistadores y pobladores basaban en sus méritos y
en los de sus ascendientes las solicitudes para tierras, aguas o
encomiendas. El que se casaba con hija de conquistadores o pobladores
disfrutaba de facto de los mismos derechos.
El haber adquirido las categorías de vecino de la villa del Saltillo y
luego de encomendero demuestra que don Juan González poseía
previamente las cualidades que ordinariamente pertenecían a los
sujetos beneméritos para quienes estaban destinadas las encomiendas .
Don Juan subió un peldaño más en la escala social y su linaje
adquirió lustre. Con el correr del tiempo, su hijo José habría de
desempeñarse repetidas veces como Procurador General, Alcalde
Ordinario y Síndico Procurador de la villa (cargos de "república"
que demandaban y conferían honor). El mismo José casó con doña
Angela de la Graza-Falcón y Montemayor, miembro de principalísima
familia del Saltillo y Monterrey, hija de Lázaro de la Garza Falcón y
González Hidalgo y Petrona de Montemayor ; nieta materna de don Miguel
de Montemayor y doña Mónica Rodríguez y Treviño; bisnieta materno
paterna de don Alberto del Canto y doña Estefanía de Montemayor y
Porcayo, la cual era a su vez hija de don Diego de Montemayor y doña
Juana Porcayo o de la Cerda.

El matrimonio sería una estrategia para que los González de Paredes
se vinculasen con lazos de sangre a la oligarquía del Saltillo. Deben
considerarse en este punto los matrimonios de las tres González-Olea
con los tres Aguirre-González Guillén. Mariana, Jacinta y María
González de Paredes casarían con los hermanos Pedro, Nicolás y Juan
de Aguirre y González Guillén, de los cuales el primero llegó a
General, y el segundo fue un influyente Capitán agricultor y ganadero.
Era tal la prominencia de estas alianzas, que un asiento de 1716 en las
Actas de Cabildo del Saltillo da cuenta de cómo desde 1696 el cabildo
estaba controlado por miembros o descendientes de la familia González.
de Paredes y Aguirre . Hermanas de las tres González de Paredes ya
mencionadas fueron Juana, casada con Alonso Barba, matrimonio del cual
descienden los linajes González-Barba y los Recio de León; Beatriz,
casada con Lorenzo Suárez de Longoria, y en segundas nupcias con
Francisco de Elizondo. Los varones González de Paredes transmitieron
su apellido a su posteridad permaneciendo de manera simplificada
-González- hasta nuestros días.

Para finales del siglo XVIII, la nobleza y limpieza de sangre de los
González de Paredes era más que notoria, era una verdad consensual y
jurídica para la Villa del Saltillo y otros lugares, como lo
demuestra, entre otros, el expediente de limpieza y nobleza de sangre
de don Jose González (de Paredes) y Valdés , hijo de don Miguel
González de Paredes y Cárdenas y de doña Ana María Valdés; nieto
paterno del Alférez Lázaro González y de la Garza y de doña Marcela
de Cárdenas Pinillas, y bisnieto paterno de don Jose González de
Paredes y Olea y doña Angela de la Garza Falcón y Montemayor.

Es impresionante saber que si conociésemos tan solo una sola
representación del blasón de los González de Paredes, tal vez
relegado al olvido en algún archivo, biblioteca o museo sería
suficiente para recuperar por lo menos 300 o 400 años más de historia
genealógica en España.

El caso de los González de Paredes nos muestra claramente como la
hidalguía como forma de nobleza heredada de los conquistadores,
pobladores y pacificadores del septentrión novohispano constituyó una
realidad tanto jurídica como socialmente construída durante el
período colonial, que resulta innegable . Si queremos conocer nuestras
propias raíces históricas coloniales, debemos recuperarlas desde las
instituciones y mentalidades del Antiguo Régimen, y no desde nuestros
prejuicios, fobias o aprioris.

Ponencia presentada en el II Congreso Nacional de Investigadores y
Administradores de Archivos, Bibliotecas y Museos en Saltillo, Coah.
del 31 de julio al 4 de agosto del 2000 bajo el título: EL ESTATUS
NOBILIARIO DEL LINAJE GONZÁLEZ DE PAREDES SEGÚN TESTAMENTOS, ACTAS DE
CABILDO Y CERTIFICACIONES DE LIMPIEZA DE SANGRE

Enrique Carvajal Ayala

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Sep 4, 2006, 11:16:19 PM9/4/06
to Genealog...@googlegroups.com
REPITÁMOSLO 50,000 VECES....

"SI QUEREMOS CONOCER NUESTRAS PROPIAS RAÍCES HISTÓRICAS COLONIALES, DEBEMOS
RECUPERARLAS DESDE LAS INSTITUCIONES Y MENTALIDADES DEL ANTIGUO RÉGIMEN, Y
NO
DESDE NUESTROS PREJUICIOS, FOBIAS Y APRIORIS"

seco...@yahoo.com

¿Pedirle peras a ... el olmo?

Desearía que no.

Enrique Carvajal Ayala
04/09/06

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