Tiripetío, pueblo que hunde sus raíces en sus aproximadamente 650 años
de vida, significa en idioma p´urhepecha literalmente "lugar de Oro",
en alusión al significado simbólico-religioso que tenía para los
indígenas el oro como sinónimo de belleza o para referirse a lo
divino. Cuenta la Relación de Michoacán que durante el reinado de
Tariacuri, sus sobrinos Hirepan y Tangaxoan conquistaron Tiripetío y
su región hacia mediados del siglo XIV, siendo desde entonces una
población más de las que componían el Reino de Michoacán , que tenía
su capital en Tzintzuntzan.
La conquista de Michoacán por los españoles en el año de 1522
significó el fin de una época no sólo para Tiripetío, sino para
Michoacán entero, pues todo el territorio dominado se repartió entre
los principales conquistadores en forma de encomiendas. El primer
encomendero de Tiripetío fue Hernán Cortés, pero en 1529 el pueblo fue
cedido al contador Real Rodrigo de Albornoz, quien a su vez lo
perdería y quedaría en forma definitiva en poder del conquistador Juan
de Alvarado.
En mayo de 1537 , los religiosos agustinos decidieron iniciar la
evangelización de la Tierra Caliente, situación que aprovechó Alvarado
para pedir por medio del Virrey Antonio de Mendoza que los misioneros
agustinos pasaran a evangelizar los territorios de su encomienda de
Tiripetío, pues llegaban cerca de la Tierra Caliente y él les ayudaría
en la edificación de la iglesia y el convento. Para esta misión
evangelizadora fueron nombrados los padres fray Juan de San Román y
fray Diego de Chávez y Alvarado, éste último , sobrino del
encomendero. De esta manera salieron los religiosos de México el 22 de
mayo y arribaron al pueblo el 12 de junio de des 1537. Desde ese día,
y gracias al apoyo del encomendero y a la buena disposición de los
indígenas , los frailes iniciaron el trabajo de enseñar en estas
tierras la palabra del evangelio cristiano.
Los padres San Román y Chávez comenzaron su labor evangelizadora
trazando, construyendo y planeando el pueblo y la construcción de un
convento que les sirviera de centro doctrinal. Su primera edificación
fue una choza de adobe a manera de iglesia donde se guardaba el
Santísimo Sacramento, y tras la construcción de esta obra, se dieron a
la tarea de enseñar la doctrina a la vez que ellos aprendían el idioma
de los naturales. De esta manera , y tras un largo proceso educativo,
los primeros bautizos se realizaron el 2 de febrero de 1538, día de la
Virgen de la Candelaria.
Igual que muchos de los pueblos fundados o reorganizados por frailes ,
la planeación del nuevo pueblo de Tiripetío corrió a cargo de los
religiosos, pero como caso poco común, éstos auxiliados por un grupo
de oficiales españoles que residían en México y que habían sido
traídos por el encomendero. Éstos llegaron al pueblo el mismo año de
1537, y adiestraron a los indígenas y los mismos frailes en los
trabajos de cantería y herrería para las grandes construcciones que
ahí se realizaban. De esta manera, los frailes dispusieron que el
nuevo asentamiento para el pueblo, que antes se encontraba disperso en
la ladera del cerro del águila , se ubicara sobre un terreno más
plano, trazado a la manera española con calles , plazas, lotes para
las nuevas casas y agua potable.
En cuanto a las obras del conjunto conventual, sabemos que la primera
construcción que tuvo la función de convento consistía en una casa de
adobe con varios cuartos a manera de celdas. Posteriormente se inició
la construcción de un convento de dos pisos, con un patio central a
manera de claustro y construido todo de piedra basáltica y cantera.,
Los cronistas mencionan que en la planta baja se encontraban sólo
cinco accesorias: general de estudios, despensa, refectorio, cocina y
una sala llamada de Profundis. En la planta alta había catorce o
dieciséis celdas, cada una de aproximadamente cuatro varas por lado.
Este convento estaba techado por una cubierta de manera que
seguramente sostenía un tejado a una y dos aguas. De ese primer
convento quedan sólo algunos restos y no forman parte del edificio que
ha sobrevivido a los embates del tiempo.
A partir del año 1543, el padre Diego de Chávez comenzó a edificar un
nuevo convento más grande, cómodo y a su entero gusto, pues el primero
lo había edificado el padre San Román . Este nuevo convento constaba
solamente de dos salones con bóveda de cañón , sobre los que edificó
el dormitorio, alterando la portería el primero convento para
construir las escaleras de acceso a la planta alta. El convento
representa una completa innovación en cuanto a la tradición
constructiva de conventos se refiere , no sólo entre la orden
Agustina, sino también en toda la Nueva España, pues el carecer de un
patio central generaba un modelo arquitectónico completamente nuevo
que no respetaba los patrones tradicionales. La construcción de este
convento se terminó en una fecha posterior a 1553. Tiripetío fue uno
de los pocos pueblos en el cual todas las obras , urbanas y
arquitectónicas , se culminaron en un sólo periodo constructivo, lo
que nos indica el auge que experimentaba el pueblo en el primer siglo
de la dominación española.
El templo de Tiripetío comenzó a edificarse a mediados de 1538, casi
un año después de que los frailes llegaran al pueblo y se terminó
hacia 1548. Este edificio fue construido con una planta sencilla, de
una sola nave con el ábside en forma trapezoidal. Las crónicas
mencionan que la fachada del templo era una de las más hermosas que se
habían construido no sólo en el obispado de Michoacán, sino en la
Nueva España entera. La techumbre, de media tijera, era a base de
madera sobre la que descansaba una cubierta de teja a dos aguas. Un
techo aparente los constituía una elaborada y bien trabajada cubierta
de madera , toda un forma de delicados y coloridos artesones, que
hacían de este templo un templo único en la Nueva España. En el
interior de la iglesia se levantan dos corredores de arcos torales que
servían como división para los fieles tratando de dar una apariencia
basilical, quizá con la idea de imitar las basílicas de los primeros
siglos del cristianismo. Este templo no sobrevivió al tiempo, pues en
el año de 1640, cuando uno de los indios iba a llamar a maitines, la
antorcha que se iluminaba prendió la estructura de madera del coro,
destruyéndose para siempre la referida grandeza, Con este incendio el
fastuoso templo de Tiripetío perdió su decoración, su fachada y hasta
sus dimensiones reedificándose con más austeridad, tal como lo vemos
en la actualidad. Esta reconstrucción terminó hacia 1650, más nunca
pudo igualarse a la que había consumido el fuego.
En el interior del templo se encontraba un altar privilegiado, llamado
así desde el año de 1562, en que por Bula Papal obtuvo la merced de
que cada vez que se dijera una misa se liberaba a un alma del
Purgatorio . Además, en este templo reposan los restos del encomendero
Juan de Alvarado, muerto en 1551; Fray Diego de Chávez, Obispo electo
de Michoacán que murió esperando las bulas de su consagración en 1573;
y fray Juan de Utrera, quien falleció siendo Prior en 1585.
En el mes de noviembre de 1540 se realizó el capítulo provincial de
los agustinos en la ciudad de México, y dentro de las resoluciones
tomadas allí, se decidió crear un centro de estudios mayores de Artes
y Teología . Por esos años, Tiripetío tenía fama dentro de la orden
por ser un modelo a seguir en lo que se refería a la fundación de un
pueblo y la evangelización de los naturales, sin contar con lo rápido
que había sido la edificación completa del convento. Como el pueblo y
la comunidad de Tiripetío resultaban un magnífico ejemplo de la labor
que deberían desarrollar los frailes, se eligió como sede del primer
centro de estudios agustinos en el Nuevo Mundo. Los estudios que se
impartieron en Tiripetío a partir de 1540-1541 poseían las
características de la enseñanza que se impartía en las universidades
españolas . La enseñanza de las Artes se basaba en enseñar y explicar
las siete disciplinas libres del Trivium (Gramática, Lógica o
Dialéctica y Retórica y el Cuadrivium (Geometría, Aritmética,
Astronomía y Música) Como se observa, los frailes recibían una
educación que comprendía el estudio de la naturaleza y del ser humano.
Además, se estudiaban las obras de San Agustín, Santo Tomás de Aquino
y San Alberto Magno, entre otros.
Durante el mismo capítulo en que se eligió a Tiripetío como colegio de
estudios mayores, se realizó la elección del maestro que sería el
Lector de Artes y Teología, siendo designado por sus altas cualidades
el maestro fray Alonso de la Vera Cruz. El colegio de Tiripetío obtuvo
su fama en buena parte por la presencia de fray Alonso de la Vera
Cruz, considerado el hombre más sabio de la Nueva España. Los estudios
continuaron en este pueblo a lo largo del siglo XVI; pero con el paso
del tiempo fueron trasladados a otros conventos como el de Valladolid,
Querétaro o Yuriria.
La labor de los frailes agustinos no se limitaba al aspecto meramente
espiritual, pues apoyados por el encomendero, también se preocuparon
por llevar a los indios de Tiripetío el conocimiento de técnicas
artesanales para que trabajaran todos los materiales a la manera
española e indígena. De esta manera, los indios de Tiripetío
aprendieron oficios como cerrajeros, sastres, pintores, tallistas y
canteros, entre otros. El dominio de estos oficios, sumados a los
tradicionales del pueblo p´urhepecha , le permitieron a Tiripetío
situarse como uno de los principales centros artesanales de Michoacán.
La doctrina y convento de Tiripetío permanecieron bajo la
administración de los frailes de San Agustín por un periodo de 265
años, pero en el año de 1802, poco antes del fin del periodo colonial,
la doctrina fue entregada al clero secular dentro de un proceso de
secularización que había iniciado en la segunda mitad del siglo XVIII.
La Provincia Agustina de Michoacán se resistía a entregar el pueblo de
Tiripetío por considerar a esta casa de religiosos como el convento
madre de la provincia. Sin embargo, las necesidades económicas y el
hecho que Tiripetío había decaído de manera importante, obligaron a
los agustinos a permutar a este convento por el de Yuriria, que poseía
grandes haciendas. A partir de entonces, el edificio fue cayendo en un
lento pero progresivo olvido y deterioro.
En el año de 1940 , el presidente Lázaro Cárdenas dispuso la
restauración del edificio del ex convento y lo incorporó al patrimonio
del a Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, quien durante
los siguientes años permitió el funcionamiento de las escuelas
primaria y secundaria del pueblo. No sería sino hasta 1990, cuando una
vez más la Universidad Michoacana restauró el edificio y lo consideró
para que funcionara como un centro de cultura e investigación en el
campo de las ciencias sociales . Desde ese momento, el edificio del ex
convento alberga al Centro de Documentos Históricos Microfilmados ,
que cuenta con una gran cantidad de documentos procedentes en su
mayoría del Archivo General de Indias Sevilla, aunque también cuenta
con documentos procedentes del Archivo General, de la Nación , el
Archivo Histórico Municipal de Pátzcuaro y de la Nattie Lee Benson
Library de la Universidad de Austin, Texas Este repositorio documental
puede ser consultado de manera pública, y se cuenta con personal
altamente calificado para la realización de transcripciones
paleográficas y reproducción de documentos microfilmados en papel o en
formato digital.
Además de las actividades académicas , este espacio desarrolla otra de
sus funciones sustantivas : la extensión universitaria, que entre
otras cosas , implica la vinculación sociedad-universidad a través de
la importación y realización de seminarios, talleres, cursos, obras de
teatro, exposiciones artísticas, venta de publicaciones universitarias
y conciertos , que tienen el objetivo de llevar la cultura a toda los
habitantes de este pueblo y de otras poblaciones circunvecinas. Esta
dependencia cuenta, además , con el servicio de transferencia de
videos (en formato VHS) de los sistemas europeo y asiático al
americano.
Gracias a la magnificencia de sus espacios, la tranquilidad que emana
y lo espacioso de sus salas, el edificio es requerido para sede de
congresos y eventos académicos nacionales e internacionales. Además ,
cuenta con servicio de visitas guiadas , asesoría histórica a las
comunidades indígenas y rurales, biblioteca, fotocopias, sala y equipo
para la consulta del fondo documental.
Texto: Igor Cerda Farias
Exconvento de Tiripetío
Calle Fray Alonso de la Vera Cruz No. 290
Tel/Fax: 01 (443) 344 42 00
C.P. 58344 Tiripetío Michoacán México